El Origen de la Filosofía: Un Viaje a las Raíces del Pensamiento Occidental

25.10.2025

La filosofía nació en Grecia hace dos mil quinientos años. El origen de la filosofía occidental se encuentra en la Antigua Grecia (concretamente en Jonia, en la península de Anatolia); de hecho, se cree que Pitágoras de Samos fue el primero en utilizar el término.

La filosofía en si es pensar desde la óptica de la racionalidad pura y esa actitud las emprendieron por primera vez los Griegos. Exactamente fue en Mileto, en Asia Menor, donde se originó la Filosofía.

En una zona marítima con gran afluencia de gente de todas partes del mundo, se confrontan ideas, pensamientos nuevos para los griegos. Nuevas concepciones de la vida en las que el hombre es el protagonista y no los dioses. El hombre hace y crea su vida, los dioses ya no explican los sucesos. Los griegos se sienten perdidos ante un mundo nuevo: gente muy diferente que va y vienen, nuevas formas de pensar... El cambio constante acecha sus vidas.

La circulación monetaria, el desarrollo de la polis democrática, la práctica de la escritura alfabética de tipo fonético y una tradición poética de gran calado configuran el fondo sobre el cual los escritos de Platón y de Aristóteles dibujarán la trama fundamental de una tradición de investigación intelectual que se extiende hasta nuestros días.

El Contexto Histórico y Cultural

Una primera transformación cultural de enorme importancia en la aparición de la nueva mentalidad griega fue la revolución política sin precedentes que supuso la aparición de la polis griega democrática. Esta revolución, que diferencia a los griegos de este período de todos los pueblos que los rodean por situar el poder «en común», «en el medio» de la plaza pública, en donde solo lo ejercerán los ciudadanos libres y únicamente si consiguen persuadir a sus conciudadanos con la fuerza del mejor argumento, constituiría el mejor y más amplio horizonte capaz de explicar el singular acontecimiento de la aparición de la filosofía, que en este sentido estaría históricamente ligado a la libertad política democrática.

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Muy pronto, la religión, en tanto primitiva y tentativa explicación, e intento de control del caótico mundo que nos rodeaba, fue enriqueciéndose a través del dinamismo de la sociedad griega, que estableció contactos con las civilizaciones que la circunvalaban. De la influencia de los mitos de Isis y Osiris en Egipto, nacieron los misterios órfico-dionisíacos en el mundo helénico. De esa búsqueda de redención a través de prácticas rituales que tendían a llevar al paroxismo a los participantes, como medio de interactuar con los dioses -probablemente de ahí provienen los mitos de la epilepsia como una enfermedad sagrada- nació a su vez la tragedia. Drama coral y danza a la vez, siguiendo las complejas y arcanas reglas del culto a Dionisio.

Al igual que las religiones griegas sufrieron las influencias de las religiones de los pueblos orientales, también lo hizo su cultura, gracias a los intercambios producidos por ese impulso dinámico de contactar, comerciar e interactuar con otros pueblos, lo que provocó la importación de muy notables intentos de investigación científica, especialmente en dos ámbitos relacionados, las matemáticas y las observaciones astronómicas, y gracias a dos pueblos; los asirio-babilonios y los egipcios, que durante siglos obtuvieron grandes avances en ambos campos, muy superiores a sus discípulos griegos.

Los Filósofos Presocráticos

Hemos mencionado ya algunos de los nombres a los que, en general, la tradición ha colocado bajo el rótulo común de filósofos «presocráticos». Obviamente, este término parece designar de un modo simple y neutral a todos los pensadores filosóficos anteriores al ateniense Sócrates (469-399 a.C.), aunque esta catalogación no tiene en sí nada de inocente (¿qué significa Sócrates en la filosofía griega para que sus autores se clasifiquen según su ubicación antes o después de él?). Hasta nosotros no ha llegado escrito alguno de ninguno de ellos de forma directa (únicamente referencias, algunas de ellas probablemente literales, hechas por otros autores que quizá tuvieron en sus manos alguna copia de esos escritos hoy perdidos), y algunos de ellos es muy probable que nunca hayan escrito texto alguno.

Thales de Mileto (s. VII - s. VI a. Thales de Mileto, uno de los Siete Sabios de Grecia, se adelantó a las teorías evolutivas al afirmar que el agua era el elemento primero de todas las cosas que existen, lo que dio comienzo al universo; una idea que los griegos llamaban arjé (del griego ἀρχή, fuente, principio u origen).

