José Alfredo Jiménez: Cuna y Legado del Rey de la Música Ranchera
José Alfredo Jiménez Sandoval, un cantante y compositor mexicano, es famoso por crear una gran cantidad de temas en el género regional mexicano, principalmente rancheras, sones, corridos y huapangos a ritmo de mariachi.
Jamás tuvo educación musical, ni sabía tocar algún instrumento, pero siempre será recordado como un músico memorable.
Nacimiento e Infancia en Dolores Hidalgo
José Alfredo Jiménez nació en la ciudad de Dolores Hidalgo, en el estado mexicano de Guanajuato, donde pasó sus primeros años de vida, hasta poco después de la muerte de su padre en 1936.
Si hay un lugar en México donde la historia se siente viva en cada rincón, ese es Dolores Hidalgo.
Dolores Hidalgo es, con toda razón, un orgulloso Pueblo Mágico, que tiene valor histórico, tradición, cultura popular y una identidad que se respira en sus calles empedradas, en sus plazas, en sus templos y en el corazón de su gente.
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Aquí, en la madrugada del 16 de septiembre de 1810, el cura Miguel Hidalgo y Costilla lanzó el famoso Grito de Dolores, llamando al pueblo a levantarse contra el dominio español.
Ese momento, ocurrido frente a la Parroquia de Nuestra Señora de Dolores, marcó el inicio de la Independencia de México.
Pero Dolores no solo vive de historia. También late al ritmo de la música ranchera gracias a su hijo más querido: José Alfredo Jiménez, el gran compositor mexicano que puso banda sonora a generaciones enteras.
Su tumba, en el panteón del pueblo, se ha convertido en un lugar de peregrinación para quienes aman su legado.
Un Legado Autobiográfico
Dice Paloma Jiménez Gálvez, hija de ese gigantesco trovador mexicano llamado José Alfredo Jiménez (1926-1973), que las célebres canciones de su padre son expresiones personales en las que, como protagonista de sus historias, se han integrado por la magia de la poesía a una conciencia de grupo que rebasa con mucho el lugar donde ocurrieron.
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Paloma subraya que José Alfredo fue siempre autobiográfico, y ya en sus primeras canciones, como aquella titulada “El hijo del pueblo”, muestra orgulloso su origen y narra, sucintamente, que nació en su pueblo, que su condición es humilde, pero también refleja su desprecio hacia falsos valores como el bullicio de una sociedad a la que considera espuria.
En “El hijo del pueblo” José Alfredo escribió algo similar: “Yo compongo mis canciones pa’ que el pueblo me las cante / y el día que el pueblo me falle / ese día voy a llorar”.
Son, en efecto, dos épocas distintas, pero son, como afirma la hija del compositor, “las dos caras del dios Jano, ya que una de ellas ve hacia el pasado, narra los orígenes; mientras que la otra ve hacia el futuro. Una abre la vida, la otra la cierra, la primera da la bienvenida, la segunda, en cambio, es una despedida”.
En ese ínterin, José Alfredo creó un universo que sigue abierto y que hemos cantado y seguimos cantando millones de seres humanos.
Este martes 19 de enero, el gran José Alfredo cumpliría 95 años.
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Dolores Hidalgo: Un Recorrido por los Sitios Emblemáticos
En el centro de Dolores Hidalgo, justo frente a la Plaza Principal, se alza majestuosa la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, uno de los lugares más simbólicos, que visité en mi ruta por los Pueblos Mágicos de Guanajuato.
No es solo una iglesia bonita; es el lugar donde, literalmente, comenzó la historia de México como nación.
Aquí, en la madrugada del 16 de septiembre de 1810, el padre Miguel Hidalgo y Costilla lanzó el Grito de Dolores, llamando al pueblo a levantarse contra el dominio español.
Visitar la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores no es solo una parada turística: es un momento para conectar con la historia, con la fe y con la esencia de un pueblo que vio nacer la lucha por la libertad.
Uno de los rincones más especiales que descubrí durante mi visita a Dolores Hidalgo se encuentra a un costado de la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, en un estrecho pasaje lleno de historia llamado el Callejón Casino Éxiga.
Este mural fue creado por el artista local Ignacio Aguilar durante la administración municipal 2006-2009, con la idea de rendir homenaje a los héroes y momentos clave del movimiento de Independencia de México.
Cada ciudad tiene un lugar que late con más fuerza, donde la vida cotidiana se mezcla con la historia, y en Dolores Hidalgo, ese lugar es su Plaza Principal, también conocida como el Jardín del Grande Hidalgo, que es el epicentro social, cultural e histórico de Dolores.
Desde sus bancas bajo la sombra de los árboles puedes ver de frente la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, el templo donde Miguel Hidalgo lanzó el famoso Grito de Independencia en 1810.
Justo en el centro de la plaza, se alza imponente el monumento a Miguel Hidalgo y Costilla, un homenaje eterno al padre de la patria.
