Semana 37 de Embarazo: Desarrollo del Bebé y Preparación para el Parto

09.12.2025

El embarazo está llegando a su fin, pero tu pequeño aún crecerá un poco más. A partir de esta semana ya se considera un bebé llegado a término.

Desarrollo del Bebé en la Semana 37

En la semana 37 de gestación, el bebé mide alrededor de 47-48 cm de longitud desde la cabeza a los pies y pesa casi 3 kilogramos. Esta semana engordará unos 14 g al día, principalmente de grasa. Sus medidas aproximadas son 48 cm de longitud desde la cabeza a los pies y 2.900 gr.

En cuanto al desarrollo, el bebé perderá la mayor parte del lanugo, que es el vello corporal fino que cubre su cuerpo mientras está en el útero. También hará movimientos de agarre con los dedos y responderá a las luces brillantes del exterior con movimientos o giros.

El lanugo que cubría el cuerpo del bebé ha comenzado a caerse y desaparecer en la semana 37 de embarazo. El lanugo es ese fino vello que recubre su cuerpecito durante la gestación (aproximadamente, desde la mitad del embarazo) para su protección. No obstante, algunos bebés nacen con algo de lanugo aunque el embarazo haya llegado a término, el cual se irá cayendo por sí solo al poco tiempo.

Además, durante esta semana seguirá acumulando grasa, lo que le servirá para regular su temperatura corporal una vez que se haya producido el nacimiento.

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Tu hijo/a responde a los estímulos de luz ya incluso desde el vientre: la ve y es capaz de girarse hacia ella. La pared del útero está cada vez más estirada, lo que permite que entre más luz en el interior.

Su sistema digestivo está preparado para comenzar a ingerir leche materna o artificial. El intestino del bebé está lleno de "meconio", que son los primeros restos fecales que se componen de restos de líquido amniótico, capas y bilis, y es de color casi negro. Por lo general, los primeros restos fecales se evacuan en los días posteriores al parto.

Posición del Bebé

Si aún no lo ha hecho, es posible que se coloque con la cabeza hacia abajo como preparación para el parto. La cabeza del niño ya debe estar encajada en el canal del parto, entre los huesos de la pelvis.

Lo más seguro es que el peque esté en posición cefálica, es decir, con la cabeza hacia abajo, encajado en los huesos de la pelvis. Solo el 3% de los fetos se coloca de nalgas o con los pies en el canal del parto (presentación podálica), lo que imposibilita el parto vía vaginal.

Por otro lado, lo más frecuente es que el bebé esté en posición cefálica en la semana 37 de embarazo, lo que significa que ya ha orientado su cabeza hacia la pelvis materna. Sin embargo, si el bebé se presenta de nalgas (3-4 % de los casos), es posible que ofrezcan a la madre realizar una versión cefálica externa (VCE) durante esta semana, ya que, de lo contrario, lo más habitual es que los fetos de nalgas nazcan mediante cesárea.

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La versión cefálica externa es una maniobra obstétrica que pretende dar la vuelta al bebé para colocarlo en posición cefálica y favorecer el parto vaginal. No obstante, hay ciertas contraindicaciones para realizar una VCE y, además, es un procedimiento que puede tener algunos riesgos. Sin embargo, las complicaciones más graves son poco frecuentes.

Cambios en el Cuerpo de la Madre en la Semana 37

Dado que el embarazo no se divide en meses exactos, puedes estar de 9 o 10 meses en este momento.

En la semana 37 de embarazo el cuello uterino comenzará a dilatarse. Si es el caso, puede que expulses el tapón que ha protegido el útero contra las infecciones durante este tiempo. Este se conoce como tapón mucoso. Si esta semana notas más flujo que de costumbre (claro, rosado o con un poco de sangre), puede que se trate del tapón mucoso. Esta secreción es una señal de que el parto está cerca.

El cuello del útero empieza a prepararse para el momento del parto, por lo que puede aparecer un pequeño sangrado o hebras de sangre en tu ropa interior. Esto es producido por la dilatación que lleva a cabo el cuello del útero. A veces aparece después de una exploración de tu ginecólogo o matrona, pero suele ser un manchado escaso.

En otras ocasiones, también por la dilatación cervical, puede producirse la expulsión del tapón mucoso, que es una secreción pegajosa transparente o de color marrón. El hecho de expulsar el tapón mucoso no indica que se vaya a desencadenar el parto.

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Al dilatarse el cuello del útero, este tapón, que lo ha mantenido sellado, se expulsa. Se prepara para abrirse -dilatación- y esta apertura se mide en centímetros.

