¿Cuántas ecografías se realizan durante el embarazo? Calendario y Objetivos

18.11.2025

La ecografía es el instrumento que se utiliza para estudiar y valorar al feto durante el embarazo. La ecografía es una prueba de diagnóstico por imagen que utiliza ultrasonidos para crear imágenes de órganos, tejidos y estructuras del interior del cuerpo. Durante el embarazo, las ecografías se utilizan para llevar a cabo un seguimiento del desarrollo del embrión y del feto dentro del útero de la madre. Debido a su seguridad, precisión y rapidez, es uno de los mejores métodos de diagnóstico. Las ecografías permiten valorar la correcta evolución del embarazo.

Pero ¿cuántas son realmente necesarias? ¿Cuándo se realizan? ¿Y para qué sirven?

Prácticamente, existe unanimidad en la recomendación de que, durante el embarazo de bajo riesgo, se realicen tres ecografías, una de ellas en cada trimestre. En sus protocolos, la Sociedad Española de Obstetricia y Ginecología recomienda realizar de forma sistemática tres ecografías durante la gestación: la primera en la semana 10-14, la segunda en las semanas 18-20 y la tercera en las semanas 32-34. Sin embargo, UNICEF añade una cuarta entre las semanas 6 y 10 para poder datar de forma temprana el embarazo.

Ecografía del Primer Trimestre

La ecografía del primer trimestre es la que se realiza entre las 11 y las 13+6 semanas, aunque la edad gestacional ideal para hacerla es a finales de la semana 12. Para esta ecografía, se recomienda utilizar la vía transvaginal, ya que ofrece una mejor definición hasta la semana 13 de gestación, si bien se aconseja la combinación de la vía transvaginal y abdominal para obtener una información más completa.

Esta primera ecografía, dependido de la posición de bebé y de las condiciones maternas, se puede realizar vía vaginal o vía abdominal. De entrada siempre se va a intentar realizar por esta última por la comodidad que supone para la embarazada. No obstante, mujeres como útero en retro versión, fetos que adoptan una mala posición para la medida o mujeres con gran panículo adiposo abdominal, por ejemplo, en mujeres obesas, se requiere realizarla vía vaginal.

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Objetivos de la ecografía del primer trimestre:

  • Diagnosticar la gestación y correcta implantación del embrión. El embarazo se puede observar mediante ecografía transvaginal.
  • Identificar el número de embriones y diagnosticar el tipo de gestación múltiple (si así fuera). Si se observa que es un embarazo de gemelos, mellizos o trillizos, se valorará en esta ecografía, además del número de fetos, si comparten o no placenta y bolsa amniótica.
  • Identificar el latido cardíaco embrionario.
  • Evaluar la viabilidad fetal, el número de fetos, datar adecuadamente la gestación, realizar un estudio morfológico inicial y valorar varios parámetros especiales para realizar los cribados del primer trimestre, como la medida de la translucencia nucal, la presencia de hueso nasal y el índice de pulsatilidad de arterias uterinas.
  • Detectar y medir la translucencia nucal. La translucencia nucal es el engrosamiento del pliegue de la nuca del feto. Su aumento excesivo está relacionado con anomalías cromosómicas. Se mide también el hueso nasal del feto, se realiza un estudio de su anatomía y puede detectar algunas anomalías precoces.
  • Detectar y medir el hueso nasal.
  • Observar la morfología embrionaria. Con esta ecografía, se pueden diagnosticar ciertas malformaciones. El cribado de la malformaciones estructurales y la información que nos proporciona para descartar cromosomopatías, es quizás el punto más destacable de esta primera ecografía, sobre todo si tenemos en cuenta que la incidencia global de todas estas anomalías congénitas alcanza aproximadamente a un 4% de todas las embarazadas. La alta resolución de los ecógrafos actuales facilitan estos diagnósticos, pero además se requiere una gran experiencia y rigurosidad por parte del ecografista en el momento de realizar la exploración del bebé.
  • Identificar la existencia de problemas en los órganos reproductores femeninos.
  • Estudiar las arterias del útero. Mediante el estudio de las arterias uterinas durante el primer trimestre, podemos localizar aquellos embarazos que tienen más riesgo de desarrollar preeclampsia, hipertensión y/o insuficiencia de la placenta. También hoy es frecuente realizar una ecografía Doppler de las arterias uterinas para calcular el riesgo que tiene la madre para desarrollar preeclampsia durante la gestación. En los últimos años se ha incluido también el estudio del riesgo de preeclampsia y alteraciones en el crecimiento de los fetos, gracias a la valoración de las arterias uterinas y ha otros parámetros ecográficos y analíticos.
  • Los objetivos principales de esta ecografía del primer trimestre son la observación de la forma, la localización y el tamaño de la vesícula o saco gestacional, así como su contenido, en el que cabe destacar principalmente la medición del tamaño del embrión, la denominada CRL, la distancia que media entre el cráneo y el cóccix, el lugar de implantación placentario así como la posición del cordón umbilical, la existencia de hueso nasal y el grosor de la denominada translucencia nucal (TN), marcadores orientativos de una posible alteración cromosómica. Además, se realiza un estudio de la morfología básica del bebé.
  • También se realiza una valoración general del aparato genital interno de la madre (útero y ovarios) para descartar cualquier patología o alteración subyacente.

