Duelo por Destete Infantil: Una Guía Completa

01.11.2025
El destete forma parte de la lactancia. Todas las madres lactantes vamos a pasar por él y no es más que la etapa final de un proceso. Sin embargo, una de las cosas que no prevemos cuando pensamos en el destete es que pueda desatar tantas emociones tanto en nosotras como en nuestros peques.

Y sí, el destete puede ser una olla a presión de muchos sentimientos que nos llegan antes, durante y después del proceso de destete. La ambivalencia es otra característica de esta etapa. Es habitual que haya momentos en los que tengamos absolutamente claro que queremos destetar y lo queremos hacer de manera inmediata, y luego a las pocas horas nuestro peque nos pide teta, le miramos y nos decimos: “oh, ¿cómo puedo pensar en el destete?

Otro sentimiento que puede aparecer es la “agitación por amamantamiento” un sentimiento de rechazo visceral hacia nuestro hijo. Esta sensación de rechazo suele aparecer cuando estamos embarazadas y seguimos lactando, durante la lactancia en tándem o cuando nuestra criatura ya no es tan pequeña.

El miedo también aparece en este proceso en el que nos planteamos el destete, “¿cómo lo haré?” “¿Cómo se dormirá sin la teta” ¿Qué tengo que hacer primero?” “¿Y si no lo consigo?”. Y no podemos olvidar que también podemos experimentar emociones positivas y son igual de válidas. Estar feliz por destetar, con ganas, sintiendo que seremos capaces, que tenemos las herramientas y que estamos listas para ello.

La frustración aparece cuando no vemos progreso en el proceso o sentimos que no tenemos herramientas válidas y personalizadas para realizarlo. La rabia y la decepción pueden parecer, que no siempre, cuando sentimos que nuestra pareja o nuestros familiares no nos ayudan o no lo hacen del modo que esperamos. Cuando, por ejemplo, nos dan a entender que es un problema nuestro por haber querido iniciar la lactancia. Cuando la pareja no quiere implicarse en el destete nocturno o ni tan siquiera quiere escuchar qué debe hacer para conseguir calmar al bebé sin nosotras.

Y sí, la tristeza puede formar parte del proceso. Ya sea por ver que la lactancia se termina o por las reacciones del bebé en el proceso. Para nuestros pequeños tampoco es fácil y según la edad que tengan también se van a mostrar enfadados, tristes o nos pueden incluso llegar a ignorar. Y no, nada de eso pasará. El vínculo o el apego que tengáis con vuestros hijos es indiferente a la lactancia. La teta ha facilitado el proceso pero ese vínculo y apego es con vosotras y volverá a normalizarse. Ellos también tienen el derecho de mostrar sus emociones.

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Y de nuevo puedes sentirte bien y no tener ningún sentimiento negativo en relación al proceso de destete. Cuando terminamos el destete pensamos que las emociones serán todas positivas y es verdad que esto pasa en la mayoría de las madres, pero también nos gustaría avisar que pueden aparecer sentimientos de duelo cuando la lactancia se termina. Sentir que te falta algo, que has perdido algo, que estás triste, que no puedes dejar de pensar en recuperar la lactancia… quizá puedas llegar a pensar que ha sido un error.

Conocer los sentimientos habituales que pueden aparecer durante el periodo de destete nos puede ayudar a normalizarlas y poder sobrellevar mejor esta etapa. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda mantener una lactancia materna (LM) de forma exclusiva hasta los 6 meses de edad del bebé y continuar con ella (de forma no exclusiva), mínimo, hasta los 2 años de edad. Este tipo de destete puede ser vivido de forma muy diferente de una mujer a otra.

Existen un sinfín de razones o situaciones que nos empujan a destetar. Generalmente, suele iniciarse por cansancio o por situaciones personales, laborales, médicas…, pero que, para la gran mayoría de las madres, llegado el caso, suele ser un momento que suscita dudas, preocupación, culpabilidad, dolor y tristeza. Nos da miedo equivocarnos, que no duerman si les quitamos su teta; hacerles daño de manera emocional al privarles de algo que tanto anhelan y que les aporta seguridad; romper ese vínculo afectivo que proporciona la lactancia con nuestros hijos, esa conexión, ese momento de intimidad con ellos y, por supuesto, ese sentimiento de culpa nos acompaña en el proceso haciéndonos sentir “malas madres” o egoístas por hacerlo.

