María Jiménez: Biografía de una Artista Indomable
Es imposible no haber escuchado hablar de María Jiménez, una cantante de su talla está en boca de todos con canciones tan míticas como "Se acabó" o "La lista de la compra", pero su éxito no surgió de la noche a la mañana. María Jiménez Gallego nació en Sevilla, en el popular barrio de Triana, el 3 de febrero de 1950 y falleció el 7 de septiembre de 2023.
Fue una cantante, bailaora y actriz española, reconocida por su espíritu indomable y su contribución a la música y la cultura española. Jiménez tuvo que hacer frente a unos primeros años muy difíciles en los que parecía que no tenía hueco en el panorama musical, sin embargo la sevillana luchó hasta conseguir su sueño y triunfar sobre los escenarios, así lo mostró Lazos de Sangre en el documental con el que el programa homenajeó a la artista.
Primeros Años y Orígenes Humildes
María Jiménez nació un 3 de febrero de 1950 en el popular barrio de Triana, en Sevilla. Su familia era muy humilde, y nunca tuvo una vida fácil, aunque luchó con uñas y dientes para salir adelante y consiguió convertirse en una de las artistas más queridas de España.
Su padre, Gabriel Jiménez, era de ascendencia gitana y trabajaba cargando mercancías en los muelles. Su madre, María Gallego, se dedicó a servir cuando su padre enfermó. La familia vivía en una casa de una habitación, compartiendo el baño con todos los vecinos.
Como ella misma admitía en Canal Sur, cuando era pequeña pasó mucha hambre: “Eso no se olvida, el hambre mata. Yo he pasado mucha hambre y he luchado para que mi familia no la pasara”, reconocía en una entrevista con Toñi Moreno. Como admitía en ‘Lazos de sangre’, donde también se refería a que de niña había pasado hambre, la artista María Jiménez tuvo una infancia pobre pero feliz.
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“¡Vamos que si he pasado hambre! Más hambre que un caracol en la vela de un barco”, añadía, con su característico humor. “Un día que había un flan me dio mi hermano un manotazo y se lo comió. Si yo no maté ese día a mi hermano, no soy capaz de matar a nadie”, añadía.
En una entrevista con Jesús Quintero en ‘Ratones coloraos’, María Jiménez confesó que “desde que era muy niña he tenido que estar en la calle hasta las 7 de la mañana esperando que llegara alguien con dinero para cantarle un poquito y que me diera dinero para comer mañana”.
María Jiménez dejó el colegio para ayudar a salir adelante a su familia, y tuvo que emigrar para conseguirlo. “Yo me voy a Barcelona con quince años y medio, a una casa, de empleada de hogar. Nunca me ha sonado mal que me llamaran criada o chacha”, aseguraba.
Inicios en el Mundo del Espectáculo
Siendo una niña, María Jiménez empezó a trabajar de empleada doméstica, primero en Sevilla y luego en Barcelona, donde emigró cuando tenía quince años: "Me levantaba a las seis de la mañana y me acostaba a medianoche, siempre fregando, planchando y haciendo las comidas a los señores", explicaba.
Estando allí, un amigo la llevó a una casa en la que vivían varios hombres homosexuales, “y los maricones decían: '¿Que tú vas a estar aquí limpiando como tú cantas? Tú te vienes 'p’acá'. Uno me puso una flor, otro unos zapatos, otro una falda. Y me quité de limpiar”. Así, contaba en ‘Lazos de sangre’ cómo empezó a cantar en la taberna flamenca Villa Rosa de Barcelona, cobrando 200 pesetas diarias.
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Dejó su trabajo como limpiadora para comenzar a bailar en los tablaos de Sevilla en los que coincidió con Raimundo Amador. El músico reconoce que era un trabajo en el que "casi no les pagaban, pero en el que aprendían mucho", pero cuando estás empezando eso es casi lo que más importa: trabajar y aprender.
Después, volvió a Sevilla, donde empezó a cantar en una taberna de Triana. “Lo primero que hice fue comprarme una nevera, porque no teníamos nevera en casa”, confesaba. Estos serían los orígenes de una artista que se hizo a sí misma a base de esfuerzo, sufrimiento y valentía.
