Diarrea en Bebés de 2 Meses Amamantados: Causas y Tratamiento
La diarrea en bebés recién nacidos no es lo habitual.
Se conoce como diarrea, a la pérdida excesiva de líquidos a través de las heces. Ésta se produce cuando el aparato digestivo no logra absorber el agua de los alimentos, eliminándolos junto con las heces.
Es cierto que las heces de los recién nacidos serán muy blanditas, pero no son líquidas, que es lo que sucede cuando un recién nacido tiene diarrea. Las deposiciones de los recién nacidos suelen ser de aspecto amarillo, un poco líquida y granulosas.
La diarrea se define como el aumento en el número de deposiciones y/o la disminución de su consistencia habitual (heces más líquidas).
Cada niño realiza deposiciones a un ritmo determinado y con una consistencia diferente.
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Durante las primeras semanas del recién nacido las heces son líquidas y de color entre amarillo y verde; a veces pueden observarse algunos grumos.
En los niños alimentados con leche materna las heces son líquidas o pastosas durante todo el periodo de lactancia y pueden realizar una deposición cada vez que maman.
Los niños que toman leche artificial suelen hacer las deposiciones más consistentes y menos frecuentes.
Ambas situaciones son normales y no son una diarrea, el bebé tendrá un buen aspecto, no tendrá signos de deshidratación, vómitos ni fiebre.
Causas de la Diarrea en Bebés de 2 Meses Amamantados
Existen dos causas principales de la diarrea en bebés recién nacidos: la gastroenteritis (normalmente producidas por virus) y las alergias a la proteína de la leche de vaca.
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Posiblemente notes que sus heces son más suaves y húmedas. Inclusive, mezclar mal la leche de fórmula para bebés podría producir diarrea.
Si tu bebé presenta diarrea amarilla significa que el organismo no está absorbiendo de forma adecuada las grasas a nivel intestinal.
Otras Causas Comunes:
- Sensibilidad alimentaria: el cambio de dieta en el bebé puede producir estas heces líquidas.
- Intoxicación alimentaria
- Infección bacteriana o parasitaria
- Efectos secundarios de medicamentos (por ejemplo, antibióticos)
- Alergia alimentaria (por ejemplo, a la leche)
- Intolerancia a la lactosa
- Celiaquía o enfermedad inflamatoria intestinal
- Ingesta excesiva de zumo de frutas
Síntomas de la Diarrea
La diarrea consiste en heces blandas o acuosas muy frecuentes. Otros síntomas de la enfermedad incluyen:
- Fiebre
- Sangre o moco en la caca del bebé
- Hinchazón
- Náuseas
- Vómitos
- Pérdida de apetito
- Pérdida de peso
- Deshidratación
- Calambres o dolor abdominal
- Sensación urgente de defecar
Tratamiento de la Diarrea en Bebés Amamantados
El tipo de tratamiento que recomiende el pediatra dependerá del diagnóstico y la gravedad de la enfermedad.
No existe ningún medicamento para la diarrea vírica, ya que tiende a desaparecer por sí sola con el tiempo.
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Si el médico lo considera oportuno, hará una prueba de las heces y recetará un medicamento si el resultado es positivo. En caso de sospechar que la diarrea está provocada por una alergia o intolerancia alimentaria, puede realizar pruebas o pedirte que dejes de darle a tu pequeño los alimentos que produjeron la diarrea a tu bebé para ver si eso resuelve el problema.
Los medicamentos antidiarreicos de venta libre no se recomiendan para niños menores de 2 años, ya que pueden dañar su intestino. Consulta siempre al pediatra antes de darle cualquier tratamiento.
Si tu bebé tiene diarrea pero no tiene otros síntomas (como vómitos, deshidratación o fiebre), es posible que no tengas que hacer ningún ajuste en su dieta. Sigue dándole de comer con frecuencia, ya que la enfermedad puede desaparecer por sí sola. En todo caso, puedes reducir el tamaño de las raciones de alimentos sólidos.
Por el contrario, si tu hijo tiene vómitos, te recomendamos darle una solución de electrolitos en lugar de su dieta normal. Pregunta al médico cualquier duda que tengas, sobre todo si está relacionada con la dosis y administración de la solución.
Medidas Generales:
- La mayoría de las diarreas del bebé se limitan y se resuelven solas con una ingesta de agua y alimento correcta.
- Es importante saber que, generalmente, la mayoría de diarreas no son graves, y pueden remediarse si se toman medidas inmediatamente.
- Recuerda que tu bebé necesita sentirse cómodo mientras está enfermo. Debes mantenerlo seco, y ponerle crema en su pañal para evitar irritaciones.
