Fiebre en Niños: Causas, Duración y Tratamiento

02.01.2026

La fiebre es un síntoma muy habitual en los niños que suele generar en los padres mucha intranquilidad. Entre un 10 y un 20% de las visitas a la consulta de pediatría se deben a este motivo.

¿Qué es la Fiebre?

Es una elevación de la temperatura corporal por encima de los límites establecidos como normales que son 38º o más rectal, o 37.5ºC axilar.

A veces es solo una sensación. ¡Y otras es de verdad! "¿Por qué mi hijo/a tiene fiebre?" La fiebre es un aumento de la temperatura corporal que supera la temperatura normal (37ºC axilar o 37,5ºC rectal), originada como mecanismo de defensa del organismo. La causa más frecuente son las infecciones. La fiebre no es una enfermedad, es un síntoma, al igual que los vómitos, la diarrea, la mucosidad nasal o la tos. No debemos darle más o menos importancia que la que tiene.

Los pediatras valoramos todos los síntomas del niño en su conjunto para emitir un diagnóstico. De entrada, le quitaré protagonismo ya que, la mayoría de las veces, la fiebre, no es el dato clave que nos de el diagnóstico de la enfermedad.

Según la AEPap (Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria) podríamos clasificar los diferentes grados de la fiebre como:

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  • Temperatura normal: Hasta 37ºC
  • Febrícula: Entre 37ºC y 38ºC
  • Fiebre moderada: Entre 38ºC y 39ºC
  • Fiebre alta: Entre 39ºC y 40ºC
  • Fiebre muy alta: Más de 40ºC

Medición de la Temperatura

El instrumento utilizado para medir la fiebre es el termómetro. La zona más recomendada para medirla es la axila. Para tomar la fiebre a tu hijo o hija, usa un termómetro digital.

En los lactantes pequeños lo más rápido y fiable es la temperatura rectal con un termómetro digital el cual sólo hay que introducir medio centímetro y comprobaréis como a los pocos segundos pita. A esa temperatura debemos restarle medio grado por lo tanto una temperatura de 38ºC rectal, equivaldrá a 37.5ºC axilar.

En los niños más mayores recurriremos al termómetro digital axilar o a termómetros infrarrojos sin contacto aunque aquí os digo que la variabilidad en función de la calidad del dispositivo. puede ser importante.

¿A qué temperatura mi hijo tiene fiebre?

Se considera que el niño/a tiene fiebre a partir de los 38ºC. Entonces es el momento adecuado para iniciar el tratamiento. Se considera fiebre a partir de los 38ºC. Entre 37ºC y 38ºC se le denomina febrícula. La febrícula es una fiebre ligera que suele ser de larga duración pero sin superar los 38°C. A partir de los 39ºC se considera fiebre alta. Es necesario acudir al pediatra si la temperatura del niño supera los 40ºC, si la fiebre dura más de 3 días y si es menor de 5 meses.

¿Por qué sube la temperatura?

En realidad la fiebre es un mecanismo de defensa frente a las infecciones. Cuando tenemos una infección se liberan en nuestro organismo mediadores químicos que actuando sobre el cerebro en el hipotálamo inducen un aumento de la temperatura corporal que dificulta el crecimiento de los microorganismos responsables de la infección permitiendo al organismo poner en marcha su sistema inmune defensivo específico que destruirá mejor a esos gérmenes.

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Para defendernos y no es que seamos masoquistas, no. La fiebre no es el enemigo, todo lo contrario, es nuestra primera barrera defensiva para luchar contra las infecciones. La fiebre activa nuestro sistema inmunitario para fabricar glóbulos blancos y anticuerpos que lucharán contra la infección.

Los virus y las bacterias crecen a temperaturas más bien bajas, en torno a 37ºC. Cuando nuestro organismo detecta un agente extraño, lo primero que hace, es elevar la temperatura para eliminar al gérmen. Yo suelo decirles a los niños de la consulta: “Tu cuerpo sube la temperatura para achicharrar a los virus”.

Si nosotros insistentemente descendemos la temperatura con ibuprofeno, con paracetamol, con baños y con todo lo que está a nuestro alcance, lo que conseguimos es favorecer la multiplicación de los gérmenes porque les damos la temperatura perfecta para ello.

¿Qué síntomas o signos debo observar?

Necesitamos observar todo el cuadro clínico del niño y plantearnos las siguientes preguntas: ¿mira a los ojos?, ¿está adormilado, decaído, o, muy irritable?,¿tiene dolor de cabeza?,¿mueve la cabeza con facilidad de lado a lado o actúa como si le doliera y no la quisiera mover?, ¿presta atención a lo que ocurre a su alrededor?,¿vomita de forma repetida?,¿respira con dificultad?,¿tiene manchas rojas en la piel que no desaparecen al presionar?, y cuando la fiebre baja con la administración de medios físicos o antitérmicos después de varias horas, ¿se anima, juega y sonríe más, o se le nota peor?

Si las respuestas son buenas, entonces el niño muy probablemente no tenga una infección grave. Si son malas, entonces debe ser visto inmediatamente por un médico. Afortunadamente las infecciones graves como la meningitis son raras y la mayoría de los niños no la tienen. En cambio, suelen tener infecciones más frecuentes como la gripe.

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Tratamiento de la Fiebre

Por lo tanto, no debemos preguntarnos ¿Qué puedo hacer para quitar la fiebre?, pero sí plantearnos ¿Qué está provocando la fiebre? Entonces debemos decir si la causa de la fiebre es grave o no lo es.

