¿Dónde nace el anarquismo? Historia y fundamentos

20.11.2025

Pretender resumir el anarquismo en un breve artículo es, cuando menos, una osadía. Pero, también es cierto que el objetivo que se pretende es acercarse a este movimiento fundamental en la historia contemporánea, ofreciendo algunas pistas para que se pueda profundizar en el tema, posteriormente. Así pues, seremos osados con este esquema.

El anarquismo es un movimiento que, al contrario del marxismo, no presenta una coherencia doctrinal, ya que, agrupa distintas concepciones, aunque, como regla general podríamos decir que se trata de una ideología individualista y libertaria y que propugna una sociedad sin autoridad, sin propiedad privada de bienes y medios de producción.

Principales figuras y sus ideas

Mijail Bakunin

Mijail Bakunin (1814-1876) procedía de una familia aristocrática rusa. Abandonó su carrera militar y se instaló en Berlín para estudiar. La Revolución de 1848 le sorprendió en Praga donde fue detenido por las autoridades austriacas, siendo enviado a Rusia y desterrado a Siberia. Consiguió escaparse y vivió en varias ciudades europeas, instalándose en Suiza.

Bakunin defiende y exalta la libertad del individuo, pero concebida socialmente. El hombre no podría ser verdaderamente libre sino lo era el resto de seres humanos. Otra de las ideas fundamentales de Bakunin es su rechazo total a la Iglesia como institución, aunque admite la pluralidad de cultos, ya que la religión es una cuestión de las conciencias individuales.

La educación se contempla como un instrumento de cambio social; de hecho, entre los anarquistas siempre hubo destacados pedagogos, que defendieron un nuevo modelo de educación basado en las ideas libertarias, abriendo escuelas y editando libros.

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Bakunin perseguía la eliminación del Estado por considerarlo un instrumento represivo, y la desaparición del ejército, innecesario una vez que ya no habría Estado. Bakunin creía en la revolución campesina, hecha desde abajo, por las masas, de forma espontánea, sin participación de partidos políticos. Estos postulados se basan en el rechazo radical de Bakunin y del anarquismo, en general, hacia la política y cualquier tipo de autoridad.

El anarquismo no consideraba a los obreros industriales como protagonistas exclusivos de la revolución. Una vez que triunfase la revolución, surgiría una sociedad sin Estado, sin poderes institucionales y se articularía en torno a comunas autónomas, especie de pequeñas células organizadas en régimen de autogestión. Mediante el sufragio universal masculino y femenino se elegirían a quienes dirigirían las comunas. Éstas podrían federarse o separarse libremente de otras comunas, hasta constituir regiones o naciones, pero manteniendo siempre la capacidad de abandonar la federación en la que se habrían integrado. El ideal anarquista sería, en conclusión, el de una sociedad de hombres y mujeres absolutamente libres, que no obedecerían más que a su razón.

Piotr Kropotkin

Piotr Kropotkin (1842-1921) fue el máximo representante de la tendencia anarco-comunista, y ponía los intereses de la sociedad por encima de los del individuo. Con tal posición vendría a darle la vuelta del revés a la posición de Max Stirner. No obstante, el diccionario, en la entrada «Anarquismo», señala a Kropotkin como idealista dada su concepción de la historia, y por tanto era «adversario del socialismo científico», y su filosofía estaba a medio camino entre el positivismo y el materialismo mecanicista, aunque rechazaba la dialéctica y afirmaba que el único método científico es el método inductivo-deductivo de las ciencias naturales.

El anarco-comunismo aparecería tras la Comuna de París de 1871, «en la medida en que crecía la autoridad del marxismo en el movimiento obrero», como leemos en la edición de 1971 de la entrada «Anarquismo».

