Fundación de la Guardia Civil: Orígenes e Historia
Tal día como hoy, 13 de mayo pero de 1844, el presidente del Gobierno y ministro de la Guerra de ese momento, Ramón María Narváez, presentó el Real Decreto por el que se fundaba la Guardia Civil. Si bien el origen de la Institución se remonta al 28 de marzo de ese año, cuando se creó la Guardia Civil como un cuerpo especial de fuerza armada de Infantería y Caballería, con la denominación de “Guardias civiles”, este segundo texto normativo provocó la derogación de aquél, que ni siquiera llegó a entrar en vigor, erigiéndose este último como auténtico texto fundacional.
El Contexto Histórico: Inseguridad en la España del Siglo XIX
El inicio de la necesidad de crear este cuerpo se sitúa en el fin de la guerra de Independencia española, en la que los bandoleros se habían adueñado por completo de los caminos debido a la inseguridad del Estado y era necesario crear un cuerpo de policía que se encargase de la seguridad pública. La necesidad de la creación del Cuerpo era evidente en una España donde reinaba la inseguridad en los caminos, fruto del creciente bandolerismo tras la invasión napoleónica y las sucesivas guerras carlistas. La inseguridad aumentó en las calles con las desamortizaciones de Mendizábal, lo que supuso una mayor necesidad de control de la seguridad.
En 1844, Luis González Bravo suprimió la Milicia Nacional, lo que dejó la puerta abierta a la creación de una institución permanente que se encargase de la seguridad nacional. Así lo refiere de forma continuada el referido Decreto, donde podemos leer entre otras cosas: «de lo urgente que es el establecimiento de una fuerza especial de protección y seguridad, en atención al desamparo en que hoy se ve la autoridad pública para proteger eficazmente el orden y las personas y bienes de los vecinos honrados y pacíficos» o «el objeto de esta fuerza es proveer al buen orden, a la seguridad y la protección de las personas y de las propiedades, fuera y dentro de las poblaciones».
El Primer Intento: Decreto de 28 de Marzo de 1844
El 28 de marzo de 1844 se creó por Real Decreto un “cuerpo especial de fuerza armada de Infantería y caballería”, denominados de Guardias Civiles, que dependía del Ministerio de Gobernación y se puso a disposición del mariscal de campo Francisco Javier Girón y Ezpeleta, segundo duque de Ahumada. Este Real Decreto previo crea un “cuerpo especial de fuerza armada de Infantería y Caballería”, bajo la dependencia del Ministerio de la Gobernación y con «la denominación de Guardias Civiles”. Este primer Decreto fue refrendado por el Marques de Peñaflorida y publicado en la Gaceta de Madrid el 31 de marzo de 1844 (lo que equivaldría hoy en día al BOE), y en se estableció que la fuerza creada se destine “… a proteger eficazmente las personas y las propiedades”.
Dicho Real Decreto establecía la organización de la nueva fuerza pública, compuesta por guardias civiles, distribuyendo a los mismos en catorce Tercios, que a su vez estaban integrados por escuadrones de caballería o compañías de infantería, y estás por mitades y escuadras. Estaba proyectado que lo formasen en un principio más de 15.000 individuos procedentes de las distintas milicias nacionales.
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El Decreto Fundacional del 13 de Mayo de 1844
La primera idea de lo que finalmente fue la Guardia Civil nació como una propuesta del primer duque de Ahumada, cuando elteniente general Pedro Agustín Girón fue nombrado ministro de la Guerra, propuso crear un instituto armado que garantizase la libre circulación de bienes y personas e hiciese frente a la delincuencia, lo denominó la Legión de Salvaguardias Nacionales. Esta propuesta, finalmente, no fue aprobada por las Cortes Generales.
El objetivo de la institución era "proteger eficazmente las personas y las propiedades” y, para ello, el duque de Ahumada estableció que la elección de los guardias civiles se haría en base a la calidad. El 20 de abril de 1844, el Duque de Ahumada elaboró un informe determinante en el que se sugieren cambios organizativos del proyecto inicial de creación y aboga por una mayor remuneración de los nuevos guardias puesto que esta debería estar en consonancia con las responsabilidades que se les iban a asignar. Elaboró un informe del que dependía su continuidad al mando de la institución, en el que recogió la necesidad de aumentar de salario a los nuevos guardias debido a la responsabilidad que estos tendrían y algunos cambios organizativos.
Aún así, el gasto presupuestado por Girón era mucho menor que el de la primera propuesta, por lo que se derogó de inmediato el decreto del 28 de marzo, que no llegó a entrar en vigor, y Ramón María Narváez presentó el decreto fundacional de la Guardia Civil el 13 de mayo de 1844. La propuesta significaba una reducción importante del gasto inicialmente presupuestado, fundamentalmente al reducirse el número de miembros que compondrían inicialmente el nuevo Cuerpo de 15.000 individuos a algo menos de 6000. El informe provocó la derogación inmediata del decreto anterior, que ni siquiera entró en vigor, para dar lugar al definitivo Real Decreto de 13 de mayo, presentado por el Presidente de Gobierno y Ministro de la Guerra, el general D. Ramón María Narváez, por lo que este es considerado el auténtico decreto fundacional de la Guardia Civil (publicado en la Gaceta de Madrid el 14 de mayo de 1844).
