Diarrea con Olor Fétido en Bebés: Causas y Consideraciones

06.11.2025

La diarrea crónica se define como la presencia de deposiciones más frecuentes (más de 10 g/kg/d en niños pequeños o > 200 g/d en los más mayores) o de menor consistencia durante, al menos, 14 días.

El origen de la diarrea crónica es múltiple y depende fundamentalmente de la edad de aparición de la clínica. Las diarreas prolongadas de aparición neonatal suelen ser graves y secundarias a trastornos congénitos.

Mecanismos Fundamentales de la Diarrea Crónica

Las diferentes entidades que provocan diarrea crónica, lo hacen siguiendo cuatro mecanismos fundamentales:

  • Diarrea osmótica
  • Diarrea secretora
  • Dismotilidad intestinal
  • Diarrea inflamatoria

Diarrea Osmótica

La diarrea osmótica se produce como consecuencia de la presencia en la luz intestinal de nutrientes no absorbidos. Cualquier enfermedad, congénita o adquirida, que curse con malabsorción de sustancias osmóticamente activas (ejemplo: hidratos de carbono), provoca diarrea por este mecanismo. Típicamente, esta diarrea cesa con el ayuno, es por ello que, en ocasiones, es denominada como: “diarrea inducida por la dieta”.

Diarrea Secretora

La diarrea secretora es un cuadro que cursa con deposiciones líquidas muy abundantes que no ceden con el ayuno, y es debida a la secreción activa de iones a la luz intestinal o a la falta de absorción de los mismos.

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Diarrea Secundaria a Dismotilidad Intestinal

Aparece sin alteración de las capacidades absortivas de la mucosa intestinal. Se produce una disminución en el tiempo de tránsito y un aumento en el líquido en la luz intestinal.

Diarrea Inflamatoria

Causada por daño en la mucosa intestinal secundario a un proceso inflamatorio.

Diagnóstico de la Diarrea Crónica

La historia clínica y la exploración física son pilares fundamentales a la hora de orientar el diagnóstico de una diarrea crónica.

  • Debe realizarse una cuidadosa anamnesis sobre las características de las deposiciones y el momento de su aparición en relación con la introducción de nuevos alimentos. Deposiciones voluminosas y fétidas sugieren malabsorción grasa y/o proteica. Si en cambio son: líquidas, ácidas y explosivas, orientan a una malabsorción de hidratos de carbono, y la presencia de sangre o moco a una enfermedad inflamatoria intestinal.
  • Estudio bacteriológico y parasitológico de heces: en ocasiones, la infección por Yersinia, Salmonella, Clostridium o E. Coli pueden tener un curso subagudo. Es importante también detectar Giardia y Cryptosporidium.
  • Estudio de malabsorción en heces de 72 horas: se realiza una cuantificación de la grasa fecal/24 horas. Los valores normales son diferentes según la edad (niños <3,5 g/24 horas, adolescentes y adultos <6 g/24 horas).
  • Cribado de azúcares: pH (ácido en malabsorción de hidratos de carbono) (VN: 4,5-5 en lactancia materna; 5,5-8,5 en lactancia artificial; y 6-7,5 en niños mayores) y cuerpos reductores, que indican la presencia de hidratos de carbono en heces, excepto sacarosa (VN <0,25%; 0,25-0,5% dudoso y > 0,5% patológico).
  • Test del hidrógeno espirado: si se sospecha malabsorción de hidratos de carbono o sobredesarrollo bacteriano. Se basa en la propiedad de fermentar los hidratos de carbono que poseen algunas bacterias, produciendo hidrógeno que es detectado en el aire espirado. Tras un periodo de ayuno, se administra 1 g/kg de peso del azúcar a investigar en una solución al 10% (lactulosa en caso de sobredesarrollo bacteriano). Se recoge el aire espirado y la glucemia en situación basal y cada 30 minutos hasta un total de 180 minutos. Se considera patológico una elevación de la glucemia <20 mg/dl y del H2 espirado superior a 10-20 ppm.
  • Biopsia yeyunal: en caso de sospecha de enfermedad celiaca y cuando no se haya podido establecer el diagnóstico por métodos no invasivos (serología). Se observará atrofia vellositaria en grado variable e infiltrado linfocitario intraepitelial.
  • Prueba de provocación: cuando la clínica sea sugestiva de alergia no Ig E mediada a antígeno alimentario.

