Deshidratación en el primer trimestre del embarazo: Síntomas, causas y tratamiento
Durante el embarazo, la mayoría de los órganos y vías metabólicas del cuerpo de la mujer sufren alteraciones fisiológicas, que son reversibles durante las semanas o meses posteriores al parto. A parte del incremento de los niveles de estrógenos y progesterona (muy importantes), se produce un incremento de peso por: el crecimiento del feto, el aumento de la placenta y del líquido amniótico, el aumento del útero, el aumento del tejido mamario, el incremento del volumen sanguíneo, con una expansión del volumen plasmático de alrededor de un 50%.
Dependiendo de la retención de líquidos corporales y del aumento de los depósitos de proteínas y grasas, este incremento de peso es muy variable, pero suele ser, en conjunto, de unos 7,5kg.
Necesidades de agua en el embarazo
Los cambios fisiológicos mencionados, sobre todo el aumento de volumen sanguíneo, producen un requerimiento aumentado de ingesta de agua en la mujer embarazada. La formación del líquido amniótico y del feto requieren de un aumento de ingesta de 30ml de agua al día, ya que el embrión puede alcanzar hasta un 85% de agua.
Teniendo en cuenta estos factores, la ingesta de agua que debiera tener la embarazada es la siguiente:
- Durante el primer trimestre de embarazo: 2 a 2,5 l/día.
- Durante el segundo y tercer trimestre de embarazo: 3 l/día.
- Durante la lactancia: 3 l/día.
Otros factores que determinan el incremento de ingesta de agua es el aumento de actividad física y el entorno (cálido y seco). Se recomienda la ingesta adicional de 400 - 500 ml por cada grado de temperatura superior a 38°C o en ambientes con una humedad relativa de más del 50%.
Lea también: Contenido de Matemáticas 6º Primaria
Aunque muchos estudios concluyen que el buen estado nutricional de la embarazada influye de manera positiva en un recién nacido sano y con normopeso, desgraciadamente hay pocos estudios centrados en la influencia del estado de hidratación de la embarazada.
Consejos para profesionales de la salud sobre como hidratarse correctamente durante el embarazo
- Beber agua, aunque no se tenga sed: en el embarazo disminuye el umbral de sed y esto puede provocar deshidratación, ya que la sed suele aparecer cuando se inician los síntomas de deshidratación.
- No superar la frecuencia de 2 o 3 horas para ir ingiriendo agua.
- Realizar la ingesta de agua lentamente y en pequeños sorbos. Durante los primeros meses, la gestante suele sentir acidez (producida por los jugos gástricos y las náuseas). Si se ingiere el agua a pequeños sorbos, se previene esa acidez.
- La temperatura del agua a ingerir debe estar entre los 10 y 15°C. Así se favorece su absorción.
Beneficios de hidratarse correctamente dirigidos a profesionales de la salud:
- Facilita el flujo de nutrientes de la madre hacia el feto.
- Regula la diuresis de la madre, reduciendo la incidencia de cálculos renales e infecciones de orina.
- Facilita la motilidad intestinal, evitando o aliviando el estreñimiento.
- Actúa como termo reguladora de la temperatura corporal (evitando los mareos o los golpes de calor en verano).
- Junto a una dieta saludable, ayuda a mejorar la elasticidad de la piel.
Posibles causas de deshidratación en la gestante
El aumento del metabolismo basal, alteración de los niveles hormonales y cambios cardiovasculares que experimenta la mujer durante el embarazo, produce que sea más vulnerable al calor, con susceptibilidad a sufrir síncope o agotamiento por calor o golpe de calor si trabaja en un medio caluroso. Excepcionalmente las condiciones ambientales con calor, pero sin estrés térmico podrían suponer un riesgo para la embarazada si se dan otros factores como radiación térmica, humedad superior al 60% y trabajo con mucho esfuerzo físico.
