Cómo ayudar a tu hijo a dejar el chupete: consejos y trucos

16.12.2025

El chupete es un objeto tranquilizador para el bebé, aporta seguridad y ayuda a calmar el llanto y facilitar el sueño. Incluso contribuye a reducir las opciones de muerte súbita del lactante. Los primeros meses de vida es frecuente que el bebé tenga el chupete como ese objeto que le hace sentir calmado.

Sin embargo, el uso del chupete no siempre es beneficioso. Aunque durante el primer año del bebé el chupete es útil para que duerma, se tranquilice e incluso reducir el riesgo de muerte súbita, después es conveniente retirarlo. A partir de los 18 meses, se debe reducir su uso. Mientras que a partir de los tres años, hay que ayudar al niño a dejar el chupete por completo. Pero, ¿cuáles son las consecuencias de usar el chupete de forma prolongada? ¿Cuándo y cómo dejar el chupete sin traumas?

¿Cuándo tengo que retirar a mi hijo el chupete?

Esta es la pregunta del millón: ¿cuándo le quito el chupete a mi hijo? Ante esta pregunta el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría establece que a partir del primer año de vida es cuando debemos ir retirando el chupete. La Sociedad Española de Ortodoncia (SEDO) recomienda retirarlo antes de que el niño cumpla los dos años (24 meses), porque un uso prolongado más allá de esta edad puede causar malformaciones en la boca y los dientes.

Según la Asociación Española de Pediatría es recomendable retirar el chupete al llegar al año de edad, puesto que «el síndrome de muerte súbita del lactante es excepcional por encima de esta edad, así que a partir de ese momento no tiene ningún beneficio evidente, además, puede aumentar el riesgo de padecer otitis media».

Si este objeto se mantiene de manera completa a partir de los dos años de vida, hay más riesgos de que se produzcan esos problemas citados. A medida que el bebé va cumpliendo meses, va ganando en madurez.

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Efectos perjudiciales de no retirar el chupete a mi hijo a tiempo

¿Qué efectos negativos tiene el chupete? A continuación, se exponen las principales consecuencias de no retirarlo a tiempo:

  1. Problemas dentales: Según la Sociedad Española de Odontología Pediátrica, la succión no nutritiva provocaría que los dientes centrales inferiores se desvíen paulatinamente hacia dentro, mientras que los que se encuentran en el maxilar superior, tienden a separarse y a sobresalir hacia fuera (dientes de conejo). Con el tiempo, los colmillos chocan entre sí y ambas filas de dientes no se cierran correctamente, lo que se conoce como mordida abierta.
  2. Posibles trastornos en el habla: Los niños que utilizan el chupete más allá de los 3 años tienen probabilidades de desarrollar dificultades en el lenguaje.

Consejos para que la retirada del chupete no sea traumática

La retirada del chupete puede ser un proceso costoso para el niño y un duro tramo para las madres y padres. Hay niñas y niños que no lo echan en falta, pero otros sienten un gran desconsuelo cuando no lo tienen a mano. Estos trucos para dejar el chupete son solo algunas de las prácticas para enfrentar una situación por la que van a pasar todos los niños pequeños.

Para retirar el chupete, un buen consejo es convencerlo de que se está haciendo mayor y que ya no lo necesita constantemente. El momento más duro para dejar de usar el chupete es cuando toca dormir. Los bebés asocian este objeto con la calma, la tranquilidad.

Lucía Galán (Lucía, mi pediatra), en uno de sus vídeos menciona estos consejos:

  1. Evita dar largos discursos sobre el hecho de que el chupete va a desaparecer. Las emociones que vendrán tras su desaparición y nuestra negativa a dárselo, no va a mejorar por mucho que se lo expliquemos.
  2. Previamente a su retirada, hay que ir eliminando las tetinas de los biberones. Sustitúyelo por pajitas, u otro elemento visual que no se relacione con el chupete.
  3. Explícale que ya es mayor, que no necesita del chupete. Duerme en su propia cama, elige la ropa… ¡ya es mayor!
  4. Dibujemos un calendario y marquemos un día para retirar el chupete. Durante la semana se lo mencionamos cada vez que pasemos por delante, así le iremos avisando del cambio.
  5. Hacer un ritual de despedida. Una vez ha llegado el día, Lucía nos propone dos cosas: la primera, ir a comprar una caja bonita con nuestro hijo y echar ahí todos los chupetes que tenga. La segunda, ir a casa de un amigo o vecino a regalarle los chupetes que nuestro hijo no va a utilizar. Y por supuesto, ¡celebrarlo con él! Estos pequeños actos le hacen sentirse importante. Puede ser esta dinámica u otra muy distinta, pero que él sea partícipe y vea cómo desaparecen.
  6. Recordarle que ya no están los chupetes. Cuando venga a pedirnos el chupete, porque seguramente lo hará, le recordaremos el acto que hicimos juntos para despedirlo y cómo se sintió por ello.