Causas Comunes de Diarrea Crónica en Bebés

Se describen las entidades más frecuentes causantes de diarrea crónica.

Diarrea Funcional

La diarrea funcional (antes denominada diarrea crónica inespecífica) se define como: la presencia de 3 o más deposiciones no formadas sin dolor, durante 4 semanas o más. No cursa con afectación del estado nutricional, si no se realizan manipulaciones dietéticas. Aparece entre los 6 meses y los 5 años, y es la causa más frecuente de diarrea en esta franja de edad. Las deposiciones típicamente contienen moco y restos de alimentos sin digerir, y van disminuyendo su consistencia a lo largo del día. Se cree que puede ser debida a trastornos de motilidad y/o ingesta de grandes cantidades de hidratos de carbono simples. La normalidad en la exploración clínica excluye la necesidad de estudios complejos. No precisa tratamiento, excepto la limitación de grandes cantidades de azúcares, ya que se resuelve espontáneamente.

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Giardiasis

Es un cuadro frecuente en los primeros años de vida, sobre todo, si el paciente asiste a guardería. Se adquiere por la ingesta de quistes procedentes de las heces de un paciente infectado. Es más frecuente en pacientes con déficit de IgA. Produce un cuadro de diarrea fétida, malabsortiva, debido a la lesión vellositaria que produce en ocasiones; por ello, a veces, se puede confundir con otras entidades que cursen con malabsorción, como la enfermedad celiaca. El diagnóstico se realiza con la búsqueda de quistes o PCR en heces. El tratamiento consiste en la administración de 15-20 mg/kg/día de metronidazol (máximo 750 mg/día) durante 5-7 días o tinidazol 50 mg/kg (máximo 2 gramos) en una sola dosis.

Diarrea Postinfecciosa

Es un cuadro de diarrea de más de 4 semanas de duración que aparece tras un cuadro infeccioso. Es más frecuente en lactantes o preescolares. Puede ser debido a lesión vellositaria y/o sobredesarrollo bacteriano. En pacientes de corta edad, puede ser debido a una sensibilización a antígeno alimentario por ruptura de la barrera intestinal con paso de antígenos al torrente sanguíneo.

Intolerancia a la Lactosa

En el caso de la lactosa, se debe a un déficit de lactasa primario (congénito o de tipo adulto) o secundario (por lesión vellositaria). En el caso de los déficits secundarios, el trastorno es transitorio y cede al resolverse la alteración de base que produjo la lesión vellositaria (gastroenteritis aguda en pacientes muy pequeños, enfermedad celiaca, giardiasis, enfermedad inflamatoria, etc.). En el caso del déficit primario, la más frecuente es la de tipo adulto o racial. Llega a afectar hasta el 70% de la población, según la región. En la Europa mediterránea, la prevalencia es de alrededor del 20%. El diagnóstico es fundamentalmente clínico y se puede confirmar realizando un test del hidrógeno espirado con lactosa o un cribado de azúcares tras la ingesta de lactosa.

Déficit de Sacarasa-Isomaltasa

En el déficit de sacarasa-isomaltasa, el cuadro de diarrea aparece con la ingesta de polímeros de glucosa o sacarosa presente en los cereales o en las fórmulas sin lactosa. La clínica aparece cuando se ingieren estos productos. La clínica es similar a la intolerancia a la lactosa. El déficit no se resuelve, pero la tolerancia a estos azúcares mejora con la edad.

Sobredesarrollo Bacteriano

El intestino delgado contiene una población bacteriana < 104 ufc/cc. En algunas situaciones, frecuentes en el niño sano, como infecciones de repetición o toma de antibióticos, o en patologías como el síndrome de intestino corto y pseudoobstrucción intestinal, estas bacterias pueden incrementar su crecimiento. Puede provocar un cuadro de dolor abdominal y diarrea por deconjugación de ácidos biliares e hidroxilación de ácidos grasos por parte de estas bacterias. El diagnóstico es clínico y se puede confirmar con la realización de un test del hidrógeno espirado con lactulosa.