Cuando las madres comienzan a trabajar, es posible que se dé un destete parcial o diurno. El bebé aprende a dormir cuando no está ella y a mamar con más frecuencia cuando aparece o por la noche. No obstante, cada mujer debería poder elegir cuánto tiempo quiere amamantar, sin presiones ni juicios de valor que nos lleguen desde nuestro entorno. Tenemos que prepararnos para sentir y expresar emociones con las que tal vez no nos sentimos muy cómodas. Es importante hablarlo en voz alta y no guardárnoslo para nosotras mismas.

El destete, aunque haya sido decisión por parte de la madre, es cosa de dos. Cuando el niño es un poco más mayor (entre 1-2 años de edad), es muy posible que no quiera destetarse y si hablamos de mayores de 2 años, no lo van a permitir sin oponerse (doy fe de ello). Hay que buscar otras maneras de relacionarnos fuera del vínculo madre-teta-bebé. Mostrar afecto, cariño, amor y consuelo de otra forma, buscando otros momentos de intimidad.

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A pesar de ser profesional de la salud, asesora de lactancia y haber acompañado a un montón de madres en su etapa final de lactancia en consulta, talleres y asesorías individuales; ahora que llevo meses viviéndolo en primera persona, debo decir que es mucho más difícil y doloroso de lo que me pensaba y de lo que los libros, mi carrera profesional y mi experiencia laboral me han enseñado. Realmente no me imaginaba lo que se siente hasta que lo he tenido que experimentar en mi propia piel.

Volviendo a la materia. Hay que prestar atención a las señales del bebé. Hay que evitar posibles molestias en el pecho, como obstrucciones, mastitis… Lo ideal si nos vemos molestas y con el pecho muy congestionado, es ir extrayéndose un poco de leche de manera manual (si es posible) o con la ayuda de un extractor, lo justo y necesario para sentirnos cómodas y destensar la mama. Repercusión emocional en el bebé.

El destete es un proceso complejo, y que al igual que en el embarazo, requiere de profesionales especializados que guíen, que sean sensibles a los movimientos emocionales internos y de identidad, en la relación y vínculo madre-bebé, a los cambios físicos (aprender a espaciar tomas para la regulación de la leche) y hormonales y sus complicaciones, y sin duda a la experiencia subjetiva emocional de cada mujer, de forma individual.

Experiencia Personal y el Duelo del Destete

Cuando mi hija mayor tenía 18 meses se enfermó de varicela. Tuvo muy poca reacción, apenas 10 granitos en todo el cuerpo, pero uno de ellos lo tenía dentro de la boca. Cuando mamaba, la leche le escocía la boquita, (la leche materna tiene propiedades antibióticas) le dolía tanto, que no quería mamar. Y lo dejó de golpe. En pocas horas, pasó de todo a nada. Ella pasó un par de noches mala pero se encontraba bien. El problema lo tenía yo. Estaba hecha polvo, no paraba de llorar, estaba muy triste y no sabía qué tenía que hacer. Me querían consolar y me decían cosas que me herían más. Solo cuando hablaba con otras asesoras de lactancia me comprendían y me sabían confortar. ¿Qué tenía?

Cuando la lactancia se termina de golpe y de forma inesperada, una sensación terrible nos puede invadir durante semanas. La lactancia se podría comparar con leer un libro. Imaginad que estáis leyendo este libro magnífico que os apasiona y que os tiene totalmente absorbidas página tras página, que os pasáis horas devorándolo, en vilo… y, finalmente, llega la última página. Cerráis la contraportada y se acabó. Vuestra mente y vuestro corazón están llenos de esa historia y pensáis momentáneamente que jamás leeréis nada igual.

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El bebé se puede destetar (o parecer que se desteta) por distintos motivos y esto puede causar sufrimiento en la madre. Estas situaciones y emociones no siempre son fáciles de explicar o de entender. En la mayoría de casos, estos destetes tienen lugar en “bebés mayores” que tienen más de un año.

Si el destete se produce de manera progresiva por parte del bebé, la madre tiene tiempo de hacerse a la idea de que la lactancia finalizará se está terminando. Las ganas de llorar, la angustia y la tristeza forman parte de este duelo y, poro a poco, se consigue tener una perspectiva nueva de la situación. Para las personas que rodean la madre, la parte más complicada es la de escuchar sin juzgar, mostrando empatía y comprensión.

