Curva de Fertilidad Femenina y la Edad: Una Visión Detallada

17.11.2025

La edad es un elemento fundamental a la hora de tener un hijo. La edad fértil de una mujer comienza con su primer periodo, en la pubertad. A pesar de ello, en España se ha incrementado la edad media en que las mujeres tienen su primer hijo hasta los 32 años, siete más con respecto a 1980, cuando se situaba en los 25.

Cada vez más mujeres retrasan sus planes de ser madres, pero lo cierto es que tener una edad avanzada es una de las principales causas femeninas de infertilidad. Desde la incorporación de la mujer al trabajo y a la educación superior, la tendencia social a postponer la maternidad prevalece en los países más avanzados, donde la población tiene más asimilados los mecanismos de control de la natalidad y se da prioridad a alcanzar una estabilidad laboral y emocional antes de formar una familia.

Reserva Ovárica y Edad

Para explicar cómo influye la edad de la mujer en sus posibilidades de quedarse embarazada hay que hablar de la reserva ovárica. Al contrario que el hombre, que no deja de producir espermatozoides durante toda su vida, la mujer nace con un número concreto de óvulos que oscila entre uno y dos millones. Esto sucede debido a la disminución de la reserva ovárica finita con la que nace cada mujer.

Es decir, la cantidad de óvulos al principio de la vida, alrededor de un millón, desciende hasta aproximadamente la mitad en la adolescencia y tan solo 400-500 ovocitos llegan a la ovulación con cada ciclo menstrual. Precisamente, durante la pubertad comienza la menstruación y, con ella, cada mes la mujer conseguirá liberar un óvulo apto para ser fecundado, mientras que otros se perderán por el camino. Se calcula que en toda su vida fértil conseguirá madurar entre 400 y 500 óvulos aptos para ser fecundados y que las posibilidades de quedar embarazada durante un ciclo menstrual son del 20%.

Etapas de la Fertilidad Femenina

La mujer, a lo largo de su vida, atravesará cinco etapas en su vida fértil, desde la pubertad hasta la menopausia, en las que su cuerpo experimentará cambios muy importantes que afectan a su capacidad para concebir hijos.

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  1. De la pubertad a los 19 años: Es la etapa en la que el cuerpo se prepara para la fertilidad. La mayoría de las mujeres no son fértiles cuando tienen la primera regla, a pesar de que se considera que esta marca el inicio de la capacidad reproductora. El embarazo en esta etapa normalmente se produce cuando ni el cuerpo ni la mente están preparados y suelen ser embarazos no planificados y se asocian a un mayor riesgo de aborto y de complicaciones tanto para el niño como para la madre.
  2. De los 20 a los 29 años: Sí, el cuerpo no va con los tiempos. La mayor probabilidad de quedar embarazada coincide con el periodo en que la mujer tiene entre 20 y 29 años. En esa etapa, los ciclos menstruales son más regulares, la reserva ovárica suele ser buena y la calidad de los óvulos es alta, con lo que el riesgo de alteraciones en los cromosomas se reduce.
  3. De los 30 a los 36 años: A medida que la mujer cumple años, la fertilidad empieza a disminuir de forma gradual. La reserva ovárica disminuye y también lo hace la calidad de los óvulos que van quedando. Aunque muchas mujeres pueden concebir sin problema alguno, empezamos a ver una mayor probabilidad de problemas de fertilidad.
  4. De los 36 a los 45 años: Superar la barrera de los 35 años supone un acusado declive en la fertilidad femenina, de la reserva ovárica, que sigue disminuyendo, y de la calidad de los óvulos. La mujer puede empezar a tener ciclos irregulares, o muy abundantes o muy escasos. Y se produce también un aumento en el número de abortos espontáneos. El deseo de concebir en esta etapa puede convertirse en todo un desafío para la pareja y es más frecuente la necesidad de buscar ayuda y asesoramiento médico.
  5. Perimenopausia y menopausia: La menopausia marca el final de la vida reproductiva de la mujer y suele ocurrir entre los 45 y los 50 años. En este punto de la vida, la fertilidad es muy baja y las posibilidades de concebir de forma natural son mínimas. Es por eso que las mujeres que deseen tener hijos en esta etapa pueden considerar la donación de óvulos como solución.

Podemos considerar que la etapa más fértil de la vida de la mujer va de los 20 a los 30 años, ya que su reserva ovárica cuenta con una buena cantidad y calidad de ovocitos, y a nivel físico y mental está mejor preparada para sobrellevar un embarazo. De hecho, los especialistas en reproducción asistida recomiendan tener hijos lo antes posible, aunque reconocen que la sociedad no está preparada para ser padres en la década de los 20 años, momento que consideran ideal en términos biológicos.

