El Nacimiento del Conductismo: Un Enfoque en la Conducta Observable
El modelo conductual emerge con la publicación del manifiesto conductista de J. B. Watson en 1913, ampliado posteriormente por B. F. Skinner. Watson buscaba establecer la psicología como una rama de las ciencias naturales, enfocada en el estudio de la conducta observable.
Los Precursores del Conductismo
Uno de los científicos clave fue Ivan Pavlov, nacido en Rusia en 1849 y fallecido en 1936. Pavlov, médico de profesión, recibió el Premio Nobel de Medicina en 1904 por sus estudios sobre la fisiología de la digestión, no por sus investigaciones sobre la conducta.
El Experimento de Pavlov
El experimento de Pavlov consistía en ofrecer comida a un perro, lo que provocaba un reflejo de salivación. Antes de presentar la comida, se hacía sonar un metrónomo. Con el tiempo, el perro comenzó a salivar al escuchar el metrónomo. Pavlov concluyó que, aunque existen reflejos incondicionales ante estímulos, es posible condicionar respuestas a estímulos condicionales. Este planteamiento se conoce como “Estímulo-Respuesta”.
Los experimentos de Pavlov demostraron que los animales utilizan señales para anticipar consecuencias y que el ambiente modifica nuestras conductas. Su modelo teórico, centrado en las conductas, se denominó “conductismo”.
El Conductismo de Watson
John Broadus Watson (1878-1958), psicólogo estadounidense, tenía como objetivo crear una psicología humana objetiva, el conductismo. Watson defendía que “la psicología desde el punto de vista conductista es una rama experimental puramente objetiva de la ciencia natural” (1913a, Watson). El punto de partida del conductismo es el hecho que los organismos (humanos y animales), se adaptan a su entorno. Así, la psicología sería el estudio de la conducta adaptativa.
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Para Watson, la herramienta de investigación del conductismo sería el método de Pavlov aplicado a los humanos. De esta forma, la teoría de los reflejos condicionados proporcionaría la base para la predicción y el control de la conducta en humanos y animales. Watson creía que los humanos estamos dotados de pocos reflejos incondicionados, por lo que la conducta de los adultos se explicaría como la adquisición de reflejos condicionados durante años. Así, negaba la herencia, las bases biológicas en la capacidad intelectual, el temperamento… era ambientalista radical.
El Experimento del Pequeño Albert
En 1920, Watson realizó un experimento con un niño conocido como "el pequeño Albert", experimento éticamente cuestionable. En este experimento, Watson consideró haber demostrado que la rica vida emocional del ser humano adulto era una serie de respuestas condicionadas incorporadas a lo largo de su desarrollo. Para él el ser humano nacía con pocos instintos: miedo, ira y respuesta sexual. Proclamaba que las demás emociones eran versiones condicionadas de estas primeras emociones incondicionadas. En el experimento, utilizó como estímulo incondicionado (EI) -para provocar miedo- un sonido fuerte producido por el golpe de una barra de metal con un martillo. Emparejó el EI con un estímulo condicionado (EC), una rata que le gustaba acariciar al niño. Después de varias veces de este emparejamiento, el niño desarrolló miedo a la rata que antes tanto le gustaba. De esta forma Watson ilustra el condicionamiento clásico de Pavlov en el hombre.
Otros Enfoques Conductistas
Edward Chace Tolman (1886-1959), eliminaba la mente y la conciencia de la psicología, pero conservaba la cognición como aspecto objetivo y observable de la conducta misma. En 1935 escribió << la psicología científica busca los procesos y leyes objetivamente constatables que gobiernan la conducta…las descripciones de la experiencia inmediata deberían dejarse a las artes y a la metafísica>>. Por lo tanto, la conducta tenía que ser considerada como una variable dependiente (VD) causada por las variables independientes (VI) ambientales e internas (pero no mentales). Las variables intervinientes son las que conectan las VI y las VD. Tolman, quien redefinió su conductismo como conductismo operacional, afirmaba que el objetivo de la psicología es exclusivamente la predicción y el control de la conducta. Y ese se consigue mediante un análisis funcional de la conducta definida de manera totalmente operacional.
Burrhus Frederick Skinner (1904-1990) fue el conductista más conocido e infuyente de todos los tiempos. Su conductismo radical, que siguiendo a Watson, situaba la responsabilidad de la conducta en el ambiente. Skinner creía que la verdad debe buscarse en las observaciones mismas más que en la interpretación de lo que se observa. Rechaza por lo tanto también, la causalidad mental interior.
El Condicionamiento Operante de Skinner
Skinner inició un sistemático programa de investigación centrado en un nuevo tipo de conducta: la conducta operante. Su ciencia la denominó el análisis experimental de la conducta. Skinner defendía que el ORGANISMO es el lugar de confluencia del las VI y la VD, para producir una conducta. El autor distinguió 2 tipos de conductas aprendidas: la conducta respondente (conducta elicitada por un estímulo concreto) y la conducta operante (la conducta voluntaria). Si bien la conducta operante no puede ser provocada, la probabilidad de que se incremente depende de si su emisión va seguida de un refuerzo. De esta forma Skinner estableció que toda conducta aprendida o no, es producto de la historia de reforzamientos del individuo. Concebía la conducta humana no demasiado diferente de la conducta de las ratas o las palomas que había estudiado en su laboratorio.
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El Conductismo en la Psicología Contemporánea
Tras la Segunda Guerra Mundial, los procesos cognitivos recibieron cada vez más atención. Pocos conductistas apoyaban la idea de Skinner en que los organismos estaban “vacíos”. Así, los psicólogos entendían que las personas tienen la capacidad para representarse el mundo internamente, y que las repuestas humanas eran controladas por estos símbolos en lugar de estar directamente controladas por la estimulación externa.
En la década de los ’50 los psicoterapeutas emplean el condicionamiento en la terapia conductual, aunque la psicología cognitiva va ganando posición, por las limitaciones evidentes del modelo conductista.
Terapias Conductuales
Las terapias conductuales, también conocidas como modificación de conducta, se conciben dentro de un marco terapéutico en el que el psicólogo es un agente directivo con control. El énfasis en estas terapias recae exclusivamente en la conducta. Identificarla, definirla, modificarla o eliminarla.
Técnicas típicas conductistas son:
- La Desensibilizacion Sistemática de Joseph Wolpe (1915-1997), que se basa en el principio de inhibición recíproca, por el cual y partiendo de la base que el ser humano no es capaz de experimentar a la vez dos estados emocionales contradictorios, les enseñó a sus paciente técnicas de relajación muscular que después combinaba con la exposición simultánea a estímulos inductores de ansiedad. De esta forma, siguiendo los principios del condicionamiento clásico, se asocian situaciones ansiógenas con respuestas de relajación.
- La Relajación Progresiva de Jacobson, que procura relajar los músculos del paciente.
- La Inundación e Implosión, en la que la exposición repetida a estímulos ansiógenos durante un periodo amplio de tiempo provoca que estos estímulos pierdan la capacidad de provocar ansiedad.
- Técnicas basadas en los principios de condicionamiento operante, en las cuales se utiliza el refuerzo positivo/negativo: economía de fichas…
- Extinción: el objetivo es eliminar una conducta. Ésta se deja de producir si de forma sistemática cuando se produce no se refuerza.
- Aprendizaje por moldeamiento o imitación: Entrenamiento en Habilidades Sociales, Entrenamiento en Asertividad…
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