Donde Nace el Río Arlanza: Origen y Entorno

27.10.2025

El río Arlanza, con sus 130 kilómetros de recorrido por la provincia de Burgos, modela uno de los paisajes naturales con mayor personalidad histórica y cultural del norte de España. Cruza de Este a Oeste la provincia de Burgos, entre las cuencas de los ríos Duero y Arlanzón. El Arlanza es el río autóctono más largo de Burgos; sólo el tramo del Ebro, a su paso por la provincia, le supera en longitud.

En medio de los páramos castellanos, entre tierras de labor y no muy lejos del Valle del Río Arlanza se alza la localidad de Villahoz. El camino se inicia en busca de las fértiles tierras que surca el Arlanza y de la sombra y frescor que proporciona su bosque de ribera y sus aguas. Siguiendo su curso río arriba se encuentra la Central de Peña, el Puente de Talamanca y finalmente, el espectacular Puente romano de Tordómar.

El río Arlanza nace en un entorno de pinares inmensos y montañas tan sagradas como el pico Urbión. Por alguna razón que hoy desconocemos con exactitud pero que no resulta difícil de imaginar, los pinares que rodean el entorno pinariego de Revenga, en el curso alto del río Arlanza, acumulan una cantidad tal de tumbas rupestres que pone los pelos de punta imaginar a tanto muerto encajado en su nicho. Tumbas antropomorfas en la necrópolis altomedieval de Cuyacabras en los pinares de Revenga. Tierra de Pinares. Sierra de Urbión. Burgos. Castilla y León.

A este entorno de pinares inmensos y montañas tan sagradas como el pico Urbión debieron de venir a parar un tropel de ganaderos y santurrones con ganas de prosperar en los momentos inmediatos a la Reconquista, una vez alejado el peligro musulmán y aprovechando que el barrido de los infieles habría dejado estos lares convertidos en desiertos.

Es posible que el origen de las localidades que hoy se encuentran en los alrededores esté, precisamente, en aquellos movimientos poblacionales que lograron perpetuarse a lo largo de los siglos. Sin embargo, es sabido que otras pequeñas aldeas que existieron por aquí, por las razones que fueran, pasaron en un momento dado a mejor vida. Y de aquel paso a otra vida mejor -o peor- son prueba evidente los cementerios que dejaron tallados en mitad de unos bosques que, ya en aquellos tiempos, eran también garantía de caza, pastos y madera: la madre del cordero para una aldea medieval que quisiera salir adelante.

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Un apetitoso paseo recorre las entrañas de estos bosques recalando en necrópolis multitudinarias y santuarios tan apartados que parecen escondidos a posta. Pero como en la Edad Media, cada cual deberá asumir el riesgo de no encontrarlos a la primera o perderse algo por el camino. La culpa la tiene una señalización bastante mejorable en algunos puntos.

El punto de arranque e información puede ser la espléndida Casa de la Madera ubicada junto a la carretera. Enfrente quedan la ermita y la Casa del Comunero. Estos dos edificios hablan de un pasado de disputas surgidas tras la desaparición de la aldea de Revenga entre los tres pueblos limítrofes, Quintanar, Canicosa y Regumiel por el aprovechamiento de estos pinares y de cómo consiguieron llegar a un acuerdo de explotación comunal que aún hoy se mantiene.

Adentrándose ya por el camino aparece señalizado el primer grupo de tumbas, perteneciente al despoblado altomedieval de Revenga, entre las que se descubren evidencias de un pequeño santuario. Unos metros más adelante, cuando la pista tuerce ligeramente a la izquierda, hay que abandonarla y seguir unas roderas que se dirigen hacia el pinar para enfilar hacia el pequeño eremitorio de La Cerca. Estas se internan en una zona con grandes robles para, a continuación, acometer una decidida subida de unos 500 metros.

Desde La Cerca el paseo puede proseguir remontando en dirección noreste por donde se indica restos de muralla. La idea es alcanzar la parte superior del monte donde se ubica el eremitorio y una vez arriba buscar la zona más despejada de vegetación hasta que acaba convirtiéndose en un pasillo herboso con pinos a un lado y un gran desnivel hacia la derecha. Tras alcanzar un desvío a la izquierda (41°58’05.6″N 2°59’55.7″W), el camino se va viendo cada vez mejor marcado hasta que aparece la señalización muy desgastada amarilla y blanca del PRBU-8. Con ella se alcanza ya sin problema la pista que enlaza Quintanar y Regumiel. Hay que tomarla a la izquierda y continuar un kilómetro hasta localizar el aparcamiento y el desvío que baja al eremitorio de Cueva Andrés.