No tratamos la fiebre, tratamos el malestar. Es decir, si nuestro hijo tiene 38ºC y está bien, tranquilo y sin malestar, déjale. No le des medicinas, aunque tu madre insista y no pare de dar vueltas por el salón con los ojos como platos reprochándote: ”Estas cosas nuevas que hacéis ahora… no las entiendo. Desabrígale y vigílale. En ese momento su cuerpo se está defendiendo, ya está haciendo su labor.

Si por el contrario tiene 38ºC y además tiene dolor, está muy irritable o la fiebre le da nauseas y vomita; entonces sí es el momento de tratar. Le damos paracetamol porque no se encuentra bien, independientemente de su temperatura.

Si la fiebre es nuestra aliada, no se debe hacer lo imposible quitarla, sólo controlarla en rango aceptable. Los medicamentos antitérmicos, se indican para controlar la temperatura en un rango aceptable y sobre todo para hacerlos sentir mejor, porque generalmente nos sentimos muy mal cuando tenemos fiebre muy alta.

Medidas Físicas para Bajar la Fiebre

  • Desabrigar al niño: Quitar ropa. La antigua costumbre de cubrir a los niños con 3 mantas para que “sude la fiebre” es mal remedio. Si les abrigamos, aumentará más la temperatura y se encontrarán peor. Quítale la ropa, déjale fresquito.
  • Ofrecer agua con frecuencia; la fiebre tiende a deshidratar a nuestros hijos, por lo que ten a mano siempre la botella de agua.
  • Mantener una temperatura ambiente neutra (22-24ºC). Sí; puedes poner el aire acondicionado, refresca la casa, refresca al niño.
  • Darle un baño de agua tibia. Nunca fría. Si metéis a vuestro hijo en una bañera con agua fría aumentará aún más su malestar, puede tener temblores y podría subir aún más su temperatura. Recordad que hagamos lo que hagamos se trata de aliviar al niño.

Medicamentos Antitérmicos

Si la temperatura es alta (39º o más) o el niño está muy molesto, recurriremos a los antitérmicos: Paracetamol (a partir de cualquier edad) e Ibuprofeno (en mayores de 6 meses).

Es conveniente empezar siempre por paracetamol, tiene menos efectos secundarios. Lo podemos dar cada 4-6 horas a las dosis recomendadas por tu pediatra según los kilos de peso (no se calculan por edad, si no por Kg de peso).

“El criterio de dar antitérmicos a un niño depende de cada niño. Algunos tienen fiebre alta y siguen jugando. No necesitan tomarlo cada 4 horas de forma sistemática. Por otra parte, si tiene fiebre y se siente mal, entonces, por supuesto, deles medicación más a menudo, y si la fiebre es resistente a los antitérmicos consulte con su pediatra”, puntualizan desde la unidad de pediatría.

Los medicamentos utilizados son los antitérmicos como el paracetamol y el ibuprofeno a partir de los 38ºC. Consulta a tu pediatra.

¿Es conveniente alternar paracetamol e ibuprofeno?

La respuesta es NO. Reconozco que es una práctica muy extendida. Pues bien, esta recomendación no está justificada y tiene más riesgos que utilizar un solo antitérmico a las dosis correctas. En casos puntuales tu pediatra podría recomendártelo.

El bebé ha vomitado el antitérmico, ¿Qué hago?

Si han pasado menos de 15 minutos puedes volver a dárselo, si ha pasado más tiempo no es necesario.

No esperes que le baje la temperatura inmediatamente. “Es que le he dado el paracetamol hace media hora y sigue con fiebre”. No pasa nada, el antitérmico hará su función, pero no es inmediato. Además, recordad que el organismo seguirá luchando por mantener una temperatura alta para combatir la infección. No os asustéis si sólo baja medio grado; si con ese medio grado el niño ya se encuentra mejor, es suficiente. Recordad: tratamos el malestar. No os obsesionéis ni viváis con el termómetro pegado a la mano.

Duración de la Fiebre

Normalmente, teniendo precaución y con los cuidados pertinentes, la fiebre debería bajar a los 3 o 4 días. Los procesos febriles suelen durar entre 3 y 5 días. Y la evolución de la fiebre, entre las primeras 48-72 horas es más rebelde a antitérmicos, es decir, a veces, el uso del medicamento no garantiza la bajada de temperatura corporal.

¿Cuándo acudir al pediatra?

Es necesario acudir al pediatra si la temperatura del niño supera los 40ºC, si la fiebre dura más de 3 días y si es menor de 5 meses.

  • En lactantes menores de 3-6 meses.
  • Si tiene fiebre más de 24-48 horas en niños menores de 2 años.
  • Si tiene fiebre más de 3 días en niños mayores de 2 años.
  • Si está decaído a pesar de bajar la fiebre, o tiene un llanto muy intenso, irritable.
  • Si rechaza la alimentación o los líquidos.
  • Si aparecen manchas en la piel. Ojo con las manchas rojo vino que al estirar la piel con los dedos no desaparecen. Se llaman petequias y es motivo de acudir a Urgencias.
  • Si observáis alguna circunstancia que vosotros mismos consideréis inusual y os preocupe. No tengáis miedo de preguntar, para eso estamos.

¿Cuándo acudir a urgencias?

  • Temperatura superior a 40º mantenida.
  • Fiebre alta y alguna enfermedad crónica grave (cardiopatías, inmunodeficiencias…)
  • Convulsiones.
  • Dificultad para respirar o para mantenerse despierto.
  • Rigidez de nuca o dificultad/dolor para flexionar el cuello
  • Manchas en piel de color rojo vino o moradas que no desaparecen al estirar la piel.

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