¿Cuándo Empieza la Lactancia en el Embarazo?
Desde el momento en que una mujer recibe un resultado positivo en la prueba de embarazo, surgen numerosas preguntas e inquietudes. Entre ellas, una común es cuándo comenzará a segregar leche materna y qué cambios experimentará su cuerpo en preparación para la lactancia. Este artículo ofrece una visión detallada sobre cuándo empiezan las primeras secreciones de leche materna durante el embarazo, por qué se producen y si estas pérdidas afectan al bebé.
Cambios en las Mamas Durante el Embarazo
Desde el comienzo del embarazo, las gestantes perciben ciertos cambios y sensaciones diferentes en sus mamas. Sensibilidad, tensión y hormigueo en los pechos son síntomas comunes. La culpa la tienen las hormonas, responsables de preparar los senos para la lactancia materna.
La mujer debe conocer y preparar sus mamas para el momento de ser madre, con el fin de detectar situaciones diferentes a la normalidad y acudir al especialista, así como conocer y afrontar esos cambios que las hormonas han producido en su pecho dedicados a una lactancia materna de la forma más natural posible. El embarazo produce un aumento importante del volumen mamario.
Mamogénesis y Lactogénesis
La mamogénesis son los cambios anatómicos de crecimiento de la mama. Así, al principio de la gestación se produce un aumento del número y tamaño de los ductos mamarios (ramificación de los conductos) porque predominan los estrógenos y disminuye el tejido graso del pecho.
Posteriormente se produce la lactogénesis que comprende desde el inicio de la secreción de calostro en la segunda mitad del embarazo hasta el parto. Cuando se produce ese acúmulo de material secretor o calostro, entra en escena la prolactina, otra hormona que se encarga de estimular la producción de lactoalbúmina y lactosa (fundamentales en la producción de leche) que atraen agua y aumentan el volumen de leche.
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Tras la lactogénesis se produce la subida de la leche, galactopoyesis o lactoeyección, etapa fundamental para el mantenimiento de la producción de leche. La oxitocina es la hormona más importante para la eyección o vaciado de esa leche.
La oxitocina provoca la contracción de la células mioepiteliales que exprimen el alvéolo y permiten que la leche llegue a los conductos y senos lactíferos y pueda ser extraída mediante succión. Además solo se aumenta la producción de leche tras el parto con el vaciamiento de la misma, por tanto hay que mantener un equilibrio entre la producción de leche y el vaciado regular de las mamas.
¿Cuándo Comienza la Secreción de Leche Materna?
La primera etapa de la producción de la leche materna (lactogénesis) comienza a partir del segundo trimestre del embarazo. En ese momento se inicia un proceso que continuará hasta que se dé la subida total de la leche, dos o tres días después del nacimiento del bebé.
En esta fase, algunas mujeres, sobre todo las que ya han sido madres con anterioridad, empiezan a secretar por sus pezones pequeñas gotas de un líquido espeso y amarillento. Es el denominado precalostro, un fluido natural, formado por plasma, células, sodio, cloro y algo de lactosa entre otros componentes.
El precalostro es el precursor del calostro, la primera leche materna que se produce, un alimento esencial para el bebé, ya que le proporcionará durante los primeros días de la lactancia la mayor protección para su sistema inmunológico.
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En ocasiones, fluyen gotas de precalostro de forma natural o tras la estimulación de los pezones. Pero, a veces, son «pequeñas costras blancas en el pezón, que corresponden a gotas de este calostro ya secas», apunta Alba Padrós, del grupo Alba de lactancia materna. Una ligera presión en el pezón y una gasa húmeda permiten retirar estas secreciones secas.
¿Son Peligrosas las Pérdidas de Leche Materna Durante el Embarazo?
Sin embargo, «las secreciones de leche materna o calostro durante el embarazo no debe alarmar a las futuras madres, ya que son normales y no evidencian ningún problema«, señala el Comité de Lactancia Materna, de la Asociación Española de Pediatría. Estas pequeñas pérdidas de leche materna no afectan a la cantidad de calostro que recibirá el bebé después de nacer, puesto que suelen ser mínimas.
De eso se encargan algunas de las hormonas del embarazo, como la progesterona y los estrógenos, «que tienen un efecto inhibidor sobre la prolactina, la hormona que estimula la producción de la leche materna», señala Padrós.
A medida que se acerca el momento del parto, los niveles de progesterona y estrógeno disminuyen y, justo después del alumbramiento, se genera un pico de prolactina que impulsa la subida de la leche en los dos o tres días posteriores al nacimiento. «En estos primeros días, se produce un volumen de calostro por toma de entre 2 y 20 mililitros, una cantidad suficiente para satisfacer las necesidades del recién nacido», explica el Comité de Lactancia.