La semana 37 de embarazo el bebé ya no es prematuro. Tu cuerpo empieza a prepararse para el parto. Puedes notar contracciones y un pequeño sangrado del cuello uterino, debido a que empieza a dilatarse. Puede aparecer un pequeño manchado o hebras de sangre en la ropa interior. Es lo que se llama en inglés "bloody show" y que denominamos sangrado cervical. Se produce cuando el cuello del útero empieza a dilatarse debido al comienzo de las contracciones. A veces aparece después de una exploración que te realiza el ginecólogo o la matrona. El manchado es escaso. Por eso, no debes alarmarte: en caso de sangrado abundante similar o mayor a una regla deberías acudir a urgencias porque la causa del sangrado puede ser otra a la referida.

Síntomas Comunes en la Semana 37

  • Presión o dolor en la pelvis: Puede que tu pequeño descienda hacia la pelvis unas semanas antes de dar a luz, por lo que notarás un poco más de presión en la parte baja del abdomen. Este dolor de pelvis puede hacer que te cueste andar. Si la presión te incomoda, prueba a darte un baño con agua tibia. Pregunta al médico qué otras cosas puedes hacer para aliviar las molestias.
  • Falta de aire: Si el bebé aún no ha descendido, seguirá presionando la parte superior del abdomen y te impedirá respirar con normalidad. Descansa, muévete despacio y mantente recta para que los pulmones tengan más espacio. Cuando el bebé descienda hacia la pelvis, liberará lo pulmones y el diafragma, por lo que respirarás mejor.
  • Náuseas: Algunas madres tienen náuseas en la semana 37 de embarazo, lo que indica que el parto está a punto de comenzar. Come cantidades más pequeñas con mayor frecuencia para aliviar las molestias. Los alimentos suaves como el arroz, las tostadas o el plátano también pueden ayudarte a superar estos episodios.
  • Ronquidos: Es posible que esto no te preocupe tanto como a tu pareja. La mayoría de las madres experimentan cambios respiratorios durante el embarazo debido a las hormonas. En la recta final es normal que ronques un poco, ya que las membranas mucosas de las fosas nasales tienden a secarse. Mantente hidratada y pon un humidificador en el dormitorio si tus ronquidos resultan molestos.
  • Falta de estabilidad: En este punto el aumento de peso provocará que tu centro de gravedad cambie, por lo que te será más fácil perder el equilibrio. Los kilos de más que suponen el bebé, la placenta, el líquido amniótico y tú misma pueden impedir que te muevas con normalidad. La distribución del peso volverá a cambiar cuando tu hijo descienda hacia la pelvis, así que debes tener cuidado. Para mantener la estabilidad te recomendamos levantarte con los pies apuntado en la misma dirección. No inclines la pelvis hacia adelante ni hacia atrás, y evita levantar o cargar objetos pesados.
  • Contracciones: En la semana 37 de embarazo puedes notar contracciones, que son similares a los calambres menstruales. Si son irregulares y desaparecen al cambiar de posición, lo más probable es que sean contracciones de Braxton Hicks. Sin embargo, si las contracciones son regulares, aumentan de intensidad y no desaparecen al cambiar de posición, consulta al médico para que te aconseje. Mide el tiempo entre cada contracción y coméntaselo al médico, ya que esta información es muy útil.

Otros Síntomas

  • Barriga más baja, debido a que el bebé ya se encuentra encajado en la pelvis materna.
  • Presión pélvica y dolor de espalda.
  • Respiración más fatigada.
  • Acidez.
  • Aumento en la necesidad de micción.

Por otro lado, también es posible que la mujer presente dificultades para dormir y descansar en estas últimas semanas de embarazo.

Control Médico en la Semana 37

A partir de ahora y hasta la semana 40 de embarazo deberás acudir a la consulta del ginecólogo cada una o dos semanas. Este dato es fundamental para saber cómo se encuentra el bebé al final del embarazo y en el parto, y evitar que sufra falta de oxígeno. Con esta prueba también se detectan los movimientos del bebé.

A lo largo de esta semana el médico puede solicitar una prueba de estreptococos del grupo B. Es una prueba ordinaria que consiste en tomar una muestra de la vagina y el recto para comprobar si esta bacteria está presente en el organismo. Si el resultado de la prueba es positivo, el médico te recetará un tratamiento para que el bebé no entre en contacto con las bacterias durante el parto (en caso de dar a luz por vía vaginal).

En la semana 37 de gestación, es posible que le realicen a la embarazada el cribado del estreptococo del grupo B. Se trata de un cultivo vagino-rectal con el que se determina si la mujer es portadora de este microorganismo (aunque no presente ningún síntoma).