Sin duda, lo más importante es no claudicar a pesar de sus rabietas. Hay que seguir insistiendo en el hecho de que se lo dio a otra persona y que él ya no lo posee. Intentemos evitar los gritos, respiremos hondo y continuemos con nuestra negativa, estamos en el buen camino.

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¿Cómo ayudar a tu bebe a quitar el chupete sin que sufra demasiado?

La toma de decisión de retirar el chupete es un momento que mucho padres no quieren que llegue porque sabe que su bebe lo pasará mal. Lo van retrasando hasta que su hijo ya es lo bastante mayor y se replantean que ha llegado el momento de decir “adiós al chupete”. Y, lo cierto es que, cuanto más prolonguemos dicho momento, más difícil será la separación.

Estos son algunos consejos para ayudar a nuestro hijo a dejar el chupete cuando llegue el momento:

  • Elegir el momento. Lo primero que hay que valorar es elegir un momento adecuado tanto para el niño como para los papás. No es conveniente quitar el chupete en situaciones de ansiedad, estrés, enfermedad o en algún cambio familiar.
  • Hablar con vuestro hijo de que pronto llegará el momento de dejar el chupete, que «ya es mayor». Para ello podéis leer cuentos relacionados o comentar con él las ventajas de ser mayor: «Los niños mayores no usan chupete pero pueden hacer muchas cosas que los bebes no pueden: dormir en una cama grande, saltar con mucha velocidad,… destacando todo aquello que sabe hacer porque es mayor.
  • No ofrecer no negar. Muchas veces somos los propios padres quienes cuando nuestros hijo esta nervioso le ofrecemos el chupete para que se calme lo antes posible. Es recomendable ir espaciando los tiempos en los que usa el chupete poco a poco y ofrecerle alternativas cuando identifiquemos que nuestro hijo necesita el chupete

Los padres tendrán que ser firmes en la decisión y nunca echarse para atrás. Los niños llorarán y pedirán desesperadamente su “chupe” y, por eso los papás tendrán que estar muy preparados y llenarse de paciencia para soportar las crisis que tendrá su hijo y de no ceder a dichas peticiones.

En tercer lugar, es importante utilizar el refuerzo positivo como método y nunca castigar, enfadarse ni humillarle delante de personas. El chupete es una objeto tranquilizador para los bebés.

¿Cómo quitar el chupete sin traumas?

Ya hemos hablado de cuándo quitar el chupete al bebé: a partir del primer año. El porqué también lo tenemos claro: por las consecuencias negativas de su uso prolongado. Sin embargo, hay que elegir el momento más adecuado para el niño.

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Si ya habéis decidido que vuestro hijo se separe del chupete, ha llegado la hora de elegir el método adecuado para conseguirlo. Estar preparados para rabietas intensas, lloros interminables y reacciones de enfado, todo ello es normal. Lo fundamental es que hayáis elegido el momento adecuado para ayudar al niño a dejar el chupete.

Elige el método que mejor se adapte a tu hijo y a vuestra filosofía como padres.

