Cuidado del Pezón Durante la Lactancia Materna

28.10.2025

Dar pecho a un bebé es una de las experiencias que fomentan el vínculo entre madre e hijo. Sin embargo, durante los primeros días amamantar a tu pequeño puede resultar incómodo e incluso doloroso mientras ambos se acostumbran a esta nueva etapa dinámica. Por eso, es necesario contar con productos eficaces para el pezón.

Productos Esenciales para el Cuidado del Pezón

Esta lista de productos puede considerarse los más importantes para cuidar los pezones durante las primeras semanas de lactancia. Existen productos específicos que pueden ayudarte a cuidar esta parte de tu cuerpo tan importante durante la lactancia. Los pechos cuando estás en la etapa de lactancia pueden sufrir alteraciones y daños. Hay algunos productos que pueden ayudarte con los dolores y molestias que puedes tener cuando estás amamantando.

  • Cremas y bálsamos para el pezón: Generalmente elaboradas con ingredientes balsámicos de origen natural, tienen el objetivo de hidratar profundamente la piel agrietada del pezón fomentando su curación.
  • Parches de calor y frío: Son parches de calor y frío que alivian eficazmente el dolor en los pezones y ayudan a su rápida curación. Se deben colocar en el interior del sujetador y ayudan a que la ropa no rocen los pezones adoloridos.
  • Discos de lactancia: Son discos de algodón desechables que se colocan, como los protectores, en el interior del sujetador para retener la pérdida de leche y mantener la ropa limpia y seca.
  • Pezoneras: Se trata de cubiertas de silicona que van colocados sobre los pezones y gracias a sus orificios permiten el paso de la leche materna cada vez que amamantas. Las pezoneras protegen la piel y facilitan el agarre del bebé.

Consejos para el Cuidado Diario del Pezón

Además de los productos, es crucial adoptar una rutina de cuidado diario para mantener la salud de tus pezones durante la lactancia:

  • Al ducharte lava los pezones solo con agua siempre que te duches. Los geles y jabones producen sequedad y eliminan el aceite natural que secreta la aureola, lo que aumenta las molestias.
  • Seca los pezones suavemente con una toalla o deja que sequen al aire libre. No los aprietes o frotes fuerte porque será aún más incómodo.
  • No es necesario limpiar los pezones ni el pecho antes de amamantar. Las bacterias presentes en los pezones fortalecen la flora bacteriana de los bebés.
  • La leche materna fresca también ayuda a sanar rápidamente los pezones. Puedes realizar un masaje con unas gotas de leche antes de dar pecho.
  • Evita alargar la toma de pecho para que tus pezones puedan descansar. La piel debe estar lo más aliviada posible para que la molestia vaya cediendo progresivamente.

¿Por Qué Duelen los Pezones al Amamantar?

Dar el pecho no duele, o al menos no debería, pero es habitual que durante las primeras tomas se sienta alguna molestia. Te duelen los pezones, puede que te hayan salido grietas e incluso que te hayan sangrado. Las grietas, esas pequeñas heridas en el pezón, sabemos que duelen. Incluso podríamos decir que duelen mucho, sobre todo si se infectan.

Seguro que es la manera en cómo el bebé se agarra al pecho. Suele ser la causa principal de la mayoría de los contratiempos que las madres vivimos con la lactancia materna. Y así, como es la más frecuente, también es la más fácil de solucionar. Un agarre inadecuado del bebé al pecho es la causa más común. Al principio nadie está seguro de hacerlo bien.

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Como te hemos comentado, el dolor es el mejor indicativo. Si no hay dolor, todo va bien. Mejora la posición del bebé al pecho. Asegúrate de que el pezón y parte de la areola de tu pecho están dentro de la boca de tu bebé. Él extrae la leche mediante los movimientos de la mandíbula y la lengua, no chupando del pezón.

En YouTube encontrarás vídeos que explican cómo colocar al bebé para darle el pecho, aunque siempre será más eficaz que consultes con tu matrona, tu pediatra o un grupo de apoyo a la lactancia. Evita ofrecerle chupetes o biberones hasta que la lactancia esté totalmente establecida. Es la manera de librarse de la “confusión de pezón”.

Continúa con la lactancia materna si puedes. Hay estudios que dicen que interrumpir la lactancia materna durante algunos días reduce la probabilidad de que puedas continuar con la lactancia a largo plazo. De todos modos, si el dolor es muy intenso y necesitas dejarlo, puedes probar a extraerte la leche, manualmente o con un extractor.

Infecciones y Problemas Comunes

Además de las grietas, existen otras causas de dolor en los pezones:

  • Candidiasis mamaria: Si el dolor en el pezón empeora después de dar el pecho y continúa pasada una hora, es posible que tengas una infección por hongos (una micosis o candidiasis). Se trata de un hongo que se presenta de forma natural en ciertas zonas de la piel. Uno de cada 20 recién nacidos desarrolla una candidiasis oral que puede haberse transmitido por la lactancia materna. Consulta con tu médico o comadrona para confirmar el diagnóstico. Te pueden prescribir una crema antimicótica que deberás aplicarte en ambos pezones y en la boca del bebé, una vez finalizada la toma.
  • Infecciones bacterianas: En una tercera parte de los casos, el dolor en los pezones se debe a la bacteria Staphylococcus aureus que vive sobre la piel sin causar daños. Sin embargo, cuando penetra en las grietas del pezón desencadena una inflamación. Pregunta a tu doctor/a o comadrona cuál es el mejor tratamiento. Cremas antibióticas o incluso comprimidos, en casos más graves, suelen ser la solución.
  • Mastitis: Aproximadamente 1 de cada 10 mujeres que amamantan desarrolla una mastitis. Suele causar ardor y dolor de la piel del pecho, puede aparecer una mancha roja que duele al tocarla, así como fiebre y malestar general. Aplica compresas calientes sobre el pecho. Eso estimulará el flujo de leche y te ayudará a drenar los conductos obstruidos.

