El Impacto de los Abortos Clandestinos: Estadísticas y Consecuencias
El aborto es, desde hace décadas, uno de los temas más polémicos a nivel mundial. Incluso en naciones donde parece estar relativamente normalizado, este asunto levanta constantemente nuevas ampollas. Este enfrentamiento entre defensores y detractores no es nuevo.
Durante los últimos 50 años, muchas naciones se han replanteado su actitud al respecto y son más de 70 los países que actualmente permiten el aborto inducido. No obstante, muchos imponen una serie de límites gestacionales, tal y como sucede en la mayoría de los países de Europa o América Latina.
El acceso al aborto como un derecho fundamental de la mujer y el potencial impacto de su prohibición siguen siendo dos de los aspectos más cuestionados por antonomasia. Así pues, impedir el acceso al aborto no parece incidir directamente en las tasas de interrupción de los embarazos, aunque sí en la forma en que estos se llevan a cabo.
Los habitantes de los países donde el aborto es ilegal terminan sometiéndose a lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) denomina como aborto inseguro, es decir “un procedimiento para finalizar un embarazo no deseado realizado por personas que no disponen de la capacidad necesaria o que se lleva a cabo en un entorno donde se carece de un estándar médico mínimo, o ambos”.
Uno de los pasos esenciales para poder frenar la tasa de abortos sin pasar por su prohibición es, sin lugar a dudas, reducir los embarazos no deseados. Para ello, el acceso a la educación sexual y a los métodos anticonceptivos se torna imprescindible.
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Los países con menos desarrollo económico son los que reflejan las tasas de embarazos no deseados más elevados y los que menos acceso tienen a una educación sexual y reproductiva adecuada. De hecho, en estas áreas, un 40% de los embarazos no deseados desembocan en un aborto inducido. Por supuesto esto requiere potentes inversiones en materia de anticoncepción y salud materna y neonatal.
Aborto inseguro: Una crisis médica prevenible
El aborto no seguro es una de las principales causas de mortalidad materna, responsable de al menos 1 de cada 12 muertes. Cada año, millones de mujeres enfrentan complicaciones graves, como infecciones y hemorragias, debido a la falta de acceso a servicios médicos seguros.
Sin acceso a un aborto seguro, muchas mujeres recurren a métodos inseguros, lo que aumenta el riesgo de complicaciones como infecciones, lesiones internas y fertilidad reducida. Las mujeres en África, Latinoamérica y Asia son las más afectadas por este problema de salud.
Cómo prevenir las muertes por aborto no seguro
Las acciones clave para reducir la mortalidad y las complicaciones son: proporcionar anticonceptivos para prevenir embarazos no deseados, ofrecer servicios de aborto seguro y tratar las complicaciones derivadas de abortos no seguros.
El trabajo de Médicos Sin Fronteras ante el aborto no seguro
Médicos Sin Fronteras respondemos a las consecuencias del aborto no seguro, proporcionando atención médica a las mujeres que sufren complicaciones. En muchos de nuestros proyectos de salud sexual y reproductiva, abordamos las consecuencias del aborto no seguro y ofrecemos servicios de aborto seguro cuando es necesario.
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MSF no tiene una posición política ni ética sobre el aborto; como organización médico-humanitaria, considera las consecuencias de los abortos no seguros como una cuestión médica a la que hay que responder. Los riesgos de un aborto no seguro son bien conocidos y pueden prevenirse prestando una atención adecuada a estas mujeres.
Complicaciones del aborto no seguro
Cuando una mujer está decidida a interrumpir su embarazo, buscará la forma de someterse a un aborto independientemente de si el procedimiento es seguro y legal o no. Y si no le es posible acceder a un aborto en condiciones médicas seguras, arriesgará la vida para interrumpir el embarazo. Cuando ocurren complicaciones derivadas de un aborto no seguro, la mujer suele renunciar a buscar ayuda médica profesional por temor a las consecuencias sociales que esto le pueda acarrear.
Las principales complicaciones de un aborto no seguro son hemorragia grave, infección, peritonitis y lesiones en vagina y útero; también pueden darse consecuencias a largo plazo que afecten a embarazos futuros, entre ellas la infertilidad.
