¿Cuándo Poner Zapatos al Bebé? Desarrollo y Consideraciones Clave
Elegir los zapatos adecuados para cada etapa del desarrollo de un bebé, es mucho más importante de lo que cabe esperar a priori. El calzado de los bebés se debe escoger teniendo en cuenta cada etapa de su desarrollo, ya que un zapato mal escogido puede deformar el arco y causar problemas graves en su aparato locomotor. En cada etapa, el bebé tiene unas necesidades específicas, no es lo mismo el pie de un recién nacido que el de un bebé que comienza a gatear o caminar.
Etapas del Desarrollo y el Calzado
Recién Nacido: ¡Piececitos al Aire!
La mayoría de expertos recomiendan no poner zapatos a los bebés hasta los seis meses. Los recién nacidos no necesitan zapatos, ya que sus pequeños piececitos comienzan a conocer el mundo a través del contacto directo con la piel y moviendo sus deditos con curiosidad. Ponerles un zapato en esta etapa puede dificultar su desarrollo natural si le impide el movimiento y la exploración. Con unos calcetines calentitos es suficiente. De hecho, el calzado para bebés que aún no caminan puede ser contraproducente, ya que les limita la movilidad y puede hacer que tarden más en animarse a dar sus primeros pasos.
Etapa de Gateo
Cuando los bebés comienzan a gatear, necesitan zapatos con protección en el talón y la puntera, con el fin de evitar golpes en esta zona. Se recomiendan materiales nobles como el cuero. Que tengan suela blanda de entre 2 y 3 mm. La prioridad aquí es la flexibilidad del zapato, que debe permitir el movimiento natural de los pies y facilitar el agarre necesario para gatear. Los modelos ligeros con suelas finas y flexibles, que imiten la sensación de estar descalzo, son la mejor opción para fomentar el desarrollo muscular y el equilibrio.
Etapa de Primeros Pasos
En esta etapa el calzado cobra especial importancia, los zapatos deben ser una continuación de su pie. Deben ser flexibles, con punta redonda y cerrada. La horma debe ser recta para evitar que se deformen los dedos. Es preferible que no lleve costuras y que tenga un buen contrafuerte en la parte posterior para asegurar que sujeta bien el pie. Elige zapatos de piel, ya que es el material más flexible y que mejor transpira. Ahora sí que es imprescindible proteger sus pies siempre al salir a la calle con zapatos que además les proporcionen estabilidad y equilibrio. Los zapatos más adecuados para esta etapa deben estar fabricados con materiales ligeros, flexibles y transpirables.
Es importante evitar a toda costa calzado que no sujete el pie correctamente hasta al menos los 3 años de edad, no solo porque los pueden perder, sino porque son perjudiciales para su salud. Nada de zapatos duros o que impidan el correcto movimiento de los tobillos.
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Caminantes Expertos
Una vez que nuestros pequeños controlan el arte de caminar, empiezan a correr y a saltar. No deben sobrepasar la altura del tobillo, en el caso de las botas, deben ser de materiales flexibles. A medida que tu pequeño se convierte en todoterreno, los pediatras siguen recomendando evitar los zapatos demasiado rígidos, ya que podrían limitar el movimiento natural del pie. Opta por modelos con punteras espaciosas que permitan el movimiento libre de los dedos, favoreciendo un desarrollo saludable, suelas de goma antideslizantes y cierres adecuados a la edad de cada niño para fomentar su autonomía.
Además, te aconsejamos que siempre que puedan vayan descalzos, es la manera más natural de caminar.
¿Cuándo Empezar a Poner Zapatos?
El momento clave en el que tu bebé deberá empezar a llevar un calzado más funcional es cuando comience a desplazarse, levantarse y mostrar interés constante por estar de pie, sobre todo si esto sucede en la calle. Muchos pediatras aseguran que la media de edad para empezar a llevar calzado como tal suele estar alrededor de los 18 meses. En estas edades, la curiosidad por explorar su entorno en vertical hace que unos zapatos adecuados sean esenciales para proteger sus pies de piedrecitas y otros peligros en exteriores. Cuando están en casa, pueden y deben seguir disfrutando de ir descalzos, siempre cuidando la temperatura del ambiente y del suelo, ¡claro está!
¿Qué Características Debe Tener el Calzado?
Es fundamental elegir zapatos que permitan el libre movimiento del pie, fabricados con materiales flexibles y transpirables. La suela debe ser fina y flexible, permitiendo que el pie se adapte a diferentes superficies y texturas. Además, es importante que los zapatos tengan suficiente espacio para los dedos y que la horma sea plana.
