La Sagrada Cuna de Jesús en la Basílica de Santa María la Mayor en Roma
Roma, conocida como el centro del cristianismo, guarda entre sus reliquias algunas de las más veneradas y significativas para la fe católica. Entre ellas se encuentra la Sagrada Cuna de Jesús, un objeto de devoción que ha sido custodiado por siglos y que representa un vínculo directo con el nacimiento de Cristo.
La Sagrada Cuna: Un Signo de la Encarnación de Dios
La Sagrada Cuna se conserva en la Basílica de Santa María la Mayor en Roma, un lugar que se ha convertido en un destino de peregrinaje para aquellos que desean contemplar de cerca la humildad con la que el Salvador vino al mundo. La tradición sostiene que esta cuna fue utilizada por el Niño Jesús en su primer lecho, lo que le otorga un valor profundo no solo histórico, sino también espiritual.
Muchos podrían pensar que la sagrada cuna del Niño Jesús se encuentra en Belén, sin embargo, se ubica en Roma en la Basílica Santa María la Mayor. Según la tradición, la sagrada cuna se conserva en una reliquia en la Basílica Santa María la Mayor y ha sido objeto de oración y devoción durante siglos. Son los restos del “cunabulum”, de la “sagrada cuna”, del pesebre en el que, según los Evangelios, el Niño Jesús fue colocado recién nacido.
En el año 432 d.C. el Papa Sixto III decidió realizar al interior de la primitiva Basílica de Santa María la Mayor una “gruta de la Natividad” similar a Belén. La Basílica tomó entonces el nombre de "Santa Maria adpraesepem", que en latín significa “pesebre”.
Todo esto fue objeto de una devoción popular que empujó a muchos fieles, que regresaban de las peregrinaciones a Tierra Santa, a llevar como regalo los que eran considerado los valiosos fragmentos de la madera del famoso pesebre que acogió al Niño Jesús, aún hoy guardado en un relicario con el nombre de la sagrada cuna (cunabulum).
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En Santa María la Mayor también se conserva otra reliquia relacionada con el pesebre: el “panniculum”, un pequeño trozo de tela, del tamaño de una mano, guardado en un estuche donado por Pío IX, según la tradición, una tira de las telas con las que María envolvió el Niño Jesús.
Otras Reliquias de la Natividad en Roma
Roma alberga también otras reliquias relacionadas con el nacimiento de Cristo, como la cuna de la Virgen María, que se venera en la misma basílica. Estas reliquias ofrecen un espacio de reflexión sobre la Encarnación, el misterio central del cristianismo, donde Dios se hizo hombre por amor a la humanidad.
La Historia de la Cuna de Jesús
La cuna de Jesús ha sido venerada durante siglos y se encuentra testimonio de ella en el versículo siete del capítulo segundo del evangelio de Lucas, en un pasaje sobre el sentido de la Navidad: ""María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue". El Papa Sisto III, emocionado con esta descripción en el 432, decidió realizar la "gruta de la Natividad" parecida a la de Belén dentro de la Basílica de Santa María La Mayor.
San Sofronio, patriarca de Jerusalén, envió una estructura de madera -que los cristianos creen era parte del pesebre- al papa Teodoro I alrededor de 640, cuando los musulmanes conquistaron Tierra Santa.
Fue idea de Gregorio XI (1370-78) colocar estas reliquias de madera en el tabernáculo y que fue sustituido en el siglo XVIII durante los trabajos de reestructuración de la basílica. La urna con la reliquia se encuentra bajo el altar mayor.
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Algunos tienen la hipótesis de que las reliquias de la cuna fueran enviadas por san Sofronio de Jerusalén, al Papa Teodoro I (642-649), de origen oriental, a consecuencia de las dificultades originadas por la invasión musulmana. En 1606, la Reina de España Margarita de Austria, ofreció un relicario de plata, que desapareció en los disturbios de 1797. En esa urna, que es la actual, hay bajorrelieves del Pesebre, la adoración de los Magos, la Fuga a Egipto, la última cena. Sobre la urna, un niño Jesús, de oro puro, que bendice. La restauración se inauguró en 1864 y allí se trasladó la reliquia de la Cuna. Actualmente en la urna de la Cuna se conservan cinco listones de madera, en posición horizontal (uno de los listones no es auténtico).
También es importante constatar la piedad o devoción, la veneración a la imagen de la Virgen llamada de “San Lucas” y, más recientemente, Salus Populi Romani. La basílica dedicada a Santa María es un “santuario”, que puede considerarse como la “catedral” de la catequesis mariana primitiva y medieval. En Antioquía y Constantinopla se subrayaba la humanidad. En Alejandría (Egipto), la divinidad (espiritualidad).
El prodigio al que la tradición atribuye el origen de Santa María la Mayor tiene lugar la noche anterior al clamoroso descubrimiento. Imaginen una nevada en Roma, a principios de agosto, pleno verano, hoy podría ser una broma del “clima-ficción”. En 1590, la llamada capilla “sixtina” suplantó a la capilla del Pesebre. En la cripta, bajo el tabernáculo, se colocó el pesebre de Arnolfo de Cambio que fue construido en 1198-1216 por orden de Inocencio III y debido a la desaparición en el siglo XVI de algunas figuras del pesebre primitivo. El tabernáculo es monumental y reproduce la maqueta de la misma capilla.