- Si tu bebé tiene diarrea y vómitos, deberás procurar ofrecer una buena hidratación para evitar que pierda demasiada agua y sales minerales. Es importante que el bebé tome pequeñas cantidades de líquido cada poco tiempo.
- Si es menor de seis meses y estáis inmersos en la lactancia materna, ofrécele el pecho con más frecuencia.
- Es muy importante que no le des a tu bebé ningún tipo de medicamento sin autorización del pediatra.
- Evita estresarte o frustrarte en este proceso, ya que, de ser así, el bebé lo notará y la situación puede empeorar.
- Ármate de paciencia y espera a que las deposiciones dejen de ser líquidas, pero siempre bajo la supervisión del pediatra.
Lactancia Materna y Gastroenteritis
Hay épocas en las que aparecen brotes de gastroenteritis aguda, que es frecuente que afecte a los bebés y a sus madres, debido a la escuela infantil, o bien a los hermanos mayores, u otras maneras por las cuales os podéis contagiar.
Las madres lactantes se pueden ver afectadas por la gastroenteritis como cualquier otra persona. La madre infectada puede seguir amamantando a su hijo, ya que a través de la leche no se contagia el virus de la gastroenteritis.
Lo principal es disponer de ayuda para que alguien cuide al bebé y se encargue de llevarlo con la madre cuando éste tenga hambre.
Si tienes muchos vómitos o diarrea es importante mantenerse hidratada, la recomendación es tomar un solo sorbo de agua cada 15 minutos, para que de esta manera se retenga el agua.
Si después de unas horas vemos que retenemos el agua, podemos realizar un sorbo cada 5 minutos.
Si un bebé amamantado de manera exclusiva tiene gastroenteritis, sin duda debe seguir con la lactancia materna. En bebés amamantados este es un proceso que raras veces es grave.
Si el bebé debiera quedarse ingresado en el hospital por deshidratación puede seguir con la lactancia materna.
Es muy habitual que cuando un bebé se siente mal, deje por completo los alimentos sólidos y solo quiera mamar. La leche materna lo mantendrá nutrido e hidratado hasta que se recupere.
Cuando el bebé ya consume alimentos, a parte de la leche materna, se le puede ofrecer después del pecho una solución de rehidratación oral.
Prueba a hacer tomas cortas, con descansos, para comprobar que va tolerando la leche y ayudar al bebé a mantenerse hidratado. Es buena idea mantener al bebé en posición vertical tras la toma.
Si quiere comer sólidos, se evitarán las dietas astringentes y se le dejará comer lo que le apetezca. La leche materna sigue siendo el mejor alimento que puedes ofrecer al bebé, aún estando enferma.
Algunas madres describen que el bebé está más nervioso después de que ellas hayan sufrido una gastroenteritis, que sienten los pechos blandos o simplemente que tiene la sensación de que se han quedado sin leche.
En el caso de un proceso leve, la producción de leche no suele verse afectada y el bebé seguirá mamando con normalidad.
En el caso de que el proceso haya sido severo o la madre se haya deshidratado, la producción de leche puede que se haya visto parcialmente afectada.
Si es el caso, debemos saber que se trata de una situación temporal y que podemos recuperar completamente la producción de leche anterior al proceso de gastroenteritis.
La gastroenteritis es una enfermedad infecciosa bastante común, caracterizada por la inflamación del tracto gastrointestinal. Los síntomas principales son diarrea, vómito, dolor abdominal, calambres y a veces la aparición de fiebre.
Puede ser causada por varios virus diferentes, como el rotavirus y el norovirus. Por el contacto de persona a persona, por ejemplo, darle la mano a alguien que ha estado enfermo y tiene el virus en sus manos.
Por lo que cuando se produce un brote de gastroenteritis, la higiene es clave, ya que en las primeras 48 horas de aparición de los síntomas es cuando las personas transmiten la enfermedad a otras con más facilidad.
¿Cómo Evitar la Deshidratación en Bebés con Diarrea?
La consecuencia más grave de la diarrea en el bebé es la deshidratación, sobre todo si se acompaña de vómitos. Los bebés se deshidratan fácilmente, ofrécele el pecho o el biberón con frecuencia.
Debe reponer los líquidos y las sales que está perdiendo. En casos leves a través de la alimentación y los líquidos. En los casos más severos, por suero intravenoso.
En el caso de diarrea en el bebé por gastroenteritis infecciosa lo más importante es reponer los líquidos y las sales que el bebé pierde por las heces y ofrecerle una nutrición correcta que le ayude a vencer la infección.
La mejor manera de evitar que se deshidrate es ofrecer líquidos al bebé. En los casos de diarrea lo mejor son las soluciones de rehidratación oral (suero oral) que ya venden preparadas en la farmacia.
