¿Cómo Afecta el Misoprostol y el Aborto a la Fertilidad? Estudios y Riesgos
Someterse a un aborto provocado no es plato de gusto para ninguna mujer. Sea cual sea la técnica utilizada, el aborto provocado es un procedimiento quirúrgico o químico, que siempre se acompaña de un riesgo para la salud. Tras un aborto inducido, en general no tienes por qué tener problemas para concebir y llevar una gestación a término.
Pero debes tener en cuenta que se trata, generalmente, de una cirugía sobre el útero y, por tanto, no está exenta de consecuencias físicas potencialmente severas: perforación uterina, inflamación pélvica, cicatrices uterinas, adherencias, etc. Se podría poner en peligro tu fertilidad futura.
Estudios Sobre Abortos Repetidos y Fertilidad
Un estudio recién publicado en la revista líder en el campo de la reproducción, 'Human Reproduction', añade una nueva consecuencia negativa, más allá del posible trauma psicológico por llevar a cabo demasiadas veces esta práctica. Se trata de uno de los mayores trabajos que han estudiado las consecuencias de abortar repetidas veces ya que han comparado todos los nacimientos de primeros hijos registrados en Finlandia entre 1996 y 2008 (300.858) con el registro de abortos en ese mismo periodo de tiempo.
Según explica a ELMUNDO.ES la primera autora del estudio, la especialista en Salud Pública del Instituto Nacional de la Salud y el Bienestar (THL), Reija Klemetti, estudios anteriores ya habían establecido que el riesgo de dar a luz niños con bajo peso (menos de 1.500 gramos al nacer) se incrementaba según aumentaba el número de abortos provocados.
El aborto es libre en Finlandia hasta la semana 12, necesita de consentimiento para llevarse a cabo hasta la semana 20 y, en casos de que el feto presente un problema grave de salud, se puede practicar hasta la semana 24. Tras exponer los datos obtenidos en su investigación, los autores escriben: "Los estudios observacionales como el nuestro, aunque con gran participación y muy controlados, no prueban una relación de causalidad".
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Sin embargo, Klemetti señala que una posible explicación sería que "la repetición de abortos quirúrgicos puede dañar el útero y tener estas consecuencias en futuros nacimientos". La investigadora reconoce que existe un riesgo de que esta información sea utilizada por los grupos que defienden la prohibición del aborto, pero no es algo que le preocupe: "Claro que puede ocurrir, pero si los resultados y el debate se estudian de forma adecuada no se puede concluir que hay que prohibir el aborto provocado".
Complicaciones Asociadas a Diferentes Métodos de Aborto
A continuación te describimos las complicaciones más frecuentes según el método utilizado:
Aborto por Succión, Legrado o Aspiración
Puede provocar infección, trauma del cérvix, peritonitis, endometritis, laceración o perforación del útero, hemorragia, trauma renal, inflamación pélvica, embolismo, trombosis, esterilidad.
Aborto por Dilatación y Curetaje (D y C)
Los mismos riesgos que el de succión o aspiración, y además puede haber complicaciones adicionales: perforación uterina, hemorragia, infección del tracto genital, laceración intestinal, absceso pélvico y tromboembolismo.
Aborto por Dilatación y Evacuación (D y E)
Los mismos riesgos que el método de dilatación y curetaje (D y C), ya mencionados, además de los siguientes: infección pélvica, renal, del cérvix y peritoneal. También puede causar que la mujer tenga en futuros embarazos implantación ectópica (fuera del útero), bebés de bajo peso o que nacen muertos.
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Aborto Mediante Inyección Salina
Puede provocar embolismo (coágulo) pulmonar, y formación de coágulos intravasculares que pueden afectar a distintos órganos.
Aborto Mediante Administración de Prostaglandinas
Los riesgos más comunes son los siguientes: ruptura del útero, sepsis, hemorragias, paro cardíaco, vómito y aspiración de éste, embolia cerebral y fallo renal agudo.
Administración de Mifeprex o Mifepristone (RU-486)
La RU-486 puede provocar grave infección bacteriológica, sepsis (infección en la sangre), sangrado prolongado y abundante que podría requerir una cirugía, e incluso muerte.
Riesgos en Futuros Embarazos
Los ginecólogos se encuentran a menudo con mujeres que después de un aborto, y sobre todo después de varios, no pueden quedarse embarazadas o bien tienen abortos espontáneos. En casos más extremos, como hemorragias o infecciones graves, puede llegar a ser necesaria una histerectomía, es decir, la extirpación del útero o parte de éste.
