Nashville: Cuna del Country en Estados Unidos

24.10.2025

La música country llegó a Estados Unidos para sentar las bases de un género que cambiaría la historia musical del país. A mitad de los años 20, en las regiones rurales del sur de los Estados Unidos, comenzó a fusionarse la música folclórica de países como Irlanda, de donde provenía gran parte de la población, con otras formas artísticas ya arraigadas en la comunidad gracias a la cultura afroamericana como el blues, el góspel y otros tipos de música religiosa.

Como resultado de esta miscelánea, nació lo que se ha convertido en un sonido absolutamente identitario de la zona: lo que ahora conocemos en todo el mundo como música country o música campirana y que anteriormente era llamado hillbilly. Aunque los orígenes de este estilo musical se remontan a mitad de los felices años 20, el término country no empezó a utilizarse de una forma un tanto marginal hasta los años 50 y acabó imponiéndose en los años 70 como la forma de englobar sonidos variados que tenían en común la progresión de los acordes sencillos, el uso de instrumentos de cuerda como el violín y a menudo, la utilización de armonías vocales.

Evolución del Country: Instrumentos y Subgéneros

El country tradicional se tocaba en esencia con instrumentos de cuerda como la guitarra acústica, el violín, el contrabajo y el banjo. Sin embargo, este estilo musical ha ido evolucionando mucho con los años y ahora se considera también música country a aquella que, manteniendo la esencia de los sonidos originales, incorpora a instrumentos electrónicos como la guitarra eléctrica, el bajo eléctrico e incluso los teclados.

Dentro de la música country se incluyen subgéneros como el sonido harmony, el country folk, el honky tonk, el country and Irish, el country instrumental, el outlaw country, el country pop, el country rock, el tex-mex, el western típico de las películas de vaqueros y el western swing. Además, dentro de lo que se conoce como country alternativo, también se pueden encontrar sonidos más psicodélicos como el cosmic american music, también subgénero del rock; el country progresivo; el psydeco, o incluso el popularísimo rockabilly, que oscila entre el country tradicional y el rock and roll.

Del Country Tradicional al Bluegrass

Aunque la música country tiene unas raíces muy arraigadas, ni los sonidos más tradicionales han podido sobreponerse al paso del tiempo. Y es que, aunque muchos consideran que el country es un gran contenedor en el que caben muchos estilos, hay algunos como el bluegrass que tienen algo más que un nombre propio.

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Esta variante del country originaria de los Apalaches de Norteamérica, pero con claras influencias europeas fue literalmente un invento del músico de Kentucky Bill Monroe y su banda. Este mandolinista fundó los Blue Grass Boys y en 1945 empezó, gracias a la aportación de Ear Scruggs, a darle forma a lo que ahora se conoce como el bluegrass, un sonido único en el que la música country se presenta con una melodía mucho más rápida gracias a la innovadora técnica para tocar el banjo con tres dedos que desarrolló Scruggs.

Los sonidos de los Blue Grass Boys enamoraron tanto al público que pronto muchas más bandas se unieron a su forma de hacer música popularizando lo que pasó a llamarse en honor al grupo, el bluegrass y dejando para la historia canciones como Molly and Tenbrooks de Bill Monroe y Rank Strangers de Sanley Brothers.

Nashville, la Cuna del Country con Aires Pop

Pero el bluegrass no fue la única variación del country que se ganó el favor del público. Del mismo modo que este subgénero o variación musical se abrió su propio camino en la industria a mitad de los cuarenta, en la década de los sesenta la mezcla entre la música tradicional y el pop acabó conquistando los corazones de los americanos. Gracias a un sonido que mezclaba las cuerdas y la guitarra con ritmos ingeniosos y versos mucho más suaves, el sonido Nashville se popularizó y esta ciudad de Tennessee se convirtió en la cuna de los artistas de country de la época dando carpetazo así al honky tonk que había predominado en los 50.

En los sesenta pasaron por los estudios, las calles y los escenarios de Nashville voces tan importantes para la música country como las de Jim Reeves, Loretta Lynn, Patsy Cline, Chet Atkins y Eddy Arnold entre otros.

Elvis Presley, el Rey del Rockabilly

Entre las figuras más destacadas de la música country de todos los tiempos está el mismísimo Elvis Presley. El rey del rock se inició en la música de la mano del country y está considerado como el creador del rockabilly en los años cincuenta, una de las variantes de la música tradicional americana más populares hasta la fecha que colinda con el rock y, sin duda, como el máximo altavoz que este estilo ha tenido jamás.

