Paracetamol y Alcohol: Efectos y Riesgos de la Combinación
El alcohol es la sustancia psicoactiva más consumida en España, y su consumo puede aumentar en épocas como el verano. Por ello, el Consejo General de Colegios de Farmacéuticos de España advierte de los riesgos para la salud derivados del consumo simultáneo de alcohol y medicamentos.
Interacciones entre Alcohol y Fármacos
Lo primero que hay que saber es que las interacciones entre los fármacos y el alcohol son bidireccionales; es decir, los fármacos pueden influir en el comportamiento del alcohol y sus efectos en nuestro organismo y, el alcohol, a su vez, puede influir en el comportamiento de los fármacos, aumentando o reduciendo su concentración, potenciando sus efectos adversos o aumentando o reduciendo sus efectos. También hay que diferenciar entre un consumo agudo y el crónico.
Si una persona toma alcohol de manera crónica, metabolizará más rápidamente algunos fármacos, por lo que el efecto farmacológico será menos duradero y se reducirá su actividad. En cambio, cuando el consumo de alcohol es agudo, de forma ocasional, hace que el organismo no metabolice determinados fármacos como debería, por tanto, las concentraciones de estos medicamentos pueden verse aumentadas con el consiguiente incremento del riesgo de reacciones adversas o, en ocasiones, de sus efectos.
Factores que Influyen en la Interacción
En las personas mayores, los procesos de metabolismo y eliminación de muchos fármacos están reducidos, por lo que muchas veces son necesarias dosis inferiores a las del resto de la población. En el caso del alcohol, también está disminuido el metabolismo, por presentar una reducción fisiológica de la actividad hepática relacionada con el metabolismo y menor agua corporal.
Las mujeres presentan menos cantidad de una enzima en la mucosa gástrica que elimina una parte del alcohol en el sistema digestivo y, por tanto, condiciona su absorción. A lo que hay que añadir el hecho de que tienen menor masa y una mayor proporción de grasa corporal. Así, en ocasiones, aunque los fármacos y el alcohol se tomen en momentos distintos del día, la interacción puede ser la misma, ya que los efectos de ambos pueden seguir perdurando en el tiempo.
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Medicamentos que Interactúan con el Alcohol
Entre los medicamentos que más problemas pueden causar al combinarse con alcohol, se encuentran:
- Opioides: Empleados para tratar el dolor grave que no responde al tratamiento con otros medicamentos.
- Ansiolíticos (Benzodiazepinas): Los efectos serían similares a los descritos para los opioides, aunque menos marcados. No obstante, los efectos de la interacción pueden llegar a ser muy graves cuando se produce un consumo en dosis elevadas de alcohol, del fármaco o de ambos.
- Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs): Como el ibuprofeno, el naproxeno o el ácido acetil salicílico, para los cuales la combinación con el alcohol provoca un efecto aditivo sobre la irritación gástrica que ya presentan de base estos fármacos.
- Paracetamol: Se debe tener en cuenta que durante el metabolismo de este fármaco se produce un compuesto muy reactivo que, en condiciones fisiológicas normales y cuando el paracetamol se usa en la dosis recomendada, no llega a generar toxicidad sobre el hígado. Sin embargo, el consumo (especialmente el consumo crónico elevado) de alcohol puede modificar la capacidad del hígado de metabolizar el paracetamol y aumentar su toxicidad.
- Antihipertensivos: El consumo crónico de alcohol aumenta la presión arterial, pudiendo interferir en la eficacia del tratamiento, algo que no ocurre con la ingesta de pequeñas cantidades.
- Antidiabéticos: El alcohol tiene un efecto hipoglucemiante (desciende los niveles de glucosa en sangre), por lo que podría potenciar los efectos de los medicamentos empleados para tratar la diabetes, como la metformina. Igualmente, se ha descrito una reacción adversa poco frecuente, como es la acidosis láctica, que puede llegar a ser muy grave y cuyo riesgo aumenta al tomar alcohol en pacientes tratados con metformina.
- Antibióticos: Las interacciones entre el alcohol y algunos antibióticos pueden ser también clínicamente relevantes, por lo que se debe valorar cada caso.
Paracetamol y Alcohol: Un Riesgo Particular
Entre los medicamentos que más problemas pueden causar al combinarse con alcohol, el farmacéutico ha citado el paracetamol. «En dosis altas y habituales, combinado con alcohol, puede potenciar la toxicidad hepática», ha advertido.
Con el paracetamol ocurre tanto o más de lo mismo. Se trata de un analgésico que tiene un perfil de seguridad altísimo y es utilizado habitualmente para combatir desde fiebres moderadas a dolores de garganta derivados de procesos catarrales. "El consumo agudo de alcohol disminuye la actividad de las enzimas del hígado que intervienen en el metabolismo de algunos fármacos como éste", explica Aliaga. El enlentecimiento del metabolismo aumenta la concentración de este medicamento en los órganos receptores y, con ello, también su actividad y efectos adversos.
Efectos Secundarios Comunes
Los efectos secundarios de los medicamentos dependen en gran medida del fármaco que se esté tomando, pero en general los más comunes debido a la mezcla con alcohol son náuseas, vómitos, dolor de cabeza, mareos, y somnolencia; y en casos más graves hemorragias, alteraciones cardíacas o dificultad respiratoria.
Entre los tratamientos con más efectos adversos en caso de mezclarse con alcohol se encuentran los somníferos o los medicamentos para el abordaje de problemas de salud mental, así como aquellos utilizados para la diabetes, para el control de la tensión o para evitar trombos.
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Recomendaciones Finales
Caballero ha insistido en la importancia de informar al médico o farmacéutico sobre el consumo de alcohol antes de iniciar un tratamiento.
Aliaga asegura que el tipo de bebida no es un factor que influya en el mayor o menor efecto que tiene en nuestro cuerpo la interacción del ibuprofeno o el paracetamol con el alcohol. "Hay estudios que hablan de la menor interacción del vino que la cerveza o los licores. Tal y como confirma la médica, lo que sí influye es el volumen de alcohol que tiene la cerveza, el vino o la ginebra. "La gradación es la proporción de etanol que tiene la bebida. Así, a pesar de los mitos y la desinformación, lo más prudente es seguir la lógica que nos dice que no conviene beber ni una gota de alcohol mientras nos encontramos en tratamiento.
"En ningún caso se recomienda el uso de estos fármacos con el alcohol ya que es imposible conocer todos los factores que en un momento dado pueden llevarnos a la aparición de un efecto adverso fatal", finaliza.
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