Vitamina C y el Aborto: Dosis, Riesgos y Consideraciones

17.10.2025

El embarazo representa un desafío nutricional, ya que las necesidades de nutrientes aumentan y una alteración en su ingesta puede afectar la salud materno-fetal. Estados deficitarios en micronutrientes están relacionados con preeclampsia, retraso del crecimiento intrauterino, aborto y anomalías congénitas.

Vitamina C: Generalidades

El ácido ascórbico, conocido como vitamina C, es un antioxidante utilizado en la prevención y tratamiento de estados carenciales de esta vitamina. Sin embargo, se deben tomar precauciones durante su uso, especialmente en el embarazo.

Precauciones y Contraindicaciones

  • Hipersensibilidad al ácido ascórbico.
  • Urolitiasis de oxalato.
  • Historia de formación de cálculos o gota.
  • Deficiencia de G6PDH eritrocítica: dosis >= 4 g/día pueden originar hemólisis.
  • Insuficiencia Renal: Precaución en I.R. extrema o terminal.

Interacciones y Advertencias

Dosis de gramos pueden dar resultados erróneos en pruebas de glucosa, ácido úrico, creatinina y fosfato inorgánico en orina. No es aconsejable exceder la dosis recomendada durante el embarazo, ya que el ácido ascórbico atraviesa la placenta mediante difusión simple y se excreta en la leche materna. No se ha evaluado completamente la seguridad y eficacia del ácido ascórbico en todos los contextos.

Suplementos en el Embarazo: Recomendaciones Actuales

Actualmente, la dieta de muchas madres gestantes es insuficiente en micronutrientes, siendo necesaria su suplementación. Se recomienda la suplementación con ácido fólico en dosis de 400 μg/día, y de 5 mg en embarazadas de riesgo, debiendo comenzar al menos 1 mes antes de la concepción y durante las primeras 12 semanas de gestación, y prolongarla durante todo el embarazo en madres con riesgo nutricional. Es importante vigilar la dosis adecuada de ácido fólico para prevenir los posibles efectos adversos derivados de su acumulación plasmática no metabolizada.

Un elevado porcentaje de gestantes presenta anemia ferropénica, estando recomendado el uso intermitente de suplementos con hierro (menor alteración gastrointestinal y estrés oxidativo); no recomendándose en madres no anémicas (con hemoglobina > 13,5 g/L). Dado que la absorción de calcio está aumentada hasta un 40% en gestación, no se recomienda su suplementación en madres con ingestas adecuadas (3 lácteos/día), debiéndose reservar su uso a madres con ingestas insuficientes y/o que tengan alto riesgo de preeclampsia.

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Respecto al yodo, existen posicionamientos contradictorios por parte de distintos grupos de trabajo, estableciéndose la suplementación con yoduro potásico en mujeres que no alcanzan las ingestas recomendadas con su dieta (3 raciones de leche y derivados lácteos + 2 g de sal yodada). Dado que la vitamina A y D pueden ser tóxicas para la madre y el feto, no está recomendada su suplementación excepto en casos de deficiencia.

Micronutrientes Críticos y su Importancia

Entre los micronutrientes críticos para el normal desarrollo placentario y fetal se encuentran el yodo, hierro, calcio, vitaminas B9, B6, C, A, D y E.

Yodo

El yodo es indispensable en la síntesis de hormonas tiroideas, necesarias para el correcto desarrollo cerebral y mental, así como en la maduración ósea, pulmonar y cardiaca a lo largo de la vida fetal y neonatal. La deficiencia de yodo se ha relacionado con abortos espontáneos, mortalidad perinatal, anomalías congénitas, CIR, cretinismo, sordomudez, estrabismo y alteraciones en el desarrollo cerebral y neurológico fetal y neonatal, siendo irreversible desde el nacimiento.

Hierro

La deficiencia de hierro durante la gestación se ha relacionado con prematuridad, BPN, menor desarrollo físico y neurológico de los recién nacidos, enfermedades infecciosas y aumento de la mortalidad perinatal. Por otra parte, su exceso (Hb > 13,5 g/L) se ha relacionado con hiperviscosidad sanguínea, disminución de la perfusión placentaria, CIR, parto prematuro, alteraciones neurológicas y esqueléticas fetales y preeclampsia.

Calcio

La deficiencia de calcio se ha asociado con prematuridad, BPN, mineralización ósea deficiente y preeclampsia. La administración de suplementos de calcio (≥ 1 g/día) se asocia con una reducción del riesgo de preeclampsia casi a la mitad, en particular en madres con ingestas bajas, pudiendo ayudar a prevenir el parto prematuro.

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Ácido Fólico

Su deficiencia durante el desarrollo embrionario se ha relacionado con defectos del tubo neural (DTN), labio leporino, cardiopatía congénita, abortos espontáneos y niveles elevados de homocisteína, pudiendo ser la causa de efectos teratogénicos, aborto espontáneo, desprendimiento prematuro de placenta y preeclampsia.

Se recomienda la suplementación diaria con AF a toda madre gestante en dosis de 400 μg/día y de 5 mg/día en pacientes de riesgo (hijo anterior nacido con espina bífida, historia familiar con DTN, madres diabéticas, tratamiento con anticonvulsivantes y/o antagonistas del AF [metotrexato]). Debe comenzar al menos 1 mes antes de la concepción y durante las primeras 12 semanas de gestación, y prolongarla durante todo el embarazo en situaciones de gemelaridad, enfermedades crónicas, vómitos de repetición o malabsorción.

