¿Cuánto tiempo esperar para embarazarse después de un aborto espontáneo?

24.12.2025

Un aborto espontáneo, también conocido como pérdida del embarazo, se refiere a la interrupción involuntaria del desarrollo del embrión o feto antes de las 20 semanas de gestación o cuando su peso es inferior a 500 gramos. El aborto espontáneo afecta a un número considerable de mujeres. Son muchas las mujeres que, tras sufrir un aborto o pérdida gestacional, se cuestionan si podrán volver a lograr el embarazo o si, por el contrario, el aborto habrá afectado a su fertilidad. Sin embargo, sí es posible lograr un embarazo después de un aborto espontáneo.

A continuación, exploraremos los diferentes tipos de aborto y las probabilidades de embarazo en el futuro. En este sentido, se podría hacer una distinción en función del tipo de aborto. El embarazo tras un aborto espontáneo no suele suponer un problema para la mayoría de las mujeres. Sin embargo, el aborto provocado y el aborto involuntario con legrado sí podrían llegar a suponer un riesgo para la fertilidad femenina si no se practican de forma adecuada.

Los síntomas del aborto espontáneo pueden variar ampliamente de una mujer a otra, y es importante reconocer que, en algunos casos, no se presentan síntomas evidentes.

Tipos de aborto espontáneo

En función de ello, el efecto del aborto sobre la fertilidad y el organismo de la mujer puede ser de mayor o menor gravedad.

  • Aborto esporádico: Este tipo de aborto espontáneo ocurre de manera aislada y no se asocia necesariamente con una problemática de fertilidad.
  • Aborto de repetición: El aborto espontáneo se considera repetitivo cuando ocurre dos o más veces consecutivas. Este patrón de abortos recurrentes requiere una evaluación médica exhaustiva para determinar la causa subyacente.
  • Aborto espontáneo precoz: Este tipo de aborto ocurre antes de la semana 12 de embarazo, es decir, durante el primer trimestre del embarazo.

Aborto involuntario o espontáneo

Este tipo de aborto se produce de manera natural. La paciente, en muchas ocasiones, es consciente de que está sufriendo un aborto porque empieza a tener sangrado y dolor abdominal intenso. Lo más habitual es que el aborto espontáneo ocurra en las primeras semanas de gestación.

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Cuanto antes se produzca la pérdida del embarazo, menores serán las posibles consecuencias sobre la fertilidad femenina.

En muchos casos, especialmente en abortos más avanzados, se requiere realizar lo que se conoce como legrado. Se trata de una técnica ginecológica que consiste en practicar un raspado de las paredes uterinas para eliminar posibles tejidos embrionarios que hayan quedado en útero. Al ser una intervención quirúrgica, el legrado uterino podría comprometer la fertilidad de la mujer si no se realiza correctamente.

Sin embargo, realizar un legrado no es necesario en todos los casos y no siempre va a afectar a la fertilidad de la mujer. Muchas mujeres pasan por un aborto espontáneo (con o sin legrado) sin que ello afecte a futuras concepciones.

Si se producen abortos recurrentes, habrá que analizar la situación de la mujer para tratar de determinar la causa y buscar una solución que permita el embarazo evolutivo. Este tipo de abortos están asociados a problemas como alteraciones cromosómicas, edad avanzada, etc.

Aborto voluntario o inducido

El aborto inducido es lo que se conoce como interrupción voluntaria del embarazo, pues es la propia mujer la que decide poner fin a la gestación.

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En estas situaciones, el desarrollo embrionario se suele detener mediante pastillas, lo que se llama aborto químico. Sin embargo, si ocurre más allá de las ocho primeras semanas de embarazo, habrá que realizar una cirugía y recibirá el nombre de aborto quirúrgico.

Cuando es necesario practicar una cirugía para detener el embarazo, se pueden aplicar dos métodos:

  • Aspiración: es lo más común si el aborto se provoca antes de la semana 12. El aborto quirúrgico por aspiración consiste en eliminar el embrión/feto por succión mediante una jeringa o una bomba de vacío. Esta intervención requiere anestesia local o general.
  • Dilatación y curetaje: se realiza cuando la aspiración no es posible. Se trata de provocar la apertura del cuello uterino y eliminar parte del revestimiento de la cavidad uterina mediante raspado (curetaje o legrado). El procedimiento es muy similar a los casos de legrado tras aborto espontáneo.

Al igual que en el aborto involuntario, cuanto más temprano se realice, menor riesgo supondrá. También es fundamental que lo lleve a cabo un profesional experimentado para evitar posibles consecuencias negativas.

Riesgos del aborto

La mayoría de profesionales sanitarios califican el aborto como un procedimiento de bajo riesgo y sin efecto grave sobre la fertilidad y la consecución de futuros embarazos. De hecho, si el aborto ha sido normal y sin complicaciones, en una exploración ginecológica no debería ni siquiera reconocerse que la mujer ha pasado por esta situación.

A pesar de ello (a excepción del aborto espontáneo completo y del aborto químico), no deja de ser una intervención quirúrgica y, como tal, tiene sus riesgos. Los principales efectos secundarios de un aborto que pueden derivar en infertilidad son:

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  • Rasgado de las zonas del aparato reproductor femenino.
  • Hemorragia vaginal.
  • Infección del tracto genital.
  • Daño en el cérvix.
  • Desgarro en el útero.
  • Perforación en el útero.
  • Absceso dentro del abdomen: si no es tratado, puede provocar enfermedad inflamatoria pélvica (EIP).

En el caso de que se realice un aborto quirúrgico, además del riesgo de lesionar el útero, se podría causar daños en otros órganos como el intestino y la vejiga. En estos casos, se deberá hacer una cirugía más para reparar el órgano dañado.

