Inducción del Parto en la Seguridad Social: Información Detallada

21.11.2025

El parto a veces se tiene que programar y provocar. Es lo que los médicos llaman parto inducido. Pero a veces, el bebé se encuentra muy a gustito dentro de mami y no tiene ninguna prisa por salir, o surgen problemas y es necesario programar su nacimiento para un día determinado.

En la recta final del embarazo, a 1 de cada 5 mujeres se le recomienda una inducción al parto. Este procedimiento médico tan común permite desencadenar el parto. Pero, ¿cuándo es necesario?, ¿duele más?, ¿hay más riesgo de cesárea? Sobre él corren muchos mitos y prejuicios.

Un parto inducido es aquel que se provoca sin que se haya desatado de manera natural. La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) lo define como “un procedimiento dirigido a desencadenar contracciones uterinas para que se produzca el parto”.

Motivos para Inducir el Parto

Los motivos para inducir el parto son variados. La mayor parte de hospitales españoles incluyen en sus protocolos hacerlo a partir de la semana 41 de gestación (esta fecha varía en función de los diferentes hospitales, desde la semana 40 hasta la 42). También se suelen practicar si la edad de la madre es avanzada o si tiene patologías previas, así como si se aprecia riesgo para el bebé o la madre.

  • Complicaciones médicas.
  • Embarazo postérmino.
  • Ruptura de membranas sin contracciones.
  • Problemas de crecimiento fetal.
  • Problemas de salud materna.
  • Gestación prolongada: a partir de las 41 semanas de gestación empieza a aumentar el riesgo de complicaciones de la madre y del bebé.
  • Complicaciones de la mamá y/o el bebé: como alteraciones del crecimiento del bebé, hipertensión o preeclampsia.

Procedimientos para la Inducción del Parto

Las inducciones pueden realizarse mediante distintas técnicas (o una combinación de varias):

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  • Con fármacos, sobre todo geles de prostaglandinas y oxitocina sintética.
  • Por procedimientos mecánicos, como un tacto vaginal o la rotura provocada de la bolsa.

Borrar el Cuello Uterino

Cuando un parto se inicia de forma natural, el cuello del útero (cuya forma es similar al de un cuello de botella, como puedes ver en la imagen) se empieza a acortar y a ablandarse días antes. Este proceso ocurre como consecuencia de las primeras contracciones, y a menudo la madre no se da cuenta.

Si no lo ha hecho y se trata de un parto inducido, "antes de provocar contracciones uterinas del parto se requiere utilizar métodos o dar medicaciones que modifiquen previamente el cuello uterino o que lo maduren.

  • Utilizando medicación: Se aplica un dispositivo que libera lentamente prostaglandinas en el fondo de la vagina para que haga efecto en el cuello.
  • Con métodos de presión mecánica como son balones cervicales. El balón cervical es un dispositivo que se introduce en el útero a través de un finísimo tubo, al final del cual se encuentra un diminuto globo que se expande con suero fisiológico, para que la presión que ejerce sobre el cuello provoque su dilatación. Se puede mantener hasta 12 horas.

Provocar las Contracciones

Una vez que el cuello uterino ya ha madurado, hay que provocar las contracciones para que se dilate y el bebé pueda nacer. Aquí entra en acción la oxitocina o el famoso gotero del que habrás oído hablar. La oxitocina actúa también en el posparto y en la lactancia.

También se puede utilizar también procedimientos más naturales como despegar las membranas (técnica de Hamilton) en mujeres que ya están de 40 semanas, presentan una pequeña dilatación, pero no se han puesto de parto.

Pruebas para Comprobar el Bienestar Fetal

En la semana 39 de embarazo o, como máximo, al término de la semana 40 de embarazo, la madre ha de someterse a una serie de exámenes, que permitirán comprobar que el feto está bien:

