¿Cuántas Semanas Dura el Embarazo de una Gata?
Si tu gata está embarazada, se avecina un periodo lleno de emociones. El parto suscita muchas preguntas, especialmente cuando la gata es primeriza. Para que puedas prepararte para el feliz acontecimiento, hemos reunido las preguntas más importantes sobre el parto de una gata.
El embarazo en las gatas suele durar poco más de dos meses. Lo más habitual es que tenga una duración de entre 63 y 67 días. Los gatos estarán gestándose en la barriga de la futura madre durante unas seis semanas, por lo que la duración del embarazo es de dos meses, aproximadamente. Sin embargo, el periodo de gestación puede ser de entre 61 y 72 días. Si los gatitos no han nacido aún después del día 72, es recomendable visitar urgentemente al veterinario.
En el caso de haber fecundación, la gestación de una gata dura de 63 a 67 días, dos meses aproximadamente. La duración del embarazo de las gatas varía de 62 a 71 días. La media de gatitos en una camada es alrededor de 4 (con algunas variaciones de raza en raza).
Signos y Síntomas del Embarazo en Gatas
Durante la gestación, una gata puede presentar diversos síntomas que indican que está embarazada:
- Cambios en el apetito: Puede aumentar por la necesidad de alimentar a los fetos, o disminuir temporalmente por náuseas.
- Aumento de peso y cambios abdominales.
- Cambios en el comportamiento. En numerosos casos, las gatas embarazadas suelen mostrarse más amorosas.
- Sus mamas aumentan de tamaño y se vuelven de color rosado.
- Manifiesta malestar e, incluso, náuseas matinales.
- Aumenta de peso gradualmente, uno o dos quilos en función del número de gatitos que esté gestando.
- Su vientre empieza a hincharse.
- Comienza a manifestar comportamientos “maternales”, básicamente ronronea en exceso.
- Muestra inquietud y evita comer.
- Tu gata busca un lugar tranquilo en el que pueda desarrollarse el parto.
Durante este periodo, las gatas dejan de lado sus actividades normales, excepto las relacionadas con el comedero. Al fin y al cabo, ahora deben comer también por sus crías. Por consiguiente, el peso de la futura madre aumenta y esta se pone visiblemente más redonda.
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El medio de diagnóstico más precoz y confiable para determinar si una gata está preñada o no es la ecografía a partir de los 21 a 30 días de gestación. En los primeros días, es difícil saber si una gata está embarazada, puesto que los síntomas más reconocibles comienzan a partir de la tercera o la cuarta semana.
Cuidados Durante el Embarazo
Durante la gestación de una gata, proporcionar los cuidados adecuados es importante para asegurar tanto la salud de la madre como la de los futuros gatitos.
- Alimentación adecuada: Proporciona a la gata un pienso para gatos de alta calidad. Durante el embarazo las gatas deben comer más de lo habitual. Es fundamental que tu gatita tenga un seguimiento de su embarazo. Durante este período, las necesidades energéticas de la madre cambian y es necesario hacer una transición de la alimentación en el último tercio de la gestación a una comida más energética. Para ello, deberás aumentar el aporte de proteínas y calorías en su alimentación, alrededor de un 15% por semana, a partir de la quinta semana de gestación. Lo que te recomendamos es que cambies su variedad de alimentación seca habitual por otra, cuyo nivel de nutrientes esenciales sea más elevado, y cubra sus necesidades durante el proceso. Un alimento especial para gatitos ayudará a cubrir toda esta demanda extra. Mientras le vayas ofreciendo una cantidad de comida suficiente, ella adaptará su ingesta cotidiana a sus necesidades. No te preocupes en exceso por si aumenta de peso. Su consumo de alimento irá incrementándose, sobre todo durante los últimos 20 días. Lo habitual es que gane un 40% de peso durante todo el proceso de gestación.
- Ambiente tranquilo: Las gatas embarazadas necesitan un ambiente cómodo. Reduce el estrés en su entorno tanto como sea posible y proporciónale un lugar seguro y cálido donde pueda prepararse para el parto.
- Ejercicio moderado: Aunque el ejercicio moderado es bueno, es importante no excederse. Permite que tu gata establezca su propio ritmo. Es importante permitir que la gata preñada realice algo de ejercicio regular y moderado para mantener una buena condición corporal y tono muscular, lo que será beneficioso durante el parto.
