Día Mundial de la Salud Mental Materna: Un Llamado a la Conciencia Global

19.11.2025

Hoy, el calendario nos recuerda una fecha de profunda significación, una jornada dedicada a visibilizar una realidad a menudo silenciada pero de impacto transversal en la sociedad: el Día Mundial de la Salud Mental Materna. La razón por la que esta conmemoración se sitúa específicamente en esta jornada radica en una convención establecida: se celebra siempre el primer miércoles de mayo.

Este año 2025, ese día es hoy, 7 de mayo, un momento elegido estratégicamente para movilizar a la población mundial y subrayar que cuidar la salud mental de la mujer durante el embarazo, el parto y el postparto es tan crucial como su bienestar físico. La consigna "La salud mental materna importa" no es solo un lema, sino un llamado urgente a la acción, reconociendo que la maternidad, si bien puede ser una experiencia transformadora y gozosa, también conlleva desafíos psicológicos que necesitan ser atendidos con la misma seriedad que cualquier complicación fisiológica.

Desde 2016 se celebra el primer miércoles de mayo el Día Mundial de la Salud Mental Materna. El objetivo del evento es sensibilizar acerca de los problemas y trastornos de salud mental en el periodo perinatal para que las madres reciban el tratamiento o acompañamiento que necesiten para reducir su sufrimiento y mejorar su vivencia de la maternidad. La falta de detección, acompañamiento y tratamiento tiene consecuencias a largo plazo para la salud de la madre, pero también para la salud del bebé y del resto de su familia.

Un llamamiento a la conciencia global

El origen de esta conmemoración es relativamente reciente, lo que evidencia el largo camino que ha tomado el reconocimiento formal de esta problemática. Fue en el año 2016 cuando se lanzó por primera vez el Día Mundial de la Salud Mental Materna, estableciéndose desde entonces su celebración anual el primer miércoles de mayo. La elección de esta fecha no es casual; busca crear un hito recurrente en el calendario global para sensibilizar sobre la importancia vital de prevenir, detectar y ofrecer tratamiento oportuno a los trastornos mentales perinatales.

Las cifras son elocuentes y alarmantes: se estima que una de cada cinco mujeres a nivel mundial experimenta algún tipo de trastorno del estado de ánimo o de ansiedad durante el periodo que abarca el embarazo y el primer año tras el parto. Ignorar esta realidad no solo afecta a la madre, sino que tiene profundas implicaciones para el bebé, la pareja, la familia y la sociedad en su conjunto. Por ello, este día se erige como una plataforma para educar, desestigmatizar y promover políticas de salud pública que integren el cuidado de la salud mental como un componente inseparable de la atención materna.

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El objetivo es claro: asegurar que ninguna mujer se sienta sola o desatendida en uno de los momentos más vulnerables y trascendentales de su vida.

La importancia de la salud mental materna

Tal y como reivindican los promotores de la iniciativa, la salud mental materna es crucial para el bienestar de la madre y su familia, por lo que el cuidado de la salud mental de las madres debe ser una prioridad, especialmente durante el periodo perinatal. Atender las necesidades psicológicas de las madres y tener en cuenta el cuidado de su salud mental resulta esencial para optimizar el buen desarrollo del vínculo madre e hijo y la potenciación de los recursos y capacidades personales de la madre para el establecimiento de los cuidados, mejorando, a su vez, su resiliencia ante circunstancias difíciles de la vida.

Los problemas de salud mental materna tienen también graves implicaciones para la sociedad en general. Las madres que presentan problemas de esta índole pueden tener dificultades para mantener su empleo, establecer relaciones y tener una adecuada calidad de vida. Esta situación puede suponer un coste económico adicional a los países, en términos de gastos para el sistema de atención sanitaria y de servicios sociales.

En todo el mundo, hasta 1 de cada 5 mujeres sufre algún tipo de trastorno del estado de ánimo y de ansiedad perinatal. Las estadísticas varían según el país, pero se trata de un problema mundial. Los problemas de salud mental materna incluyen la depresión posparto, la ansiedad posparto, el trastorno obsesivo compulsivo posparto, el trastorno bipolar posparto y la psicosis posparto.

Los trastornos del estado del ánimo perinatales afectan a toda la familia. De hecho, aproximadamente, 1 de cada 10 padres desarrolla una depresión durante este período. Se estima que entre el 20 y el 25% de los embarazos acaban en aborto espontáneo o muerte fetal. Además del dolor, muchas de estas mujeres sufren también depresión posparto.

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Los organizadores del evento, advierten de que, además, ninguna mujer es inmune al impacto sobre la salud mental. «Mujeres de todas las culturas, edades, niveles de ingresos y razas pueden desarrollar trastornos perinatales del estado de ánimo y de ansiedad. Los síntomas pueden aparecer en cualquier momento del embarazo y en los primeros 12 meses después del parto».

Bajo la premisa de que «¡Sin salud mental no hay salud!», la campaña afirma que una mayor concienciación impulsará el cambio social, con el objetivo de mejorar la calidad de la atención para las mujeres que experimentan todo tipo de problemas de salud mental y reducir el estigma. Es importante que se continúe trabajando para mejorar la concienciación y apoyar la salud mental materna. Esto debe realizarse no solo en el Día Mundial de la Salud Mental Materna, sino todos los días del año. Todos y todas podemos desempeñar un papel en la promoción de la salud mental materna.