Autodidacta y Adelantada a su Tiempo
Autodidacta y adelantada a su tiempoMaría Jiménez fue transgresora, una gran defensora de la nueva copla y atemporal. Era una artista hecha a sí misma, nunca recibió clases de baile ni de canto y, por eso, ella siempre consideró su trabajo en los tablaos flamencos como su verdadera escuela. Un lugar en el que pudo aprender la mejor forma posible, repitiendo, a base de ensayos y esfuerzo.
En la misma entrevista explicaba que su abuelo era gitano. “Y no me enteré hasta que no se murió mi padre. Yo cantaba en Los Gallos, y los gitanos decían que yo no podía ser paya, que tenía que ser gitana”. Al morir su padre, relataba, “me dice mi hermana: 'Tengo un recado para ti de papá. Eres gitana'. Y no me lo había dicho nunca”. El motivo de esconderle esta parte de su vida también lo desvelaba María Jiménez a Jesús Quintero: “Mi abuelo, que tenía muchas varas, se jugó a mi abuela a las cartas y la perdió, por eso renegó de su padre”.
Después, volvió a Sevilla, donde empezó a cantar en una taberna de Triana. “Lo primero que hice fue comprarme una nevera, porque no teníamos nevera en casa”, confesaba.
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Ascenso a la Fama
María Jiménez tuvo que hacer muchos sacrificios para llegar a ser la mujer que hoy conocemos, como dice Ángel Antonio Herrera, la actriz tampoco ha negado nunca que "a veces tuvo que acostarse con gente para sacar adelante alguno de sus primeros proyectos". La sevillana confesaba que su primer sueldo producto de su trabajo en los tablaos lo destinó a comprarse una nevera, algo que necesitaba con urgencia.
Pero después de aquello llegarían muchos más proyectos, cantaba en los gallos y fue ahí donde la apodaron "la gitana ye-yé", un apodo que más tarde le cambiarían por "La Pipa". En 1976 publicó su primer disco que incluía rumbas, tangos, bulerías, boleros, rancheras y baladas de Silvio Rodríguez, Lolita de la Colina y Amancio Prada.
Su primer papel como actriz fue en la película Manuela y participó también en la banda sonora donde coincidió con Gonzalo García-Pelayo, quien se encargaría de producir su primer disco. En ese disco se encuentra "Con golpes de pecho", una ranchera que María Jiménez convirtió en un éxito en nuestro país utilizando un estilo más flamenco. Unos primeros trabajos que recordamos en este homenaje en Lazos de sangre y que disfrutamos como la primera vez.
Cuando el productor Gonzalo García Pelayo la conoció en Sevilla, inmediatamente le propuso grabar un disco. "María Jiménez forma parte de nuestra historia colectiva. Dos años después, en 1978, publicó su segundo álbum, en el que se incluía “Se acabó”, probablemente su tema más popular, donde narra, con esa mezcla de rabia y firmeza en la que ella tan bien se movía, el final de una relación de malos tratos.
María Jiménez siempre ofreció actuaciones huracanadas y entrevistas explosivas. Solo se desmoronó a mediados de los ochenta, tras la trágica muerte de su hija. Sin embargo, su resurrección en los dos mil fue espectacular. Primero fue El Lichis, líder del grupo La Cabra Mecánica, el que la impulsó compartiendo “La lista de la compra”. Después, en 2002, vino el reencuentro con García Pelayo, quien le propuso grabar un disco con versiones de Joaquín Sabina, bajo el título Donde más duele.
Con casi cincuenta años de carrera musical, María Jiménez ha dejado una veintena de álbumes, además de algunas películas y series de televisión como Hostal Royal Manzanares o Amar en tiempos revueltos. María Jiménez forma parte de nuestra historia colectiva.