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  1. Permite registrar el ritmo de los latidos cardíacos del pequeño, así como las contracciones del útero. Se realiza a través de un sensor conectado, por una parte, al abdomen de la madre y, por la otra, a un ordenador. Desde el monitor, el médico comprueba si el ritmo cardíaco es regular. Si éste es el caso, no es necesario intervenir para acelerar el nacimiento. El examen dura entre 20 y 30 minutos, y se repite cada 48 horas entre las semanas 40 y 41, y cada 24 horas entre las semanas 41 y 42.
  2. Se trata de una técnica de ultrasonidos que se realiza durante las ecografías de la mitad del embarazo en adelante. Mide la velocidad de la circulación de la sangre, tanto de la madre como del niño.
  3. Este método permite visualizar el interior del útero y, durante el embarazo, muestra si el niño crece con normalidad. En cambio, al final de la gestación, se utiliza para valorar el estado de la placenta y, sobre todo, para controlar la cantidad de líquido amniótico.
  4. Esta técnica evalúa la calidad, el color y la transparencia del líquido amniótico que rodea al niño. Consiste en la introducción de un pequeño tubo en el cuello del útero, a través de la vagina. Un líquido amniótico escaso, denso y oscuro indica sufrimiento del feto.
  5. Se realiza, aproximadamente, en la semana número 39 y tres días, después, en la semana numero 40 y tres días y, finalmente, en la semana número 41 cumplida. Consiste en la realización de uno o de todos los exámenes anteriores, según considere oportuno el ginecólogo.

Riesgos de la Inducción del Parto

La medicación que se da para madurar el cuello uterino y provocar las contracciones en algunas ocasiones (raras) puede provocar complicaciones. La más frecuente es la hiperestimulación uterina, es decir, las contracciones producen con una frecuencia o intensidad excesiva.

En mujeres sin complicaciones médicas preexistentes, “la gran mayoría”, los riesgos de la inducción pasan por un aumento del dolor y, por tanto, del suministro de la anestesia epidural, rotura de útero, bradicardia fetal o más probabilidad de parto instrumental y, por tanto, de desgarros graves y lesiones que afectan al perineo y los esfínteres.

Las inducciones tienen riesgos que incluyen mayor riesgo de híper estimulación uterina, rotura uterina, mayor probabilidad de parto instrumentado, cesárea, hemorragia postparto y ansiedad y depresión posparto para la madre. Para el bebé existe mayor riesgo de hipoxia fetal durante el parto, ictericia neonatal, mayor probabilidad de ingreso neonatal en UCIN y dificultades con la lactancia materna.

Derechos de la Mujer y Consentimiento Informado

Las mujeres que se encuentren en la recta final de su embarazo y que reciban una propuesta de este tipo tienen derecho a manejar diferentes opciones: pueden negarse a inducirse y esperar a ponerse de parto por sí mismas, cambiar de hospital o de médico y, en cualquier caso, decidir de manera autónoma con toda la información disponible con los riesgos y beneficios de las opciones disponibles.

“La ley de autonomía del paciente dice con toda claridad que las personas tienen derecho a que les expliquen los riesgos y beneficios de todas las alternativas posibles. En altísimos porcentajes la inducción no está justificada, y tiene muchos riesgos. Lo que hacen algunos médicos es que acortan el embarazo sin ningún tipo de criterio científico para organizarse la agenda.

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“Disponer de toda la información fácilmente comprensible y, en base a eso, decidir de manera autónoma”, señala. Ella apunta sobre todo a las segundas opiniones: “Todas las personas tienen derecho siempre a una segunda opinión en cualquier proceso de salud, algo que debería garantizar el sistema público.

Estadísticas de Inducción del Parto en España

En 2022 los hospitales públicos españoles atendieron 203.251 partos vaginales. De todos ellos, el 27,5%, más de uno de cada cuatro, fueron partos inducidos, esto es, no espontáneos sino provocados médicamente.

El Informe Anual del Sistema Nacional de Salud publicado por el Ministerio de Sanidad muestra ese 27,5% de partos inducidos en 2022 y también el enorme incremento que se ha producido en los últimos años: desde 2016 el porcentaje ha aumentado un 61,8%.

Según el Informe Anual del Sistema Nacional de Salud publicado por el Ministerio de Sanidad, en 2022 un 27,5% del total de partos fueron inducidos -que son aquellos que se inician de manera artificial, sin esperar a que la mujer se ponga de parto por sí sola-. Si miramos la evolución histórica, desde 2016 el porcentaje ha aumentado un 61,8%.

Plan de Parto y Nacimiento

Un plan de parto y nacimiento es un documento escrito que la mujer embarazada utiliza para manifestar sus deseos y expectativas en relación al desarrollo de estos acontecimientos. El mismo debe servir de orientación al equipo de profesionales responsables de su atención durante la estancia en el hospital.

En aquellos casos en los que existen opciones que resultan igual de eficaces y seguras podrá indicar sus preferencias. Todas las personas que se ocuparán de su atención y de la de su bebé esperan que el proceso se desarrolle de acuerdo a sus expectativas y deseos.

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