¿Dónde nació J. Robert Oppenheimer? El cerebro detrás de la bomba atómica
El 16 de julio de 1945, a las 5:29 horas de la mañana, la vida de un hombre cambió para siempre. Este hombre era el físico Robert Oppenheimer, director del conocido como Proyecto Manhattan (un proyecto creado por el gobierno de Estados Unidos destinado al desarrollo de armas atómicas).
Cuando Oppenheimer presenció en Alamogordo, Nuevo México, la bola de fuego previa al hongo nuclear durante la prueba Trinity (nombre en clave que recibió la detonación del dispositivo nuclear) afirmó que el mundo ya nunca volvería a ser igual. Según cuenta la historia, el científico pronunció una frase extraída del poema épico hindú Bhagavad Gita: "Ahora me he convertido en la Muerte, el destructor de mundos".
La figura de J. Robert Oppenheimer ha cobrado relevancia debido al estreno de la película 'Oppenheimer', dirigida por Christopher Nolan y protagonizada por Cillian Murphy, estrella de la serie 'Peaky Blinders'. La película, de tres horas de duración, explora la vida y el legado de este físico teórico estadounidense, conocido principalmente por su papel en el desarrollo de la bomba atómica durante la Segunda Guerra Mundial.
Un hombre polifacético: nacimiento y educación
J. Robert Oppenheimer nació el 22 de abril de 1904 en Nueva York. Hijo de una pareja de inmigrantes judíos de origen alemán que hicieron fortuna en el sector textil. Desde temprana edad, Oppenheimer demostró una inteligencia y curiosidad excepcionales. Tenía múltiples intereses, lo que le llevó a estudiar filosofía, literatura e idiomas (se dice que tenía tanta facilidad para los idiomas que llegó a aprender italiano en un mes, según National Geographic).
Tras recibir sus primeros años de formación en la Ethical Culture Society School de Nueva York, sus problemas de salud hicieron que ingresara en la Universidad de Harvard con un año de retraso, lo cual compensó graduándose en química en solo 3 años con los más altos honores. En Harvard se interesaría por la termodinámica y la física experimental, materia de la cual en los Estados Unidos todavía no existían centros de reconocimiento internacional, por lo que continuó con sus estudios en Europa.
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Así, fue aceptado como estudiante de posgrado en el famoso Laboratorio Cavendish, nombre del Departamento de Física de la prestigiosa Universidad de Cambridge, que en aquel entonces estaba dirigido por el físico y químico neozelandés Ernest Rutherford. El joven Oppie no era muy hábil trabajando en el laboratorio, por lo que prefirió decantarse por la física teórica y se graduó con la máxima nota: summa cum laude en 1925.
En 1926 se matriculó en la Universidad de Göttingen, en Alemania, para estudiar bajo la supervisión del físico y matemático alemán Max Born. Göttingen era por entonces uno de los principales centros de física teórica de toda Europa. Allí Oppenheimer conocería al futuro Premio Nobel de física Paul Dirac. Posteriormente, Oppenheimer estudió en varias universidades más: en Leiden junto a Paul Ehrenfest, en Utrecht donde colaboró con Hendrik Kramers y en Zúrich donde trabajó con el profesor Wolfgang Pauli.
Tras obtener su doctorado en física en la Universidad de Gotinga, Alemania, Oppie, diminutivo por el cual era conocido entre sus allegados, regresó a Estados Unidos y se convirtió en profesor de física teórica en la Universidad de California, Berkeley. Solo un año después comenzaría su carrera como profesor en Instituto Tecnológico de California -Cal Tech- y la Universidad de California en Berkeley, donde entabló amistad con el premio Nobel de Química, Linus Pauling.