Ecografía del Segundo Trimestre (Ecografía Morfológica)

La ecografía que se hace en el segundo trimestre de embarazo es la que conoce como ecografía de la semana 20 o ecografía morfológica. La ecografía del segundo trimestre se realiza entre las 18 y las 21+6 semanas de gestación, aunque, en las gestantes con alto riesgo de malformaciones fetales, se debe repetir en las semanas 28-30.

Debe realizarla un ecografista experto y con un ecógrafo potente. Es una ecografía muy importante, ya que durante la misma se estudian minuciosamente y uno a uno los distintos órganos y sistemas del feto, para poder diagnosticar de forma precoz cualquier posible anomalía.

En esta ecografía, también denominada ecografía morfológica, se hace un estudio exhaustivo de la morfología del bebé para detectar posibles alteraciones anatómicas o de sus órganos internos. Antes de la semana 18-20 es difícil evaluar con seguridad los órganos del bebé. Esta ecografía debe realizarse por obstetras especializados y debe hacerse una exploración sistemática y minuciosa de todo el feto, de la placenta, cordóny líquido amniótico, además de hacer una revisión del útero y los ovarios.

La legislación permite la interrupción del embarazo antes de la semana 22 en caso de malformaciones detectadas en esta ecografía, siempre que la anomalía esté dentro de los supuestos legales.

Objetivos de la ecografía del segundo trimestre:

  • Comprobar el latido cardíaco fetal.
  • Diagnosticar malformaciones y marcadores de cromosomopatías. Sirve para realizar un estudio pormenorizado del feto, que ya está formado casi por completo y, si hubiera complicaciones o alteraciones, ya se podrían detectar. Se toman todas las medidas del feto, haciendo un rastreo de toda su anatomía: cabeza, cara, columna, abdomen, corazón y extremidades.
  • Identificar patologías del útero y sus anejos.
  • También se realiza una biometría fetal, para comprobar que el crecimiento fetal es el adecuado desde la ecografía previa. Además de esto, se estudian el cordón umbilical, la placenta y el líquido amniótico.
  • En esta ecografía también se realiza en ocasiones la medida de la longitud cervical, para descartar cérvix cortos asintomáticos, relacionados con el parto pretérmino. Para realizar esta exploración adecuadamente, se requiere realizar la ecografía por vía vaginal. Esta indicada en pacientes de alto riesgo de tener un parto prematuro o pretérmino, aunque en algunos centros se ofrece a todas las gestantes.