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Durante su carrera Presley trabajó el rock, el blues, el R&B, el rockabilly y el country más clásico dejando para la posteridad temas de corte country como la mítica Blue moon of Kentucky (1957), I forgot to remember to forget (1955), It's a sin (1961), Green green grass of home (1975) y Guitar man (1980) y temas icónicos del rockabilly como Thats Alright (Mama) la canción de 1956 a la que muchos teóricos señalan como el tema que sentó las bases de este particular y frenético estilo en el que la clave está en la presencia de un vocalista ultraexpresivo y agitado irrumpiendo sobre una guitarra acústica.

El Country Sigue Vivo Después de Johnny Cash

Más allá de Elvis Presley, que ha pasado a la historia como el rey del rock, y no del country, si hay un artista al que se le puede coronar como el verdadero y absoluto monarca de este género ese es Jhonny Cash. Este músico de Arkansas consiguió en los años sesenta que su música se escuchase en medio mundo y dejó canciones como I Walk the Line que, sin duda, insipraron a más de una generación y que siguen siendo la guía para artistas que en 2023 se siguen atreviendo con este género.

A Cash le cogieron el testigo, entre muchos otros, Kacey Musgraves, Morgan Wallen, Carrie Underwood y las mismísimas Dolly Parton y Taylor Swift, todos artistas que siguen demostrando a día de hoy que la música tradicional americana con sus ritmos originales o mezclada con sonidos pop, sigue siendo capaz de enamorar al público.

Si hay un lugar por excelencia relacionado con el country es Nashville, la capital del estado de Tennessee ubicada a orillas del río Cumberland. Tanto es así que a Nashville se la conoce con el pseudónimo de Music City, ya que además de una fuerte influencia de la música country, en esta capital hay una importante industria discográfica. Y no solo eso: el cine y la televisión tampoco se pudieron resistir a esta ciudad. En 1975 se estrenó una película que llevó su nombre, “Nashville”, consiguiendo un Oscar a la mejor canción original y cuatro nominaciones más a la mejor película, dirección y dos actrices de reparto. “Nashville” también fue el título de una exitosa serie televisiva que narra la vida de varios cantantes de música country en la capital de Tennessee.

La serie, compuesta por 6 temporadas que abarcan de octubre del 2012 a julio del 2018, está protagonizada por la cantante country Connie Britton, en compañía de otros profesionales de la canción y la interpretación. Pero para hacernos una idea de por qué esta ciudad es un verdadero imán para los amantes del country, hagamos un breve recorrido por ella con la imaginación.

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Imaginando una Jornada en Nashville: Empecemos por el Country

Ya nos ha quedado claro que Nashville es conocida como “Ciudad de la Música”, pero mucho antes de ganarse este calificativo, era llamada la "Atenas del Sur" por sus instituciones educativas y su arquitectura neoclásica. Y es que Nashville no es solo música, que no es poco: sectores industriales como la editorial, la banca, la salud, y el transporte, contribuyen a la economía de esta interesante ciudad. En Nashville hay muchas opciones de ocio: espectáculos musicales de todo tipo, arte de primer nivel, gastronomía, comercios destacados, eventos deportivos y profesionales...

Pero empecemos por su oferta musical, que no en vano esta ciudad está considerada como la capital mundial de la música country. Una buena forma de empezar la jornada es visitando el Ryman Auditorium, conocido también como la "Iglesia Madre de la Música Country". Este lugar de peregrinación para los incondicionales del country, ayudó a transformar Nashville en un destino musical de leyenda. Desde 1892, estrellas como Elvis Presley, Johnny Cash, Van Morrison y Minnie Pearl, han escogido el Ryman Auditorium para sus actuaciones. En la actualidad los visitantes pueden recorrer el auditorio de 2,362 asientos, visitar el museo o asistir a espectáculos en vivo.

Cerca del Auditorio Ryman se encuentra el Country Music Hall of Fame & Museum, dedicado por completo a este género musical. De la visita a este completo museo, donde por supuesto se puede escuchar música country, se consigue una mejor comprensión de su importancia en la cultura del país. Pero además de música country, en Nashville hay más de 120 lugares para disfrutar de música en vivo: pop, rock, gospel, americana, bluegrass, jazz, clásica, cristiana contemporánea, blues y soul. Se toca música en vivo todo el día, desde la mañana hasta la madrugada. La mayoría de los locales están alrededor de la calle Broadway con la 2nd Avenue.