El eremitorio hay que buscarlo cuando termina lo más empinado de la bajada, a la izquierda del sendero y antes de alcanzar el río Torralba. No está señalizado y se localiza junto a un gran peñasco (41°59’06.0″N 2°59’34.4″W). Para alcanzar el grupo de tumbas de Cuyacabras (41°59’28.9″N 2°59’45.7″W) hay que regresar a la pista y proseguir por ella otro kilómetro más.El Alto Arlanza, en la provincia de Burgos, es la zona de España con mayor cantidad de necrópolis altomedievales. Comenzamos la visita en el Centro de Visitantes «Necrópolis del Alto Arlanza», ubicado en la localidad de Palacios de la Sierra, donde conoceremos cómo y por qué se da tal abundancia de enterramientos en esta zona de la Sierra de Neila y después visitaremos 3 de los 20 yacimientos que se han localizado en esta área.

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El puente romano de Tordómar fue la obra de construcción más importante de la calzada romana que unía Clunia con Cantabria. La villa de Villahoz, declarada Bien de interés Turístico, presenta un entramado urbano de aspecto medieval, pero lo que más destaca es la Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, uno de los mejores ejemplos de iglesia renacentista de Burgos. La localidad estuvo amurallada y todavía hoy quedan en pie dos arcos y algunos lienzos.

La demarcación geográfica del Arlanza se sitúa en la zona centro de la provincia de Burgos, a unos 40 kilómetros de la capital hacia el sur. Situada en el valle medio y bajo del río Arlanza y de sus afluentes hasta su confluencia con el Pisuerga y sureste de Palencia. La zona se encuentra enclavada entre la Sierra de Covarrubias, al este, hasta los Páramos del Cerrato, al oeste. Los límites norte y sur están fijados en la vertiente del rí­o Arlanza.

La denominación está compuesta por 67 nucleos de población, de los cuales 54 pertenecen a la provincia de Burgos, y 13 a la de Palencia. Estos vinos se caracterizan por su marcado componente aromático. Poseen una estructura media-alta, acidez fresca no excesiva y gran carga de polifenoles, con un amargor final agradable que les hace largos en boca.

La Ruta del Vino Arlanza se encuentra al sur de la ciudad de Burgos y al este de Palencia, donde el río del que recibe su nombre surca terrenos de viñedos, sabinares, cereales y girasoles. Esta comarca está atravesada de norte a sur por la autovía Madrid-Irún. La uva Tinta del País o Tempranillo, adaptada a la zona desde tiempo ancestral, confiere a los vinos de la Ruta del Vino Arlanza, una personalidad propia.

Respira naturaleza en la Ruta del Vino Arlanza, pues aquí hallarás numerosos enclaves clasificados como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC): las riberas del río Arlanza y sus afluentes, los sabinares del Arlanza, los Montes del Cerrato, las riberas del río Pisuerga y sus afluentes, los Páramos de Torquemada y las riberas del río Arlanzón y afluentes.

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Amanece a orillas del río Arlanza... Más de 450 hectáreas de viñedos se mezclan con impresionantes sabinares y cultivos de cereales y girasoles mostrando una paleta de colores idílica que viste un territorio que gira en torno a tres zonas que juntas, son recorridas por una Ruta del Vino que rezuma personalidad y se sirve de la cercanía de sus gentes, que abren sus brazos a quienes quieren disfrutarla.

La comarca del Arlanza, de quien la Ruta del Vino toma su nombre, ha ido creciendo con el paso de los siglos en torno a una serpenteante sucesión de riachuelos, arroyos y ríos en los que han crecido bellos y frondosos bosques de encinas, sabinas y robles. Esta frondosidad choca de bruces con el accidentado relieve salpicado de cortados y cascadas. Y no hay rincón más representativo y simbólico de la zona que el Desfiladero de la Yecla, inmerso en el Parque Natural Sabinares del Arlanza-La Yecla.

Un destino en el que hay que sentarse a la mesa, sin prisa, con buena compañía, para disfrutar de los afamados pimientos de Torquemada, la sopa de ajo, un buen guiso con setas, aderezado con cebollas de Palenzuela, un cocido castellano o el imprescindible lechazo asado al horno de leña, sin olvidarnos de las cerezas de Covarrubias o los exquisitos quesos del Cerrato. Todo esto, por supuesto, sabiendo que podrás disfrutar de unos vinos singulares, como la propia tierra en los que nacen.

Fruto de una climatología con contrastes térmicos importantes, los vinos de la D.O Arlanza están dotados de un aroma y color que les diferencia fácilmente del resto. Vinos de uvas de piel gruesa, de viñedos situados en cotas que van desde los 700 a los 1200 metros. Identidad acorde con su territorio, sus pueblos, cada uno con su idiosincrasia y forma de ver la vida. ¡Esencia de Castilla!

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