Por cierto, poco a poco asumí que nuestra lactancia se había acabado. Me encontraba mejor y volví a sonreír. Y cuando ya di por hecho que nuestra lactancia era solo un recuerdo, al cabo de dos semanas en la bañera se volvió a agarrar al pecho.

Cambios Físicos Post-Destete

La gestación desencadena alteraciones físicas y psicológicas que se prolongan más allá del parto. Decir «chao, chao» a la lactancia conlleva, para gran parte de las madres, dar la bienvenida a los temidos kilitos de más. Mientras dan el pecho, las madres queman calorías a raudales para producir leche materna. El fin de este proceso genera un extra de energía que la naturaleza, siempre sabia, almacena en forma de grasas.

Detrás de esta ganancia de peso se encuentran otras causas, como la bajada del nivel de prolactina. Esta hormona, además de estimular a los alvéolos a producir el alimento del recién nacido, influye de formas inesperadas en la mujer (p. ej., inhibiendo el deseo sexual) y puede disminuir el deseo de comer. En vista de lo anterior, cuando dejas de amamantar, ¿engordas siempre? No es posible responder con un sí absoluto.

«Me he quedado sin pecho después de la lactancia» y otras quejas abundan en foros de maternidad, y no es para menos. Uno de los cambios en el pecho tras la lactancia es su disminución progresiva en el curso de tres a seis meses. Hasta que la piel y los tejidos mamarios se recuperan, lucen caídos, flácidos y asimétricos, nada favorecedores.

Aunque inevitable, este proceso puede agilizarse con un régimen alimentario rico en proteínas (lácteos, pescados, carnes magras, etcétera). Otra forma de recuperar la grasa del pecho tras lactancia es practicar actividades físicas como el yoga o el pilates. Un efecto de dejar la lactancia, cabría pensar, es la mengua del suministro lácteo, ¿verdad? Lo cierto es que no pocas mujeres tardan semanas e incluso meses en «cerrar el grifo» o secar su leche, como se dice en obstetricia.

Para acelerar este cambio en el cuerpo durante la lactancia, existen medicamentos para cortar la leche (p. Como un duelo. Así describe el destete más de un pediatra y especialista en maternidad. Sin embargo, este fenómeno, conocido como depresión post-destete, se prolonga en una minoría de casos por distintas razones: un destete poco gradual, la presión social, una planificación insuficiente o la falta de apoyo emocional.

Contra la depresión que sigue al destete, son efectivas las terapias familiares, de pareja y de apoyo, así como consultar a personas con experiencia previa o que estén atravesando una situación similar.

Destete Respetuoso: Guía y Paso a Paso

Seguramente, cuando estabas embarazada, te preparaste, leíste y te formaste sobre lactancia materna. Pero todo lo que tiene un principio, tiene un final. Y cuando nos plantamos a las puertas del final de la lactancia materna, vemos, que la información es más bien escasa. Una vez me dijeron, que la lactancia materna es un contrato entre dos personas, y dura, hasta que uno de los dos decide romper el contrato. He pensado muchas veces en esta frase. Si es el bebé es que va disminuyen hasta dejar las tomas de pecho, la madre deberá realizar un trabajo interno, para superar ese duelo. Si es la madre la que toma la decisión, le tocará realizar su trabajo y acompañar a su bebé en el proceso.

Vale la pena estar informada y segura, antes de iniciar el proceso, ya que no deja de ser una etapa más de vuestra lactancia. Y piensa, si ha sido una etapa bonita (aunque con mucha dedicación y momentos duros), ¿no merece la pena acabarla también de manera positiva? Busca ayuda. Puede que sí, y puede que no. Muchas veces, “fin” es lo que se nos pasa por la cabeza cuando oímos la palabra destete.

Pero quiero transmitirte, que el destete es mucho más que eso, y que hay un gran abanico de posibilidades. Para iniciar este apartado, te diré que tiene que ser respetuoso con tu bebé (que es lo que todas queremos) pero también respetuoso contigo misma y con tus necesidades. Que sea respetuoso, no significa que tu bebé no vaya a llorar en algún momento, sino que vamos a estar ahí para acompañar sus sentimientos.