Entre los 32 y los 38 años, es aconsejable analizar el estado de la reserva ovárica de la mujer que decide ser madre en esa etapa de su vida. Para ello, se hace un recuento de folículos antrales mediante ecografía y se lleva a cabo una analítica hormonal para conocer los niveles de hormona antimülleriana, FSH, LH y estradiol, cuyo papel es fundamental en la ovulación.

Riesgos Asociados a la Edad Materna Avanzada

Según un artículo sobre infertilidad femenina publicado por la revista Offarm, del Grupo Elsevier, el efecto negativo de la edad sobre la fertilidad se traduce, en primer lugar, en alteraciones cromosómicas de los embriones que pueden acabar en aborto o embarazo con embrión afecto de alguna alteración genética como el síndrome de Down.

Cuando una mujer de más de 35 años de edad lleva durante 6 meses de relaciones sexuales sin métodos anticonceptivos, sin conseguir embarazo, se considera motivo de derivación a un especialista en reproducción asistida. Si a los 30 años una mujer tiene un 75% de posibilidades de quedarse embarazada en circunstancias normales tras 12 meses de relaciones sin protección anticonceptiva, con 35 años, el porcentaje desciende al 66%. Otras dificultades para quedar embarazada y que están asociadas a la edad son los miomas uterinos, que son más habituales cuanto mayor es la mujer.

En cualquier caso, una vez logrado el objetivo, la decisión de sobrellevar un embarazo a una edad avanzada conlleva una serie de riesgos que conviene tener presentes. Las mujeres embarazadas de 35 años o más tienen mayor incidencia de cesárea, de prematuridad y un 7% más de probabilidades de sufrir diabetes gestacional.

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Opciones para Preservar la Fertilidad

No obstante, en la actualidad, existen técnicas como la congelación de óvulos o vitrificación ovocitaria que permiten la preservación de la fertilidad. Mediante esta técnica se pueden guardar los óvulos maduros de una mujer para emplear en el futuro con la misma probabilidad de embarazo que había en el momento en que se hizo ese tratamiento. Los avances en la medicina reproductiva permiten no renunciar a ser madres a una edad avanzada usando nuestros propios óvulos.

Esto permite conservar al óvulo intacto, por lo que cuanto más joven sea la mujer en el momento de la vitrificación, mejor material genético dispondrá en el futuro. Se vitrifican tantos óvulos aptos para su fecundación como se hayan extraído del aparato reproductor de la mujer, mediante punción folicular y tras un proceso de estimulación ovárica controlada.

El objetivo es utilizar los ovocitos más adelante, en el marco de una fecundación in vitro (FIV) mediante inyección intracitoplasmática (ICSI). Como los óvulos ya no han de ser extraídos, esto simplifica el procedimiento y el precio. Según la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), las tasas de embarazo mediante ICSI son del 44% en mujeres menores de 35 años, del 35% en mujeres de entre 35 y 39 años, y del 21% en mujeres que superan los 40 años.

Tabla de Fertilidad por Edad

Conocer la tabla de fertilidad por edad es clave para entender el momento reproductivo de cada persona y valorar cuándo consultar a un especialista en reproducción.

Edad Probabilidad de embarazo natural por ciclo Consideraciones
20-30 años Alta Mejor momento biológico para concebir.
35 años Disminuye gradualmente Aumentan los riesgos de complicaciones.
40 años Inferior al 10% Fertilidad reducida y mayores riesgos.

En cualquier caso, si existen dificultades para concebir, también es recomendable asegurarse antes de estar intentándolo en los días más fértiles de la mujer. Calcular cuáles son tus días fértiles es imprescindible para aumentar las posibilidades. Para hacerlo es preciso conocer cuál es la duración de tu ciclo menstrual.

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Un ciclo menstrual estándar suele durar unos 28 días, pero esto varía mucho de una mujer a otra. Lo ideal es registrar la duración del ciclo menstrual durante seis meses, es decir, anotar el número de días que transcurren entre el primer día de nuestra menstruación hasta el día anterior a que volvemos a tenerla. Una vez anotado, habría que hacer la media. Es decir, sumar los días y dividirlo entre seis.

La ovulación, en un ciclo estándar de 28 días, ocurre generalmente el día 14. Pero esto puede variar si tu ciclo es más largo o corto. Por tanto, se recomienda ampliar el rango de días fértiles al día de la ovulación (que sería el día medio del ciclo, y los dos días anteriores a este). En un ciclo estándar, los días fértiles serían del día 12 al 14.

¿Cuáles son los mejores días para quedarse embarazada? No hay días «mejores» para concebir, aunque sí hay momentos en el ciclo en los que hay más posibilidades. Como pautas generales, podríamos decir que son «mejores días» aquellos que están cerca de la ventana de fertilidad, es decir, del día en el que se produce la ovulación.