Otros factores que podrían poner en riesgo a la embarazada es la hiperémesis y la gastroenteritis aguda, ya que provocan una gran pérdida de sales minerales. Si el cuerpo se deshidrata activa unos mecanismos similares a los del estrés. Por eso es tan necesario mantener un equilibrio hídrico en la mujer embarazada.
El agua y otras bebidas ayudan a evitar la deshidratación que, si se produjera durante el embarazo, puede ser peligrosa, causando dolores de cabeza, náuseas e incluso contracciones en el tercer trimestre. Durante el embarazo, debido a las modificaciones hormonales, aumenta el umbral de sed, es decir, el organismo tarda más tiempo en “informar” que necesita agua, por lo que se debe aconsejar beber de manera periódica, incluso antes de tener sed.
Fuentes de aporte hídrico para la embarazada
Es fundamental la ingesta de agua a lo largo del embarazo, pero también hay que tener en cuenta otras fuentes de hidratación, como otras bebidas saludables o los alimentos ricos en agua. Es la conocida como agua total.
Lea también: Posturas para un sueño reparador en el embarazo
Fuentes de hidratación saludables:
- Aguas minerales naturales: El agua mineral natural procede directamente de la naturaleza, no está sometida a ningún proceso químico y tiene composición constante.
- Otras bebidas saludables: leche, bebidas vegetales, infusiones.
- Alimentos líquidos: sopas, consomés.
- Alimentos semisólidos: cremas de verduras, gazpachos y similares.
- Sólidos: frutas ricas en agua, verduras.
Y, sobre todo, evitar bebidas alcohólicas y otros tóxicos que puedan pasar al feto durante la gestación.
Hiperémesis gravídica
La hiperémesis gravídica hace referencia a las náuseas y vómitos intensos durante el embarazo. Los síntomas pueden ser muy molestos: vomitar más de tres veces al día, sufrir deshidratación, mareos constantemente y pérdida de peso. La hiperémesis gravídica es la aparición de náuseas y vómitos intensos y persistentes durante el embarazo. Esto puede provocar la pérdida de peso y su consecuente deshidratación debido a los continuos vómitos.
Los niveles de HCG alcanzan su máximo alrededor de las 10 semanas de embarazo, que es cuando la mayoría de embarazadas afirman tener los síntomas más acusados. La hiperémesis gravídica suele aparecer durante el primer trimestre del embarazo.
El médico especialista te preguntará por tus síntomas e historial médico y llevará a cabo un examen físico. Además, es interesante solicitar un análisis de sangre y orina para comprobar si estás deshidratada. También se puede utilizar una ecografía para ver si hay más de un feto.
Lea también: Ejercicios seguros para embarazadas
El tratamiento dependerá de la gravedad de los síntomas:
- Cambios en la alimentación: es recomendable realizar comidas más pequeñas y frecuentes (cada 2-3 horas) que incluyan alimentos suaves y secos, ya que pueden ayudar a aliviar las náuseas y los vómitos.
- Reponer líquidos: beber suficiente agua para mantenerse hidratada en todo momento y reponer también los electrolitos.
- Medicamentos contra las náuseas: algunos medicamentos de venta libre pueden aliviar las náuseas. La piridoxina (vitamina B6) es uno de los más comunes.
- Evitar los desencadenantes: puedes notar que hay determinadas cosas como olores concretos o viajes en coche, que pueden provocarte más náuseas.
Durante el primer trimestre de embarazo, es muy común que las mujeres experimenten periodos de náuseas y cansancio, que se suele resolver cuando comienza el cuarto mes de embarazo.
La denominada hiperémesis gravídica es su manifestación más grave, y aunque es poco frecuente, puede ocasionar pérdidas significativas de peso y deshidratación en la madre, y otras consecuencias para la salud de la gestante y el feto.