En bebés pequeños, puede resultar algo más sencillo este proceso, pero una vez son más mayorcitos, habrás visto, que en muchas ocasiones se recomienda esperar alrededor de los 18 meses, para iniciar el proceso, esto nos permite que el bebé tenga más capacidad de comprensión. Recuerda, que no tiene por qué ser un proceso lineal, y que, si una de las dos partes necesita relajar el ritmo o echar marcha atrás, podemos hacerlo.

Reconozco que esperaba que mi hija así sin más, me digiera alegremente: mamá TETA YA NO! Y se autorregulara. Desde mi experiencia personal y profesional en Crianza, yo vislumbro el destete como el primer límite interno, imprescindible para habilitar al niño a la vida -a partir de los dos años-, límite necesario para separar lo de dentro de lo de fuera, mi cuerpo y su cuerpo, lo propio y lo ajeno. “Mamá ya no disfruta de dar la teta, mamá ya no quiere dar la teta, mamá está cansada, y a mamá también le duele porque, hay una parte de mamá que le encanta este encuentro entre nosotras, pero hay otra parte que ya no quiere y mamá necesita escucharla”.

Llevamos un mes intentando sostener como podemos esa frustración y ansiedad frente a este corte. Ella -la peque- llama a la teta -cada vez menos- y busca maneras de integrar, al mismo tiempo que manifiesta su enfado y malestar; y yo siento dejarlo salir para asentir y acompañar lo que ella siente frente a esto. Ahora que afortunadamente cuidamos a los niños teniendo mucho más en cuenta sus necesidades internas reales, noto que hay una especie de trampa sutil, que si no ampliamos la mirada y nos alejamos para observar, nos pasa desapercibida. Y me refiero a eso de cuidar tan respetuosamente al niño que ponemos sus necesidades “casi siempre” por delante de las nuestras. Pues desde mi punto de vista comprendo ahora que esto más que cuidar, descuida.

La interrupción de la lactancia es un proceso natural y es único en cada madre e hijo. Aunque es normal que surjan preguntas o dudas, conviene recordar que se puede realizar de una manera considerada, amorosa y gradual. En este artículo vas a encontrar la guía y el paso a paso para conseguir un destete respetuoso, adaptado a las necesidades tanto de tu bebé como las tuyas, siempre desde la empatía y el amor.

¿Qué es el destete respetuoso?

Este enfoque no contempla cortar de manera abrupta el vínculo que se ha establecido a través de la lactancia materna. En cambio, promueve una evolución gradual en la que se considera tanto el ritmo de la madre como el del niño. Así, se reconoce que la lactancia no solo es una fuente de alimento, sino también de confort, apego y seguridad. Por eso, busca reducir las tomas de forma progresiva, permitiendo que el niño se adapte y la madre pueda acompañarlo emocionalmente en esta transición.

Valora tu decisión de destetar

Antes de decidirte, tómate un tiempo para reflexionar sobre tus razones. Hay quien decide destetar por agotamiento, por un cambio de rutina, por la edad del niño o porque consideran que ha llegado el momento. Sea cual sea la razón, confirma que tu decisión está alineada. El estar segura te ayudará a mantenerte constante durante el proceso y transmitirle tranquilidad a tu hijo.

Si te sientes insegura o tienes emociones encontradas, no dudes en buscar apoyo en otras madres o en una asesora de lactancia, para abordar el asunto con más calma.

Introduce cambios de forma gradual

Un destete respetuoso se realiza poco a poco. Lo ideal es empezar por reducir una toma, permitiendo que el cuerpo de la mujer se ajuste a la disminución de demanda sin causar molestias físicas, como la ingurgitación mamaria. Empieza por elegir una toma que no sea crucial para el niño, y sustitúyela con una actividad que le guste o un alimento que disfrute.

Por ejemplo, si amamantas antes de la siesta, intenta leerle un cuento o cantarle una canción en su lugar. Así, poco a poco, asociará esa hora con una actividad diferente.

Ofrece alternativas de confort

Recuerda que la lactancia cumple funciones más allá de la propiamente nutricional; también es un refugio emocional. Por eso, en lugar de negar el pecho, ofrece a tu pequeño alternativas para sentirse seguro y reconfortado. Abrazos, caricias y contacto físico le brindarán el apoyo que necesita en esta transición. Crear momentos de juego o actividades especiales le ayudará a no vivir la experiencia como una pérdida.

