Santiago Ramón y Cajal: Nacimiento y Trayectoria del Padre de la Neurociencia Moderna

30.10.2025

D. Santiago Ramón y Cajal, histólogo español, es reconocido como el padre de la neurociencia moderna por sus estudios sobresalientes sobre la anatomía microscópica del sistema nervioso, sus observaciones sobre la degeneración y regeneración del sistema nervioso y por sus teorías sobre la función, el desarrollo y la plasticidad de prácticamente todo el sistema nervioso.

Nacimiento e Infancia

Don Santiago Ramón y Cajal nació en Petilla de Aragón (Navarra) el día 1º de mayo de 1852. Hijo de D. Justo Ramón Casasús y Antonia Cajal, vio la luz por primera vez, en tierras administrativamente navarras. Su padre, Don Justo, era el Médico de la localidad y con afición a los estudios anatómicos, como más tarde demostró.

La infancia de Cajal fue itinerante por las poblaciones aragonesas de Larrés (1854), Luna (1855), Valpalmas (1856) y Ayerbe (1860). De carácter travieso y tremendamente activo, Santiago mostró, desde pequeño, aptitud por las artes plásticas. Su inteligencia, sin embargo, no tuvo demasiado reflejo en su vida como estudiante.

A los 10 años conocía ya todos los huesos del esqueleto. Aficionado al dibujo e interesado en el estudio de las Bellas Artes, Ramón y Cajal, disuadido por su padre, terminó cediendo y se matriculó -siguiendo la estela paterna- en la modesta Escuela de Medicina fundada por la Diputación Provincial y el Ayuntamiento de Zaragoza.

Formación Académica y Militar

En 1870, toda su familia se trasladó a Zaragoza, donde cursó la carrera de Medicina. Cajal pareció centrarse un poco en la facultad. En 1873, una vez obtenido el título de licenciado y tras ganar unas oposiciones a médico militar, Ramón y Cajal estuvo ocho meses en el ejército militar de Cataluña prestando servicio en la guerra contra los carlistas.

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Tras sentar plaza en la sanidad militar, en 1874 es destinado a Cuba. Sin embargo, pronto se contagió de paludismo y después de disentería. Víctima del paludismo, el joven Santiago volvió a España en 1875.

El año 1875 marcó también el inicio del doctorado de Cajal y, del mismo modo, de su vocación científica. En 1877, obtuvo el doctorado en la Universidad de Madrid, con la Tesis titulada Patogenia de la Inflamación.

Primeros Pasos en la Ciencia

Él mismo se costeó su primer microscopio antes de ganar, en 1876, una plaza de practicante en el Hospital Nuestra Señora de Gracia de Zaragoza. Poco más de un año después, tendría lugar su investidura como doctor en Madrid. En 1878 enfermó de tuberculosis siendo nombrado en 1879 Director de Museos Anatómicos de Zaragoza, plaza que desempeñó hasta que obtuvo la cátedra de Anatomía General de la Universidad de Valencia en 1883.

Consciente de las limitadas posibilidades científicas que ofrecía la anatomía descriptiva, Ramón y Cajal comenzó a mostrar interés por la anatomía microscópica de los tejidos orgánicos, la histología.

Trasladado a Valencia en 1883, esta ciudad vivió la primera etapa investigadora del Nobel. Epidemia de cólera en Valencia, realiza informes sobre el mismo y la Diputación Provincial de Zaragoza le regala un miscroscopio. Se interesa por la hipnosis.

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Pero la familia volvería a hacer pronto las maletas, con destino a Barcelona. En 1887 se decidió una profunda reforma de los estudios de Medicina, y en virtud de una nueva oposición ocupó la recién creada Cátedra de Histología Normal y Patología de Barcelona.

Descubrimientos y Reconocimiento Internacional

En 1888 el joven investigador español descubrió que el sistema nervioso, incluido el cerebro, está compuesto de entidades individuales, más tarde denominadas neuronas. El año 1888 fue para él «un año cumbre» por sus geniales y asombrosos descubrimientos, que dieron a luz la teoría neuronal en la estructura íntima del sistema nervioso.

Las investigaciones de Cajal demostraron con datos inequívocos la individualidad de las células nerviosas y la terminación por contacto de sus prolongaciones, desmintiendo de modo terminante la teoría reticular entonces dominante, seguida, incluso, por el propio Golgi. Publicó, sin éxito, sus hallazgos en revistas extranjeras y, ante la poca acogida que tuvieron, decidió presentarlos en el congreso que la Sociedad Anatómica Alemana celebró en Berlín en octubre de 1889.