Ecografía del Tercer Trimestre

La ecografía del tercer trimestre se realiza entre las semanas 32 y 36. En la ecografía del tercer trimestre es cuando se diagnostican la mayoría de las alteraciones del crecimiento fetal (es decir, fetos mas pequeños o mas grandes de lo normal, según su percentil).

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Esta es la valoración ecográfica del crecimiento del feto normal. La ecografía del tercer trimestre se suele realizar entre las semanas 32 y 36 de embarazo. Principalmente se utiliza para determinar la posición del bebé (si está sentado, de cabeza o en oblicuo), estimar el crecimiento del feto, valorar la cantidad de líquido amniótico, localizar la placenta para descartar placentas bajas o previas y valorar el bienestar fetal.

Objetivos de la ecografía del tercer trimestre:

  • Comprobar el latido cardíaco del feto.
  • Identificar cómo está colocado el bebé. Sirve para determinar el crecimiento del feto, su colocación y su bienestar. También se analiza si pudiera haber anomalías de aparición tardía.
  • Diagnosticar anomalías en la localización placentaria y ver su grado de madurez.
  • Diagnosticar anomalías del volumen de líquido amniótico, ya sea por defecto, oligohidramnios, o por exceso, polihidramnios.
  • Medidas de la cabeza: diámetro biparietal y circunferencia cefálica. El diámetro biparietal se mide desde la superficie craneal externa más cercana al transductor hasta la superficie craneal interna más alejada del mismo.
  • Circunferencia abdominal.
  • Longitud del pie.

La Estrategia Nacional de Salud Sexual y Reproductiva (2011) afirma que no existe evidencia científica que apoye la realización de una ecografía rutinaria en el tercer trimestre, salvo en los casos de sospecha de fetos con restricción del crecimiento u otras complicaciones del embarazo.

Ecografía Doppler

La ecografía Doppler es una medición del flujo sanguíneo a través de arterias, venas y el corazón fetal que se realiza con la ecografía obstétrica. Existen unos patrones de normalidad, y las desviaciones de estos parámetros pueden indicar patología.

Con esta herramienta comprobamos si la función placentaria es normal, si el feto recibe el aporte sanguíneo normal (no olvidemos que a través de él realiza las funciones de respiración y nutrición), si la circulación fetal es correcta y si las arterias uterinas (que llevan la sangre materna al útero) funcionan adecuadamente. Este estudio es sumamente importante para que el obstetra pueda evaluar los posibles riesgos o complicaciones que puedan surgir y actuar en consecuencia.

¿Se pueden hacer más ecografías?

El estudio ecografía apareció para mejorar el diagnóstico y seguimiento de las mujeres embarazadas. Es una técnica sencilla, que no implica radiación ni exposición, por lo que es una práctica segura tanto para la embarazada como para el bebé. Las frecuencias de ultrasonido que se utilizan en las ecografías son muy bajas, por lo que no perjudican al feto.

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El protocolo de embarazo de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) indica la realización de una ecografía por cada trimestre de embarazo, dado que el principal objetivo es ser eficientes. En el 80 por ciento de los casos son suficientes y no hace falta realizar más.

Sin embargo, en embarazo de riesgo como ocurre por ejemplo en la gestación gemelar, la hipertensión, las alteraciones del crecimiento, las hemorragias, en embarazos logrados mediante técnicas de reproducción asistida, o en casos de detección de alguna anomalía en ecografías previas, si puede requerirse realizar más de las indicadas de inicio por protocolo. No obstante, si una pareja desea hacer un estudio en paralelo entre la seguridad social y un centro privado, no habría riesgo para el bebé.

Es frecuente realizar también una ecografía entre las semanas 7 y 10 del embarazo aproximadamente, coincidiendo con la primera visita al obstetra. Esta ecografía se realiza generalmente por vía vaginal (debido a que el embrión aun es muy pequeño) y en ella se comprueba que está bien implantado en el útero y no es un embarazo ectópico, el número de embriones, la viabilidad fetal, y se realiza una datación inicial con la rueda del embarazo.