Otras veces, si se daña el cérvix (cuello del útero), debes saber que en embarazos futuros habrá riesgo de perder el hijo por tener un parto extremadamente prematuro, es lo que se llama incompetencia cervical.
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Toda esta información relativa a las consecuencias del aborto deberías encontrarla en el consentimiento informado previo a la intervención. Si no la encuentras, debes exigir que te lo expliquen y, sobre todo, que te indiquen cuáles serían los riesgos específicos en tu caso concreto, ya que por las características propias del cuerpo de cada mujer el riesgo podría incrementarse, por ejemplo si tienes útero miomatoso, hibrosalponx, estenosis cervical, útero biconre, etc.
Endometriosis y Riesgo de Aborto
Más de 2.000 especialistas en fertilidad se han dado cita estos días en Lisboa para asistir al 31 Congreso de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE). Uno de los estudios presentados analiza el mayor riesgo de embarazo ectópico y aborto involuntario en mujeres con endometriosis.
La endometriosis es la presencia de células del revestimiento del útero (endometrio) en otros lugares de la zona pélvica, lo que provoca una reacción inflamatoria. "Estos resultados indican que la endometriosis predispone a las mujeres a un mayor riesgo de aborto y a complicaciones del embarazo", explica Saraswat, que realizó la investigación con datos de todos los hospitales de Escocia, lo que supuso un total de 14.655 mujeres con registros médicos durante un máximo de 30 años (entre 1981 y 2010).
Saraswat añade que el impacto de la endometriosis -cuya prevalencia va de 2 a 10% de todas las mujeres en edad reproductiva, y hasta el 50% de las mujeres infértiles- es relativamente desconocido en el embarazo, ya que la mayoría de los estudios han sido realizados en mujeres infértiles que han recurrido a la reproducción asistida.
En este estudio, sin embargo, se compararon los resultados reproductivos y de embarazo de 5.375 mujeres con endometriosis con los de 8.280 mujeres sin endometriosis que estaban embarazadas al mismo tiempo. Después de ajustar los datos por edad y por la existencia de un embarazo anterior, los resultados mostraron que las mujeres con endometriosis tenían un riesgo significativamente mayor de complicaciones tempranas del embarazo que el grupo de control.
De hecho, este riesgo fue un 76% más alto de aborto espontáneo y casi tres veces mayor para el embarazo ectópico. En las mujeres con un diagnóstico previo de la enfermedad, los riesgos de resultados adversos del embarazo, incluida la hemorragia ante y post-parto y parto prematuro, también aumentaron significativamente.
La explicación para Saraswat reside en que la endometriosis se asocia con un aumento de la inflamación de la pelvis y con cambios estructurales y funcionales en el revestimiento del útero.
Tipos de Aborto y su Impacto en la Fertilidad
Son muchas las mujeres que, tras sufrir un aborto o pérdida gestacional, se cuestionan si podrán volver a lograr el embarazo o si, por el contrario, el aborto habrá afectado a su fertilidad. En este sentido, se podría hacer una distinción en función del tipo de aborto.
Aborto Involuntario o Espontáneo
Este tipo de aborto se produce de manera natural. La paciente, en muchas ocasiones, es consciente de que está sufriendo un aborto porque empieza a tener sangrado y dolor abdominal intenso. Lo más habitual es que el aborto espontáneo ocurra en las primeras semanas de gestación. Cuanto antes se produzca la pérdida del embarazo, menores serán las posibles consecuencias sobre la fertilidad femenina.
En muchos casos, especialmente en abortos más avanzados, se requiere realizar lo que se conoce como legrado. Se trata de una técnica ginecológica que consiste en practicar un raspado de las paredes uterinas para eliminar posibles tejidos embrionarios que hayan quedado en útero. Al ser una intervención quirúrgica, el legrado uterino podría comprometer la fertilidad de la mujer si no se realiza correctamente. Sin embargo, realizar un legrado no es necesario en todos los casos y no siempre va a afectar a la fertilidad de la mujer. Muchas mujeres pasan por un aborto espontáneo (con o sin legrado) sin que ello afecte a futuras concepciones.
Si se producen abortos recurrentes, habrá que analizar la situación de la mujer para tratar de determinar la causa y buscar una solución que permita el embarazo evolutivo. Este tipo de abortos están asociados a problemas como alteraciones cromosómicas, edad avanzada, etc.
Aborto Voluntario o Inducido
El aborto inducido es lo que se conoce como interrupción voluntaria del embarazo, pues es la propia mujer la que decide poner fin a la gestación. En estas situaciones, el desarrollo embrionario se suele detener mediante pastillas, lo que se llama aborto químico. Sin embargo, si ocurre más allá de las ocho primeras semanas de embarazo, habrá que realizar una cirugía y recibirá el nombre de aborto quirúrgico.