Sin ninguna ayuda gubernamental, viajó a Berlín cargado con el material necesario y con todos sus ahorros (500 pesetas); allí convenció, con sus muestras, a la máxima autoridad en el terreno histológico, Albert von Kölliker, al que se sumaron, poco después, casi todos los principales neurohistólogos europeos, que aceptaron la nueva concepción de la estructura del sistema nervioso propuesta por el español. A partir de ese momento, Ramón y Cajal recibió la invitación de numerosas universidades para hablar de sus investigaciones: Inglaterra, Estados Unidos, Italia, Suiza, etc.; y a su primera investigación siguieron otras.

Ese impacto mundial tuvo fecha: 1895. Intensifica sus contactos con revistas centroeuropeas. Intensifica sus trabajos sobre el desarrollo embrionario del sistema nervioso. Nace su séptimo hijo: Luis. Funda la Revista Micrográfica.

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En 1900 fue galardonado con el importante Premio de Moscú, que le concedió el XIII Congreso Internacional de Medicina, reunido en París. En España se celebró en su honor una gran fiesta nacional académica y el Gobierno le concedió las Grandes Cruces de Isabel la Católica y de Alfonso XII. Entre tanto, Cajal era invitado y agasajado por todas las Universidades más prestigiosas del mundo, anhelando su presencia y enseñanzas.

Sus éxitos en este ámbito se sucedieron a lo largo de su vida, culminando, en 1906, con la concesión del Premio Nobel de Medicina. Hasta un día cualquiera del mes de octubre de 1906, en que recibió en su domicilio un telegrama de Estocolmo, redactado en alemán, en el que se le comunicaba llanamente la concesión del Premio Nobel de Medicina. España entera vibró de entusiasmo ante este universal y más preclaro de sus hijos. Su trabajo y su aportación a la neurociencia se verían reconocidos, finalmente, en 1906, con la concesión del Premio Nobel, galardón que compartió con el italiano Golgi, cuyo método de tinción aplicó Cajal durante años.

Tras su regreso, le siguieron otros tantos triunfos e invitaciones, desde la Medalla Helmhotzel (1905), al Premio Nacional de Moscú (1900), pasando por los nombramientos de doctor honoris causa de las universidades de Clark, Boston y Cambridge en 1899, el mismo año en el que publicó el tercer fascículo de su Textura del sistema nervioso del hombre y los vertebrados, que se completaría en 1900 y 1901.

Legado y Últimos Años

En 1902, fue nombrado director del "Laboratorio de Investigaciones Biológicas", un centro de investigación fundado por orden de Su Majestad el Rey Alfonso XIII con motivo de la concesión en 1900 del Premio Moscú a Santiago Ramón y Cajal. Como presidente de la JAE (1907-1932), Cajal dirigió el mayor proyecto científico de regeneración y modernización llevado a cabo en España a principios del siglo XX.

Tras el premio, Cajal aún publicó muchas obras literarias y biográficas y sus Estudios sobre la degeneración regeneración del sistema nervioso. Mientras, se consagró a sus alumnos.

En 1922, al cumplir los 70 años, se jubiló en la Cátedra y años después se creó un Instituto de Investigación que dirigió hasta su muerte. Hacía ya unos años que fue adscrito a la Real Academia de Ciencias española, y algún tiempo después, en pleno apogeo de su fama, lo hizo en la Real Academia de Medicina. En ésta se le designó, en sesión de 13 de noviembre de 1897, para cubrir la vacante del numerario don Mariano Salazar Alegret, en la Sección de Anatomía y Fisiología.

Sus últimos años los dedicó a sus alumnos y a la creación de publicaciones y reediciones.

En palabras de Unamuno, «Cajal contribuyó, como nadie, a la creación de un medio intelectual científico en España».

Además de su labor científica, Ramón y Cajal cultivó la fotografía y la escritura. Publicó relatos breves de ficción (Cuentos de vacaciones), una colección de sabidurías mundanas (Charlas de café), un recuento de las experiencias de la vejez extrema (El mundo visto a los ochenta años), una guía científica (Consejos para un joven investigador) y una inolvidable autobiografía (Recuerdos de mi vida). «¡Dichoso usted que puede leer muchas horas al día! -se lamenta-. Pues de las 10 horas de trabajo mental de otro tiempo, puedo dedicarle ahora, por prescripción médica, tan solo dos o tres. El resto del día lo consagro, por consejo médico e imposición del instinto, a descongestionar el cerebro» (carta del 6 de marzo de 1917, Madrid).

El lúcido cerebro de Ramón y Cajal -ese órgano que había sido, durante tantos años, objeto de su estudio- se apagó el día de su muerte, en otoño, el 17 de octubre de 1934.

La mayor parte del patrimonio científico y personal de Cajal se encuentra actualmente depositado en el Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC (MNCN-CSIC).

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