Si estás tratando de quedarte embarazada, puedes controlar tu ovulación usando kits de predicción de la ovulación o midiendo tu temperatura corporal. Este último puede ser un buen método para mujeres muy constantes, que miden con un termómetro preciso su temperatura corporal a diario y a la misma hora.

En cualquier caso, cada pareja es un mundo y puede que las circunstancias que te lleven a no quedarte embarazada tengan arreglo. La fertilidad es la capacidad que tiene la mujer para conseguir quedarse embarazada y ser madres. La fertilidad de las mujeres está estrechamente relacionada con la edad: la etapa de la vida en que la mujer es más fértil es a los 20 años y esta inicia su descenso a partir de los 35 años.

A partir de los 20 años la fertilidad se encuentra en su pico máximo. Se inicia el periodo durante el cual la mujer presenta la mayor probabilidad de tener un hijo. Se trata de la etapa más fértil. Durante este periodo la mujer sigue manteniendo la capacidad de reproducción.

En estas dos etapas (entre los 21 y los 38 años), la mujer se encuentra en su periodo de formación académica, al inicio de la vida laboral o sin una estabilidad económica, por lo que muchas mujeres aplazan el deseo de ser madres a una etapa posterior en la que biológicamente son menos fértiles. Con la edad la calidad de los óvulos va disminuyendo. A partir de los 38 años la fertilidad decrece de una forma muy acusada hasta los alcanzar los 44-45 años, edad en la que las posibilidades biológicas de un embarazo son muy bajas.

En este periodo, y asociado a la edad, existen altas probabilidades de aborto por alteraciones en los cromosomas del embrión, así como complicaciones en el embarazo (hipertensión diabetes, etc.). En España, la edad media de la menopausia es sobre los 51 años pero se considera normal a partir de los 45 años.

La Mejor Edad para Ser Padres Según la Ciencia

Muchas personas se preguntan cuál es el mejor momento para ser padres. Aunque no hay una respuesta universal, los científicos han identificado una franja de edad en la que el cuerpo y la mente están mejor preparados para el embarazo. Según los expertos, entran en juego varios factores: la salud física y emocional, la estabilidad económica y la madurez psicológica.

Por eso, aunque biológicamente el cuerpo esté listo poco después de la pubertad, el mejor momento para tener un bebé no siempre coincide con la edad fértil más temprana.

Un estudio realizado en Estados Unidos analizó a mujeres entre 25 y 95 años y descubrió una curva clara:

  • Las mujeres que fueron madres en la adolescencia o poco después mostraron mayores tasas de problemas de salud.
  • Los riesgos disminuían progresivamente hasta los 34 años, edad en la que se registraban los mejores resultados.
  • A partir de los 40 años, los problemas de salud aumentaban de nuevo de forma significativa.

Por tanto, la edad óptima para tener un bebé, desde el punto de vista de la salud, se sitúa entre los 25 y los 34 años.

Más allá de la edad, los hábitos y el estilo de vida tienen un papel decisivo. Según la investigación dirigida por Schoenaker y su equipo, fumar durante el embarazo y no consumir ácido fólico son los factores más perjudiciales para la salud materna y fetal. La nutrición, el ejercicio, el control del estrés y las enfermedades preexistentes también afectan directamente al desarrollo del bebé y a la recuperación de la madre.

Aunque la fertilidad es muy alta en la adolescencia y los primeros años de los 20, los expertos no recomiendan tener hijos antes de los 20 años. A esta edad, suelen existir limitaciones económicas, falta de estabilidad emocional y un mayor riesgo de preeclampsia (una complicación del embarazo que puede ser peligrosa). Entre los 20 y los 24 años, las probabilidades de concebir son del 85% en un año de relaciones sin protección, pero muchas mujeres aún están estudiando o comenzando su carrera profesional. Por eso, esperar hasta los 25-29 años suele ser la opción más equilibrada entre fertilidad, salud y estabilidad personal.

Tener un hijo después de los 30 años tiene aspectos positivos: mayor madurez, seguridad emocional y estabilidad económica. Sin embargo, la fertilidad femenina comienza a disminuir gradualmente y, a partir de los 35 años, los médicos aconsejan un seguimiento más cercano.

La ginecóloga Wendy C. Goodall McDonald, del Northwestern Memorial Hospital de Chicago, advierte que a esa edad aumentan los riesgos de hipertensión, diabetes gestacional, preeclampsia y anomalías cromosómicas. Aun así, muchas mujeres logran embarazos saludables con los cuidados adecuados.

A partir de los 40 años, la fertilidad natural disminuye de manera notable y las complicaciones durante el embarazo se vuelven más frecuentes. No obstante, los avances médicos y los tratamientos de fertilidad actuales permiten que muchas mujeres sigan cumpliendo su sueño de ser madres de forma segura.

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