El motivo es que, si el resultado es positivo, el bebé puede contagiarse con este microorganismo durante el parto y presentar complicaciones como neumonía, meningitis o infecciones sanguíneas. Por ello, en caso de resultado positivo, se le administrarían antibióticos a la madre en el momento del parto.

Sin embargo, el cultivo vagino-rectal puede realizarse a partir de la semana 35 de embarazo. Por tanto, es posible que en la semana 37 la gestante reciba los resultados de esta prueba si se realizó con anterioridad.

Te entregarán el resultado del cultivo rectovaginal: si es positivo, te administrarán un antibiótico (penicilina IV)durante el parto.

En muchos centros públicos, se te hace entrega de la historia clínica del embarazo. Algunos centros o comunidades autónomas tienen su propia cartilla del embarazo donde la matrona o el ginecólogo apuntan el curso del embarazo y el resultado de las pruebas realizadas. Estas cartillas las lleva siempre la gestante con ella. El objetivo es que, si te pones de parto, acudas a urgencias con ella y la persona que esté de guardia disponga de todos los datos de tu gestación.

Si notas contracciones, te realizarán una exploración cervical para ver las características del cérvix uterino y su grado de dilatación. Esta exploración, también le sirve al ginecólogo para hacer un examen pélvico y evaluar las características del canal del parto.

Consejos para la Semana 37

  • Hay varias posiciones para dar a luz y otros factores que pueden ayudarte durante el parto. Algunas madres solicitan una cama de partos, una silla, una bañera o una pelota. Te recomendamos preguntar con antelación qué opciones ofrece tu hospital o clínica de maternidad. Además, debes mantener la mente abierta. Una vez que te pongas de parto, lo que pensabas que era cómodo puede que no lo sea tanto.
  • Investiga opciones para alimentar al bebé. Puedes optar por la lactancia materna o la leche de fórmula, pero infórmate antes sobre las ventajas e inconvenientes de cada una. Consulta al médico o una asesora de lactancia para obtener más información. En Internet hay muchos recursos que puedes consultar.
  • Si aún no lo has hecho, compra una sillita para el coche. Debes orientarla hacia atrás y montarla correctamente para llevar a tu pequeño a casa desde el hospital. Asegúrate de que esté homologada. Si alguien te presta una sillita o usas la de tus hijos mayores, comprueba que esté en buen estado y que no haya superado la fecha de caducidad indicada por el fabricante. Obtén más información sobre la seguridad para los bebés en el coche. Si necesitas ayuda, algunos cuerpos seguridad locales pueden asesorarte sobre cómo instalar y utilizar la sillita.
  • Pide a tus seres queridos que hagan tareas como ir al supermercado, lavar la ropa o cuidar de tus hijos mayores y mascotas durante las primeras semanas de vida del recién nacido. Haz una lista de las cosas en las que pueden ayudarte para que sepan exactamente qué es lo que necesitas.
  • Si aún no lo has hecho, prepara la bolsa del hospital. ¡Ya no queda nada para el gran día!
  • Prepara platos que puedas congelar. Cuando nazca el bebé, es posible que no tengas tiempo para cocinar.
  • Termina la habitación del bebé y compra los productos que te falten. La mayoría de los bebés no nacen exactamente en la fecha de parto prevista, y el tuyo podría adelantarse. Considera comprar un protector de colchón por si rompes aguas mientras duermes.
  • Si quieres dar el pecho a tu pequeño o usar un sacaleches, compra varios sujetadores de lactancia.

Recomendaciones Adicionales

  • Debido a que el parto puede ocurrir en cualquier momento, la semana 37 de embarazo puede ser un buen momento para que la mujer ultime los preparativos y la bolsa que llevará al hospital en el momento del parto.
  • Para reducir la pesadez y la acidez, puede ser recomendable comer poca cantidad y a menudo.
  • Además, la mujer deberá descansar siempre que pueda, puesto que el sueño nocturno en las semanas finales de gestación estará más dificultado.
  • Finalmente, será muy importante mantener durante toda la gestación una dieta saludable, hidratarse, así como hacer ejercicio adaptado a la etapa del embarazo.
  • Aclara dudas: Pregunta a tu matrona o ginecólogo/a todas esas dudas que te invaden a lo largo del día.
  • Distráete, pero descansa: Aquí el equilibrio es clave: consigue distraerte del estrés y los nervios, pero descansar al mismo tiempo. No vale con que ocupes las 24 horas del día haciendo cosas, ya que el reposo forma parte muy importante de esta etapa.

Recuerda que esta semana el embarazo ha llegado a término temprano. Por lo general, suele ser al principio de la semana 39. El bebé aún debe desarrollarse en muchos aspectos, pero apenas te quedan unas semanas para conocerle.

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