Dolor al Amamantar: Causas y Soluciones para Recién Nacidos
En nuestro medio, hasta un 30 % de mujeres sufren algún tipo de problema relacionado con la lactancia materna en las primeras semanas tras el nacimiento.
El papel del pediatra es fundamental en el apoyo a la lactancia natural.
Una intervención adecuada por parte del profesional sanitario ha demostrado ser positiva en la duración de lactancia materna en numerosos ámbitos.
Se recomienda que esta evaluación sea estandarizada.
La valoración estandarizada permite medir los resultados y ayuda a la transmisión de la información entre los distintos profesionales y niveles asistenciales.
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Con las escalas de valoración podremos identificar a las madres con riesgo de abandono temprano de la lactancia, reconocer precozmente obstáculos y prevenir posibles complicaciones asociadas.
Existen diferentes herramientas validadas para valorar una toma, como las escalas LATCH , IBFAT (Breastfeeding Assessment Tool) o BSES (Breastfeeding Self-Efficacy Scale).
La elección de una escala concreta dependerá del objetivo planteado, por ejemplo, para screening o como apoyo diagnóstico.
Durante una toma se deben valorar varios aspectos, como la postura, posición y comportamiento del lactante, los signos de agarre, la dinámica de succión y la existencia de signos que indican transferencia de leche.
A continuación, se tratarán problemas y causas importantes de interrupción prematura de la lactancia materna y cómo abordarlos.
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Problemas Técnicos en la Lactancia Natural
Los problemas técnicos en la lactancia natural tienen un origen común: el vaciado incompleto del pecho por diversas causas.
Las molestias iniciales con el agarre temprano pueden considerarse fisiológicas, ya que, superado este periodo inicial de 1-2 semanas, el dolor suele desaparecer cuando el agarre ya se ha instaurado.
En algunas mujeres puede ser complicado distinguir las molestias fisiológicas de aquellas que requieren una intervención por parte del profesional sanitario.
La capacidad de un lactante para el agarre a la mama y la alimentación adecuados depende de factores, como la prematuridad, la anatomía oral y maxilar, el tamaño de la cavidad oral, su tono muscular y madurez neurológica, así como de aspectos maternos, como el flujo de leche, el tamaño de mama y pezón y la presencia de congestión mamaria.
Anquiloglosia o Frenillo Lingual Corto
La anquiloglosia o frenillo lingual corto, por la restricción del movimiento y proyección de la lengua más allá de la encía inferior, puede hacer difícil conseguir un agarre profundo y se asocia, a menudo, con dolor y lesiones del pezón materno.
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Se presenta aproximadamente en el 5 % de los recién nacidos, aunque esto es muy variable en función de las escalas de valoración.
No todos los lactantes con anquiloglosia tienen problemas a la hora de mamar.
Cuando el frenillo es corto y la madre siente dolor, se debe recomendar, en primer lugar, el cambio de postura para amamantar.
La más útil es la postura de caballito.
Los lactantes que muerden o aprietan las mandíbulas mientras maman pueden causar lesiones en los pezones y dolor mamario.
El dolor asociado a la lactancia materna puede ir acompañado de estrés psicológico importante.
Las madres con dificultades durante la lactancia tienen un mayor riesgo de depresión posparto y de destete precoz y también de problemas psicosomáticos.
Grietas o Heridas en los Pezones
Las grietas o heridas en los pezones son una de las principales causas de abandono precoz de la lactancia materna por el intenso dolor que generan.
Pueden ser uni o bilaterales.
Es bastante característico que el dolor sea máximo al inicio de la toma y que vaya disminuyendo poco a poco y que desaparezca cuando el lactante suelta el pecho.
Otro signo que nos puede orientar a la presencia de grietas en los pezones es la aparición de sangre en algún vómito del lactante, secundario a la deglución de sangre materna.
La principal causa de las grietas es el agarre incorrecto.
El recién nacido introduce en la boca una parte del pezón exclusivamente, dañándolo con las encías o al presionarlo contra el paladar duro.
Ello conlleva dolor y la aparición de lesiones que harán el dolor más intenso.
Ese mal agarre puede estar ocasionado por la posición o por alguna alteración anatómica del recién nacido.
La forma y localización de las grietas puede orientarnos a saber qué las está produciendo.
Otros factores favorecedores de la aparición de grietas son el lavado frecuente o la aplicación de pomadas en el pezón, que alteran la protección natural del pezón, aportada por la secreción de las glándulas de Montgomery.
- Realizar lactancia diferida del pecho afectado solo cuando el dolor sea muy intenso.
Ingurgitación Mamaria
La ingurgitación mamaria consiste en un aumento de tamaño y dolor en las mamas.
Puede provocar fiebre si la ingurgitación es importante.
Puede afectar a toda la mama o solo a la zona de la areola.
Suele ocurrir en dos etapas: la ingurgitación de las mamas precoz, que suele presentarse al comienzo de la lactancia, debida a un edema intersticial cuando la mama empieza a producir leche (denominada subida de la leche o plétora); o la secundaria, que puede ocurrir en cualquier otro momento, y se produce cuando hay un desequilibrio entre la producción de leche y el vaciado de la mama.
Se da más frecuentemente en el primer hijo y cuando se amamanta al bebé con horarios rígidos y haciendo pocas tomas al día, o cuando se ofrecen al recién nacido suplementos de suero o de fórmulas artificiales.
El tratamiento se basa en calmar el dolor y extraer la leche.
Se sugiere que, antes de la toma, la madre con ingurgitación mamaria se dé una ducha caliente o se aplique compresas calientes, se masajee el pecho y realice una extracción manual que facilite la salida de la leche y el agarre del niño al pecho.
La técnica de ablandamiento por presión inversa resulta especialmente útil para tratar el edema mamario y en ella se aplica una presión positiva suave para ablandar una zona, cerca de la aréola que rodea la base del pezón.
El objetivo consiste en desplazar temporal y ligeramente parte del edema hacia atrás y hacia arriba en la mama.
La aplicación de frío entre las tomas alivia el dolor por su efecto vasoconstrictor y antiinflamatorio.
Obstrucción de un Lóbulo Mamario
Surge como consecuencia de un vaciado defectuoso o ineficaz de un lóbulo mamario, a consecuencia de una mala técnica de lactancia o por la utilización de sujetadores de talla o modelo inadecuado que producen una compresión excesiva de la mama.
Se manifiesta por la presencia de un bulto doloroso en el pecho y enrojecimiento de la piel de esa zona.
Para el tratamiento se debe aumentar la frecuencia de las tomas y aplicar calor local antes de las mismas.
Como la mayoría de las veces ocurre por leche retenida, el tratamiento consiste en la evacuación de la leche retenida; por tanto, debemos recomendar no interrumpir la lactancia.
Si hay mucho dolor con el amamantamiento, sería útil ofrecer primero el pecho sano para que el lactante realice las primeras succiones, que son más vigorosas, en el pecho que no duele y se ponga en marcha el reflejo de eyección, que facilitará la salida de la leche.
Cuando la madre note la subida de la leche, cambiará al bebé de pecho para que vacíe bien el lado afecto.
La postura del bebé respecto al pecho es muy importante en estos casos.
Hay que colocar al lactante de forma que su lengua facilite el drenaje del conducto obstruido.
Galactoceles
Los galactoceles son quistes de retención de leche por un conducto bloqueado.
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