Otros Consejos Importantes

  • Evita lavarte el pecho antes y después de las tomas. Esto favorece la aparición de las grietas.
  • Utiliza alguna protección que impida el roce del pezón con el sujetador o con la ropa.
  • Una anquiloglosia, o frenillo sublingual corto, también puede ser un impedimento. Esta telita que hay debajo de la lengua si es muy grande no permitirá al bebé poner la lengua debajo de la areola.

Cuidado General de los Senos Durante la Lactancia

Cuidar tus senos de manera adecuada mientras estás con la lactancia materna te ayudará a evitar grietas, dolores, infecciones y otros problemas que pueden surgir en estos meses.

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  • Hidrata bien tus senos después de la ducha para evitar la aparición de estrías e irritaciones, normales cuando los pechos experimentan un aumento tan grande como el que se produce con la subida de la leche y en las primeras semanas de lactancia.
  • Es importante mantener la higiene de los senos, pero tampoco hay que lavarlos demasiado o retirarás la capa protectora de la piel. Con una ducha al día es suficiente.
  • Usa un sostén de lactancia fabricado con fibras naturales como el algodón que dejen transpirar tu piel. Debe ser de tu talla y no estar apretado.
  • Exfolia la piel del pecho cada 10 días para eliminar las células muertas y regenerar la piel.
  • Bebe al menos 2,5 litros de agua para mantenerte hidratada por dentro y por fuera.
  • Date masajes en los senos, sobre todo antes de la toma, en dirección hacia el pezón para evitar obstrucciones.
  • Es conveniente que hagas ejercicios para mantener la musculatura del pecho y evitar la flacidez y la caída. Coge una pelota de tenis o similar, ponla a la altura del pecho y apriétala con ambas manos. Si tienes pesas, puedes usarlas también para hacer diferentes ejercicios. No hace falta que sean muy pesadas (mejor empezar por medio kilo). Eleva los brazos hasta los hombros y repite 15 veces.

Mitos Sobre la Preparación del Pezón

Uno de los grandes mitos sobre la lactancia es la creencia, todavía existente, de que es necesario preparar el pecho y en particular el pezón durante el embarazo. Es suficiente teclear en Internet para que aparezcan todo tipo de artículos hablando de masajes, aceites o cremas que, según ellos, “endurecen el pezón” y nos aseguran la ausencia de grietas, facilitando la lactancia una vez que nazca nuestro bebé. Pero, ¿hay algo de cierto en ellos?

Ninguna crema, masaje o aceite que utilicemos antes del parto nos asegura que no tengamos grietas o molestias al amamantar a nuestro bebé. Evita aros, varillas o ballenas que puedan comprimir algún área de la glándula. Evita manipular el pezón o masajear vigorosamente el pecho durante el embarazo.

Primeros Pasos para una Lactancia Exitosa

Lo primero es empezar bien: coloca el bebé al pecho en cuanto puedas, estará contigo manteniendo el contacto precoz piel con piel así que aprovecha y ofrécele el pecho. Una buena posición para la lactancia lo es todo. Coloca al bebé frente a ti, su barriguita frente a tu abdomen, con su boca sobre tu pezón y deja que investigue, posiblemente chupará el pezón e intentará colocarlos dando pequeños manotazos.

Si el dolor no se alivia seguramente el agarre no es el correcto, introduce tu dedo meñique por la comisura de los labios del bebé con suavidad y saca el pezón de su boca. Ofrece el pecho a demanda. Utiliza un buen sujetador de lactancia y mantén la higiene adecuada, una ducha al día con un jabón de pH neutro es suficiente. No debes lavar los pezones después de cada toma, ni utilizar antisépticos, productos desinfectantes o pomadas que haya que retirar antes de la toma en pezón y areola.

Si necesitas algún cuidado especial tu matrona te recomendará la pomada o la crema adecuada que no sea necesario retirar antes de dar el pecho. Una vez que termine la toma puedes extraer un poco de leche del pezón y extenderla, por el pezón y la areola, deja secar al aire antes de vestirte.

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Si aparecen las grietas en el pezón, consulta con tu matrona. Es importante averiguar si el bebé tiene un buen agarre o existe otro problema que favorezca la aparición de grietas. Ahora sí que es momento de utilizar diferentes remedios para aliviar las molestias del pezón. Y la matrona es la profesional que mejor te puede asesorar de la posible solución.

La Cuarentena y la Lactancia

La cuarentena, posparto o puerperio es el periodo posterior al parto. La mujer experimenta grandes cambios fisiológicos durante este período. Uno de los más importantes, volver a su estado normal: va a ir desapareciendo la transformación que se produjo durante el embarazo.

Tradicionalmente la lactancia materna se ha empleado como un método anticonceptivo natural. Y efectivamente es un método anticonceptivo y debemos considerarlo como una alternativa, pero debemos de tener en cuenta que su efectividad es menor que otros métodos de los que disponemos. Ni el uso de la faja posparto disminuye el contorno de la cintura ni tras la lactancia materna disminuye la talla de sujetador. Son dos falsos mitos de la cuarentena que nos explica la ginecóloga y obstetra Diana Cuenca.

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