Características de la Placa Basal de la Placenta: Un Componente Vital en el Embarazo
Durante el embarazo, la placenta actúa como la conexión vital entre la madre y el bebé, convirtiéndose en un órgano fundamental. Su formación comienza cuando el embrión se implanta en la pared uterina, aproximadamente una semana después de la fecundación. Las células del espermatozoide y del óvulo, que dieron lugar al feto, son las encargadas de desarrollar la placenta.
Composición y Estructura de la Placenta
La placenta se compone de un elemento materno, una transformación de la mucosa uterina, y de un elemento de origen fetal, llamado trofoblasto. Este elemento fetal está formado por cientos de vasos sanguíneos, que se entrecruzan, y en su evolución con otros elementos de la placenta se crea la placa coriónica.
El elemento materno está en contacto con la pared uterina, se llama placa basal y es la parte más extensa de la placenta. Una vez que se ha implantado y se ha sujetado bien a la pared uterina, la placenta no se mueve.
Evolución de la Placenta Normoinserta
Durante el periodo de gestación, la placenta pasa por diferentes grados de madurez a lo largo de su evolución. El estado de madurez se mide en cuatro grados según va evolucionando, teniendo en cuenta las calcificaciones intraplacentarias, que se pueden observar en las ecografías:
- Placenta en grado 0: la placa corial y la placa basal se ven homogéneas.
- Placenta grado 1: Se aprecian zonas de color blanco en la ecografía.
- Placenta grado 3: tiene grandes depósitos de calcio en todos los niveles.
Según avanza el embarazo, la placenta va envejeciendo, lo cual es normal. Sin embargo, si esto ocurre antes de tiempo, puede ser preocupante, ya que el bebé podría no recibir los nutrientes suficientes. En este caso, se habla de una placenta envejecida o hipermadura.
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Funciones Clave de la Placenta
La placenta desempeña funciones vitales para el correcto desarrollo del feto:
- Aporta oxígeno y nutrientes al bebé a lo largo de su desarrollo.
- Tiene una acción inmunológica, permitiendo que el embrión no se reconozca como extraño.
- Sintetiza hormonas y factores de crecimiento, fundamentales para el metabolismo del bebé y de la madre.
Entre las hormonas producidas por la placenta se encuentran la gonadotropina coriónica (beta hCG), estrógenos, progesterona, relaxina y otras hormonas femeninas. También se produce el lactógeno placentario, que promueve el crecimiento del feto, la lactancia y la producción de otras hormonas como la prolactina.
Formación del Corion y la Placenta
Una vez completada la implantación embrionaria, los vasos sanguíneos de la madre se conectan con el sincitiotrofoblasto. Toda esta unión de vasos entre el embrión, la madre y el sincitiotrofoblasto da lugar a una estructura llamada corion. Esta estructura junto con la pared mucosa del útero formarán la placenta, estableciendo una circulación útero-placentaria gracias a la formación de vellosidades profundas que se ramifican.
La placenta es un órgano con forma redondeada que suele medir alrededor de 22 cm de diámetro y tiene un grosor de 2,5 cm. El peso de la placenta suele oscilar entorno a los 500 gramos, aunque este peso no contempla las membranas ni el cordón. Además, en la placenta se distinguen una superficie fetal o placa coriónica y otra materna o placa basal.
Implantación Embrionaria y Desarrollo del Trofoblasto
Después de la fecundación, el embrión comienza a dividirse. A partir del día 3 del desarrollo embrionario se empieza a formar el blastocisto, la estructura embrionaria necesaria para que pueda tener la implantación en el útero y, por tanto, el embarazo.
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Cuando el embrión se implanta en el endometrio, alrededor del 5º o 6º día después de la fecundación, se pueden distinguir claramente dos capas:
- Trofoblasto: dará lugar a la placenta y al cordón umbilical. Las células que forman el trofoblasto, a su vez, se van a diferenciar durante la segunda semana de embarazo en 2 capas de células, una interna denominada citotrofoblasto y otra externa denominada sincitiotrofoblasto.
- Masa celular interna: de aquí derivarán todos los tejidos que formarán el embrión.
Para que tenga lugar la implantación del embrión, el sincitiotrofoblasto es el encargado de digerir el endometrio mediante enzimas proteolíticas. En este proceso se van a romper los vasos sanguíneos del endometrio y se va a producir una rápida invasión por parte del sincitiotrofoblasto.
Formación del Cordón Umbilical
Para conectar el embrión y la envoltura trofoblástica se forma el denominado pedículo de fijación, que se convertirá posteriormente en el cordón umbilical. El cordón umbilical es la conexión entre la placenta y el feto, compuesto por dos arterias que salen del feto en dirección a la placenta y una vena que sale de la placenta hacia el feto.
No existe intercambio directo de sangre entre la madre y el embrión, todo se realiza a través del corion y el cordón umbilical. Estas estructuras sirven también de filtro, ofreciendo protección al feto frente a posibles agentes dañinos que estuvieran presentes en la sangre materna.
Placenta Previa: Una Posible Complicación
Normalmente, la placenta se sitúa en la parte superior, lateral o trasera del útero. Sin embargo, si se coloca cubriendo total o parcialmente el cuello del útero, se habla de placenta previa. Esta colocación anómala impediría que se llevara a cabo un parto natural.
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Se llama placenta previa baja a aquellas que se encuentran cerca de la abertura del cuello del útero, pero no llegan hasta el cuello del útero, más o menos a unos 2 cm. En estos casos, habrá que esperar al final del embarazo para determinar si el parto vaginal es viable o no.
Factores de Riesgo para la Placenta Previa
Existen varios factores que aumentan el riesgo de placenta previa:
- Mujeres que ya han tenido un bebé.
- Con cicatrices en el útero.
- Placenta previa en un embarazo anterior.
- Gestación de más de un feto.
- Embarazada y fumadora.
- Consumo de drogas.
Diagnóstico y Manejo de la Placenta Previa
La placenta previa suele diagnosticarse mediante ecografías en el tercer trimestre de embarazo. Si la detección es temprana, es posible que la placenta se desplace y permita el parto vaginal. Si aparece sangrado abundante, dependerá del momento de la gestación:
- Si el bebé es aún muy inmaduro, será necesario el ingreso hospitalario para controlar la situación y preparar a la madre y al bebé por si fuera necesario llevar a cabo una cesárea prematuramente.
En cualquier caso, un control médico rutinario podrá despejar todas tus dudas. Aunque suele ser preferible evitar las cesáreas, no debes tenerle miedo si tu médico decide que es la mejor opción.
Impacto de la Morfometría Placentaria en Recién Nacidos PEG
Un estudio realizado en placentas de término (37-42 semanas) comparó placentas de recién nacidos adecuados a la edad gestacional (AEG) y pequeños para la edad gestacional (PEG). Los resultados mostraron diferencias significativas en los parámetros morfométricos:
| Parámetro Morfométrico | Grupo AEG (Control) | Grupo PEG | Valor p |
|---|---|---|---|
| Área de las vellosidades | Valor no especificado | Valor no especificado | 0.0194 |
| Área de los vasos (µm²) | 150.99 | 234.05 | 0.0001 |
| Número de vasos sanguíneos por vellosidad libre | Valor no especificado | Valor no especificado | No significativo |
| Área del sinciciotrofoblasto | Valor no especificado | Valor no especificado | 0.1410 |
Estos resultados sugieren que existen diferencias significativas en la estructura placentaria de los recién nacidos PEG en comparación con los AEG, lo que podría estar relacionado con el retardo del crecimiento intrauterino.
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