Estilo Vaquero, Arte y Gastronomía

Continuando el paseo por Broadway Avenue, en el centro de la ciudad, se llega al Tennessee State Capitol Building, edificio que alberga el Parlamento del estado, y una buena excusa para hacer un alto en el camino. Las orillas del río Cumberland también captarán nuestra atención, y con un poco de suerte podremos ver algún que otro barco de vapor digno de las aventuras de Tom Sawyer.

Recorriendo las calles de Nashville, tanto como la música country abundan las botas cowboy y el estilo vaquero en general. En algunos bares de la ciudad la gente baila entre las mesas, y es frecuente que se sigan pasos de coreografías country ataviados con botas y prendas estilo western. El arte visual y las bellas artes en general, son otro de los puntos fuertes de Nashville. El “Frist Center for the Visual Arts” está ubicado en un bonito edificio estilo art déco, encargado de alojar exhibiciones itinerantes que se renuevan cada dos meses. También merece un recorrido el Museo de Arte y Jardín Botánico Cheekwood, que ofrece una completa galería de obras artísticas. En el resto de la ciudad abundan los estudios y las galerías, por lo que los amantes del arte disfrutarán tanto como los amantes del country.

Y por lo que respecta a la comida, la gastronomía de Nashville tampoco decepciona: está de moda en la ciudad. La revista Bon Appetit calificó a Nashville como “la ciudad más deliciosa y fabulosa del sur”, y no pocos chefs la están estudiando. Todos los paladares pueden quedar satisfechos con la variedad de estilos culinarios que ofrece la ciudad, desde platos sureños tradicionales hasta alta cocina de vanguardia. Los encantos más típicos de la ciudad como la música, la gastronomía, la vida nocturna, y los comercios únicos, están condensados en algunos de sus principales vecindarios: el 12South, Hillsboro Village, East Nashville y Gulch.

El Sur de Estados Unidos: Cuna de la Banda Sonora del Siglo XX

El sur de Estados Unidos es el territorio donde se compuso la banda sonora del siglo XX, al calor de la fusión cultural a orillas de los ríos Tennessee y Misisipi. Esta ruta por carretera recorre los orígenes del country, el soul, el rock ‘n’ roll y el jazz con las canciones de Elvis Presley, BB King y Louis Armstrong como banda sonora original. «La gran aventura americana» empieza en los escenarios de Nashville, la capital musical de Estados Unidos, desde donde conduciremos en dirección al delta hasta la capital del ritmo, Nueva Orleans, con parada previa en Memphis, patria chica del Rey del Rock.

Comenzábamos este post, comentando que la música country tuvo lugar en las regiones rurales del Sur de Estados Unidos a mitad de los años 20. Antes de acuñarse el término country como tal, este estilo musical se llamaba Hillbilly”. Nashville en Tennessee, es conocida como la capital de la música country.

El country más tradicional se tocaba con instrumentos de cuerda como el violón, la guitarra acústica, el contrabajo y el banjo. Ya en los 50, la música country comenzó a tener tintes del rock and roll, el llamado rockabilly. De ahí surgen cantantes, como Johnny Cash, Elvis Presley o Jerry Lee Lewis. Sin olvidar, en los años 70, el country pop, liderado por artistas como Dolly Parton y Kenny Rogers. Otros cantantes conocidos, además de los ya mencionados, son Willie Nelson o Hank Williams.

Nashville es fiel reflejo del orgullo americano. Nashville se ubica en el estado de Tennessee. Es la segunda ciudad más poblada del estado por detrás de Memphis. Nashville puede sacar pecho por una más que potente industria discográfica.

El auditorio Ryman es un lugar de peregrinación de todos los fieles de la música country del mundo. Curiosamente este precioso edificio de tono rojizo comenzó siendo un lugar común para fieles. Después tuvo una época como teatro. Finalmente del año 1943 al 1974 albergó otro tipo de culto. Después de una historia llena de vaivenes, con amenazas de demolición pendiendo sobre él, el auditorio Ryman se mantiene en pie. El círculo que no se rompe.

Como ya hemos comentado, el Grand Ole Opry es el programa de radio más antiguo de Estados Unidos. Puedes disfrutar del Grand Ole Opry todos los martes, viernes y sábados. Las entradas son difíciles de conseguir por la gran demanda. Por definición un Honky Tonk es un local donde, al menos, hay un escenario, bebidas frías y fiesta todos los días. Puedes pasear por la avenida oyendo desde fuera la música y entrar en el local que más te guste. Lo mejor de todo es que aquí hay barra libre de música sin coste añadido.