Envío de un Fragmento a Tierra Santa
El pasado viernes regresó a Jerusalén, mil cuatrocientos años después, una reliquia de la Santa Cuna del Niño Jesús que se conservaba en la basílica romana de Santa María la Mayor y ha sido donada a la Custodia de Tierra Santa por el Papa Francisco.
Hoy ha llegado a Jerusalén un fragmento de la famosa Reliquia de la Sagrada Cuna (cunabulum) del niño Jesús donada por el Papa Francisco a la Custodia de Tierra Santa. La reliquia donada por San Sofronio, patriarca de Jerusalén, al Papa Teodoro I (642-649) se conservaba en la basílica de Santa María la Mayor en Roma desde hace 1.400 años.
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Ahora mismo está expuesta una pequeña pieza de un centímetro de ancho por 2,5 de largo en el complejo Notre Dame de Jerusalén Por la tarde fue transportada por los hermanos franciscanos de la Custodia en procesión hacia la iglesia de San Salvador, donde se celebrarán las Vísperas de la Fiesta de Todos los Santos de la Orden Serafico, así como el memorial del día en que el Papa Honorio III confirmó solemnemente la Regla de San Francisco en 1223. El trozo diminuto de madera estaba encerrado en una cruz de plata junto al altar. Después de la misa, los feligreses formaron fila para venerar la reliquia: algunos se arrodillaron y otros besaron la caja de vidrio.
El sábado, será transferida a Belén, en Cisjordania, con el inicio de la celebración de Navidad "para que los fieles y los peregrinos -explicó la Custodia- puedan venerar la cuna que acogió los inicios de nuestra redención en la iglesia franciscana de Santa Caterina, adyacente a la Basílica de la Natividad". Puesto que la estructura entera es muy delicada el papa Francisco decidió devolver un pequeño trozo.
"Esta es la primera vez que un trozo de madera del pesebre regresa (a Tierra Santa) ", dijo. Por supuesto, esta no es la estructura completa de la madera porque es muy frágil e imposible de transportar desde Roma hasta aquí . "No adoramos esta reliquia como un pedazo de madera, pero la veneramos porque nos recuerda el misterio de la encarnación, el hecho de que el Hijo de Dios nació en Belén de María hace más de 2.000 años". dijo Francesco Patton, Custodio.
Patton declaró durante la misa que el papa Teodoro tenía origen palestino, por lo que recibió la custodia de la Sagrada Cuna, que contiene fragmentos de madera de lo que se cree era la estructura del pesebre.
Durante una visita al Vaticano en diciembre de 2018 para discutir el proceso de paz en el Medio Oriente, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, le pidió al Papa Francisco que permitiera el regreso de la cuna de Cristo a Belén, una ciudad palestina ubicada en a pocos kilómetros de Jerusalén, en la Cisjordania ocupada por Israel.
“La reliquia de madera dirige nuestra mirada al Calvario, marcando la unidad entre el misterio pascual y la Navidad. Por la tarde, los frailes franciscanos llegaron al Centro Notre Dame para la ceremonia de entrega. El nuncio ensalzó allí “un fragmento embellecido: acariciado por las tiernas manos de María, por las callosas de José y rozado por las minúsculas manos del recién nacido divino“: “Que el regreso a Belén de esta madera sagrada suscite en nosotros el deseo profundo de ser portadores de Dios. Al hacerse cargo de la reliquia, fray Patton recordó que ese trozo de madera hace presente “el misterio de la Encarnación, tan querido por San Francisco y fundamento y modelo de nuestra propia vocación”. Luego la reliquia fue llevada en procesión a la iglesia de San Salvador, dentro del convento franciscano homónimo. En la iglesia, tras la incensación de la reliquia, se rezó con el canto que se realiza en el pesebre durante la procesión diaria que tiene lugar en la basílica de la Natividad de Belén.
La Importancia de las Reliquias en la Fe Católica
Para los católicos, las reliquias no son simples objetos, sino puntos de contacto con la santidad de los santos y, en este caso, con los momentos fundacionales de la fe. Visitar la Sagrada Cuna de Jesús y otras reliquias de la Natividad en Roma no es solo un viaje físico, sino un peregrinaje espiritual hacia el corazón del cristianismo. Estas reliquias son testigos del amor inmenso de Dios y de la humildad con la que Él eligió venir al mundo.
Información Adicional
- Apertura del Templo: de 07:00 a 18:45 (La entrada es gratuita)
- Para saber más:
- “Visita a la Patriarcal Basílica de Santa María Mayor” Patrizia Riccitelli y Giammarco Limardi. Edit. S.r.l. Roma 2005.
- “Presepium. En torno al belén napolitano del Museo Nacional Colegio de San Gregorio de Valladolid”. José Miguel Travieso Alonso. Edita: Asociación Cultural Domus Pucelae.
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