Las primeras investigaciones de Oppenheimer estarían enfocadas a los procesos energéticos de las partículas subatómicas, incluidos electrones, positrones y los rayos cósmicos. También realizó trabajos innovadores sobre estrellas de neutrones y agujeros negros, espectroscopia y teoría cuántica de campos. Además de sus logros académicos a Oppenheimer se le atribuye la excepcional formación de toda una generación de físicos estadounidenses entusiasmados por sus cualidades de liderazgo e independencia intelectual.
El Proyecto Manhattan y la Bomba Atómica
Poco después, Oppenheimer fue seleccionado para liderar el Proyecto Manhattan, una iniciativa ultrasecreta destinada a construir un arma que pudiera cambiar el rumbo de la Segunda Guerra Mundial. Así se convirtió en el creador de la bomba atómica. Desarrolló las bombas que fueron arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki.
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En 1942, con Estados Unidos involucrado en la Segunda Guerra Mundial, el gobierno estableció el famoso 'Proyecto Manhattan', una iniciativa secreta destinada a construir la bomba atómica antes que sus enemigos. Oppenheimer fue elegido para liderar este proyecto debido a su vasto conocimiento en física teórica y sus habilidades organizativas. Bajo la dirección de Oppenheimer, se estableció un laboratorio en Los Álamos, Nuevo México, donde se llevó a cabo la investigación y el desarrollo de la bomba atómica.
El proyecto reunió a un equipo de científicos e ingenieros brillantes, quienes enfrentaron desafíos técnicos y éticos sin precedentes en la historia de la ciencia. Finalmente, el proyecto Manhattan cumplió su meta el día 16 de julio de 1945 con la prueba Trinity que tuvo lugar cerca de Álamo Gordo, en Nuevo México.
El 6 y 9 de agosto de 1945, las bombas atómicas fueron lanzadas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, respectivamente, llevando a la rendición de Japón y poniendo fin a la Segunda Guerra Mundial. Una vez desarrollada la bomba nuclear, muchos de los científicos participantes en el proyecto mostraron su reticencia a ser empleada, sobre todo contra la población civil.
Dilemas éticos y morales
A medida que el proyecto avanzaba, Oppenheimer se enfrentó a dilemas éticos y morales que surgieron de la creación de un arma de destrucción masiva. Si bien era consciente del poder destructivo de la bomba atómica y de las consecuencias devastadoras que podría tener en la guerra, Oppenheimer también creía firmemente que esta arma podría poner fin al conflicto y salvar vidas al evitar una invasión terrestre de Japón.
El científico, a pesar de que ser considerado como héroe tras la Segunda Guerra Mundial, siempre mostró un gran pesar por las víctimas inocentes que había provocado su trabajo. En una visita al presidente Harry S. Truman, Oppenheimer, y frente a un sorprendido presidente, dijo que sentía tener "las manos manchadas de sangre".
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Después de la guerra, Oppenheimer se convirtió en un firme defensor de la paz y trabajó arduamente para evitar una carrera armamentista nuclear y promover la no proliferación de armas atómicas. Ocupó el cargo de asesor jefe en la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos que se creó tras la Segunda Guerra Mundial y, desde allí, abogó por el control internacional del poder nuclear. Sus mensajes se dirigían a evitar la proliferación de armamento nuclear y frenar la carrera armamentística entre Estados Unidos y la antigua Unión Soviética.
¿Flirteos con el comunismo?
Los propios amigos de Oppie lo definían como un hombre de carácter difícil. En la década de 1920, el científico parecía vivir al margen del mundo: no leía los periódicos ni escuchaba la radio. Se enteró del "crack" de Wall Street mientras paseaba con el físico y posterior premio Nobel Ernest Lawrence ¡seis meses después de que ocurriese! Afirmó que la primera vez que votó fue durante la elecciones presidenciales del año 1936, a pesar de que años antes ya había empezado a interesarse por la política internacional.