Factores que inciden en la salud mental materna

Los estudios y avances con respecto al cuerpo femenino y el embarazo son todavía escasos e insuficientes muchas veces. Según un estudio hecho por Perinatal Mood and Anxiety Disorders (PMAD), anualmente 1 de cada 5 mujeres en todo el mundo experimentan algún tipo trastorno del estado de ánimo y de ansiedad relacionados con el embarazo y el parto.

Asimismo, muchas experiencias que son comunes en la vida de las mujeres, como por ejemplo el estrés relacionado con la crianza o las expectativas sociales, se consideran patologías en vez de reconocerlas como reacciones naturales a un entorno socialmente desafiante.

Por ejemplo, las mujeres que experimentan violencia de género o acoso laboral pueden ser diagnosticadas con trastornos de ansiedad o depresión sin tener en cuenta el contexto de sus experiencias. Del mismo modo que las mujeres que atraviesan trastornos de salud mental relacionados con el embarazo a menudo son estigmatizadas.

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¿Qué sucede con la salud mental y la maternidad?

  1. Hay un estigma social y cultural

    En muchas culturas el embarazo y la maternidad son vistos como momentos de felicidad. Esta consideración hace que la idea de ser madre se vea solo como una experiencia positiva, por lo que se crea una presión social y emocional en torno a ello. Este punto de vista contribuye a la estigmatización de la depresión o la ansiedad que se puede sufrir durante el embarazo o después del parto.

    Sin embargo, la realidad es que, para muchas mujeres, el embarazo y la maternidad pueden estar acompañados de emociones como la tristeza, la incertidumbre, el miedo o el agotamiento.

  2. Existe presión cultural y miedo al juicio

    El miedo al juicio o a no ser comprendidas puede llevar a las mujeres a no hablar abiertamente sobre sus sentimientos. En muchas ocasiones este miedo a ser juzgadas responde a conceptos como ‘malas madres’, que, a diferencia de los hombres, históricamente recae sobre las mujeres.

    Durante siglos, la maternidad ha sido vista no solo como un rol, sino como el destino natural de las mujeres. Se asumía que las mujeres tenían un instinto maternal innato lo que intensificó la imagen de la ‘madre abnegada’, amorosa y siempre sacrificada. Imagen que se ha difundido en la literatura, la religión o los medios de comunicación. En contraste, a los hombres se les ha permitido desentenderse del cuidado emocional y cotidiano de los hijos, siendo medidos más por su rol de proveedores.

  3. Todo esto retrasa la búsqueda de apoyo psicológico o médico, lo que agrava los síntomas y puede llevar a complicaciones adicionales en la salud mental.

    La depresión posparto, por ejemplo, es una condición médica grave que afecta a muchas mujeres después de dar a luz. Sin embargo, debido a la falta de visibilidad de la enfermedad y la presión cultural para ser ‘felices’ después del nacimiento del o la bebé, las mujeres pueden no recibir el apoyo que necesitan.

    La depresión prenatal también es una condición real, y las expectativas sociales pueden hacer que las mujeres sientan que no deben expresar sus emociones, lo que solo contribuye a la invisibilidad de este trastorno.

Estigmas sociales de la maternidad

Los estigmas y presiones sociales, muchas veces contradictorios, afectan al bienestar de las mujeres que tienen hijos e hijas. Además de a su autonomía y su forma de ejercer la maternidad. ¿Cómo podríamos cambiar esta situación?

Es esencial reconocer que muchos de los problemas de salud mental que enfrentan las mujeres no son inherentes a su sexo, sino el resultado de presiones sociales, culturales y económicas. Es fundamental crear espacios de apoyo, debemos derribar los estigmas culturales, promover la comprensión y ofrecer recursos accesibles para aquellas que luchan con su salud mental durante esta etapa.

Tejiendo redes de apoyo y bienestar

Frente a este panorama, la prevención y la intervención temprana son claves, y es aquí donde las recomendaciones para el cuidado de la salud mental materna cobran un valor incalculable. La celebración de este día también persigue difundir estas estrategias. Una alimentación sana y balanceada durante todo el proceso perinatal nutre tanto el cuerpo como la mente. La actividad física moderada, como caminar o realizar ejercicios de bajo impacto, libera endorfinas y ayuda a regular el estado de ánimo.

El descanso adecuado es fundamental; aprovechar los momentos en que el bebé duerme para tomar siestas puede marcar una gran diferencia. Quizás una de las recomendaciones más importantes es evitar el aislamiento: buscar y aceptar ayuda es un signo de fortaleza, no de debilidad. La pareja, familiares y amigos pueden constituir una red de apoyo esencial, ofreciendo contención emocional y ayuda práctica. Además, unirse a grupos de apoyo para madres primerizas o mujeres en la misma etapa puede proporcionar un espacio seguro para compartir experiencias, miedos y estrategias, rompiendo la sensación de soledad y validando las emociones.

En el ámbito de la salud mental materna, la psicología tiene un papel fundamental. La psicología proporciona herramientas y estrategias que han demostrado ser eficaces. En este sentido, las intervenciones psicológicas permiten desarrollar habilidades y recursos para sobrellevar el estrés y la ansiedad que puede suponer el nacimiento de un hijo/a.

Enfoque del Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal

El enfoque de todas nuestras formaciones se basan en un mismo objetivo: que los profesionales aprendan a escuchar a las mujeres que se enfrentan a la maternidad. Durante la primera semana de mayo de 2023, del 1 al 7 de mayo, desde el Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal proponemos diversas acciones para sumarnos a la celebración del Día Mundial de la Salud Mental Materna.

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