Háblale con dulzura y explícale que “mamá estará siempre aquí”. Es una manera de fortalecer el vínculo emocional y asegurarle que el destete no significa menos amor.

Practica la diversión y redirige su atención

A medida que avances en el proceso, aprenderás a detectar cuándo tu hijo busca el pecho por hambre o por consuelo. En momentos en los que lo haga para calmarse, intenta redirigir su atención hacia otra actividad que disfrute. Esto puede ser salir al parque, jugar con sus juguetes favoritos o hacer una actividad juntos. La diversión es una herramienta útil en este camino, especialmente cuando busca el pecho por inercia o aburrimiento.

Eso sí, es importante que estas actividades se realicen de forma natural, sin que el niño sienta rechazo o negación.

Mantén la paciencia y la flexibilidad

Cada niño es diferente, y algunos necesitarán más tiempo que otros para adaptarse. Habrá días en los que todo parezca ir bien y otros en los que tal vez tu hijo reclame tomar más a menudo. Esto es completamente normal y forma parte del proceso.

Tener paciencia y ser flexible es clave. Si un día notas que tu hijo está más irritable o emocionalmente vulnerable, tal vez sea mejor no insistir en reducir las tomas en ese momento. Escuchar sus necesidades y adaptarte a sus señales es fundamental.

Cuida tu bienestar emocional

El destete también puede ser una etapa emocionalmente intensa para la madre. Para algunas, representa una especie de duelo al despedirse de esta etapa tan especial de conexión. No subestimes la importancia de cuidar de ti misma durante este proceso.

Busca momentos para ti, practica la autocompasión y, si lo necesitas, comparte lo que sientes con otras madres o tu asesora de lactancia. La carga emocional que se acumula es potente, y expresar estos sentimientos te ayudará a transitar este cambio con más tranquilidad.

Ten en cuenta el ritmo de tu hijo

Uno de los mayores retos del destete es respetar el ritmo de tu hijo sin forzar las cosas. Si bien puedes guiarlo, es esencial que lo hagas desde la comprensión y la empatía. En ocasiones, tu hijo puede aferrarse más al pecho si percibe que algo está cambiando, lo que es completamente natural. Recuerda que no debe ser una meta con una fecha concreta. Algunos niños lo hacen de forma natural en pocos meses, mientras que otros necesitan más tiempo. Escuchar sus señales, observar sus reacciones y adaptarte a ellas hará que sea más llevadero.

Celebra los logros, aunque sean pequeños

Cada paso es una pequeña victoria. Celebra los avances, tanto tuyos como los de tu hijo, y reconoce lo lejos que habéis llegado juntos. Este es un momento de crecimiento y transformación para ambos.

Por cada toma que reduzcas, cada noche en la que consigas consolarlo sin amamantarlo, estarás acercándote a tu meta de forma amorosa y respetuosa. A medida que el proceso avanza, notarás que tanto tú como tu hijo os vais sintiendo más seguros en esta nueva etapa.

Hay que verlo como una transición, no como un fin

La clave es verlo no como el fin de la lactancia, sino como una transición hacia una nueva fase en la relación con tu hijo. Aprenderás nuevas formas de amar y de estar presente para él. El destete respetuoso permite que este periodo termine de una forma armoniosa, y brinda la oportunidad de fortalecer el vínculo de una manera distinta.

La lactancia no define el amor que tienes por tu hijo, y aunque llegue a su fin, el cariño y la conexión que habéis construido juntos se mantendrán y se irán reforzando día a día.

Consideraciones Finales

Ten presente que cada destete es único, y lo más importante es que lo hagas de una manera que te haga sentir segura y conectada con tu hijo. El destete puede ocurrir a iniciativa del bebé o de la madre. Un salto que les atrae y les aterra a partes iguales. De modo que demandan teta, atención, cuidados y parece que regresan a etapas ya superadas.

Esta etapa no dura eternamente, va disminuyendo poco a poco. Pero si un niño sigue teniendo las mismas rabietas (en intensidad y frecuencia) a los tres años que las que tenia a los dos, si no «podemos con él», tal vez deberiamos plantearnos buscar ayuda profesional. El alimento nutricional empezamos a complementarlo con comida a partir de los seis meses. El alimento emocional también deberíamos empezar a complementarlo a partir de, según mi opinión, que el bebé ha empezado a superar la angustia de separación que se produce entre los ocho y los nueve meses.

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