El Río Tíber: Alma de Roma, Historia y Leyendas
Roma, conocida mundialmente como la cuna de uno de los imperios más grandiosos y la ciudad del amor, deslumbra a sus visitantes con su encanto y maravillas. Todo en Roma invita al disfrute: perderse por sus calles empedradas, recorrer el Coliseo y el Foro Romano, y dejarse atrapar por el "dolce far niente".
Como otras ciudades europeas, Roma es atravesada por un río, el Tíber (o Tevere, en italiano). Se trata del tercer río más largo de toda Italia, el cual nace en los Apeninos, y atraviesa las ciudades de Roma y Perugia para unir sus aguas con las del mar Tirreno.
El Tíber en la Historia de Roma
Y es que más allá de todos los mitos y leyendas, Roma siempre ha estado ligada a este río desde sus inicios. El Tíber ha tenido siempre un papel importante en la historia de Italia, pero más precisamente en la romana, ya desde su fundación, dado que la canasta con los míticos hermanos Rómulo y Remo fue depositada en sus aguas.
A orillas del río Tíber nace una de las leyendas más antiguas sobre el origen de Roma. Al ser un punto estratégico de la ciudad, se convirtió en uno de los principales puentes de comunicación, siendo un puerto fluvial donde se manejaba el comercio y la venta de productos agrícolas en la Antigua Roma.
Según la leyenda de la fundación de Roma, el Tevere, juega un importante papel en el origen de la ciudad, ya que un siervo del monarca de Alba Longa se apiadó de los gemelos Rómulo y Remo, a quienes su soberano había condenado a morir. Los colocó dentro de una cesta en las aguas del río que la llevaron a un lugar situado entre las colinas Palatina y Capitolina. Allí los míticos fundadores de Roma serían amamantados por la loba Luperca.
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El Tevere sirvió durante años como vía de comunicación, pudiendo los barcos comerciales remontar el río hasta la misma ciudad de Roma. Un río, el Tevere, que en la antigüedad fue considerado como un dios, personificado en el Pater Tiberinus, cuya escultura, en la que aparece con el cuerno de la abundancia, se puede ver en el Campidoglio.
Paseos y Cruceros por el Tíber
Actualmente, en sus márgenes se puede apreciar gran parte de la belleza con la que cuenta la capital italiana, es por eso que, una excelente forma de conocer otra cara de la ciudad, es realizando un crucero por su cauce. Actualmente podemos encontrar más de ochenta obras de arte de William Kentridge, las cuales nos cuentan la historia de Roma desde sus inicios hasta hoy en día. El conjunto ha sido titulado Triumphs and Laments y se compone de 550 metros de arte con figuras de diez metros de diámetro que celebran las victorias y las derrotas que ha vivido la Ciudad Eterna.
Y qué mejor que hacerlo al atardecer mientras disfrutamos de un aperitivo típicamente italiano, algo de buena música y una copa de vino. No se me ocurre absolutamente nada más romántico.
Por lo general, al recorrer una nueva ciudad, acabamos inmersos en un sinfín de itinerarios para poder llegar a ver todo lo que nos hemos propuesto conocer, es por ello que realizar este crucero nos permite bajar un poco el ritmo acelerado con el que venimos, y relajarnos. Podemos decir que este es un paseo obligado, incluso para los propios romanos, dado que, observarlo todo desde las aguas del Tíber nos permite tener acceso a otra cara de Roma.
Disfrutaremos durante 1 hora y 30 minutos de toda la belleza de la tradicional arquitectura romana y sus edificios llenos de historia, obras increíbles, tales como, por ejemplo, la iglesia del Sagrado Corazón del Sufragio (Sacro Cuore del Suffragio), el castillo Sant’Angelo o el Palacio de Justicia.
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Pasaremos por debajo de los bellísimos puentes Umberto I, Sant’Angelo y el Cavour, mientras nos dejamos agasajar si elegimos esa opción, ya que en el crucero podremos disfrutar de algunas de las delicias que han hecho que la gastronomía italiana sea tan reconocida en el mundo entero.
Ideal para terminar la tarde con un ánimo más bien chill out, y prepararse para una cena a la luz de las velas en el Trastévere, el barrio bohemio más pintoresco y fascinante de la ciudad. Anímate a vivir una experiencia única y diferente en una de las capitales europeas más impactantes.