Aunque un aborto realizado correctamente es un proceso de bajo riesgo, utilizar métodos no profesionales para provocar el aborto puede tener graves consecuencias en la mujer, no solo respecto a su fertilidad, sino en su salud general.

Aborto y embarazo

Desgraciadamente, el aborto es un hecho más común de lo que nos gustaría. Numerosos embarazos terminan en aborto espontáneo en etapas tempranas del desarrollo embrionario. Muchas veces, incluso antes de que la mujer descubra que estaba embarazada. La mayoría de estos abortos son casos puntuales y no impiden que ocurra un nuevo embarazo.

La excepción la encontramos en los abortos recurrentes, cuyas causas son variadas y, en muchas ocasiones, desconocidas.

También podemos encontrar dificultades para lograr la concepción tras múltiples legrados, ya que esto aumenta la probabilidad de lesiones uterinas.

Otro posible proceso relacionado con el aborto que podría complicar la concepción es la dilatación uterina. Este procedimiento puede debilitar el útero y dar lugar a insuficiencia cervicouterina o cuello incompetente, es decir, un cuello que se dilata antes de tiempo. En muchas ocasiones, esto se soluciona realizando un cerclaje cervical, procedimiento que consiste en mantener el cuello del útero cerrado con un punto de sutura.

¿Cuánto tiempo esperar para intentar concebir nuevamente?

Después de un aborto espontáneo, es importante que el cuerpo de la mujer se recupere antes de buscar un nuevo embarazo. Apenas dos semanas después de un aborto, puede ovular y quedar embarazada. En cualquier caso, es importante que las mujeres que han experimentado un aborto espontáneo consulten con su médico antes de intentar concebir nuevamente, ya que cada caso dependerá de las circunstancias individuales de cada mujer.

Basándose en aspectos emocionales, la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere esperar alrededor de seis meses antes de buscar un nuevo embarazo después de un aborto espontáneo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que hay que esperar al menos 6 meses para intentar concebir otra vez. Sin embargo, otros profesionales tienen pensamientos diferentes sobre esto y creen que habría mayores beneficios si se intentara antes.

Aunque la OMS recomienda esperar unos seis meses para buscar de nuevo el embarazo, existen numerosos estudios que indican que cuanto antes se vuelva a gestar, menores serán las probabilidades de sufrir un nuevo aborto u otras complicaciones gestacionales.

Muchos especialistas recomiendan esperar una media de dos menstruaciones para volver a intentarlo. Sin embargo, esto depende mucho del tipo de aborto espontáneo que haya ocurrido y de las consecuencias del mismo tanto a nivel físico como emocional.

Recuperación física y emocional

No debemos olvidar tampoco que sufrir un aborto puede resultar para los pacientes en una situación de estrés y afectar a su estado emocional. Por ello, en ocasiones, se recomienda recurrir a la ayuda psicológica antes de volver a intentar una nueva gestación, ya sea de manera natural o mediante técnicas de reproducción asistida. El aspecto emocional es igualmente importante.

Un aborto es una pérdida que genera en la mujer sentimientos muy negativos. Las consecuencias psicológicas en la pareja son muy variadas y dependen del carácter de cada persona. Por tanto, los especialistas recomiendan no buscar un nuevo embarazo hasta que la pérdida no haya sido superada psicológica, física y fisiológicamente.

Aquí hay algunas recomendaciones para la recuperación emocional:

  • Hablar sobre tus sentimientos: Comparte tus pensamientos y emociones con amigos cercanos, familiares o un profesional de la salud mental.
  • Apoyo emocional: Busca apoyo de personas que te comprendan y te respalden.
  • Tiempo para sanar: Reconoce que el proceso de duelo es diferente para cada persona y toma tiempo.
  • Descanso: Tu cuerpo necesita tiempo para recuperarse, así que asegúrate de descansar lo suficiente y cuidarte.
  • Nutrición adecuada: Mantén una dieta equilibrada y asegúrate de recibir los nutrientes necesarios.

¿Afecta el aborto a la fertilidad?

Después de un aborto espontáneo, sí es posible lograr el embarazo sin que afecte a la fertilidad. En líneas generales, la probabilidad de lograr un embarazo va a ser la misma tras sufrir un aborto. Además, las mujeres que han sufrido algún aborto a lo largo de su vida tienen la misma probabilidad de quedar embarazada que las mujeres que no han tenido abortos.

Únicamente habría que tener especial cuidado en mujeres con varios episodios de abortos, es decir, en situaciones de abortos de repetición. Esto es considerado a partir de 3 o más pérdidas gestacionales. En estos casos se hablaría de problema de fertilidad y sería necesario llevar a cabo un estudio más detallado para valorar el origen del problema.

El riesgo de aborto espontáneo es mayor en ciertos grupos de mujeres. Por ejemplo, las mujeres mayores de 30 años enfrentan un mayor riesgo, con un aumento significativo del riesgo a partir de los 35 y 40 años.

Tratamientos de fertilidad

Los avances en técnicas de reproducción asistida han contribuido a reducir las tasas de abortos de repetición durante el embarazo. Este diagnóstico puede combinarse con la fecundación in vitro (FIV) / ICSI, que consiste en la fecundación en laboratorio, con o sin una inyección intracitoplasmática, para posteriormente introducir en el propio útero los embriones obtenidos.

También puede combinarse con la inseminación artificial (IA), en la que se depositan espermatozoides seleccionados en el útero en el momento de la ovulación, ya sea de la pareja o de un donante.

Recomendaciones médicas

Ten en cuenta que las recomendaciones médicas pueden variar. No existen medidas garantizadas para prevenir un aborto espontáneo, ya que muchas veces está fuera del control de la persona.

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