Max Stirner

Para Stirner lo importante es el yo egoísta, del que el mundo entero es su propiedad. El Yo stirneriano se guía por el principio de que «no hay nada que esté por encima de mí». La moral, el derecho, la ley, la sociedad, y no digamos Dios y el Hombre, son rechazados por Stirner y considerados como «fantasmas» o «cáscara coercitiva». Al librarse de tales fantasmas el Yo depura su conciencia individual. Es el individuo el que es considerado como fuente de la moral y del derecho. Para ello, tal individuo ha de mantener la propiedad privada porque en ella expresa la originalidad del «Yo». Una «unión de los egoístas» sería la sociedad ideal para Stirner, y en tal sociedad cada Yo ve en otro Yo tan sólo un medio para alcanzar sus fines (por eso es una sociedad de egoístas). Criticó con dureza al comunismo de por entonces y la lucha revolucionaria (violenta) del proletariado.

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Diferencias con el marxismo

El anarquismo y el marxismo presentan grandes diferencias entre sí, como se puso de manifiesto en la I Internacional cuando se discutió la cuestión de la participación obrera en la política institucional. Frente a la lucha política mediante la organización de los trabajadores en partidos políticos defendida por marxismo, los anarquistas abominan de todo tipo de organización política centralizada. Si la revolución era el resultado de la lucha de clases y debía ser guiada por los partidos obreros, según el marxismo; los anarquistas hablaban, como hemos visto, de una revolución o insurrección espontáneas. Otra de las grandes diferencias se refiere a los protagonistas de la revolución.

El anarquismo de Bakunin puede ser definido como anarco-colectivismo, ya que suponía la colectivización de los instrumentos de trabajo, el capital y la tierra, pero no de los frutos. Pero, también habría un anarco-comunismo, defendido por Kropotkin o Reclus, entre otros, que estipularía la necesidad de colectivizar no sólo los instrumentos sino también los productos.

Evolución y corrientes del anarquismo

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, un sector del anarquismo eligió la vía del atentado terrorista contra los representantes del poder (reyes, políticos, etc). Se trataría de la “propaganda por el hecho”. La mayoría de los obreros que se acercaron al anarquismo se distanciaron de los sectores más radicales que empleaban la violencia.

Otra vía pasaba por la formación de sindicatos que impulsaran la acción directa, es decir, que los conflictos laborales debían resolverse entre los obreros y los patronos sin la intervención de organismos de arbitraje. El anarcosindicalismo se basó en los principios de la lucha de clases, de la negación de la política, especialmente del parlamentarismo burgués, de la huelga como instrumento de lucha y la idea de la creación de una sociedad sin Estado.

Después de la Primera Guerra Mundial el anarcosindicalismo entró en decadencia entre los obreros, que optaron más hacia posturas comunistas por la fuerte influencia de la Revolución Rusa, con la excepción de España donde fue una corriente fundamental del movimiento obrero, especialmente a través de la CNT, fundada en 1910.

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El anarquismo en América Latina

El anarquismo comenzó a ser conocido en la América Latina muy temprano, a partir de la I Internacional, en los años setenta del siglo XIX. Coincidió con los primeros impulsos industrializadores y con el comienzo de la llegada de inmigrantes europeos, especialmente al Cono Sur (Argentina y Uruguay, principalmente) y México. El anarquismo latinoamericano tuvo una clara vinculación con el anarquismo de los países mediterráneos -Italia y España- donde, como es sabido, fue una corriente con mucha fuerza y de donde eran la mayoría de los inmigrantes que llegaron.

Entre los activistas europeos más vinculados con América estarían Enrico Malatesta, Fargas Pellicer y Abad de Santillán, que estuvieron presentes en la formación de los primeros sindicatos anarquistas. Pero, además, existe otra causa que explica la fuerza del anarquismo en América Latina, y se refiere a la situación socio-laboral. Estamos hablando de países con escaso o incipiente desarrollo industrial, una situación que compartían con España e Italia, precisamente, abundando aún los trabajadores relacionados con antiguos gremios y talleres en transición hacia el sistema fabril.

A partir de la década de 1880, el anarquismo se dividió en dos corrientes: la de los denominados “antiorganizadores”, discípulos de Stirn, y los anarcosindicalistas. Sin lugar a dudas, destacaron los segundos, creando federaciones sindicales poderosas, como la Federación Obrera Regional Argentina o FORA y la uruguaya FORU, entre otras. Destacadas figuras del anarquismo fueron: Florencio Sánchez, Alberto Ghiraldo y Flores Magón.