La hiperémesis gravídica se define por la presencia de náuseas y vómitos intensos que provocan incapacidad para beber y comer lo suficiente, pérdida de peso, hipovolemia o disminución del líquido circulante, y alteraciones metabólicas en mujeres embarazadas. Se trata de la manifestación más grave dentro del espectro de náuseas y vómitos gestacionales y supone la causa más frecuente de hospitalización durante el primer trimestre del embarazo.
La causa de la hiperémesis gravídica es incierta, pero se considera que probablemente sea multifactorial, relacionándose con:
- Factores hormonales: derivados de los cambios en la producción y presencia de hormonas como los estrógenos, la hormona gonadotropina coriónica (HCG), la progesterona y la prolactina, entre otras.
- Factores neurológicos: diversas alteraciones en el funcionamiento del sistema nervioso y el neurotransmisor serotonina pueden provocar que el estómago se vacíe más lentamente y aumentar las náuseas y vómitos.
- Factores psicológicos: el estrés que puede generar el propio embarazo podría contribuir a la aparición de los vómitos.
- Factores alérgicos o inmunológicos: por una posible reacción del sistema inmunitario materno frente al embrión.
- Factores digestivos: algunos estudios identifican una mayor incidencia de anticuerpos anti-Helicobacter pylori en gestantes con hiperémesis gravídica.
Por otro lado, ser madre adolescente, primeriza, tener un embarazo múltiple y/o fetos de sexo femenino, así como haber padecido este trastorno en gestaciones anteriores o en miembros de la familia, pueden aumentar el riesgo de padecer esta complicación durante el embarazo. También puede incrementarlo padecer patologías de base (alteraciones tiroideas, obesidad, diabetes tipo 1 o hipercolesterolemia, entre otras) o las malformaciones fetales.
Signos y síntomas
Los vómitos repetitivos que ocasionan pérdida de peso (superior al 5%) y deshidratación son la clínica característica de la hiperémesis gravídica.
Como factores desencadenantes o agravantes, las gestantes hacen referencia a olores, visiones, posturas o la ingesta de determinados alimentos.
También es frecuente la presencia de:
- Sialorrea (aumento de la producción de saliva).
- Alteraciones del apetito y el gusto.
- Aliento fétido.
- Epigastralgias (dolores en la zona alta del estómago, en la “boca del estómago”).
- Hematemesis (presencia de sangre en el vómito) por erosión de la mucosa gastroesofágica.
Cuando no se establece un tratamiento o este no produce respuesta, también pueden aparecer signos y síntomas derivados de la deshidratación, como pueden ser:
- Palidez.
- Sequedad en las mucosas.
- Pobre turgencia cutánea: incapacidad de la piel para recuperar su forma original después de ser pellizcada.
- Hipotensión ortostática o descenso de la presión arterial al ponerse de pie.
- Taquicardia o aumento de la frecuencia cardiaca.
- Oliguria o escasez de orina.
Efectos y consecuencias de la hiperémesis gravídica
Son diversas las consecuencias que se pueden derivar de un cuadro de vómitos severos sostenidos en el tiempo, tanto para la madre como para el bebé.
Consecuencias para la madre:
A corto plazo, la hiperémesis gravídica puede causar una pérdida de peso significativa debido a una ingesta calórica insuficiente, así como deshidratación y desequilibrio electrolítico. Además, pueden producirse deficiencias de tiamina o vitamina B1, que produce alteraciones neurológicas (síndrome de Wernicke-Korsakoff), o de vitamina K, que puede ocasionar alteraciones hemorrágicas.
Consecuencias para el bebé:
La hiperémesis gravídica en la madre también puede tener consecuencias para el feto o bebé, entre las que podrían encontrarse:
- Desprendimiento de placenta. Esta situación también afecta a la madre.
- Parto prematuro.
- Bajo peso al nacer, inferior a 1.500 gramos.
- Peso al nacer superior a 4000 gramos.
- Ingreso en cuidados intensivos neonatales.
- Requerir reanimación.
- Deficiencia de vitamina K que conlleva trastornos de la coagulación después del nacimiento y anomalías congénitas fetales.