Vida Personal y Matrimonio con Pepe Sancho
El 1 de junio de 1980 María había contraído matrimonio con el actor valenciano Pepe Sancho, quien adoptó a María del Rocío y le dio sus apellidos. Tres años después, en febrero de 1983, nació Alejandro, fruto de aquel tormentoso matrimonio, que se separó un año después.
Tras la muerte de Rocío, Pepe y María volvieron a casarse en Costa Rica, y años después se volvieron a separar un par de veces más hasta su ruptura definitiva. Más de dos décadas de idilios y desencuentros, en el que las continuas infidelidades por parte de él terminaron de la peor manera. Estuvo casada con el ya fallecido actor José Sancho, con quien mantuvo una tormentosa relación que incluye dos matrimonios, uno de 1980 a 1984 y el otro entre 1987 y 2002.
En su libro de memorias Calla, canalla, María se explaya sin filtro, llegando a afirmar: «Mi marido no me quiso nunca. Son muchos y muy duros los episodios de malos tratos físicos y psicológicos que María soportó, como consecuencia de aquella relación tóxica que mantuvieron durante 22 años, hasta que llegó la denuncia definitiva en 2004.
El actor, que falleció en 2013, le hacía la vida imposible, versión que corroboraron siempre su hijo, Alejandro Sancho, la hermana de la cantante, Isabel Jiménez y sus más allegados. «El día de la boda casi me separo de él, por la que me formó en la venta de Antequera, donde se celebró el enlace y el banquete. Se puso celoso con alguien durante las celebraciones y yo estaba tan enfadada que le prohibí la entrada en mi casa de la calle Betis.
Él comenzó a llorar y yo acabé sintiéndome culpable. Pepe Sancho siempre negó los malos tratos de los que se le acusaba, episodios que llegaron a escenas tan surrealistas que parecía imposible que pudieran sobrevivir al amor y a esa pasión enfermiza que ambos experimentaban. Pero María fue poco a poco reaccionando a base de palizas, bofetadas y puñetazos.
En una entrevista llegó a desvelar un capítulo aterrador: «Un día llegó a casa y me rajó la cara. Me volví loca cuando me vi en el espejo. Yo fui al dormitorio donde tenía una pistola guardada, lo llamé a gritos y le apunté con el arma. Se tiró al suelo, muerto de miedo. Yo le dije: “No te voy a matar, porque no soy una asesina, pero bien que te lo mereces”, y disparé para otro lado.
Finalmente, María quedó conforme con la sentencia, en la que se declaró a Pepe Sancho culpable de los delitos continuados de violencia de género y eso la tranquilizó.
La Trágica Muerte de su Hija Rocío
Y en la Andalucía de los señoritos mantuvo un idilio con un importante ganadero de una familia muy conocida, y fruto de aquella relación nació su hija María del Rocío Asunción Jiménez, el 9 de septiembre de 1968, cuando María contaba tan solo dieciocho años.
La gran tragedia de su vida fue la muerte de su querida hija, en la madrugada del 7 al 8 de enero de 1985, con tan solo 16 años, en un accidente de tráfico en Madridejos (Toledo). María no podía creer la noticia. Ella pensaba que la niña estaba en un tren camino del colegio donde estudiaba. El propio Pepe Sancho había acercado a Rocío a la estación y, por eso, la incredulidad por lo ocurrido fue aún mayor.
Aquel golpe sumió a la artista en una profunda depresión. Se alejó de las cámaras y se volcó en su otro hijo, Alejandro, al que llegaron incluso a dar clases en su propia casa porque no soportaba la idea de separarse de él.
"Llegué a darme golpes contra la pared, del dolor tan grande que sentía". El suceso provocó que ella y Pepe se reconciliaran y se volvieron a casar por lo civil en Costa Rica, en 1987.
Últimos Años y Legado
En sus últimas apariciones públicas, utilizaba una silla de ruedas por sus problemas de movilidad pero seguía acudiendo a programas de televisión como el 'Sálvame Deluxe' en 2021 donde habló de Isabel Pantoja y a algunos eventos como uno de los últimos en los que la vimos, en abril de 2022, en un evento de 'Tío Pepe' en Sevilla.