El FORA se fundó en el año 1901 y se nutrió de los inmigrantes europeos en la Argentina. Empleó la violencia como arma política. Un hecho muy destacado de la historia del movimiento obrero sudamericano fue la conocida como Semana Trágica en Argentina, unos hechos acontecidos entre el 7 y el 14 de enero de 1919, entre trabajadores anarcosindicalistas y grupos nacionalistas conservadores. El conflicto se originó en los Talleres Vassena en relación con una reivindicación sobre mejoras laborales.

Al parecer, el gobierno radical de Yrigoyen estuvo dispuesto a aceptar la reivindicación pero los sectores más intransigentes del FORA se impusieron, sin olvidar la presión de los sectores nacionalistas que pretendían romper la huelga y no aceptar la negociación. El anarcosindicalismo latinoamericano entró en crisis en las décadas de los años veinte y treinta del siglo XX frente al auge del comunismo.

Como ejemplo, podemos citar al FORU uruguayo que vivió una clara etapa de radicalización cuando estalló la Revolución Rusa pero que muy pronto sufrió enfrentamientos internos y escisiones, creándose la USU o Unidad Sindical Uruguaya, por lo que el FORU perdió su hegemonía sindical.

El anarquismo y la "izquierda"

Dentro de la clasificación de las generaciones de izquierda que establece Gustavo Bueno en El mito de la izquierda, el anarquismo es la tercera generación de izquierda. El anarquismo es una generación de izquierda definida, y no ya una izquierda indefinida, porque tomaba como parámetro al Estado, «si bien de un modo negativo (contraria sunt circa eadem)… el anarquismo, precisamente por constituirse formalmente por su negación del Estado, se estaba definiendo políticamente, aunque de un modo negativo, entre las generaciones políticas. No es lo mismo negar al Estado, frente a quienes lo afirman, que mantenerse al margen de la cuestión… Los anarquistas constituyen por tanto una generación específica de la izquierda definida, y no sólo porque se definen por la negación del Estado del Antiguo Régimen, sino también por la negación del Estado republicano, del Estado liberal, del Estado socialdemócrata, del Estado comunista y del Estado asiático; es decir, se definen por la negación de todas las demás izquierdas» (Gustavo Bueno, El mito de la izquierda, Ediciones B, Barcelona 2004, págs.

En El mito de la izquierda Gustavo Bueno distingue tres tipos de anarquismo, que enumera de menor a mayor en función de su importancia o repercusión política: anarquismo comunalista, anarquismo municipalista o cantonalista y anarquismo anarcosindicalista. El anarquismo comunalista es muy antiguo y es anterior al anarquismo moderno. El anarquismo municipalista o cantonalista es de tendencia federalista y tiene más fuerza que el comunalista precisamente por su federalismo.

El anarcosindicalismo

Rocker describe el anarquismo moderno como «la confluencia de las dos grandes corrientes que durante y desde la Revolución Francesa han encontrado expresión muy característica en la vida intelectual de Europa: socialismo y liberalismo». Los ideales liberales clásicos, afirma Rocker, se fueron a pique bajo el peso de la realidad de las formas de la economía capitalista. El anarquismo es necesariamente anticapitalista ya que «rechaza la explotación del hombre por el hombre». Pero el anarquismo también rechaza «la dominación del hombre sobre el hombre». Insiste en que «el socialismo será libre o no será de ninguna manera. En reconocer esto estriba la genuina y profunda justificación para la existencia del anarquismo.»14 Desde este punto de vista, puede decirse que el anarquismo es la rama libertaria del socialismo.

Tabla resumen de las corrientes anarquistas

Corriente Anarquista Principales Ideas Representantes
Anarco-colectivismo Colectivización de los instrumentos de trabajo, capital y tierra, pero no de los frutos. Mijail Bakunin
Anarco-comunismo Colectivización de instrumentos y productos. Intereses de la sociedad por encima del individuo. Piotr Kropotkin
Anarquismo individualista Énfasis en el yo egoísta y la propiedad individual. Rechazo de la moral y la ley impuestas. Max Stirner
Anarcosindicalismo Acción directa a través de sindicatos. Lucha de clases y sociedad sin Estado. Rudolf Rocker, Fernand Pelloutier

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