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Síndrome del Intestino Irritable (SII)

El síndrome del intestino irritable (SII) se define según los criterios de Roma IV, como dolor abdominal que aparece, al menos, 4 días al mes, asociado a la defecación o con cambios en la frecuencia de las deposiciones o en su consistencia (aumento o disminución). Además, en el caso de asociarse a estreñimiento, el dolor no desaparece tras la resolución del mismo y no debe poder ser explicado por otra condición médica. Al igual que en el caso del adulto, en los niños puede dividirse en varios subtipos: SII con estreñimiento, SII con diarrea, SII con diarrea y estreñimiento, y SII inespecífico. Se considera un trastorno del eje cerebro-intestino y parece que puede influir una hipersensibilidad visceral. En estos pacientes, son más frecuentes las situaciones de estrés, ansiedad, depresión y trastornos emocionales. El diagnóstico es clínico. A veces, es útil realizar una determinación de calprotectina fecal para descartar trastornos inflamatorios. Se ha sugerido que una dieta de eliminación de oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles no fermentables podría ser útil.

Alergia a Proteínas Alimentarias No IgE Mediada

Es un proceso alérgico no IgE mediado que puede manifestarse como colitis (diarrea sanguinolenta) o enteropatía (lesión vellositaria con malabsorción). Los antígenos más frecuentemente implicados son la proteína de leche de vaca y la soja. El diagnóstico es clínico, mediante una prueba de exclusión. Puede haber elevación de IgE o hipoalbuminemia.

Enfermedad Celiaca

Es una enteropatía autoinmune asociada a fracaso de medro, provocada por una sensibilidad al gluten en pacientes genéticamente predispuestos. Las manifestaciones clínicas típicas de diarrea, retraso ponderal y distensión abdominal son cada vez menos frecuentes. El diagnóstico se realiza mediante la determinación de anticuerpos antitransglutaminasa y antiendomisio. Es importante descartar déficit de IgA, frecuente en este grupo de pacientes y que entorpece la interpretación de la serología, ya que se trata de anticuerpos de tipo IgA. En casos seleccionados, se debe realizar una biopsia intestinal.

Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII)

Es un proceso inflamatorio de naturaleza inmune que afecta a diferentes tramos del tubo digestivo. Existen dos tipos: la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. No obstante, se han descrito formas indeterminadas no clasificables. La diarrea es de características variables según el segmento afectado. Cuando afecta al colon, es frecuente la aparición de diarrea hemorrágica con urgencia y tenesmo rectal. En el caso de afectación de intestino delgado (propio de la enfermedad de Crohn), frecuentemente las deposiciones no contienen sangre y es de un curso más insidioso. Puede haber afectación del crecimiento. En ambos casos, puede haber fiebre. Cursan en brotes, pudiendo estar asintomáticos entre episodios. También puede haber manifestaciones extradigestivas (artralgias, artritis, eritema nodoso, pioderma gangrenoso, uveítis, etc.). Pueden aparecer p-ANCA positivos (anticuerpos citoplasmáticos anti-neutrófilo), fundamentalmente en el caso de colitis ulcerosa o ASCA positivos (anticuerpos anti-Saccharomyces cereviesae), más frecuentes en enfermedad de Crohn. Es necesario hacer estudio endoscópico para determinar la extensión y obtener muestras para realizar estudio histológico que permita diferenciar ambas entidades, si es posible.

Fibrosis Quística

Enfermedad hereditaria que cursa con alteraciones en las secreciones glandulares, que provoca destrucción del tejido afectado. En el caso del aparato digestivo, puede afectar al hígado o al páncreas. En el caso de afectación pancreática, se produce diarrea por malabsorción secundaria a insuficiencia de este órgano. Con frecuencia, existe además sobredesarrollo bacteriano que empeora el cuadro clínico.

Cuándo Consultar a un Gastroenterólogo Pediátrico

Todas estas entidades deben ser sospechadas y orientadas en el ámbito de la Atención Primaria. Es importante establecer criterios de alarma que deben hacer remitir al paciente a un gastroenterólogo pediátrico como retraso importante del crecimiento, sospecha de enfermedad celiaca o enfermedad inflamatoria, rectorragia con cultivo negativo o pacientes sin diagnóstico.