Un personaje muy destacado de esos primeros balbuceos, aunque no pueda hablarse propiamente de filosofía, ni de ciencia, fue Tales de Mileto, considerado uno de los siete sabios de Grecia, nacido en el siglo VII a.C. Primer filósofo que se plantea cuestiones físicas: ¿cuál es verdaderamente el origen de nuestro mundo, del Universo en general?

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Lo importante de nuestro sabio es que fue uno de los primeros pensadores que en lugar de recurrir a una fuerza divina busco un elemento natural, el agua, como origen de todas las cosas. Anaximandro, Anaxímenes, Pitágoras, Parménides, Zenón, Heráclito, Empédocles, y otros tantos filósofos de aquella época, continuaron por ese camino, entrelazando conocimientos científicos con especulaciones, aun llenas de prospera imaginación, pero que renunciaban a la frágil ilusión de los dioses como causantes de todo aquello que no podíamos explicar.

El Enfoque en la Naturaleza

Si bien el título pretende ser una sugerencia acerca del «contenido» de estos escritos, ha creado a veces la errónea suposición de que los antiguos griegos se ocuparon «primero» (en la fase «pre-socrática») de la «naturaleza», dedicándose posteriormente (a partir de la fase socrática) a temas políticos y morales. Aunque esto también fuera cierto, en parte, del vocablo griego «physis», sin embargo, cuando Lucrecio, ya en el siglo i de nuestra era, tradujo al latín la etiqueta presocrática «sobre la naturaleza», comprendió perfectamente su sentido al llamar a su escrito De rerum natura; es decir, no «Sobre las cosas de la naturaleza», sino Sobre la naturaleza de las cosas.

La filosofía griega se divide en tres períodos: el presocrático, el griego clásico y el helenístico. En el primero, se comenzó a criticar la tradicional concepción mitológica del mundo y se buscó una alternativa natural y unificada (filosofía de la naturaleza, hoy conocida como cosmología); en la que se partía de un pricipio originario y una materia primordial.

Sócrates y el Giro Antropológico

A mediados del siglo V a. C., con la aparición de los sofistas (los que enseñaban sabiduría y buena ciudadanía) y de Sócrates, el hombre pasó a ser el centro de las reflexiones filosóficas; alejándose así de la cosmología y poniendo el foco en la ética y la política, así como en la naturaleza del lenguaje, las normas sociales y las leyes.

Sócrates (470 - 399 a. Sócrates, que dedicó su vida a la búsqueda de la verdad, afirmaba que toda indagación filosófica debía partir del reconocimiento de la propia ignorancia. No dejó ningún escrito, por lo que casi todo lo que se sabe sobre él se debe a los textos de Platón, su discípulo, al incluirle en sus diálogos. De hecho, la frase más famosa que se le atribuye, «sólo sé que no sé nada», en realidad proviene de un fragmento de Apología de Sócrates, de Platón, en el que Sócrates, supuestamente, dice: «Este hombre, por una parte, cree que sabe algo, mientras que no sabe. Sócrates es reconocido como el padre de la filosofía política y de la filosofía moral (o ética); y su mayor contribución al pensamiento occidental es el «método socrático» (o mayéutica).

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Consiste en mantener un diálogo reflexivo y razonado en el que se descartan hipótesis una tras otra en busca de la verdad, siempre partiendo de una premisa en la que ambos estén de acuerdo.

Platón y la Teoría de las Ideas

Platón (427 - 347 a. Platón es uno de los filósofos más destacados de la historia. Sus obras, siempre en forma de diálogo, constituyen un punto central de la filosofía occidental. Escribió sobre los más variados temas; entre otros, política, ética, psicología, antropología, metafísica o cosmología. Su mayor aportación filosófica es la teoría de las ideas o teoría de las formas, en la que hacía una distinción entre el mundo sensible y el mundo inteligible; que viene a decir algo así como que la realidad no es otra cosa que nuestra percepción de la misma. En la Alegoría de la caverna, de su libro de la República, Platón explica a modo de metáfora la relación del ser humano con el conocimiento. En ella, un grupo de prisioneros, que viven desde que nacieron en la profundidad de una cueva, tienen las piernas y el cuello encadenados, de tal manera que sólo pueden mirar hacia una pared. Tras ellos se encuentra un muro, y al otro lado del muro hay una hoguera. Entre el fuego y el muro pasean continuamente hombres que portan variados objetos, proyectando sombras en la única pared que ven los presos.