- Otro aspecto que hay que cuidar es su espacio de refugio, un lugar donde se sienta protegida. Cada gato tiene sus preferencias, a algunos les gustan las camas cubiertas, tipo iglú, y otros prefieren los colchones sencillos y mullidos, que les permitan observar alrededor. Sea cual sea la preferencia de la gata, también hay que tener en cuenta la ubicación, y colocar su cama en una zona tranquila y silenciosa donde pueda sentirse segura para dar a luz. No hay que olvidarse de ofrecerle agua fresca, así que es buena idea dejar un cuenco o una fuente cerca de su nido.
Preparación para el Parto
Si el parto es inminente, ofrécele cojines cómodos o una caja de cartón para el parto. No obstante, no todas las gatas aprecian estos gestos. Algunas futuras mamás se retiran al armario ropero o a la cesta de la ropa sucia para parir. Es fundamental preparar un área tranquila y cálida para que la gata dé a luz.
- Caja de parto: Utiliza una caja grande y cómoda o una cama de parto diseñada específicamente para mascotas, con bordes altos adecuados para la seguridad, pero accesibles para la madre. Asegúrate de que tenga espacio suficiente para moverse libremente.
- Ropa de cama: Coloca en la base empapadores o trapos lavables que sean fáciles de cambiar y mantener limpios.
Ten preparada una toalla pequeña limpia para limpiar a los gatitos en caso necesario. Compra biberones y leche especial de sustitución para gatitos.
Unos días antes del parto, la gata puede mostrar signos de inquietud, buscar un lugar tranquilo para anidar y tener una disminución en el apetito. Estos son indicios de que el parto está próximo. Durante la última semana, disminuye la actividad de la gata y ésta comienza a buscar un lugar cálido, tranquilo y solitario donde hacer su nido para dar a luz las crías. También puedes detectar que el momento del parto está cerca porque se empiezan a intuir los movimientos de los pequeños gatitos en el vientre de su madre. Las mamas de la gata ya están produciendo leche y su cuerpo se está preparando para el inicio del parto.
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Fases del Parto
El parto de una gata se divide en tres fases principales:
- Dilatación
- Expulsión de los gatitos
- Expulsión de la placenta
Cada fase tiene sus propias características y es importante estar atento a cualquier señal de complicación, aunque la mejor recomendación es acudir a un veterinario cercano para que asista el parto.
- En la primera fase, empezarán a producirse las primeras contracciones, pero no suelen ser perceptibles a simple vista. Se mostrará inquieta y visitará el arenero con frecuencia.
- Durante la fase de dilatación, la gata experimenta contracciones uterinas que ayudan a dilatar el cuello uterino para permitir el paso de los gatitos. Puedes notar que tu gata está inquieta, jadeante y buscando un lugar cómodo para dar a luz.
- Al igual que las mujeres, las gatas también tienen contracciones. La gata respira rápido y fuerte, ronronea y es posible que se muestre muy apegada. Muchas gatas domésticas no quieren quedarse solas en esta fase. En este caso, háblale con dulzura y acaríciala. Suelen pasar dos horas entre la aparición de las contracciones y el nacimiento del primer gatito.
- En la segunda fase, se produce el nacimiento de las crías. Pueden nacer de cabeza, como los humanos, o asomando primero las patas, ambos casos son normales. En esta etapa, la gata dará a luz a cada una de sus crías. Puedes notar que la gata se esfuerza y empuja mientras los gatitos van saliendo uno por uno. Es importante observar de cerca este proceso y asegurarte de que cada gatito esté respirando y recibiendo el cuidado adecuado.
- Inmediatamente antes de que empiecen, da comienzo la presión abdominal. La gata comprime visiblemente el abdomen una y otra vez. A continuación, el gatito nace muy rápido. Entre el nacimiento de cada gatito puede pasar hasta una hora. Mientras tanto, la madre descansa un poco. Justo después del parto, la gata retira la bolsa amniótica, muerde el cordón umbilical y limpia a los gatitos. Estos lamidos, que pueden parecer bruscos, son importantes para estimular la respiración de los gatitos. Si tu gata está demasiado agotada o no empieza a hacerlo por sí sola, puedes ayudarla con cuidado. Coloca al gatito con la cara hacia abajo y frótalo suavemente a contrapelo. El objetivo es liberar las vías respiratorias y estimular la respiración. Que no te extrañe si tu gata se come la placenta, ya que muchas lo hacen. Este es un comportamiento totalmente natural con el que las gatas evitan atraer a los depredadores, entre otras cosas.
- En la tercera y última fase se produce la salida de las placentas, una por cada cría. Si hay menos placentas que gatitos, es posible que la gata se las haya comido o que dos gemelos hayan compartido. Después de que todos los gatitos hayan nacido, la gata comenzará la fase de expulsión de la placenta. Durante esta etapa, la gata expulsará las membranas placentarias que rodeaban a los gatitos en el útero. Puede que no notes este proceso, ya que la gata tiende a comerse las placentas para recuperar energía y ayudar a limpiar el área. Sin embargo, es importante contar el número de placentas para asegurarse de que todas hayan sido expulsadas correctamente. Lo común es que las tres fases del momento del parto se den en un plazo de entre tres y cinco horas.