En la esquina de la cuarta con la avenida Broadway nos encontramos con un local que contiene tres pisos tres bares y tres escenarios con sus respectivas pistas de baile. Sin duda uno de los locales más variados musicalmente del Lower Broadway. Otra parada obligada es este enorme local de tres plantas y cuatro escenarios. Nashville tiene un potente skyline que se engrandece por la noche. Si decidís disfrutar de las vistas, lo mejor es cruzar el puente John Seigenthaler. Desde allí se pueden tomar impresionantes fotografías.

En el Centennial Park de Nashville hay un Partenón. Durante la Tennessee Centennial Exposition en 1987 se decidió levantar una réplica de este edificio histórico. Este museo ubicado muy cerca del Auditorio Ryman y del museo de Johnny Cash es todo lo que un amante de la música country desea. Más de dos millones y medio de artefactos, grabaciones, trajes, vestidos y fotografías.

En la visita al Hall of Fame Museum se puede contratar el tour por el Estudio B de RCA. Para ir con el primer dato prác­ti­co, que es el del alo­jamien­to, os advier­to que los hote­les en pleno cen­tro están muy caros por lo que la mejor opción es coger algún motel en las afueras.

Aunque los bares están en fun­cionamien­to des­de las diez o las once de la mañana (para los que somos amantes de la músi­ca, es un autén­ti­co paraí­so ¡ban­das tocan­do des­de horas tan tem­pranas!), cuan­do real­mente la ciu­dad se encuen­tra en su pun­to de ebul­li­ción es al caer el sol. Broad­way no sólo es un cúmu­lo de bares uno detrás de otro sino tam­bién el paraí­so de las com­pras para los que como a nosotros les apa­sione la ropa gen­uina­mente yan­kee. Un mon­tón de tien­das de botas, som­breros, camise­tas, camisas de cow­boy, chale­cos de fle­cos… Salías de una y te metías en otra y así te podías tirar horas.

En cuan­to al tema de la músi­ca en direc­to, como comenta­ba antes lo mejor es ir a Broad­way Street y a la Segun­da Aveni­da, que es donde más locales te encuen­tras. Quizás en Nashville y en Texas es donde se hal­lan algunos de los mejores honky tonks de todo el país. Los honky tonks tienen su ori­gen en los antigu­os salones y taber­nas sureños donde la gente iba a bailar coun­try y a tomarse una pin­ta de cerveza pero tam­bién muchos de ellos eran bur­de­les encu­bier­tos ani­ma­dos por el pianista de turno.

Sin embar­go, el honky tonk por exce­len­cia, el autén­ti­co y gen­uino, es el Ryman Audi­to­ri­um en la 5th Avenue. Propiedad de Thomas Ryman, quien ya era dueño de otros tan­tos salones, y en fun­cionamien­to des­de 1892, lo curioso es que en sus ini­cios tenía una fun­ción reli­giosa, ya que servía como pun­to de reunión de creyentes. Volvien­do a los bares, el ambi­ente que se vive en el cen­tro de Nashville tan­to de día como de noche es fran­ca­mente espec­tac­u­lar. La músi­ca y las luces inun­dan el corazón de la ciu­dad y no sólo hay tocan­do gru­pos de coun­try, tam­bién muchas ban­das de rock n’ roll.

Ernest Tubb Records, abier­ta des­de 1947, es la tien­da de dis­cos más famosa de Nashville. Uno de los lugares más espe­ciales para mí en Nashville: el museo ded­i­ca­do al míti­co John­ny Cash, quien pese a que nació en Arkansas, fal­l­e­ció en Nashville hace aho­ra trece años. El “hom­bre de negro” es uno de los más geniales com­pos­i­tores y músi­cos que ha dado la his­to­ria de la músi­ca amer­i­cana, pese a su fama de dís­co­lo y adic­to al alco­hol y las dro­gas (estu­vo encar­ce­lado en varias oca­siones, os recomien­do que os leáis su auto­bi­ografía y echéis un ojo a esa fan­tás­ti­ca pelícu­la que es “Walk the Line” basa­da en su vida).

Pero era un autén­ti­co genio y can­ciones leg­en­darias como “Ring of Fire”, “Fol­som Prison Blues”, “Big River“o “A Boy Named Sue” ya jamás sal­drán de nue­stros cora­zones. A mí, sin­ce­ra­mente, me emo­cionó com­pro­bar como en Nashville John­ny Cash es con­sid­er­a­do un autén­ti­co héroe. El Scher­me­horn Sym­pho­ny Cen­ter no es sólo una de las salas de concier­tos con mejor rep­utación de Nashville sino tam­bién el hog­ar de la Orques­ta Sin­fóni­ca. Uno de los lugares más vis­i­ta­dos de Nashville pese a lo cara que es la entra­da (cer­ca de 25 dólares): el Coun­try Music Hall of Fame Muse­um.

