Cuando la Maternidad Te Supera: Consejos para Afrontar el Desafío

07.01.2026

¿Sientes que la maternidad es demasiado?, ¿que te sobrepasa y no sabes qué hacer? Los días parecen demasiado cortos de pronto. La lista de responsabilidades se alarga día a día y vemos con angustia cómo el caos parece apoderarse de todo a nuestro alrededor. Incluso da la sensación de que en un momento determinado va a engullirlo todo y habremos fracasado. El sentimiento de frustración no es aislado. La mayoría de las madres lo sienten también y se puede manifestar de muchas maneras.

Lo importante es que no te sientas culpable por la forma en la que te encuentras a veces. Sí, es normal que te sientas abrumada, sobrepasada, agotada y otras tantas cosas a veces. Pero eso no significa que no puedas o debas hacer nada para solucionarlo. De hecho, en este artículo lo que pretendemos justamente es darte algunos consejos que a muchas ya nos han servido y que te servirán a ti ahora para afrontar esta etapa de tu vida. El simple hecho de saber que otras personas han sentido, sienten y sentirán lo mismo que tú porque es algo normal ya es liberador.

La Idealización de la Maternidad vs. La Realidad

La maternidad es un periodo idealizado. Con mucha frecuencia, se representa como una etapa maravillosa, donde solo hay cosas buenas. La realidad dista bastante de esas imágenes: son tiempos difíciles, de mucho cansancio, soledad y momentos de bajón. Te contaron que la maternidad sería maravillosa. Que sentirías un amor infinito y que, aunque habría momentos difíciles, todo valdría la pena.

Pero ahora, aquí estás… sintiéndote agotada, desbordada, con la sensación de que nadie te entiende y con una punzada de culpa que no te deja respirar. Porque, aunque amas a tu hijo, hay una parte de ti que duele. Una parte que se siente rota, perdida. La respuesta es sí. Y no solo es normal, sino que muchas mujeres atraviesan este mismo proceso, aunque casi nadie hable de ello. Lo que estás sintiendo es el duelo por la maternidad idealizada, un dolor que surge cuando la realidad no se parece a la imagen perfecta que nos vendieron. Y lo más importante: es posible sanarlo.

La maternidad nos transforma. Pero también nos confronta con una realidad que muchas veces no se parece en nada a la que imaginábamos. Antes de ser madres, solemos construir una imagen ideal: una en la que nos visualizamos radiantes, conectadas con nuestro bebé, llenas de amor y paciencia. Este choque entre la maternidad idealizada y la realidad genera un duelo. Un duelo invisible, pero muy real. Si estás sintiendo tristeza, rabia o incluso arrepentimiento por no vivir la maternidad como esperabas, quiero decirte algo: no estás sola, y no tienes por qué cargar con esto en silencio.

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Peligros de la Imagen Mitificada de la Maternidad

En nuestra sociedad está la idea de que la maternidad y la paternidad -en particular, durante los primeros meses o años de la vida de los niños- es un periodo maravilloso, pleno de felicidad. Esta creencia, todavía muy arraigada y difundida por los medios de comunicación, hace bastante daño a muchas mujeres y hombres, que comprueban en el día a día de su propia experiencia que, en la crianza real, no todo es color de rosa.

Son épocas de mucho cansancio y soledad. El bebé requiere atención casi permanente, lo que hace que los padres y las madres duerman poco y mal, con las consecuencias sobre el estado físico y el humor que eso conlleva. La baja por paternidad, además, es breve, por lo que son las madres quienes más sufren estos efectos. «Tener un hijo es, entre otras cosas, bastante agotador», afirma Carolina del Olmo, filósofa y escritora, autora del libro ‘¿Dónde está mi tribu?’ (Ed. Capital Intelectual, 2013). Por ello, alerta del peligro de difundir una «imagen mitificada de la maternidad», ya que «el descubrimiento de las ambigüedades de la experiencia materna puede resultar doloroso».

Las redes sociales desempeñan un papel de gran relevancia. Una de las principales razones es que en esa red social, como en otras, los usuarios tienden a mostrarse siempre muy bien. Durante la crianza de un bebé, los textos, fotos y vídeos que se comparten en general corresponden a momentos positivos y de gran belleza. Cuando otras personas comparan su propia situación con lo que ven allí pueden sentirse frustrados y tristes.

Claves para Afrontar las Dificultades de la Crianza del Bebé

Existen distintas formas de afrontar estos momentos de bajón y combatir la tristeza. A continuación, se citan una serie de consejos para lograrlo.