Cuando es necesario practicar una cirugía para detener el embarazo, se pueden aplicar dos métodos:
- Aspiración: Es lo más común si el aborto se provoca antes de la semana 12. El aborto quirúrgico por aspiración consiste en eliminar el embrión/feto por succión mediante una jeringa o una bomba de vacío. Esta intervención requiere anestesia local o general.
- Dilatación y curetaje: Se realiza cuando la aspiración no es posible. Se trata de provocar la apertura del cuello uterino y eliminar parte del revestimiento de la cavidad uterina mediante raspado (curetaje o legrado). El procedimiento es muy similar a los casos de legrado tras aborto espontáneo.
Al igual que en el aborto involuntario, cuanto más temprano se realice, menor riesgo supondrá. También es fundamental que lo lleve a cabo un profesional experimentado para evitar posibles consecuencias negativas.
Riesgos Generales del Aborto
La mayoría de profesionales sanitarios califican el aborto como un procedimiento de bajo riesgo y sin efecto grave sobre la fertilidad y la consecución de futuros embarazos. De hecho, si el aborto ha sido normal y sin complicaciones, en una exploración ginecológica no debería ni siquiera reconocerse que la mujer ha pasado por esta situación.
A pesar de ello (a excepción del aborto espontáneo completo y del aborto químico), no deja de ser una intervención quirúrgica y, como tal, tiene sus riesgos. Los principales efectos secundarios de un aborto que pueden derivar en infertilidad son:
- Rasgado de las zonas del aparato reproductor femenino.
- Hemorragia vaginal.
- Infección del tracto genital.
- Daño en el cérvix.
- Desgarro en el útero.
- Perforación en el útero.
- Absceso dentro del abdomen: si no es tratado, puede provocar enfermedad inflamatoria pélvica (EIP).
En el caso de que se realice un aborto quirúrgico, además del riesgo de lesionar el útero, se podría causar daños en otros órganos como el intestino y la vejiga. En estos casos, se deberá hacer una cirugía más para reparar el órgano dañado.
Aunque un aborto realizado correctamente es un proceso de bajo riesgo, utilizar métodos no profesionales para provocar el aborto puede tener graves consecuencias en la mujer, no solo respecto a su fertilidad, sino en su salud general.
Abortos Recurrentes
Los abortos de repetición son una patología que, según establece la Sociedad Española de Fertilidad (organización que asesora a nivel estatal sobre cuestiones relacionadas con la fertilidad), se reconoce tras la acumulación de tres o más embarazos interrumpidos por abortos espontáneos. Este tipo de abortos los sufre un 15% de la población, porcentaje de riesgo que aumenta cuando ya ha sucedido en alguna ocasión.
En estos casos se establece un problema de esterilidad de la pareja. Los óvulos de la mujer son fecundados, iniciándose así el proceso de gestación, pero este proceso no finaliza con éxito. La reiterada interrupción del embarazo, además de aumentar las probabilidades de que se repita de nuevo, es una clara muestra de que existe un problema, ya sea por un factor masculino o femenino, que hay que tratar e intentar buscar una solución.
Factores de riesgo
La obesidad materna y las enfermedades asociadas como la hipertensión arterial o diabetes son algunos de los factores de riesgo que pueden provocar estos abortos. Además, un embarazo múltiple ya es de por si más complicado, por lo que el riesgo de interrupción es mayor.
Más allá de estos aspectos, hay varios factores que pueden provocar la interrupción del embarazo. En algunos casos pueden aparecer factores inmunológicos que provoquen el rechazo del organismo hacia el embrión en el momento de la implantación, situación que imposibilitaría la correcta evolución del embarazo. En un 5% de las parejas se detecta, tras realizar un análisis del cariotipo antes de iniciar el tratamiento, algún problema cromosómico en alguno de los miembros. Factores anatómicos como las alteraciones uterinas, miomas o septos, también pueden provocar abortos de repetición.
Más allá de la obesidad materna comentada antes, hay otros factores endocrinos que también pueden afectar, como el síndrome de ovarios poliquísticos o los niveles alterados de hormonas tiroideas o de glucosa. Problemas con la coagulación sanguínea que predisponen a la mujer a la trombosis también pueden convertirse en un inconveniente, siempre y cuando se produzca durante la formación de la placenta.
Además de la alteración en el cariotipo, hay otro factor, como es la edad, que puede provocar los abortos de repetición.En la mujer hay evidencia de que la edad altera la calidad de los óvulos, aumentando el riesgo de anomalías genéticas a partir de los 35 años.