Diagnóstico y tratamiento de la hiperémesis gravídica
El diagnóstico de la hiperémesis gravídica se basa en la clínica, identificando la sintomatología típica de esta entidad: náuseas y vómitos frecuentes que ocasionan pérdida de peso y deshidratación en la gestante. También pueden solicitarse analítica de sangre y orina, y mediciones regulares del peso para confirmar esta sospecha diagnóstica.
El tratamiento dependerá, principalmente, de la gravedad de cada caso, con los objetivos de mejorar la calidad de vida de la embarazada y el bebé, prevenir complicaciones graves y minimizar las consecuencias sobre el feto.
Las diferentes fases que puede contemplar el tratamiento de esta dolencia son:
- Medidas conservadoras, con cambios en la dieta y el estilo de vida.
- Tratamiento farmacológico con la prescripción de fármacos antieméticos (para reducir las náuseas y vómitos) seguros.
- Hospitalización con aplicación de fluidos intravenosos que incluyan tiamina (vitamina B1) y otras vitaminas.
- Nutrición enteral (por sonda) o parenteral (por vía intravenosa), necesaria en gestantes con pérdida de peso persistente.
Recomendaciones y cuidados
Más allá del tratamiento que se pueda establecer, existe una serie de recomendaciones y cuidados que puede contribuir a minimizar las náuseas y vómitos durante el embarazo:
- Recomendaciones dietéticas:
- Comer de manera frecuente, lentamente y en pequeñas cantidades para evitar tener el estómago demasiado lleno o vacío. Si las náuseas se producen siempre en el mismo momento del día, adaptar los horarios de las comidas.
- Evitar el café, los zumos ácidos, las bebidas alcohólicas y los alimentos picantes, ácidos, grasientos, muy condimentados o dulces.
- Dar preferencia a los alimentos sólidos y secos, pues se suelen tolerar mejor.
- Optar por preparaciones suaves como cocinados al vapor, a la plancha o asados; evitando los fritos, rebozados, empanados y las salsas.
- Procurar consumir líquidos, mejor fríos y en pequeñas cantidades, al menos 30 minutos antes o después de los alimentos sólidos para reducir la plenitud estomacal.
- El jengibre puede tener un efecto reductor de las náuseas.
- Los caramelos de menta también pueden reducir las náuseas después de comer, si bien es necesario tener precaución con el azúcar que pueden contener.
- A medida que cesen las náuseas y los vómitos, comenzar a introducir poco a poco todos los grupos de alimentos.
- Evitar los desencadenantes:
- Ventilar las habitaciones para que no estén congestionadas.
- Evitar exponerse a olores fuertes, como aquellos de perfumes, productos químicos, comidas y humos, o que resulten desagradables.
- Evitar el calor, la humedad y los ambientes ruidosos.
- Huir de los entornos visuales con luces parpadeantes.
- Limitar la conducción de vehículos y los movimientos bruscos.
- Descansar y dormir lo suficiente, para paliar los síntomas.
- Puede ser útil tomar las vitaminas y suplementos prenatales antes de acostarse con una pequeña cantidad de comida, en lugar de por la mañana o con el estómago vacío. También podría valorarse suspender o cambiar los suplementos de hierro, ya pueden causar irritación gástrica y provocar náuseas y vómitos.
- También es recomendable utilizar prendas holgadas que no opriman el estómago.
En resumen, las náuseas y vómitos durante la gestación se presentan con frecuencia, sin que ello suponga un riesgo para la gestante ni para el bebé, pero cuando ocurren con intensidad, de forma persistente en el tiempo e impactando en la embarazada con pérdida de peso y deshidratación, pueden conllevar complicaciones con consecuencias para ambos. Por ello, es crucial acudir a las revisiones de seguimiento del embarazo y seguir las recomendaciones del equipo sanitario responsable.
tags: #deshidratacion #primer #trimestre #embarazo #sintomas #causas