Vitamina C y Defectos de la Fase Lútea

La suplementación con ácido ascórbico aumentó significativamente los niveles séricos de P en pacientes con defecto de la fase lútea. La tasa de embarazo clínico fue significativamente mayor en el grupo de suplementación con ácido ascórbico que en el grupo de control. Por tanto, la suplementación con ácido ascórbico es un tratamiento eficaz para algunos pacientes con defecto de la fase lútea.

Resfriado Durante el Embarazo

Durante el embarazo no podemos tomar todos los medicamentos que tomamos en condiciones normales en un resfriado. Esto ocurre porque el peso molecular de la gran mayoría de los fármacos es inferior a 600Da y prácticamente nunca superan los 800Da. Por ello, hay que asumir que todo tratamiento materno conlleva, inevitablemente, la exposición fetal.

Además, existe una clasificación de los medicamentos elaborada por la FDA que los clasifica de la A la D según el riesgo que suponen para el feto. A aquellos que suponen menos riesgo son los de clase A y los D y X aquellos que pueden causar malformaciones.

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  • Clase A: Los estudios en mujeres revelaron que no existe un riesgo para el feto durante el primer trimestre. Por tanto, estos medicamentos pueden considerarse seguros durante el embarazo. Entre ellos se encuentra el ácido ascórbico o vitamina C.
  • Clase B: Los estudios en animales revelaron que no existe un riesgo para el feto durante el primer trimestre. Se refiere a medicamentos que han sido usados frecuentemente durante el embarazo y no parecen causar defectos congénitos graves y otros daños en el feto. Destacan el paracetamol y el ibuprofeno aunque es mejor evitar este último después de la semana 32 de gestación.
  • Clase C: Los estudios en animales revelaron que existen efectos perjudiciales para el feto, y este tipo de fármacos sólo deben utilizarse cuando el beneficio puede justificar ese riesgo. Aquí también se incluyen aquellos medicamentos cuyos estudios de seguridad no han sido concluidos. Normalmente, estos fármacos vienen con una etiqueta que advierte de los riesgos, y algunos de ellos son la Cafeína y la Codeína.
  • Clase D: Los estudios en animales revelaron que puede haber riesgo para el feto. Ante una situación de riesgo grave para la madre, se acepta su administración si no se dispone de otro fármaco más seguro: la aspirina.

Tendremos que evitar aquellos medicamentos que llevan más de un componente en su composición como por ejemplo, los antigripales. Con lo que trataremos de aliviar síntoma por síntoma.

Suplementos y Vitaminas en el Embarazo

Durante el embarazo ocurren muchos cambios en la mujer y, el hecho de que un nuevo ser esté creciendo en su interior, hace necesario controlar el aporte de vitaminas y minerales. Es muy importante llevar una dieta saludable y variada, para intentar suplir la cantidad de nutrientes que va a requerir esta situación tan especial como es el embarazo. Por otro lado, la toma de suplementos vitamínicos antes y durante el embarazo debe estar siempre supervisada por el especialista. Un exceso de estos suplementos podría ser perjudicial para el correcto desarrollo del bebé.

La relación entre los niveles bajos de ácido fólico y los defectos del tubo neural ha sido muy estudiada. Estos defectos tienen su origen en una alteración en la fusión del tubo neural durante el desarrollo embrionario. Dicha alteración puede dar lugar al nacimiento de un bebé con espina bífida, cuya columna vertebral y médula espinal no se han formado correctamente.

El hierro es fundamental para un correcto transporte del oxígeno a todos nuestros órganos, ya que forma parte de la hemoglobina de los glóbulos rojos sanguíneos. Si existe un déficit de hierro, lo cual es posible en el embarazo porque las necesidades son mayores, se puede producir anemia ferropénica. Además, concentraciones bajas de hemoglobina se han relacionado con bajo peso al nacer, parto prematuro e, incluso, mortalidad perinatal.

El aporte de calcio desde la madre al feto también es fundamental para el correcto desarrollo de sus huesos y dientes. Además, niveles bajos de este mineral se han relacionado con preeclampsia en la mujer embarazada. Sin embargo, el aporte necesario de calcio normalmente se suele conseguir de la dieta. Por tanto, no es habitual que la mujer gestante tenga que recurrir a su suplementación.

Es cierto que la vitamina A es necesaria durante el embarazo, ya que podría evitar ciertas complicaciones obstétricas. No obstante, dosis elevadas de esta vitamina podrían tener efectos adversos sobre el feto como malformaciones.

El yodo forma parte de las hormonas tiroideas y es un elemento indispensable para el desarrollo del cerebro. Sin embargo, la ingesta de este mineral por la dieta no suele cubrir las necesidades de la mujer embarazada, por lo que puede ser necesario el aporte de yodo mediante suplementos.

Medicamentos Peligrosos Durante el Embarazo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no tomar fármacos durante el embarazo, ya que la gran mayoría de ellos pueden causar daños serios en el feto . «Hay un gran porcentaje de medicamentos que llegan al feto a través de la placenta , de la misma manera que lo hacen el oxígeno y los alimentos. Así, pueden perjudicar el correcto desarrollo del feto y ocasionarle lesiones o incluso la muerte. Del mismo modo, pueden influir en la placenta, generando en el futuro bebé problemas como bajo peso al nacer o un menor desarrollo. Otro tipo de fármacos, por su parte, pueden ocasionar partos prematuros debido a un mecanismo de contracción de los músculos del útero.

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