Aristóteles: Lógica, Biología y Metafísica

Aristóteles (384 - 322 a. Los escritos de Aristóteles abarcaron multitud de temas (política, ética, zoología, estética…), transformó muchas de las áreas del conocimiento que abordó; y se le considera el padre de la lógica y de la biología. Aunque existen reflexiones previas, es en su trabajo donde se encuentran las primeras investigaciones sistemáticas sobre ambas materias. Una de sus aportaciones fue la «filosofía primera» o teología (término usado por primera vez por Platón); conocida por sus discípulos como metafísica (palabra que más tarde adquiriría un significado más amplio), y a partir del s. XVII como ontología (considerada hoy en día una parte de la metafísica).

No obstante, su principal aportación, que resultó influyente durante más de 2000 años, es su investigación acerca de los principios del razonamiento válido o correcto; la lógica. La parte central de su estudio es el silogismo o deducción; que en sus propias palabras es «un discurso en el cual, establecidas ciertas cosas, resulta necesariamente de ellas, por ser lo que son, otra cosa diferente». Es decir, en el silogismo se establecen dos premisas (una universal y cierta, y otra particular relacionada con la primera) y una conclusión: A=B y C=A, por tanto, C=B.

El Período Helenístico

Finalmente, en el período helenístico (o post-aristotélico), caracterizado por la decadencia de las polis y las guerras por suceder a Alejandro Magno, surgieron entre otras varias corrientes filosóficas que situaban la salvación individual en el centro de sus preocupaciones. Así, Epicuro de Samos defendía una doctrina basada en la felicidad, consistiendo ésta en una continua pero prudente búsqueda del placer; tanto corporal como intelectual. Los estoicos iban más allá, ya que su objetivo era alcanzar la felicidad y la sabiduría prescindiendo de los bienes materiales. Por otro lado, surgió el escepticismo, corriente basada en la duda; que exigía evidencias a las afirmaciones, y no emitía juicios, sólo opiniones.

La Transición del Mito al Logos

Se ha impuesto un modo de relatar los primeros pasos de la filosofía occidental como una transición «del mito al logos»; es decir, desde las concepciones mitológico-religiosas de los fenómenos naturales y sociales, encerradas en un formato poético o teológico, a las explicaciones naturalistas o racionales de esos mismos fenómenos, cifrando en esa evolución la principal transformación intelectual que definiría el comienzo de la filosofía y los orígenes del modo científico de pensar. La idea de que los griegos «primero» se aferraron a explicaciones mitológicas del acontecer histórico y natural para elaborar «después» concepciones lógico-racionales o filosófico-científicas es una facilidad utilizada por los historiadores modernos para intentar explicar la coexistencia de dos tipos de concepciones que para nosotros hoy -no para los griegos de la Antigüedad- son incompatibles, pero no describe con propiedad ninguna situación histórica objetiva que se hubiera dado en la Grecia antigua.

El Asombro como Motor del Pensamiento

De la curiosidad, del asombro, del atrevimiento, de esas y no de otras características del ser humano, proceden la filosofía y la ciencia. La filosofía y la ciencia nacieron de la fantasía, que no es, sino el nombre que hoy día le damos al mito. En un principio fue el asombro el que puso al ser humano en el origen de esos procesos de pensamiento, de razonamientos y observaciones que darían lugar a las semillas más fructíferas de nuestra especie; el nacimiento de la racionalidad. La naturaleza, el cosmos, eran asombrosos. ¿Cómo explicar todos esos procesos tan maravillosos como incontrolables que nos sucedían? No nos rendimos ante la inevitabilidad de todo ese caos, e intentamos introducir un poco de orden. Aun no teníamos las herramientas para hacerlo racionalmente y recurrimos a la fantasía, nacida del asombro y la curiosidad.

Tabla Resumen de Periodos Filosóficos Griegos

Período Características Principales Figuras Clave
Presocrático Crítica a la mitología, búsqueda de principios naturales. Tales de Mileto, Anaximandro, Pitágoras
Clásico Enfoque en la ética, política y la naturaleza humana. Sócrates, Platón, Aristóteles
Helenístico Búsqueda de la felicidad individual y la sabiduría. Epicuro, Estoicos, Escépticos

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