  1. Si el chupete es una adicción, ¿por qué no adoptar la misma estrategia que para dejar de fumar? El chupete desaparecerá de la noche a la mañana. Explícaselo a tu hijo con calma: «eres un niño mayor, por eso es hora de hacer como los niños mayores que no llevan chupete». O: «vas a ir al colegio dentro de poco, como los niños grandes, y allí no dejan entrar con el chupete». Para facilitar el proceso, es conveniente que premies al niño. Sin embargo, debes estar preparado para crisis de llanto intensas y enfados interminables. El síndrome de abstinencia del chupete acabará desapareciendo con el paso del tiempo.
  2. Seguimos comparando el chupete con dejar el hábito del tabaco. Hay quienes optan por dejarlo gradualmente. Pasan de diez a cinco cigarrillos al día, de cinco a tres, y de tres a uno hasta dejarlo por completo. Comienza por dejar que el niño use el chupete sólo durante la siesta y el sueño nocturno. Cuando veas que ya está acostumbrado, puedes eliminarlo de la siesta. Después te resultará más sencillo averiguar cómo quitar el chupete de noche. Con un poco de suerte, el niño no debería quejarse demasiado.
  3. ¿Hacer que el chupete sea menos agradable? ¿Qué ponerle al chupete para que lo deje? Esta es una técnica de tipo intervencionista que hay que evaluar bien antes de llevarla a cabo. Puedes frotar la tetina con limón o sumergirla en vinagre. Se trata de hacer una nueva asociación entre el chupete y un mal sabor. El mismo efecto de desafección natural se produce al cortar la parte superior de la tetina. La punta en forma de pezón será ya mucho menos agradable. La clave está en decirle al niño que es él mismo quien está rompiendo las tetinas. Al ser mayor y al tener ya dientes, los chupetes se desgastan y estropean.
  4. ¿Cómo decir adiós al chupete en 3 días? Explícale a tu hijo que ha llegado el momento de separarse del chupete, que en 3 días y el transcurso de 2 noches deberá dejárselo a otro niño más pequeño. Todos los días deberás recordarle al niño cuánto tiempo le queda para «ceder» el preciado objeto con tetina. Cuando llegue al día, junto a él, coloca sus chupetes dentro de una caja y entrégaselos a alguien en su presencia. Lo ideal es «cederlos» a otra madre con un recién nacido.
  5. Esta es una de nuestras técnicas para quitar el chupete favoritas. ¿Por qué? Porque traslada al niño a un mundo de fantasía. Explícale que existe un hada que lleva los chupetes a otros niños cuando éstos son ya mayores. Por la noche, antes de irse a dormir, organiza todo como un gran acontecimiento. Poner el chupete en una bolsa o caja especial sobre la mesilla de noche. Dejad incluso una pequeña nota para el hada. Por la mañana, tu hijo encontrará un regalo junto a él.
  6. Los cuentos para dejar el chupete son una herramienta maravillosa para ayudar al niño a retirarlo, todo rodeado de un mundo de fantasía. Puedes sorprenderte cuando los leas con tu hijo.

Consejos para un uso razonable del chupete

  • Trata de limitar la utilización del chupete de su bebé sólo para la siesta o la hora de dormir por la noche.
  • En lugar de ofrecer el chupete durante los momentos de aburrimiento o de mucha emoción, encuentra nuevos modos de ayudarle proponiéndole una actividad para desviar su atención o ayudándole a autorregularse: hacer una actividad divertida, escuchar música juntos, leer un libro o proponer su juguete preferido.
  • Limita la utilización si el niño tiene antecedentes de otitis crónicas.
  • Utiliza un chupete con un tamaño adaptado a la edad del niño.
  • No dejes que tu hijo comparta su chupete con otros.
  • Lava los chupetes con agua y jabón para guardarlos limpios entre cada utilización.
  • No poner azúcar ya que daña los dientes del bebé.

¿Cómo hacer para que el niño deje el chupete?

Cuanto más mayor sea el niño más complicado será quitarle el chupete. Por ello, una solución es hablar con él y explicarle el impacto negativo del uso del chupete y buscar una fecha precisa para que el niño lo deje de una manera autónoma. De esta manera el niño se conciencia poco a poco, y sobre todo le hace responsabilizarse.

Consejos

  • Elige el buen momento para privar con suavidad al niño de su chupete: evitar momentos como mudanza o cambio significativo en su rutina cotidiana
  • Puedes proponerle algo que reemplace su chupete: un peluche, escuchar música, contarle una historia…
  • Puedes leer libros con el niño que hablen de esta etapa y que ilustre el chupete y sus consecuencias. Así que el niño puede visualizar y comprender la decisión.
  • Evitar que el niño vea el chupete guardado en una caja o en un cajón. Así como dice el proverbio, «ojos que no ven, corazón que no siente».
  • Animar al niño a cuidar sus dientes. Explicarle por qué es importante lavarse los dientes bien, pero también por qué es importante servirse menos de su chupete.
  • Tan pronto como el niño comience a hablar, explícale que con el chupete no comprendes lo que quiere decir, y que es imprescindible que deje el chupete si quiere comunicar.
  • Los niños se motivan mutuamente: intenta que esté en un entorno con niños que no usan chupete y acentuar que es el único que lo usa. Quizás el efecto de comparación va a suscitar un cambio en su comportamiento y ayudarle a comprender que ya es mayor para el uso del chupete.

Sobre todo hay que ser paciente, es un cambio que no va a realizarse de un día a otro, así que dale el tiempo que necesita para este proceso.

¿Qué debes evitar?