Las gatas suelen encargarse solas del nacimiento de sus crías y es raro que se produzcan complicaciones. Así pues, observa, mantén la calma y asegúrate de que tu gata esté a gusto. Evita cualquier estrés para ella hacia el final y después del embarazo.
Después del Parto
Poco después del parto de una gata, los gatitos buscan las ubres maternas y empiezan a mamar el calostro. Este es muy importante porque los gatitos obtienen así anticuerpos esenciales para su sistema inmunitario y otros nutrientes. Los gatitos solo pueden ingerirlo las primeras horas después del parto.
Cuando se convierten en madres, las gatas comienzan un comportamiento diferente al que antes tenían, ya que al cuidar de alguien se vuelven mucho más cautelosas y desconfiadas con lo que les rodea, por lo que no es extraño que no deje acercarse a su dueño a los gatitos durante los primeros días, o que permanentemente se esconda. La gata después del parto puede mostrar un comportamiento maternal, cuidando y amamantando a sus crías. Después del parto, tanto la madre como los gatitos necesitarán cuidados especiales.
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Puede que la madre se lleve a los gatitos a otro sitio después del parto para protegerlos de posibles enemigos.
Ciclo Reproductivo de la Gata
Las gatas pueden quedarse embarazadas durante su periodo de celo, un periodo que suele aparecer a partir del sexto mes de vida. Desde ese momento, si no tomamos medidas, como la esterilización, nuestra gata puede quedarse embarazada con facilidad.
A diferencia de las perras, las gatas son poliéstricas estacionales. Esto quiere decir que, durante su estación reproductiva (que suele durar entre 6-7 meses), van a presentar varios celos separados por un corto periodo de tiempo. Esto está muy condicionado por las horas de luz al día; habrá más gatas en celo en los meses en los que haya más horas de luz, y viceversa.
El celo felino es la parte del ciclo reproductivo en el que la gata está receptiva para quedarse embarazada. En el caso de haber fecundación, la gestación de una gata dura de 63 a 67 días, dos meses aproximadamente. La gata se hace adulta entre los 5-12 meses de edad, culminando la entrada a la edad adulta tras su primer celo.
Las gatas presentan una ciclicidad poliéstrica estacional, con un promedio de 6 a 7 días cada 2-3 semanas desde finales de enero/febrero hasta mediados de octubre en el hemisferio norte y específicamente en España. La actividad reproductiva está principalmente determinada por la cantidad de horas de luz solar. La ovulación de las gatas, a diferencia de las perras, es inducida por la cópula, igual que en los conejos y los hurones. En raras ocasiones (al rededor del 30% de los casos) puede ser espontánea.
Conocer las cuatro fases del ciclo reproductivo nos vendrá bien si queremos entender el celo felino:
- Proestro: Tiene una duración de 1-3 días y junto con la fase estro conforman el celo felino. En esta fase la gata se pone cariñosa y despierta mayor interés en los machos pero aún no se deja montar, mostrándose agresiva si se acerca. Se formarán los folículos ováricos y comenzará el aumento en la producción de estrógeno.
- Estro: Dura de 2-7 días, aunque podría alargarse hasta 12 días. La gata estará muy receptiva para los machos. En esta etapa se producen más estrógenos y los folículos ováricos aumentan de tamaño; será en esta fase donde puede darse la monta y quedarse embarazada. Si no, pasará a la fase interestro hasta el próximo celo, o hasta el próximo período de celo.
- Interestro: Como su propio nombre indica, es el periodo entre estros, dentro del mismo periodo de celo, es el intervalo de tiempo de descanso entre celos. Varía de 7 a 14 días. Existe la remota posibilidad de que la gata tenga un embarazo psicológico, pseudogestación o falso embarazo tras presentar una ovulación espontánea.
- Anestro: Se trata de la fase de inactividad ovárica entre los períodos de celo. No hay síntomas de celo, la gata está en reposo.
Número de Gatitos en una Camada
Si la gata es primeriza, lo más probable es que tenga pocos cachorros, mientras que si ya ha dado a luz con anterioridad existen más posibilidades de engendrar un mayor número de gatitos. Por regla general y de manera común, la media en cada parto suele estar entre los 4 y 6 felinos. La cantidad de gatos nacidos por camada puede ir desde uno a seis animales.
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