La secreción de algo de leche en el embarazo no debe preocupar, por tanto, ya que «en absoluto está relacionada con la cantidad de leche que se produzca después del parto», señalan los especialistas. Ante todo, las consecuencias de estas pérdidas pueden ser higiénicas, pues es posible que la secreción manche la ropa interior de la gestante u otras prendas.
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Para evitarlo, se puede recurrir a los discos de lactancia, unos pequeños discos de algodón diseñados para recoger la leche materna que se escapa una vez iniciada la lactancia. En cuanto a la limpieza, los especialistas recomiendan limpiar los pezones de la forma habitual y secar bien después del lavado. Además, es aconsejable no aplicar cremas, vaselinas o sustancias grasas que puedan reblandecer la piel.
Claves Sobre la Pérdida de Leche Materna en el Embarazo
- La secreción del precalostro es algo natural durante el embarazo, que no debe alertar a las gestantes. Es indolora y no supone ningún peligro ni para la madre ni para el bebé.
- Las mujeres que ya han sido madres tienen más probabilidades de experimentar pérdidas de leche durante la gestación.
- Para evitar que la leche materna manche la ropa, se puede optar por utilizar discos de algodón especiales para la lactancia.
- La limpieza de los pechos debe ser la habitual, y es aconsejable no usar cremas y sustancias grasas que puedan reblandecer la piel en exceso.
- La pérdida de leche en el embarazo no afecta a la lactancia posterior: las hormonas de la gestación se encargan de inhibir la subida de la leche hasta después del nacimiento del bebé.
Lactancia Materna y Embarazo Simultáneo
Cuando una madre lactante se queda embarazada, se puede encontrar con sentimientos contradictorios y dudas sobre si seguir o no con la lactancia del hijo mayor. Si tu embarazo va bien, puedes seguir con la lactancia.
Solo es aconsejable dejar la lactancia durante el embarazo si tu médico te prohíbe mantener relaciones sexuales, si tienes el útero irritable o si sufres cualquier circunstancia que implique un riesgo de aborto. No hay razón para limitar el acceso al pecho al hermano mayor después del parto, hay calostro para los dos. Lo mismo ocurre cuando se produce la subida/bajada de la leche.
Consideraciones Importantes
- En la madre: la energía que precisa la madre durante el embarazo aumenta si además está dando el pecho; no obstante, se ha demostrado que las mujeres pueden asumirlo sin que se afecte el crecimiento del feto. Tampoco hay repercusión sobre el contenido mineral óseo ni una mayor tendencia a la osteoporosis, siempre que la mujer esté sana y bien nutrida. Por otro lado, durante el embarazo, la mama y el pezón están mas sensibles, lo que puede provocar molestias e incluso dolor en las tomas.
- Sobre la lactancia: el embarazo puede modificar el sabor y la cantidad de leche (especialmente a partir del segundo trimestre), lo que puede hacer que el niño la rechace. Lo mismo sucede cuando al final del embarazo se secreta calostro. Un estudio realizado por la liga de leche demostró que la tasa de destete espontáneo del niño ante el embarazo de la madre llega al 60-70%.
- Sobre el hermano mayor: lactar durante el embarazo no supone ningún riesgo para el hijo mayor.
- Sobre el embarazo: se sabe que la succión del pecho estimula la producción de oxitocina, lo que puede provocar contracciones del útero y desencadenar abortos o partos prematuros. No obstante, el útero gestante de la mayoría de las mujeres tiene un alto grado de insensibilidad a esta hormona hasta la 40 semana de embarazo, por lo que no tendría que haber problemas.
En un embarazo que va bien y sin ninguna sospecha de que exista un riesgo, la decisión de continuar amamantando depende del bienestar de la madre y el niño lactante. La madre no debe sentirse culpable ni cuestionada, elija la opción que elija.
Recomendaciones Adicionales
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda alimentar al bebé con lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y su mantenimiento, junto a la alimentación complementaria, durante los primeros 2 años de vida, pudiendo alargarse todo lo que la madre y el lactante deseen.
Masajear el pecho es una estupenda preparación para amamantar. Hacerlo durante unas semanas antes del parto y en la lactancia contribuye a relajar el pecho, estimula la circulación y aporta calor. Un buen efecto añadido: tocarás una vez al día esa parte de tu anatomía de forma enteramente consciente y notarás las pequeñas transformaciones que experimenta.
Si tienes pezones retraídos o invertidos es conveniente que hables con antelación con una matrona o con una asesora de lactancia. No te preocupes, aunque tus pezones no sobresalgan lo más probable es que puedas dar el pecho a tu hijo. Cuando se tienen unos pezones así es más importante aún colocar de forma correcta al bebé.
También existen algunos recursos como, por ejemplo, los formadores de pezones que a veces pueden servir de ayuda al empezar a amamantar. Aunque tus pezones sean normales también es muy importante que coloques al bebé de forma correcta.
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