Información Práctica para el Crucero por el Tíber
Una de las mejores maneras de disfrutar de la belleza de Roma es a través de un paseo en barco Roma, donde los visitantes pueden admirar monumentos icónicos como el Castillo de Sant’Angelo y la Basílica de San Pedro desde una perspectiva única. Este recorrido fluvial ofrece una experiencia relajante y pintoresca, perfecta para quienes desean descubrir la ciudad desde otra dimensión.
El paseo incluye una audioguía en español y otros idiomas, con la que podremos ir descubriendo algunas de las curiosidades de esta hermosa ciudad para no perdernos de nada, ya que Roma es una caja de sorpresas, y detrás de cada roca, muro o edificación, se esconde una historia fascinante.
El precio del ticket, que incluye tanto el crucero al atardecer, como los sabrosos aperitivos romanos y una copa de vino, es de 45€ por persona según opciones que puedes reservar aquí paseo río de Roma. Además, como extra, en el barco se ofrece una amplia selección de vinos y licores italianos, la cual se encuentra a la venta, en forma adicional, para quien desee llevarse un recuerdo.
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El barco sale del embarcadero de Sant’Angelo (frente al castillo), Lungotevere Tor Di Nona, puntualmente a las 18h., por lo que se solicita a los visitantes encontrarse a las 17:30h. en el lugar, para evitar demoras. El recorrido al atardecer finaliza aproximadamente a las 19:15h., retornando al embarcadero Sant’Angelo.
Puntos Destacados de un Paseo en Barco por el Tíber
- Impresionantes vistas del Ponte Sant’Angelo y la estatua del ángel.
- El paso silencioso debajo de los puentes antiguos y modernos de Roma.
- Un vistazo a la isla Tiberina, un lugar lleno de historia y leyendas.
- La posibilidad de ver la vida silvestre del río, como aves acuáticas y la exuberante vegetación ribereña.
Cada paseo ofrece una experiencia inolvidable, permitiendo a los visitantes capturar la esencia de Roma desde una perspectiva acuática.
La Isla Tiberina
La isla Tiberina, un islote de apenas 270 metros de largo ubicado en medio del río Tíber, es un lugar ideal para pasar el día cuando hace buen tiempo. Esta curiosa isla, llena de leyendas e historias inverosímiles, se encuentra en pleno centro de Roma y conecta con la ciudad a través de los puentes de Cestio y Fabricio. El primero une la parte sur de la isla con Trastevere y fue fundado en el 46 a.C. El segundo, construido en el 62 a.C. -el más antiguo de la ciudad-, sale desde el lado norte y se une con Guetto, el barrio judío.
Cuenta una leyenda que la formación de la isla se originó a causa de la muerte del último rey de Roma, Tarquinio el Soberbio. Se dice que su cuerpo fue arrojado al río y debido a la acumulación de arena y sedimentos surgió la misma.
Durante el año 293 a.C. la peste azotó la ciudad de Roma cobrándose más de cinco millones de vidas y dejando el imperio al borde de su fin. Los quince años que duró esta pandemia de “antonina”, así es como la bautizaron por el emperador Marco Aurelio Antonio, los romanos trataron de erradicarla de muchas maneras. Una de ellas fue honrar a Esculapio, dios de la Medicina, construyendo un hospital en la isla Tiberina.
Por su posición en medio de dos orillas, la isla Tiberina era el lugar perfecto para protegerse en caso de necesidad. Durante la Edad Media, el templo levantado en aquel lugar fue utilizado como fortaleza-palacio, primero por los Pierleoni y, posteriormente, por los Caetani. Debido a la inundaciones se pasó a usar como convento franciscano y hospital.
La isla es especialmente interesante en verano o primavera, cuando se puede disfrutar del buen tiempo en sus cafés y restaurantes. Incluso montan pequeños mercados con puestos de todo tipo y cine al aire libre.
El Tíber como Fuente de Inspiración Artística y Cultural
Por ello, la organización Tevereterno Onlus nace con la iniciativa de hacer entender a la población cuanto sea importante el Tíber a través de encuentros culturales y artísticos. Su objetivo es recuperar la fuerza e historia de este, por medio del uso del espacio como un teatro.