Estudios para detectar problemas
En el campo de la reproducción asistida hay diferentes pruebas para poder detectar los problemas que dificultan el objetivo de conseguir el embarazo. En los casos en los que los impedimentos radiquen en abortos de repetición, teniendo en cuenta las causas comentadas que los provocan, el equipo médico puede realizar cuatro tipos de pruebas. Con ellas podrán focalizar el problema y, posteriormente, ser más concretos en la personalización del tratamiento para cada caso.
La primera la hemos comentado un poco más arriba, la determinación de los cariotipos en sangre periférica de los dos miembros de la pareja. Los resultados de esta prueba a menudo son sorprendentes, ya que los miembros de la pareja desconocen, hasta recibir los resultados, que sufren alguna alteración. Para detectar estas alteraciones se tienen que ir a buscar de manera concreta, por lo que es una prueba muy esclarecedora cuando se presentan estos problemas.
Para poder detectar los problemas relacionados con alteraciones en el útero se realizan pruebas de imagen. Las tres más comunes son la histerosalpingografía, la ecografía o la histeroscopia, aunque a veces, en función de los resultados obtenidos, el equipo médico considera necesarias otras pruebas como la resonancia magnética. Con la observación de los resultados obtenidos el equipo médico puede detectar, en caso de haberla, alguna anomalía uterina.
Los factores endocrinos, inmunológicos y la predisposición a la trombosis son problemas que normalmente se puede desvelar con una analítica completa.
Por último, el principal factor masculino que hemos comentado, la fragmentación del ADN espermático se puede analizar aplicando una prueba denominada Comet Test. En caso de encontrar una fragmentación de doble cadena elevada se puede realizar una técnica llamada Fertile Microfluidos que se usa para seleccionar espermatozoides que no la tengan. El FISH en los espermatozoides, permite analizar el material genético de la célula. En ocasiones, también se puede realizar una biopsia testicular para llevar a cabo un estudio de meiosis, un proceso de división de las células reproductoras, aislando así las que contienen alteraciones.
Tratamientos
En CIRH estudiamos cada caso de manera personalizada, por lo que es muy difícil fijar un tratamiento de antemano, sin saber los detalles de cada situación. Siempre ponemos a la disposición de la paciente a un equipo multidisciplinar (endocrinólogos, ginecólogos, andrólogos y psicólogos), para poder analizar en profundidad cada caso. Después de analizar los resultados obtenidos de las pruebas, ellos serán los que recomendarán el tratamiento a seguir más apropiado para cada paciente.
Para intentar tratar los casos aborto de repetición hay diferentes tratamientos que pueden ayudar a conseguir un embarazo evolutivo que finalice en el nacimiento del bebé. En función de los resultados obtenidos el equipo médico propone una opción u otra. Para los casos en los que la causa sea alguna alteración hormonal se inicia un tratamiento específico para corregirlas.
Cuando la alteración se focaliza en el endometrio, una histeroscopia quirúrgica puede ayudar a descubrir y solucionar el problema. Con este procedimiento clínico el equipo médico puede estudiar las funciones y la forma del endometrio visualizando el cuello uterino, su interior y las aberturas de las trompas de Falopio. Si hay algún pólipo o adherencias se pueden resolver. Otra opción puede ser el tratamiento con heparina, un anticoagulante que puede ayudar a minimizar los efectos provocados por la presencia de alteraciones en algunos factores de la coagulación.
Por último, el diagnóstico genético preimplantacional de los embriones es un estudio que se realiza a los embriones en la fase de blastocisto (5 días de evolución), dependiendo de calidad y cantidad embrionaria, con la intención de estudiar su material genético. Con una biopsia de cada uno de los embriones se pueden detectar enfermedades genéticas, teniendo la posibilidad de seleccionar los embriones sanos para realizar la posterior transferencia.
Aspectos psicológicos del aborto
Un aborto es una pérdida que genera en la mujer sentimientos muy negativos. Las consecuencias psicológicas en la pareja son muy variadas y dependen del carácter de cada persona. Por tanto, los especialistas recomiendan no buscar un nuevo embarazo hasta que la pérdida no haya sido superada psicológica, física y fisiológicamente.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que hay que esperar al menos 6 meses para intentar concebir otra vez. Sin embargo, otros profesionales tienen pensamientos diferentes sobre esto y creen que habría mayores beneficios si se intentara antes.
Ciclo menstrual tras el aborto
La pérdida de un embarazo provoca sangrados que pueden durar más o menos tiempo en función de las semanas de embarazo.
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