  1. Aceptar la tristeza: La primera medida para superar la tristeza es reconocer su existencia. A menudo, la presión social que ejerce la imagen mitificada de la maternidad, y en menor medida también de la paternidad, lleva a un intento de minimizar la situación o hacer caso omiso de los propios sentimientos. «Cuanto más tiempo pases negando tu emoción, con más intensidad la vas a sentir», afirma la psicóloga Cristina Veira, realizadora del blog ‘Anotaciones de una madre autónoma‘.
  2. Hacer tribu: Para combatir la soledad de la crianza, nada mejor que «recuperar la tribu«. «Necesitamos esa tribu poderosa con la que poder compartir nuestros sentimientos, dudas, emociones y momentos«, asegura la madre bloguera Inma Alcázar, realizadora de ‘De crianza y otras andanzas‘. De ese modo es posible, reconoce, «evitar el aislamiento al que estamos sometidos en las sociedades modernas». Esa tribu se puede buscar en familiares cercanos, personas de mucha confianza o, en particular, otras personas que estén pasando por una experiencia similar. Los centros de salud y muchas organizaciones sin ánimo de lucro ofrecen la alternativa de estos grupos.
  3. Pensar en lo que se desea hacer y proponerse hacerlo: En su libro ‘Guía Urgente del Padre Primerizo‘ (Ed. Larousse, 2015), el escritor y dibujante Rafael Esteve Lloret cuenta que el cansancio y el estrés de la paternidad, sumados a los causados por el trabajo, le llevaron a padecer un ataque de ansiedad. A partir de ese momento procuró «hacer mejor las cosas y tomar la vida con más calma«. «Lo primero que hice -cuenta Esteve- fue apuntar en un papel todas las cosas que me hacían sentirme frustrado por no poder estar haciéndolas durante la paternidad». Cuando terminó de formar una especie de mapa de sus deseos, se dio cuenta de que no eran tantos, ni tan difíciles, sino más bien cosas simples: dibujar más, leer, aprender a tocar la guitarra, practicar inglés, etc. Entonces, se propuso «encontrar un hueco» para ellas en las rutinas semanales y comprendió que el mejor modo de hacerlo era combinarlas, siempre que fuera posible, con una necesidad: pasar mucho tiempo con su hija. Así fue como empezó a dibujar con ella, a tocar la guitarra cuando la hacía dormir, etc., y de esa manera se sintió mucho mejor.
  4. Darse tiempo: En ocasiones, la tristeza proviene de las dudas sobre si se hacen las cosas bien, de ese temor de «no ser una buena madre» o «un buen padre». «En muchas ocasiones, esa sensación de no hacer nada bien viene determinada por unas expectativas irreales o inalcanzables», explica Amelia Fuentes Valenzuela, psicóloga especializada en infancia y miembro de la Asociación Europea de Psicología Clínica Cognitivo Conductual (AEPCCC). Ante esto, los especialistas recomiendan bajar el nivel de autoexigencia, no compararse con los demás padres y darse tiempo. Adrián Cordellat, realizador del blog ‘Un papá en prácticas‘, cuenta que, durante el primer año de vida de su hija, le resultó «bastante frustrante» comprobar que el vínculo entre ambos existía, pero era mucho más débil que el que la niña tenía con su madre. «Me costaba entender que no pudiese estar cinco minutos entretenida conmigo», recuerda Cordellat. Luego la situación cambió. ¿Y cuál es la clave? El paso del tiempo. La hija creció, adquirió nuevas capacidades y ganó autonomía con respecto a la madre. Por ello, su consejo es: «Tened paciencia, no desesperéis. Al final, si sois padres presentes en el día a día de vuestros hijos, todo se reduce a una cuestión de tiempo».
  5. Prestar atención a una posible depresión posparto: Los momentos de tristeza son normales ante una situación que exige tanto esfuerzo como la crianza de un bebé. Pero se debe estar atentos para identificar si la cuestión va más allá de un bajón ocasional y adquiere las características de una depresión posparto. La depresión posparto, según un estudio reciente, afecta al 13% de las madres españolas y también a muchos padres. Tratar de tener un buen descanso y una buena alimentación, aprovechar la ayuda que brinden otras personas, buscar tiempo para la distracción y la diversión y cuidar la intimidad con la pareja son algunas claves para alejar la depresión posparto. Si estos consejos no ayudan y se padecen síntomas más importantes (insomnio, crisis de pánico o ansiedad, sensación de incapacidad para cuidar del niño, etc.) lo que se recomienda es acudir a un profesional.

Consejos Adicionales para Superar el Agobio

  • Respira Profundamente: Te sorprenderá saber lo que unas simples respiraciones pueden hacer por ti. Date tan solo 10 minutos. Puedes cerrar los ojos y centrarte en respirar de manera profunda, notando como tu vientre se hincha. Solo trata de concentrarte en respirar bien y cuando tu mente se vaya a otro sitio, llévala de vuelta a la respiración solo para comprobar que sigues haciéndolo bien.
  • Aléjate de la Situación: Si puedes permitírtelo, aléjate de la situación en la que te has sentido abrumada y sal a dar un paseo o a moverte un poco. Aprovecha para tomar una taza de té relajante, por ejemplo. Tomar el aire en el balcón o ventana si tiene unas bonitas vistas también puede ser de ayuda.
  • Mantente Hidratada: La deshidratación puede desencadenar muchísimas emociones que no nos esperaríamos. Podemos estar, por ejemplo, más irritables. Es de gran ayuda para relativizar y darte cuenta de la situación real.
  • Tiempo para Ti: Cada día, deja espacios pequeños para ti en los que puedas darte un baño caliente, meditar, pasear, etc. Lo que sea que te guste y te permita desconectar. Nadie, por fuerte o valiente que sea, puede llevar a cabo ninguna tarea sin descansar correctamente.
  • Reconoce y acepta tus emociones: El primer paso para gestionar el sentimiento de culpa es reconocerlo y aceptarlo. No intentes negarlo, reprimirlo o justificarlo. Simplemente, observa cómo te sientes y qué pensamientos te genera. Recuerda que todas las emociones son válidas y tienen una función. La culpa te indica que hay algo que no va bien, que hay un conflicto entre lo que haces y lo que crees que deberías hacer.