Una de sus últimas apariciones públicas tuvo lugar en noviembre de 2022, en la presentación de la Fundación que lleva su nombre para luchar contra la violencia machista y favorecer la integración social del colectivo LGTBI. Reapareció en noviembre de 2022 en la presentación de la Fundación que lleva su nombre para luchar contra la violencia machista y favorecer la integración social del colectivo LGTBI.
María Jiménez ha padecido diversas enfermedades. En 2013 fue diagnosticada de un cáncer de mama, del que la artista anunció en 2016 que estaba totalmente recuperada. En 2019, pasó tres meses en coma tras ser operada de una grave obstrucción intestinal y, en el año 2013, fue operada de un cáncer de mama.
Los últimos años los pasó en Chiclana de la Frontera, Cádiz, y viajaba mucho a Toledo, donde residía su hijo, que en agosto de 2016 la convirtió en abuela de una niña, Julia. Pero sus últimos días estaba instalada en su Sevilla natal donde ha fallecido en su casa de Triana.
Con su canción “Se acabó”, poderoso grito contra el maltrato machista, marcó una era y se convirtió en un himno, hoy más presente que nunca, contra la violencia de género. Alguien dijo que, en la música, reduciéndolo todo a su núcleo más elemental, hay dos tipos de cantantes: los que interpretan la canción y los que son la propia canción. Unos la cantan y otros la viven.
Entre los segundos el riesgo es mayor y a ese grupo perteneció sin duda María Jiménez, quien se proyectó en sus propias canciones con una intensidad y una emoción que contagiaron a todo un país. Porque España amó a María Jiménez -primero durante la Transición-, a su melena salvaje, a su voz grave, a su mirada voluptuosa como un presagio de todos los cambios que el país experimentaba y, más tarde, a finales de los 90, abollada, dolorida, como un símbolo de lucha y supervivencia. Y todos nos solidarizamos con ella.
«Con profunda tristeza y dolor en nuestros corazones, despedimos hoy a María Jiménez, mujer amada y respetada por su compromiso inquebrantable con su familia, amigos y admiradores. Un espíritu indomable, una personalidad arrolladora, una mujer fuerte y valiente que luchó contra todas las adversidades más allá de lo imaginable». Así compartía su dolor con toda España su hijo Alejandro Jiménez, a las pocas horas de su fallecimiento, el 7 de septiembre de 2023.
La hermana de la cantante, Isabel Jiménez, explicó cómo María esperó a que llegara su hijo al centro médico en el que se encontrada ingresada para morir: «Falleció diez minutos después de que llegara su hijo al hospital. Su capilla ardiente se instaló en el Ayuntamiento de Sevilla, cosechando más de treinta mil visitas de personas anónimas que quisieron despedir a la artista que llevó su ciudad y su barrio de Triana por bandera durante toda su vida.
Tal y como había manifestado siempre, se cumplió su deseo, y el féretro viajó en un coche fúnebre de caballos hasta la Real Parroquia de Santa Ana, donde fue bautizada y donde contrajo matrimonio religioso con Pepe Sancho. La causa de su muerte fue, finalmente, un cáncer de pulmón, si bien ya había superado otros dos con anterioridad: el primero, de mama, diagnosticado en 2013, del que se recuperó totalmente en 2016. En 2017 se le detectó un cáncer de garganta y en 2019 comenzaron los problemas intestinales y gástricos.
Todo apuntaba a un cáncer de colon que, finalmente, se tradujo en una obstrucción intestinal de la que fue operada de urgencia en Cádiz, y que casi le cuesta la vida, manteniéndola en la UCI más de tres meses. A pesar de su quebrantada salud, María Jiménez nunca perdió su eterno optimismo.
«Como he vuelto a nacer, voy a cantar una canción que escribí hace muchos años. Tengo ganas de cachondeo». Y se arrancaba con “Resurrección de la alegría”, un canto a la vida y toda una declaración de intenciones. Le flojeaban las piernas, pero no la cabeza ni la voz. Y es que nada en la vida de la cantante fue fácil, ni en lo personal ni en lo profesional.
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