Signos de Alarma y Cuándo Buscar Atención Médica

Es crucial saber cuándo es necesario buscar atención médica para un niño con diarrea amarilla. Aunque muchos casos se resuelven por sí mismos, algunos síntomas requieren la intervención de un pediatra para evitar complicaciones. Algunas señales de alarma que indican la necesidad de consultar al pediatra incluyen:

  • Fiebre alta
  • Vómitos persistentes
  • Letargo extremo
  • Signos de deshidratación
  • Presencia de sangre en las heces
  • Dolor abdominal intenso

Si un niño presenta diarrea amarilla junto con estos síntomas, es posible que esté lidiando con una infección severa o una condición subyacente que requiere tratamiento específico. El pediatra puede realizar pruebas para identificar la causa exacta y recomendar el tratamiento adecuado.

Manejo y Cuidados en Casa

Importancia de la Hidratación

Mantener una adecuada hidratación es fundamental cuando un niño experimenta diarrea amarilla. La pérdida de líquidos y electrolitos a través de deposiciones frecuentes puede llevar a la deshidratación, que es especialmente peligrosa en niños pequeños. Es crucial ofrecer líquidos regularmente, como agua, soluciones de rehidratación oral o caldos claros, para reponer las pérdidas. La deshidratación puede manifestarse con síntomas como boca seca, ojos hundidos, letargo y disminución de la producción de orina. Si se observan estos signos, es importante actuar rápidamente para evitar complicaciones graves.

Alimentación Adecuada Durante la Diarrea

Durante un episodio de diarrea, es recomendable ofrecer al niño alimentos de fácil digestión que no irriten el sistema digestivo. Opciones como arroz blanco, plátanos, compota de manzana y tostadas pueden ser beneficiosas. Estos alimentos son suaves para el estómago y ayudan a formar heces más consistentes. También es importante incluir alimentos ricos en fibra soluble, como avena y zanahorias cocidas, que pueden ayudar a absorber el exceso de líquidos en el intestino y disminuir la frecuencia de las deposiciones. Es importante evitar ciertos alimentos que pueden empeorar la diarrea en los niños. Los productos lácteos, como la leche y el queso, pueden ser difíciles de digerir y deben limitarse durante un episodio de diarrea. Las bebidas azucaradas y los jugos de frutas también deben evitarse, ya que pueden agravar la diarrea al aumentar la cantidad de líquido en el intestino. En su lugar, es mejor optar por soluciones de rehidratación oral y agua para mantener al niño hidratado.

Tipos de Heces en Bebés: ¿Qué es Normal?

Color y Textura de las Heces: Una Guía

Las cacas normales de los bebés pueden variar mucho en función de su alimentación (pecho, fórmula o alimentación complementaria) y su edad. A continuación, se presenta una guía de los diferentes tipos de heces y qué indican:

Tipo de Caca Características ¿Debo preocuparme?
Meconio (Negra o Verde Oscuro) Primera caca del recién nacido, formada en el intestino durante el embarazo. No.
Color Mostaza Típica de bebés alimentados con lactancia materna. No. Sin embargo, el pigmento y la consistencia también pueden estar influenciados por la dieta de la madre.
Verde Puede indicar una velocidad de tránsito acelerada o un desequilibrio en la ingesta de leche materna. Una deposición verde aislada no indica nada. Solo cuando el bebé hace siempre deposiciones verdes hay que evaluar la toma y el agarre.
Amarilla Líquida Puede ser un signo de diarrea. Sí. Ofrece al bebé líquidos de rehidratación oral y probióticos para acortar la duración de la diarrea.
Marrón y Consistente Aparece con el inicio de la alimentación complementaria. No. Es normal con el cambio de dieta al introducir alimentos sólidos.
Blanca o Blanquecina Heces blancas, grisáceas o de color muy pálido. Sí.
Con Sangre Puede indicar sangrado en la parte baja del intestino. Sí.
Con Moco o Alimentos No Digeridos Presencia de moco o restos de alimentos no digeridos en las heces. Si el moco es ocasional y el bebé está bien, no suele ser preocupante.

Si tienes dudas o inquietudes sobre las heces de tu bebé, no dudes en consultar con tu pediatra.

Consejos Finales

No te obsesiones, observa, confía en tu instinto.

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