Esta ecografía no es imprescindible, y aún así, es muy satisfactoria tanto para la pareja como para el profesional que la realiza, por la ilusión y tranquilidad que genera el confirmar que el embarazo es real y evoluciona, y porque proporciona mucha información para orientar el seguimiento del embarazo.

Por último, cabe recordar que la ecografía obstétrica es de gran utilidad y cada vez nos aporta mayor precisión diagnostica, pero no es infalible. A través de la ecografía se pueden detectar múltiples anomalías físicas, pero no otras como enfermedades hereditarias o alteraciones cromosómicas. Además, hay alteraciones de este tipo que pueden diagnosticarse más tarde de la semana 20, o incluso pasar inadvertidas por ser más leves.

Otras Pruebas Durante el Embarazo

Los cambios durante el embarazo son constantes trimestre tras trimestre, tanto a nivel físico como psicológico. Existen diferentes tipos de pruebas durante el embarazo, algunas rutinarias y otras más avanzadas capaces de detectar, por ejemplo, anomalías genéticas en el bebé. Tu cuerpo cambiará durante cada trimestre de tu embarazo pero, sobre todo, cambiará tu bebé. Los primeros meses están llenos de novedades para la futura mamá. En este periodo harás tu primera visita al especialista.

Para confirmar el embarazo, el médico te hará un análisis de orina, donde detectará si está presente la hormona indicadora del embarazo.

El segundo trimestre es, a priori, el más seguro del embarazo. Durante el segundo trimestre los padres ya pueden conocer cuál es el sexo de su bebé gracias a las ecografías en alta resolución. Esta ecografía, que se corresponde con la del segundo trimestre, se realiza por vía abdominal y permite conseguir imágenes del bebé muy nítidas.

Otra de las pruebas del segundo trimestre del embarazo es la amniocentesis, que se realiza entre las semanas 15 y 18. Esta prueba sirve para detectar anomalías cromosómicas en el bebé. Esta prueba invasiva consiste en la extracción de una muestra del líquido amniótico, cuyo análisis puede determinar irregularidades cromosómicas en el bebé.

El test O´Sullivan es una prueba no invasiva, muy sencilla, y que normalmente está integrada en el análisis de sangre del segundo trimestre. Para realizarlo, el profesional sanitario te suministrará primero 50 gramos de glucosa por vía oral. Aunque con el test O´Sullivan no se obtiene un diagnóstico definitivo, sí se establece un baremo de riesgo.

En el tercer trimestre, muchas de las pruebas están orientadas hacia el parto, para poder asegurarte de que todo está preparado para que tu bebé nazca sano.

La última ecografía, el cultivo vaginal y la monitorización fetal son las tres pruebas señaladas en el calendario de las embarazadas en el tercer trimestre. La primera de ellas es la última ecografía. Se realiza en la semana 34, justo al inicio del último trimestre y unas semanas antes del nacimiento del bebé.

El cultivo vaginal del tercer trimestre se realiza entre las semanas 36 y 38. El cultivo vaginal antes del parto es una prueba muy sencilla que solo requiere una muestra rectal y vaginal rutinaria.

A veces durante el parto la monitorización fetal se usa para controlar las contracciones uterinas y el latido del bebé. La monitorización fetal es una prueba indolora y no invasiva. Dura unos veinte minutos y tiene como objetivo comprobar el bienestar y el desarrollo del bebé.

Además de la monitorización fetal, el cultivo vaginal y la última ecografía, el control de peso, el control de la tensión y los análisis de orina y sangre son pruebas rutinarias durante todo el embarazo así que también se añaden al calendario de pruebas del tercer trimestre.

Las pruebas rutinarias del embarazo son aquellas que se repiten a lo largo de este periodo, normalmente de forma trimestral. El control de peso y el control de la tensión son las pruebas rutinarias más comunes que se realizan en cada visita al especialista a todas las embarazadas.