- Material: Busca siempre opciones flexibles y transpirables, que permitan que el pie se mueva libremente y que la piel de tu bebé respire. Los mejores materiales para el calzado de bebé son la piel (o la microfibra feroz) y el textil.
- Suela: Debe ser finita y dura, pero flexible en todas las direcciones, especialmente en la zona del antepié.
- Espacio: No queremos que los pequeños deditos estén tan apretados dentro del zapato que no puedan moverse (o, incluso, que se puedan generar malformaciones).
- Horma: Debe ser completamente plana, sin nada de drop (es decir, no debe ser más alta en la zona de talón que en la puntera del zapato).
- Flexibilidad: Lo hemos comentado tanto en la suela como en el material, pero esta es una característica que debe ser común a todo el calzado.
La Importancia de una Sujeción Adecuada
La sujeción adecuada no solo previene lesiones, sino que también contribuye al desarrollo correcto de la marcha y la postura. Para los más peques busca cierres adherentes que favorezcan su independencia. Lo importante es que se ajusten bien, de forma personalizada, a cada tipo y medida de pie.
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¿Cómo Saber la Talla Correcta?
Lo más difícil al comprar zapatos para un niño pequeño es atinar con la talla. ¡Y es algo crucial! Un zapato demasiado pequeño le causará dolor, irritación y molestias, así como ampollas o uñas encarnadas. Un zapato demasiado grande le resultará incómodo también para desplazarse, ya que lo hará tambalear. Cuando pruebes el zapatito, debes comprobar que los deditos del pie tienen suficiente sitio, y que puedes introducir un dedo entre el talón del niño y el zapato. La clave para elegir los zapatos del bebé que empieza a andar es llevar siempre al niño contigo a hacer las compras de zapatos, probarle el par completo y no un solo pie (todos tenemos cierta asimetría, y tienes que asegurarte de que ambos zapatos calzan cómodos, incluso en el pie más grande).
Problemas Comunes en los Pies de los Bebés
Si bien estos problemas no son todos, suelen ser los más frecuentes y de los que los pediatras suelen estar más atentos a medida que tu hijo crece, por ello se hace hincapié en la importancia de utilizar los zapatos adecuados y respetuosos en los pies de los bebés. Evitar lo máximo posible el uso de calzado restrictivo y dejarlo andar libre y cómodo es lo más recomendable, eso evitará sufrimiento y malformaciones que le causarán dolor y molestia.
- Pies curvos: Ambos pies suelen orientarse “hacia dentro” cuando empieza a caminar, esto puede dificultar su movimiento y hacerlo tropezar.
- Pie plano: Se presenta cuando la curvatura natural, o arco del pie es inexistente, normalmente es más más visible a partir de los 4 o 5 años de edad y con el tiempo se hace más pronunciado.
- Caminar en puntillas: Sucede cuando los bebés y niños caminan sobre las puntas de los dedos y no apoyan el pie completo. Es una conducta natural de casi todos los niños y tiende a desaparecer con el tiempo y la edad.
¿Con Cordones o con Velcro?
Mientras que el primero es más sencillo de colocar, también es más probable que tu niño aprenda a desabrochar y sacarse sus zapatos.
¿Cuándo Cambiar de Talla?
Por último, recuerda que es normal que los niños pequeños cambien de talla de zapatos entre 2 y 3 veces al año. Cada mes, asegúrate de comprobar que el calzado sigue quedándole cómodo al niño. Según las corrientes pediátricas actuales, se recomienda medir los pies de los niños cada tres o cuatro semanas, aprovechando la plantilla del zapato y vigilando el espacio que sobra desde los dedos. Ya hablamos del cambio de tallas de forma más extensa en un post anterior, pero en general, las señales más evidentes a las que tienes que prestar atención son las rojeces en alguna zona del pie, sobre todo, en los laterales del pulgar y el meñique o en la zona del talón. Ante cualquier molestia, ¡nueva talla!
Recomendaciones de Expertos
La Dra. Camila de Ávila enfatiza que los bebés que aún no caminan no necesitan zapatos, "si no camina el bebé no hace falta zapatilla", afirma categóricamente la experta. Una vez que el bebé comienza a dar sus primeros pasos, la Dra. Camila de Ávila recomienda encarecidamente permitirles caminar descalzos siempre que sea posible, "una vez camine, siempre que se pueda, hacerlo descalzos", aconseja la pediatra. Cuando sea el momento de salir a terrenos más 'peligrosos' el primer zapato para tu bebé debería seguir la filosofía minimalista de pies descalzos".
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En resumen, elegir el momento adecuado para empezar a calzar a tu bebé es fundamental para garantizar su desarrollo saludable. Prioriza la libertad de movimiento y opta por zapatos respetuosos que permitan un desarrollo natural del pie.
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