Estadísticas Mundiales y Regionales
La OMS calcula que todos los años tienen lugar 33 millones de abortos peligrosos, la gran mayoría de ellos en países en vías de desarrollo. A diferencia de los abortos legales, practicados por proveedores de servicios médicos capacitados, los abortos inseguros pueden tener consecuencias fatales. Cada año, entre el 4,7% y el 13,2% de las muertes maternas se deben a un aborto peligroso.
Se calcula que en las regiones desarrolladas, por cada 100.000 abortos peligrosos se producen 30 defunciones, mientras que esta proporción aumenta hasta las 220 defunciones por cada 100.000 abortos peligrosos en las regiones en desarrollo.
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Amnistía Internacional denuncia que unas 47.000 mujeres mueren cada año tras un aborto inseguro. Además, provocan cinco millones de discapacidades evitables en su mayoría, como apunta la OMS.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el aborto inseguro como “un procedimiento para finalizar un embarazo no deseado realizado por personas que carecen de la capacidad necesaria o que se lleva a cabo en un entorno donde se carece de un estándar médico mínimo, o ambos”.
Los datos disponibles indican que el 22,5% de las mujeres en edad reproductiva no encuentran satisfechas sus necesidades de planificación familiar. Los índices de aborto son más altos en los países donde el acceso a los métodos anticonceptivos es limitado.
En los países que prohíben el aborto totalmente, la tasa de abortos es de 39 por 1.000 personas, mientras que en los países que lo permiten sólo en caso de riesgo para la vida de la mujer, la tasa es de 36 por 1.000. En los países con menos restricciones o en aquellos donde solo está permitido para preservar la salud, esta tasa se sitúa en el 41 y el 36 por 1.000 respectivamente.
Tras la legalización del aborto en Sudáfrica en 1996, diversos estudios confirmaron que, para el año 2000, la mortalidad materna por abortos no seguros se había reducido en un 91%; además, el número de mujeres con infecciones causadas por estos procedimientos se había reducido a la mitad.
Legislación y Derechos Humanos
Según el derecho internacional de los derechos humanos, toda persona tiene derecho a la vida, a la salud y a no sufrir violencia, discriminación ni tortura y tratos crueles, inhumanos y degradantes. El derecho de los derechos humanos especifica claramente que las decisiones sobre nuestro cuerpo son sólo nuestras, principio que se conoce como “autonomía física”.
Obligar a alguien a mantener un embarazo no deseado o a buscar un aborto inseguro es una violación de sus derechos humanos, incluidos los derechos a la intimidad y a la autonomía física.
En 2005 el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas condenó al Estado de Perú por no garantizar a una mujer el acceso al aborto. La no prestación de un aborto terapéutico fue declarada una violación de varios artículos del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos: a los derechos a la igualdad, a la intimidad y a estar libre de torturas y tratos crueles, inhumanos y degradantes.
El principio de autonomía física de los derechos humanos señala que las decisiones sobre nuestro cuerpo son solo nuestras. Por tanto, obligar a alguien a mantener un embarazo no deseado o a buscar un aborto inseguro es una violación de sus derechos humanos.
Barreras y Discriminación
Amnistía Internacional también denuncia cómo incluso en los Estados con acceso a servicios legales de aborto, las personas embarazadas pueden encontrar aún múltiples restricciones y obstáculos para acceder a ellos, como un coste elevado, la falta de imparcialidad en el asesoramiento, la existencia de plazos obligatorios de espera, la poca disponibilidad de servicios, la objeción de conciencia del personal sanitario o la información engañosa.
Penalizar el aborto y la negación de servicios médicos, incluidos los servicios de salud reproductiva, es una forma de discriminación. Un hecho que denuncia constantemente el comité que vigila el cumplimiento de la Convención de la ONU sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW).
Las barreras de acceso al aborto penalizan doblemente a las mujeres que ya sufren discriminación social y económica, como las jóvenes, las mujeres con empleos precarios, las que sufren relaciones afectivas abusivas, las mujeres migrantes, las refugiadas y solicitantes de asilo, las mujeres discriminadas por su etnia.
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