  1. El aumento de peso durante el embarazo es uno de los síntomas más conocidos durante este periodo. Es por eso, y para llevar un correcto control de tu peso, que esta prueba en el embarazo se debería llevar a cabo cada vez que realices una visita a tu especialista.
  2. Esta prueba en el embarazo también es rutinaria, aunque en este caso se realiza en cada trimestre del embarazo. Con la analítica sanguínea se puede saber no solo el grupo sanguíneo, sino el nivel de hemoglobina, la posibilidad de anemia, la capacidad inmunitaria o la tolerancia a la glucosa.
  3. Pese a que esta prueba del embarazo puede considerarse como rutinaria, al realizarse de forma repetida, se diferencia del resto porque está especialmente indicada para los embarazos de riesgo. Si éste es tu caso, debes saber que lo idóneo es realizar esta prueba una vez por trimestre.

Aunque los defectos congénitos y las anomalías cromosómicas afectan únicamente a un 5 % de los recién nacidos, éste es uno de los aspectos que más preocupa a los futuros padres. Las ecografías se realizan en las diferentes fases del embarazo y ofrecen información muy completa sobre el estado físico del bebé.

La amniocentesis permite detectar y confirmar de forma fiable determinadas anomalías cromosómicas.

El test prenatal no invasivo es una de las pruebas más seguras para detectar posibles anomalías cromosómicas en el bebé. Para realizarla, sólo es necesario extraer una pequeña muestra de sangre del brazo de la madre.

La seguridad es una de las grandes ventajas del test prenatal no invasivo ya que en ningún momento se pone riesgo la salud de la madre o del bebé ni la viabilidad del embarazo. El test prenatal no invasivo NACE es uno de los más recomendados del mercado por las propias embarazadas.

Ya conoces las principales pruebas que se realizan durante el embarazo, las cuales permiten el control de tu salud y la de tu bebé. Es importante que realices todas las visitas que te recomienda tu especialista, para poder comprobar que todo está en orden y bajo control.

Es conocido y entendido por todos que, en los tiempos actuales, la ecografía se ha convertido en el recurso principal y decisivo entre las exploraciones que se han incorporado en los últimos años a la práctica obstétrica diaria.

Para hacerte una ecografía de embarazo, tu médico untará el ecógrafo con un gel que notarás frío. Edad gestacional del feto, o dicho de otro modo, de cuántas semanas exactas estás embarazada. Se estima mediante la medida de la cabeza, el fémur y el abdomen. Latido del corazón, indicando la viabilidad del feto. Medida del pliegue o translucencia nucal. Antes de ir no debes haber comido en las últimas horas para que el feto no se mueva demasiado, y se pueda valorar bien su anatomía.

Existen distintas clases de ecografías, en función de las necesidades del especialista o las tuyas. Ecografía 2D: es la ecografía más normal, en la cual se unta el transductor del ecógrafo de gel y se va moviendo por tu barriguita. Nuestra opinión expertaTen en cuenta que las ecografías 3D y 4D que te haces para tener un recuerdo de tu bebé no son realizadas por médicos, sino por especialistas en imagen.

Las ecografías que se realizan en el embarazo son fundamentales para el seguimiento adecuado de la gestación. Suponen momentos inolvidables para los futuros padres. La ilusión de ver por primera vez al futuro bebé, ver que es real, que se mueve, incluso escuchar su corazón, genera una alegría inmensa en la pareja. Pero además, la ecografía aporta información imprescindible al ginecólogo u obstetra, para poder valorar que el embarazo evoluciona correctamente y establecer el seguimiento y frecuencia necesaria de las visitas, ya que no precisa la misma vigilancia un embarazo único que uno gemelar, por ejemplo.

La ecografía ha evolucionado mucho en los últimos años, y cada vez nos brinda imágenes más claras y precisas. Utiliza ultrasonidos que no dañan al feto, y puede aportarnos imágenes en 2D, 3D e incluso 4D y 5D.

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