El bebé seguirá con su dieta normal, sin restricciones ni cambios de leche; no se aconseja el cambio a leche sin lactosa sin la prescripción del pediatra, ni eliminar los lácteos de la dieta, no hay que preparar biberones diluidos ni una dieta astringente (tiene muy pocas calorías y nutre mal al niño).
Pautas Generales para la Rehidratación:
- Bebés y lactantes: Suspender el biberón durante 4 a 6 horas. Se puede continuar con la lactancia materna. Durante este tiempo ofrecerle solución rehidratante fría (se vende en farmacias). Se les administrará 1 cucharada de solución cada 5-10 minutos u 8 a 10 ml. de solución cada 10 minutos, (se podrá utilizar una jeringuilla para administrar medicamentos). Es necesario darle poca cantidad, muy frecuentemente. Aumentar gradualmente la cantidad de solución rehidratante que esta administrando a su hijo, si éste es capaz de tolerarla durante más de un par de horas sin vomitar. Volver a las 6 horas a la alimentación habitual, manteniendo la solución rehidratante. Comenzar a reintroducir la alimentación complementaria. Puede empezar con papilla de arroz.
- Niños menores de 8 años: Suspender la alimentación al menos 4-6 horas. Durante este tiempo tomar solución rehidratante. Es necesario que el líquido esté muy frío, que se beba con la cuchara, para hacerlo en pequeñas cantidades y muy frecuentemente. Aumente gradualmente la cantidad de solución rehidratante si su hijo es capaz de tolerarla durante más de un par de horas sin vomitar. Antes de volver a una alimentación normal, es necesario comenzar poco a poco con una dieta astringente. Debe hacer tomas frecuentes y pequeñas, sin forzarle a comer. Se puede mantener la solución rehidratante si se mantienen las pérdidas.
- Niños mayores de 8 años: Suspender la alimentación durante 12 horas. Durante este tiempo tomar preparados de rehidratación, limonada alcalina, té frío con limón y azúcar, en muy pequeñas cantidades y de forma repetida.
¿Cuándo Consultar al Pediatra?
En los recién nacidos se aconseja consultar siempre al pediatra pero estos son los síntomas que debes vigilar:
- Si hace muchas deposiciones al día y se acompañan de vómitos
- Si en las heces aparecen sangre, pus o mucosidad
- Si el bebé tiene fiebre
- Si el bebé rechaza completamente la alimentación y los líquidos
- Si el bebé tiene signos de deshidratación: sequedad de piel, boca y ojos (no hay lágrimas ni babea), está pálido, el pulso le va muy deprisa y orina poco
- Si se tienen dudas sobre el estado de salud del niño y cómo tratarlo
Signos de Alerta Adicionales:
- Heces sueltas de color verde o s, que indican que la diarrea es vírica.
- Heces blandas negras o rojas con sangre, que pueden deberse a un sangrado en los intestinos causado por una lesión o irritación.
- Cualquier color inusual de heces blandas que no se mencionan aquí.
- Fiebre que dure más de 24 horas
- Vómitos que duren más de 12 horas
- Vómito verde o con sangre
- Abdomen distendido
- Dolor abdominal
- Caca con sangre
- Sarpullido
- Ictericia (piel y ojos amarillos)
- Pérdida de apetito
No olvides que el color de las heces de tu bebé puede variar, pero no tiene por qué ser diarrea. Si no estás segura, consulta al pediatra.
Prevención de la Diarrea
La diarrea no es algo que puedas prevenir, pero hay formas reducir las probabilidades de que tu hijo la tenga:
- Comprueba si tu hijo tiene la vacuna contra el rotavirus, ya que puede protegerle contra este virus específico.
- Lávale las manos con jabón o toallitas. Cuando sea más mayor, enséñale a lavarse las manos.
- No le des leche sin pasteurizar (a menudo etiquetada como cruda), ya que puede contener bacterias, virus y parásitos.
- Lava bien todos los productos (por ejemplo, palitos de zanahoria) antes de dárselos a tu pequeño.
- Limpiar a fondo los artículos de cocina y las encimeras después de manipular carne cruda.
- Refrigera la carne después de comprarla en el supermercado. Congela la comida que te sobre para evitar la contaminación.
- Da antibióticos a tu hijo si el médico lo ha recomendado.
- Limita las bebidas azucaradas y los zumos de frutas.
- No dejes que tu hijo beba de manantiales, arroyos o lagos a menos que se indique que el agua es potable.
- No laves los tazones o comederos de mascotas en el mismo fregadero en el que lava los platos.
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