Este Real Decreto decía:“1º La Guardia Civil depende del Ministerio de la Guerra por lo concerniente a su organización, personal, disciplina, material y percibo de sus haberes y del Ministerio de la Gobernación por lo relativo a su servicio peculiar y movimientos.2º Concluida la primera organización para la debida centralización del Cuerpo se establecerá en Madrid una inspección a cargo de un general, con quien se entenderán los jefes de los tercios en lo relativo a su organización, personal, disciplina y material. La inspección lo hará con el Ministerio de la Guerra y Gobernación en la parte que a cada uno competa.Por lo relativo al servicio particular del Cuerpo se entenderán sus jefes con los jefes políticos de las provincias de quienes en esta parte han de depender...".
Doble Dependencia y Organización Inicial
La Guardia Civil dependió en sus inicios del Ministerio de la Guerra para temas de organización, personal, disciplina y material, por otro lado, dependía del Ministerio de Gobernación para el servicio peculiar y el desplazamiento. La organización del nuevo instituto armado dependería “del Ministerio de la Guerra en lo concerniente a su organización, personal, disciplina, material y percibo de sus haberes, y del Ministerio de la Gobernación en lo relativo a su servicio peculiar y su movimiento.” Inicialmente se compondría de 14 jefes, 232 oficiales y 5769 guardias repartidos en los 14 Tercios referidos.
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Estaba compuesto por 14 jefes, 232 oficiales y 5.769 guardias en 14 tercios, en los que habría un número variable de compañías de Infantería y un escuadrón de Caballería. El Duque de Ahumada llegó a afirmar ante la reducción de personal propuesta que “servirán más y ofrecerán más garantías de orden cinco mil hombres buenos que quince mil, no malos, sino medianos que fueran.”
Primer Reclutamiento e Instrucción
En el verano de 1844 se inició el reclutamiento de los primeros aspirantes, muy superiores en número a las plazas ofertadas, en lo que fue una rigurosa selección que había de complementarse con una instrucción minuciosa y exigente de los nuevos guardias en las instalaciones del Ejército de Madrid, en Leganés y Vicálvaro. El primer reclutamiento fue exigente debido al gran número de inscritos que hubo, a los seleccionados se les instruyó en las instalaciones del Ejército en Madrid.
Ante estos futuros oficiales, el duque de Ahumada presentó en un discurso las obligaciones, sacrificios y deberes del cuerpo, dejando claro que la Guardia Civil servía a España y los españoles, independientemente del partido político que estuviese en el poder. El 1 de septiembre de ese mismo año designaron a Girón como inspector general de la Guardia Civil y tuvo lugar la presentación oficial del cuerpo, en la que desfilaron 1.870 guardias organizados en sus compañías y escuadrones con un nuevo uniforme en el que destacaba un sombrero de tres picos de origen francés, el tricornio.
Francisco Javier Girón y Ezpeleta, II Duque de Ahumada
El 11 de marzo de 1803 nació en el seno de una familia de importante tradición militar de Pamplona el fundador y organizador del Cuerpo de la Guardia Civil, D. Francisco Javier Girón y Ezpeleta. Con doce años ingresó en el Ejército y, tras una brillante carrera militar durante la Primera Guerra Carlista (1833-1840), se le reconocieron sus méritos en campaña y su lealtad a la reina Isabel II con el ascenso a mariscal de campo y el nombramiento de Inspector General Militar.
En 15 de abril de 1844 fue designado por el Gobierno para organizar el Cuerpo de la Guardia Civil. El 15 de abril de 1844, el presidente del consejo de ministros, D. Luis González Bravo y López de Arjona, le designó para organizar el primer Cuerpo de seguridad pública a nivel nacional que ha existido en España, la Guardia Civil. En esta tarea se dedicó con especial cuidado para formar a sus integrantes en los valores de disciplina, honor, servicio a la ciudadanía, valor y subordinación al poder establecido.
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Desde esos momentos iniciales, el Duque de Ahumada trabajó intensamente con un reducido grupo de colaboradores y con la total confianza del presidente del Gobierno y ministro de la Guerra, el General D. Ramón María Narváez, en la creación del Cuerpo y abarcando todos los detalles necesarios, desde las entrevistas personales con los futuros jefes, oficiales y guardias, al diseño de vestuario, despliegues y acuartelamientos. Su esfuerzo se vería recompensado el 1 de septiembre de 1844, cuando el presidente Narváez lo nombró Inspector General del Cuerpo de guardias civiles en atención al celo e inteligencia con que desempeñó su organización.