  • No quitar el chupete de forma rápida y brusca ya que el niño, al no estar preparado, va simplemente buscar un sustituto. Y generalmente es el pulgar la opción más frecuente.
  • No perforar o cortar la punta del chupete, podría ser un riesgo de ahogo para el niño.
  • No poner untarlo con limón o vinagre para dar asco al niño.
  • No mentir al niño respecto a la desaparición de su chupete, esto podría provocar una falta de confianza en el adulto y una frustración.
  • No culpabilizar o castigar al niño: hay que ser paciente y comprender que la dependencia afectiva es importante. La paciencia es esencial en estos momentos.

Hablarle de las diferentes repercusiones sobre la articulación, la palabra(voz), el lenguaje y la comunicación, pueden ayudarle a tomar la decisión.

¿Quién está más enganchado al chupete, el niño o los papás?

Así que lo primero que tenemos que preguntarnos es… ¿Quién está más enganchado al chupete, el niño o los papás que se lo ponen ante cualquier amago de llanto, rabieta, sueño o disconfort?

No cabe ninguna duda que el chupete tiene grandes beneficios:

  • Es una excelente herramienta de consuelo y de alivio durante su primer año de vida. Recordad que los bebés no deben empezar a usar chupete hasta que la lactancia materna esté bien establecida (más o menos 2 semanas de vida).
  • El uso del chupete disminuye el tan temible síndrome de muerte súbita del lactante, debido a la succión continua durante la noche.

Pero a pesar de todo ello, no se puede utilizar para siempre, y en ningún caso, prolongarlo más allá de los 2 años.

¿Qué podemos hacer?

Os propongo un par de ideas. Cabe decir que los niños se mueven por experiencias. De nada sirve que le expliquemos a nuestro hijo que una vez retirado el chupete no lo va a volver a ver más porque ni siquiera él sabrá la avalancha de emociones y sentimientos que tendrá cuando compruebe por él mismo que no se lo das: Rabia, enfado, frustración.

Así que tendremos que mostrarle de forma muy visual que una vez le digamos adiós al chupete, este no volverá.

Inicialmente ve preparándole. Retira tetinas de los biberones y comienza a utilizar pajita, les divierte mucho. Sí, ya sé que “enchufarles” el bibe por la mañana es comodísimo porque en 15 segundos se ha bebido 300 ml de leche sin despeinarse (ni él, ni nosotros que estamos acelerados porque llegamos tarde al trabajo). Pero inténtalo, al menos alguno de ellos.

  • Habla con él y dile que ya es mayor. Que los niños mayores no usan chupete, ni duermen en cuna.
  • Dibuja con él un calendario bonito y señala una fecha con un círculo rojo, dentro de una semana, por ejemplo.

PLAN A:

Ve a comprar una caja bonita con tu hijo y haz que introduzca todos sus chupetes dentro. No te quedes con ninguno, así no tendrás tentaciones. Una vez los hayáis guardado, id a casa de una vecina, una amiga o un primo que tenga un bebé pequeñito. Entre los dos le regalaréis la caja llena de chupetes al bebé. Celebradlo como un gran acontecimiento:“¡Qué bien que Carlitos ya es mayor y le ha dado todos sus chupetes a Pepito! ¡ Muy bien cariño!”.

En ese momento él estará encantado de haber sido el protagonista y de haberse llevado todos los halagos. Pero luego vendrá la noche y…. os pedirá el chupete, no tengáis ninguna duda. En ese momento debéis RECORDADLE la cajita de sus chupetes, como se los entregó a Pepito, que contentos estuvimos todos y lo mayor que es él. Recordar lo sucedido le ayudará a entender lo que está pasando, le ayudará a asumirlo. Eso no quita que quizá llore y tenga una de sus rabietas.

Tranquila, respira profundo y no claudiques. Pase lo que pase no le des el chupete. Mantén la calma. No le grites, no te enfades. PONTE EN SU LUGAR ( me encanta esta frase). Sustituye el chupete por algún otro ritual nocturno: un cuento inventado por mamá, un peluche, una canción (con baile si hace falta). Serán 2-3 días malos, si siempre mantienes la misma actitud lo conseguiréis.

PLAN B (Mi favorito):

El día señalado en el calendario iréis a comprar un globo de helio, ya sabéis, de los que se escapan volando si soltamos la cuerda. Id a la playa, a la montaña, al parque o salid al jardín de casa. Ata todos los chupetes en la cuerdecita y cuando estéis todos juntos haremos una cuenta atrás: 10, 9, 8, 7… Ponedle tanto entusiasmo como si estuviese despegando el Apolo 11 y por supuesto decid: ¡adiós, adiós, adiós!

De nuevo cuando se le pase la emoción y pida su chupete, recordadle la escena, la fiesta que hicistéis y que ya no podrán volver los chupetes del cielo.

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