El Sentimiento de Culpa en la Maternidad

El sentimiento de culpa en la maternidad está alimentado por pensamientos irracionales, exagerados o distorsionados. Estos pensamientos suelen ser del tipo “debería”, “tengo que”, “soy mala madre”, “estoy fallando a mis hijos”, etc.

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Una vez que hayas identificado y cuestionado tus pensamientos de culpa, el siguiente paso es actuar en consecuencia. Si hay algo que puedes cambiar para mejorar tu situación o tu bienestar, hazlo. Sin embargo, hay cosas que no dependen de ti o que no puedes cambiar. En ese caso, lo mejor es aceptarlas y adaptarte a ellas. Sería el caso de, por ejemplo, sentirse culpable por tener que trabajar fuera de casa. Tu realidad es que no puedes dejar de trabajar y no por eso eres peor madre.

Muchas madres se sienten culpables por cuidar de sí mismas o por tener tiempo para ellas. Piensan que eso es egoísta o que les resta valor como madres. Sin embargo, eso es un gran error. No puedes dar lo que no tienes. Si estás agotada, estresada o deprimida, difícilmente podrás ofrecer amor, paciencia y comprensión a tu bebé.

La Importancia del Apoyo

No estás sola en esto. Hay muchas madres que se sienten como tú y que pueden comprenderte y apoyarte. Busca a otras madres con las que puedas compartir tus experiencias, tus dudas, tus miedos y tus emociones. También puedes buscar apoyo profesional si sientes que la culpa te supera o te impide disfrutar de la maternidad. Maternidad y culpa no tienen por qué ir de la mano. No dejes que la culpa en la maternidad te robe la felicidad de ser madre y de disfrutar de tu bebé.

Estrategias para Madres con Ansiedad

Hay varias formas de ayudar a tu hija que está sufriendo de ansiedad en su propia maternidad. Es importante que su hija se sienta comprendida y escuchada. La ansiedad puede manifestarse en pensamientos negativos y catastróficos sobre el futuro. Es importante recordar que cada persona es diferente y que lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra.

Cómo Manejar el Estrés en Verano

El estrés y la preocupación pueden aparecer en las madres de forma natural por el simple hecho de ser madres. Las madres seguimos nuestros propios instintos para proteger a nuestros hijos, y el estrés forma parte de nuestra estrategia de supervivencia, es una manera de estar alerta para proteger a nuestros hijos.

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  • Ten un Plan: Tener un plan es súper útil para mantener a raya el estrés. Puedes organizar un calendario con actividades semanales que cubran las horas de tu trabajo y creen una rutina que todos y todas en la familia puedan llevar.
  • Rutina Relajada: En ese calendario semanal que hagáis, cread una rutina, pero relajada.
  • Quedadas con Otros Padres: Organiza quedadas con otros padres y niños. Así los peques se entretienen jugando entre ellos y tú puedes charlar un rato con otros adultos.
  • Juegos de Agua: Nada mejor para combatir el calor y el aburrimiento que los juegos de agua. Globos de agua, pistolas de agua, hinchables… Lo que tengas a mano. Los niños se lo pasan en grande y tú también puedes unirte y refrescarte.
  • Manualidades: Las manualidades son una muy buena opción para el verano. Busca proyectos sencillos que puedan hacer con materiales que tengas en casa. Desde pintar piedras, hacer pulseras de macramé o crear sus propios cómics, dibujar, pintar, papiroflexia, modelado en arcilla, fofuchas, etc.
  • Escapadas Cercanas: No hace falta irse muy lejos para desconectar. Un día en la playa, una excursión al campo o visitar algún pueblo cercano puede ser una aventura genial. Estos pequeños cambios de entorno ayudan a romper la rutina y a recargar pilas.
  • Tiempo para Ti: Para mí, este punto es crucial, es importante darte un tiempo, y quizás redescubrirte en el verano. Dedica al menos un ratito al día solo para ti. Ya sea leyendo un libro, meditando, tomando un baño relajante, saliendo a dar un paseo, haciendo lo que más te guste, o simplemente echándote una siesta.
  • Reflexiona sobre lo Bueno: Al final del día, tómate un momento para reflexionar sobre las cosas buenas que han sucedido. Puedes hacerlo con tus hijos, así ellos también aprenden a valorar los pequeños momentos. Esto ayuda a mantener una actitud positiva y además se fomenta la comunicación entre vosotros.

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