¿Cuánta pérdida de peso es normal en los recién nacidos?

25.11.2025

Durante los primeros días de vida, es común que los recién nacidos experimenten una pérdida de peso. Este fenómeno, conocido como pérdida de peso fisiológica neonatal, es una parte normal de su adaptación al mundo exterior. Sin embargo, es importante conocer qué niveles de pérdida de peso se consideran normales y cuándo es necesario buscar atención médica.

¿Qué es la pérdida de peso fisiológica neonatal?

La pérdida de peso fisiológica suele ser más significativa en los tres o cuatro primeros días después del parto. La mayoría de los recién nacidos pierden alrededor de 300 g de peso en sus primeros días de vida, algo que a los padres les preocupa mucho, pero que carece de importancia. Lo normal es que pierdan entre un 5% y un 7% del peso de recién nacido, y como máximo el 10%. Se estima que a los 10-14 días después del parto el bebé debería haber recuperado el peso que tenían al nacer, pero según un estudio realizado por investigadores de la Penn State College of Medicine en Hershey (Estados Unidos), entre un 15 y 25 por ciento de los bebés tardan más de dos semanas en recuperar su peso al nacer.

Factores que contribuyen a la pérdida de peso

Los motivos se deben a la combinación de tres factores:

  • El líquido que pierden a través de la orina.
  • La expulsión de meconio.
  • Aprendizaje a mamar de manera correcta. Aunque los niños nacen con este reflejo adquirido, tardan en perfeccionarlo, de manera que muchas veces se quedan dormidos en mitad de las tomas y maman menos de lo que deberían.
  • El bebé nace con un exceso de agua que no está dentro de los vasos sanguíneos ni dentro de las células, sino, por así decirlo, libre en los tejidos.

Es la primera caca que hace el recién nacido. Está formada por restos de células de la pared intestinal, de la piel y del vello y por líquido amniótico que el feto ha tragado. A medida que el meconio se vaya eliminando las deposiciones serán también más normales.

Los bebés recién nacidos suelen perder algunos gramos por la pérdida de líquido por culpa del sudor. Como apenas tienen “agua libre” en su organismo, los recién nacidos con un peso inferior a 2.500 g suelen perder menos peso que los que nacen más grandes.

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¿Qué bebés pierden más peso?

Se han realizado diversos estudios y se ha visto que:

  • La pérdida de peso es mayor en recién nacidos por cesárea que si han tenido un parto vaginal.
  • Mayores pérdidas de peso en recién nacidos amamantados que en los que son alimentados con biberón. El tipo de lactancia también repercute en el modo en que el niño va ganando peso. Tampoco hay que olvidar que a largo plazo, un bebé criado a pecho engorda de forma más lenta que uno que tome biberones, pero esto no significa que esté bajo de peso.
  • Mayores pérdidas de peso en madres de mayor edad y en primogénitos.

Además, según el estudio publicado en la revista Pediatrics se demuestra que de más de 144.000 bebés recién nacidos con un peso saludable, dos semanas después del parto un 14 por ciento de los bebés nacidos por parto vaginal y hasta un 24 por ciento de los nacidos por cesárea seguían pesando menos que cuando nacieron.

¿Cuándo se considera excesiva la pérdida de peso?

Hemos visto que los recién nacidos suelen perder en torno a un 6% de peso al nacimiento. Sin embargo, hasta un 8-10% puede estar dentro de los límites normales. La iniciativa IHAN manifiesta que si la pérdida de peso es superior al 7% puede significar una insuficiente transferencia de leche.

La incapacidad de una madre para producir leche suficiente, llamada hipogalactia primaria o verdadera es muy rara. Es mucho más frecuente que las madres produzcan poca leche por una mala técnica (por ejemplo, horarios muy rígidos, mal enganche...) o que los bebés, por determinados motivos (por ejemplo, un frenillo sublingual corto, prematuridad...) tengan dificultades para extraer toda la leche que deberían.

En algunas ocasiones puede suceder también que los bebés pierdan más peso del normal, entre un 10 y un 12% aproximadamente que después además no recuperan. Hay que tener en cuenta que no siempre una pérdida excesiva de peso indica necesariamente un fracaso de la lactancia pues podría deberse a otros factores.

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Si como padres tenéis la impresión de que vuestro bebé come poco, lo veis muy adormilado o, por el contrario, irritable; moja menos de 4-5 pañales de pis al día y/o tenéis la impresión de que nunca está saciado, no dudéis en consultar.

¿Cómo saber si el bebé está bien nutrido?

“Más importante que obsesionarse con la balanza es controlar si el pequeño está tranquilo, si moja un mínimo de seis pañales al día y si hace caca al menos una vez cada dos días, porque estos síntomas denotan que está bien nutrido. Mientras el bebé esté tranquilo, duerma bien, haga caca una vez al día y moje unos seis pañales diarios, no hay de qué preocuparse. Unas semanas puede engordar más y otras menos, pero si está bien nutrido no pasará nada.

Lo que sí hay que observar es que durante los seis primeros meses gane 600 gramos de peso al mes, sino el pediatra le examinará para detectar a qué se debe y solucionar el problema.

¿Cómo actuar ante la pérdida de peso?

Para evitar una pérdida de peso excesiva:

  • Es fundamental un buen control por parte del pediatra.
  • Asegurar que la técnica de lactancia materna (en el caso de bebés amamantados) es correcta.
  • Conocer las señales de alerta que indican que un bebé está comiendo poco.
  • Poniendo al bebé tan pronto como podamos al pecho y constantemente. Mientras más a menudo lo hagamos, mejor. Y si el bebé es dormilón, deberemos despertarlo para que mame, al menos las primeras semanas hasta garantizar que todo funciona, luego a demanda.
  • Si el bebé hace pipí y caca cada día, está despierto entre las tomas y demanda activamente, no hay que preocuparse, conseguirá remontar el peso en los primeros 7 a 10 días.

Recomendaciones adicionales

Si queréis pesar al bebé podéis hacerlo en una farmacia, que sea siempre en la misma para que el peso no varíe de una báscula a otra. Además, no hay que hacerlo más de una vez a la semana y es mejor que sea siempre a la misma hora, con el pañal limpio y con el mismo tipo de ropa. Podéis guardar el ticket con el peso y la fecha y lo lleváis a la próxima consulta del pediatra.

Finalmente, habrá que tener en cuenta también que si nada de esto funciona lo mejor siempre será acudir al pediatra para que sea él quien pueda explicarnos el verdadero motivo de por qué el bebé no engorda lo que debería o, en su defecto, por qué no toma la leche suficiente y si es así cómo ayudarte a lograr una lactancia de éxito.

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