Bridge­stone Are­na, el hog­ar de los Nashville Preda­tors (el equipo de hock­ey de la ciu­dad) pero tam­bién sede de otro tipo de espec­tácu­los como concier­tos o par­tidos de balon­ces­to. Impre­sio­n­ante ima­gen del Nashville Vis­i­tor Cen­ter. Aunque esté un poco a las afueras del down­town, recomien­do total­mente la visi­ta del Partenón, ya que mucha gente se va de Nashville sin haber­lo vis­to (no hay prob­le­ma en traer el coche ya que cuen­tan con park­ing pro­pio en mitad del Par­que del Cen­te­nario, donde se encuen­tra). La entra­da no es cara (6 dólares) y merece mucho la pena ya que es la úni­ca répli­ca a tamaño real en el mun­do del cono­ci­do Partenón ate­niense.

Den­tro se puede admi­rar (porque sí, es admirable) la gigan­tesca estat­ua de Ate­nea Partenos, que orig­i­nal­mente debería haberse con­ser­va­do en el Partenón de la Acrópo­lis ate­niense.

Uno de los lugares que os recomien­do para com­er en Nashville, pese a que está bas­tante ale­ja­do del cen­tro y nece­si­tas coche sí o sí, es Caney Fork (direc­ción 2400 Music Val­ley Dr). Como veis en las fotografías, la dec­o­ración es autén­ti­ca a más no poder, el local es gigan­tesco y la car­ta espec­tac­u­lar. Nosotros aprovechamos para pro­bar la carne de coco­dri­lo, que es muy típi­ca de esta zona y sobre todo de Louisiana.

Apenas era una adolescente cuando Taylor Swift llegó a Nashville, una mañana soleada, con la guitarra bajo el brazo. Estaba decidida a comerse el mundo. El resto fue hacer historia. Mucho tuvieron que ver estos inicios con la que luego ha sido una carrera meteórica. Porque, aunque hoy está considerada la reina del pop universal, el gran acierto de esta muchacha que componía y escribía su repertorio fue el de revitalizar el género country, que parecía pasado de moda. Y lo hizo con aquellas canciones, por entonces desconocidas, entonadas en estos garitos de madrugada.

Antes de ella, miles de músicos han venido a probar suerte a la ciudad que recoge la herencia de lo más genuinamente americano. Un local épico, situado en las afueras de la ciudad, en el que cualquiera que se defienda con un instrumento puede presentar sus canciones ante cazatalentos ocultos entre el público. Cuentan que Swift regresó en 2018 al Bluebird para actuar por sorpresa ante un público maravillado. Por eso nadie debe perderse The Country Music Hall of Fame, donde, además de descubrir uno de los doscientos Cadillacs que llegó a comprar Elvis Presley, se pueden contemplar algunos vestidos y guitarras de Taylor Swift.

Tan familiarizada está con este museo que hasta ha donado algunos millones para la apertura de un Centro Educativo que incluye aulas, espacios de exhibición y actividades interactivas. Taylor Swift es una de las estrellas de la música que ha cnatando en el Auditorio Ryman. A pocos pasos, el Ryman Auditorium, al que se conoce como Mother Church of Country Music, se jacta de acoger espectáculos en los locos años 20, con protagonistas como Katharine Hepburn, Charlie Chaplin o Mae West. Fue aquí donde tuvo lugar el Gran Ole Opry, la transmisión semanal de radio por la que pasaron las estrellas del country. Entre las actuaciones míticas que ha acogido este templo de la música, no puede faltar, claro, la de Swift, incluso en varias ocasiones. En el legendario estudio RCA Studio B Elvis grabó más de 200 canciones.

Visitar Nashville también pasa por conocer alguno de los sellos discográficos que se suceden en la Music Row, el distrito en el que se concentran las oficinas de la industria musical. Por ejemplo, los Cheekwood Botanical Gardens, que son doce jardines temáticos en los que empacharse de paz. Pero el pulmón verde de la ciudad será siempre Centennial Park, donde se erige una delirante réplica del Partenón de Atenas.

En 1836 Texas se declara República de Texas, independiente de México, tras una épica batalla en Álamo. Nueve años después, se anexionaría a Estados Unidos y sería clave para la expansión del país al oeste. En Texas, la música country se presenta como un testimonio vivo de la identidad del estado, no se limita solo a un género musical.

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