Oppenheimer fue un patriota leal a su país que durante la década de 1930 y 1940 se vio atraído por las ideas comunistas y de izquierda, al igual que muchos intelectuales de la época. En 1934, Oppenheimer destinó parte de su salario a apoyar a los físicos que huían de la Alemania nazi, e incluso luchó para conseguirle a Bob Server (futuro miembro del Proyecto Manhattan) un puesto en la Universidad de Berkeley, aunque el director del departamento de física de la Universidad, Raymond Birge, se lo denegó afirmando de que "con un judío en el departamento ya es suficiente".
En 1936, Oppenheimer comenzó una relación sentimental con Jean Tatlock, la hija de un profesor de literatura de Berkeley, y a partir de entonces, y como muchos intelectuales en la época, empezó a sentirse atraído por las ideas comunistas y de izquierdas. Aunque nunca se afilió oficialmente al Partido Comunista de Estados Unidos, algunas evidencias sugieren que mantuvo relaciones con personas involucradas en actividades comunistas. Esto atrajo la atención del FBI, que lo incluyó en el Índice de Detención Preventiva, una lista de personas que debían ser arrestadas en caso de emergencia nacional.
Acusaciones infundadas y el final de su carrera
Contra todo pronóstico, Oppenheimer fue incluido entre los científicos que compusieron el elenco del Proyecto Manhattan, a pesar de que el FBI había empezado a investigarle en 1941 para comprobar si militaba en el Partido Comunista de Estados Unidos. Lo que sí pudieron confirmar es que formaba parte del Comité Ejecutivo de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles, considerada, según la agencia de investigación, una organización que servía de tapadera para realizar actividades comunistas.
Por todo ello causó cierto estupor que Leslie R. Groves, alto mando del Proyecto Manhattan y supervisor de la construcción del Pentágono, pusiera al frente del proyecto a Robert Oppenheimer. Pero es que el general lo consideraba la persona más idónea para llevarlo a cabo, a pesar de los informes del FBI. Tras el estallido de las dos bombas atómicas en suelo japonés, en Hiroshima y en Nagasaki, el orgullo que había sentido Oppenheimer tras las pruebas de Nuevo México se convirtió en un terrible sentimiento de culpa.
Pero en su papel como consejero político del GAC y debido a la sombras que se cernían sobre él por sobre su simpatía con los comunistas, Oppenheimer se fraguo muchos enemigos, sobre todo en el FBI, entonces dirigido por J. Edgar Hoover. Por ello, en 1953, Oppenheimer fue acusado de ser un riesgo para la seguridad y el propio presidente Dwight David Eisenhower le pidió su renuncia. Al este negarse a renunciar, se celebró una audiencia de seguridad en la cual fue declarado no culpable de traición, pero en la que, sin embargo, se dictaminó que no debía tener acceso a secretos militares.
En consecuencia, su contrato como asesor de la Comisión de Energía Atómica fue cancelado; todo a pesar de que la Federación de Científicos Estadounidenses salió inmediatamente en su defensa, convirtiéndolo en el símbolo de lo que puede llegar a ocurrir cuando un científico, tras hacer un descubrimiento polémico, se sume en un mar de dudas morales y por ello se convierte en víctima de una caza de brujas.
Privado de poder político, el físico pasaría los últimos años de su vida elaborando ideas sobre la relación entre la ciencia y su papel en la sociedad y recorriendo Europa y Japón dando charlas. Se dice también que a partir del momento de la auditoría, Oppenheimer comenzó a comportarse como un animal herido, retirándose paulatinamente a una vida cada vez más sencilla.
Diez años más tarde, en 1963, el presidente Lyndon B. Johnson le hizo entrega del premio Enrico Fermi de la Comisión de Energía Atómica, y en 1966 Robert Oppenheimer moría como consecuencia de un cáncer de garganta. El 18 de febrero de 1967 fallecía a causa de un cáncer y sus cenizas eran esparcidas en el mar frente a su casa en St. John, en las Islas Vírgenes, un área conocida ahora como "playa de Oppenheimer".
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