En una de las esquinas más elegantes del centro histórico de Dolores Hidalgo, muy cerca de la Plaza Principal, se alza un edificio que parece detenido en el tiempo: la Casa de Visitas.
Pero la Casa de Visitas no solo tiene valor arquitectónico: también jugó un papel clave en el inicio de la Independencia de México.
Algo que no puedes dejar de probar en Dolores Hidalgo, son sus famosas y tradicionales «nieves» ( helados) de sabores que ni te imaginas, hay muchos puestos donde adquirirlas rodeando la Plaza Principal.
Ubicado a solo unos pasos del centro histórico, el Templo de la Tercera Orden Franciscana es uno de los tesoros más antiguos de Dolores Hidalgo, construido en 1755.
La casa, construida a mediados del siglo XIX, es una típica casona provincial con patios, huertas de naranjos, muros de adobe y techos altos con vigas de madera.
El museo ofrece un recorrido cronológico y temático por la vida y obra de José Alfredo a través de nueve salas, cada una nombrada con el título de alguna de sus canciones.
Visitar Dolores Hidalgo y no pasar por la tumba de José Alfredo Jiménez es casi como dejar un verso sin terminar.
La tumba, diseñada como un verdadero altar a su legado, está coronada por un enorme sombrero de charro y un zarape multicolor en forma de mural, símbolos inseparables de su imagen.
Durante mi paso por Dolores Hidalgo, hicimos una parada en La Santísima Trinidad, un lugar que superó todas mis expectativas.
Este desarrollo enoturístico, ubicado a solo unos minutos del centro, combina viñedos, arquitectura elegante, gastronomía, lavanda y olivos en un entorno cuidado hasta el último detalle.
Durante mi visita a Dolores Hidalgo, uno de los mejores momentos del día fue, sin duda, el desayuno en El Fruty Restaurante, un lugar acogedor y con mucho sabor local, ubicado en una casa típica del centro histórico, sobre la encantadora Calle Puebla.
50 Aniversario Luctuoso
El cantante y compositor Jose Alfredo Jiménez murió un 23 de noviembre d hace 50 años.
Dicen que cuando José Alfredo Jiménez se enteró de que le quedaban dos meses de vida llamó por teléfono a su amiga Chavela Vargas para invitarla a correrse "una última juerga" en la cantina de siempre.
Su fiesta de despedida en El Tenampa, ubicado en la icónica plaza de Garibaldi de la Ciudad de México, duró tres días y tres noches cargadas de tequila y rancheras que todavía hoy, medio siglo después de su muerte, siguen siendo himnos para la sociedad mexicana.
La sociedad mexicana se ha volcado para homenajear al embajador de las rancheras con motivo del 50º aniversario de su muerte, que cumplió el pasado 23 de noviembre.
En total, el Gobierno federal ha programado más de 80 actividades consagradas a su legado: conciertos en el Palacio de Bellas Artes, conferencias, exposiciones y documentales en el Festival Internacional Cervantino o trasladar la celebración del Festival José Alfredo Jiménez a su ciudad natal, en Dolores Hidalgo.
La inmensa mayoría de los mexicanos no le conocieron en vida, pero la calidad de sus composiciones, infinitamente versionadas por otros artistas como Luis Miguel, Juan Gabriel o Vicente Hernández, le han garantizado un espacio privilegiado en el olimpo de la música tradicional mexicana.
Su vida, intensa y fascinante, alimentaron su leyenda.
El 19 de enero de 1926 José Alfredo nació en Dolores Hidalgo, la cuna de la Revolución mexicana desde la que el cura Hidalgo lanzó su soflama insurgente en 1810.
Jiménez no tardó mucho tiempo en abandonar su lugar bajo los arcos para probar suerte como camarero en varias cantinas.
Ahí fue donde empezó su relación con la música: escribió sus primeras letras y aprendió de los mejores mariachis de la capital.
En 1948, acompañado por el trío Los Rebeldes, se estrenó en la radio y dos años más tarde, lanzó Yo, el primero de una larga lista de éxitos reconocidos con más de 100 premios internacionales, entre ellos 16 discos de oro.
Joaquín Sabina explicaba que con José Alfredo Jiménez "pasa lo que ocurre con los grandes de la canción: sí sabéis quién es, pero no sabéis que lo sabéis".
Los grandes artistas de su tiempo se peleaban por sus composiciones, las cuales abarcaban un amplio abanico de géneros, como el bolero, el corrido, la balada o el huapango.
Entre otros, escribió letras para Jorge Negrete, Pedro Infante, Javier Solís o la española María Dolores Pradera.
En el libro Cuando te hablen de amor y de ilusiones, el escritor Juan Villoro sostiene que en las canciones de Jiménez "México pudo verse en el espejo. El rencor, el despecho, la nostalgia dolorida, el revanchismo, la idolatría romántica, la desaforada necesidad de querer, ¡las chingadas ganas de llorar a gusto!".
El cantante también participó en varias películas de la época de oro del cine mexicano, como Póquer de ases (1952) o Guitarras de medianoche (1958).
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