El 18 de julio de 1854 finalizaría su primer mandato y volvió a ejercer este cargo, por segunda vez, entre octubre de 1856 y julio de 1858, convirtiéndose en la persona que más tiempo ha estado al frente de este Instituto. El Duque de Ahumada quería tanto al Cuerpo que, en su testamento, dejó escrito lo siguiente: “Quiero ser bajado al carro y llevado al nicho a hombros de Guardias Civiles, a quienes ruego asistan todos a mi entierro”. El fundador del Cuerpo falleció el 18 de diciembre de 1869 en Madrid y sus restos reposan desde entonces en el cementerio de San Isidro de esta ciudad.
Reglamentos y Doctrina Inicial
En octubre se aprobó el Reglamento para el Servicio de la Guardia Civil y, posteriormente, el Reglamento Millitar de la Guardia Civil, elaborado por el Ministerio de la Guerra y secundado por el duque de Ahumada, en el que se regula la organización en base a criterios castrenses, los ascensos, dependencia, obligaciones, disciplina y estatuto del personal del cuerpo. Fundada la Guardia Civil, el Duque de Ahumada impulso la aprobación el 9 de octubre de 1844 del Reglamento para el Servicio de la Guardia Civil (Gaceta de Madrid de 10 de octubre de 1844), estableciendo las obligaciones y facultades de la Guardia Civil, su dependencia orgánica, vinculada en lo referido a su servicio peculiar al Ministerio de la Gobernación, y el objeto primordial de la Institución: “la conservación del orden público, la protección de las personas y las propiedades (…) y el auxilio que reclame la ejecución de las leyes”.
Establece el artículo primero del reglamento para el servicio de la Guardia Civil que el Cuerpo tiene por objeto: 1º la conservación del orden público, 2º la protección de las personas y propiedades fuera y dentro de población y 3º el auxilio que reclame la ejecución de las leyes. De la misma manera, nuestro fundador, el II Duque de Ahumada y V Marques de Amarillas, aprobó el Reglamento Militar de la Guardia Civil el 15 de octubre de 1844 (Gaceta de Madrid de 16 de octubre de 1844). En dicho reglamento se determinó la organización con arreglo a criterios castrenses, los ascensos, dependencia, obligaciones, disciplina y estatuto del personal del Cuerpo.
Para culminar su obra faltaba llenar de valores y principios a esos hombres que inspirasen en ellos el amor al servicio, espíritu que carecían los cuerpos policiales anteriores o paralelos. Para culminar el proceso faltaba una filosofía de servicio que sirviera de puente y aunara ambos reglamentos y que distinguiera a la Guardia Civil de los cuerpos policiales anteriores o paralelos. Surge así el 20 de diciembre de 1845, de la propia mano del Duque de Ahumada, un documento que constituye el auténtico código moral de la Institución: la “Cartilla del Guardia Civil” que sintetiza los reglamentos anteriores y que, con alguna modificación, compone el actual Reglamento para el Servicio de la Guardia Civil.
A lo largo de su articulado, la “Cartilla” establece la doctrina del Cuerpo; un código deontológico que pretende dotar al personal de un alto concepto moral, del sentido de la honradez y de la seriedad en el servicio y que está presidido por su artículo más famoso donde se lee: “el honor es la principal divisa del guardia civil; debe, por consiguiente, conservarlo sin mancha. Una vez perdido, no se recobra jamás”.
Evolución y Presencia Actual
En la actualidad, la Guardia Civil es el cuerpo policial español con mayor número de agentes, formado por más de ochenta mil hombres y mujeres. Cuenta con una permanente vocación de servicio a la ciudadanía, que tiene en el pueblo español su origen y referencia. La protección de las personas y bienes es su razón de ser y su principal misión es garantizar el libre ejercicio de los derechos y libertades.
La Guardia Civil es el primer cuerpo de seguridad pública que prestó servicio como policía integral, desarrollando un papel clave como elemento vertebrador del Estado, además de gozar de plenas competencias en materia de seguridad desde su misma fundación para todo el territorio nacional. En términos comparativos, y dada su configuración como Instituto armado de naturaleza militar, la Ley Orgánica 2/1986, de 13 de marzo, de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, establece en su artículo 14 una doble dependencia de la Guardia Civil.
Del Ministerio del Interior en materia de servicios relacionados con la seguridad ciudadana y demás competencias atribuidas, así como a sus retribuciones, destinos, acuartelamientos y material; y del Ministerio de Defensa en cuanto al régimen de ascensos, situaciones del personal y las misiones de carácter militar que se encomienden a la Guardia Civil. Hoy en día, la Benemérita supera los 80.000 efectivos y nadie se sorprende de verla patrullando las carreteras o ayudando en operaciones de salvamento.
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