El Niño, el Topo, el Zorro y el Caballo: Un Encuentro de Diferencias
Un niño curioso, un topo glotón, un zorro cauto y un sabio caballo se encuentran en un día de primavera y establecen una inesperada amistad. Los cuatro exploran el mundo, se hacen grandes preguntas, atraviesan tormentas y aprenden a amar.
El niño, el topo, el zorro y el caballo es una mirada al interior de cada uno, un diálogo macerado con el tiempo y en el que el autor ha plasmado pensamientos y conclusiones acerca de quiénes somos, cómo nos relacionamos con los demás, qué es la vida y cómo afrontarla. Esta fábula sobre la esperanza y la amabilidad está llena de lecciones vitales que ya han llegado al corazón de legiones de lectores en todo el mundo.
Un Viaje de Descubrimiento y Amistad
Este libro comienza con un gran “hola”. Es el saludo del niño al topo en su primer encuentro, y supone el inicio de una amistad. A partir de ahí, empiezan a conocerse y estrechar lazos a través de una conversación íntima. No son grandes aventureros, pero en su deambular por el mundo se encuentran con un hosco zorro que se une a ellos. De nuevo un hola hará que el círculo de amistad se cierre entre estos personajes con la aparición de un caballo.
Los cuatro insólitos amigos de Charlie Mackesy vuelven a vagar por la naturaleza. No están seguros de lo que buscan. Lo que sí saben es que la vida puede ser difícil, pero que se quieren, y que la tarta es a menudo la respuesta. Cuando lleguen los nubarrones, ¿podrá el niño recordar lo que necesita para atravesar la tormenta?
Lecciones Vitales a Través de la Diversidad
Quizás cada animal esconde algo, como buena fábula, siendo en este caso diferentes partes de la personalidad del niño. El topo personifica su inocencia y curiosidad; el zorro, sus más profundos miedos e ira y el caballo, la vergüenza de mostrarse tal como es al mundo.
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Al final de *El niño, el topo, el zorro y el caballo* se resuelve el conflicto central de esta historia que es el encuentro del niño con su hogar. Con un cierre bastante sorprendente, la película lanza un mensaje muy conveniente en nuestros días que esclarece la diferencia entre casa y hogar. En cambio, un hogar siempre es sinónimo de calidez y este, no está formado por vigas o ladrillos, sino por las personas que nos rodean. A pesar de ser una obra que narra una odisea sobre la búsqueda de tu propia identidad, enlaza magistralmente con la idea de que a pesar de creer que estás perdido, siempre que haya un lugar donde seas amado, allí está tu hogar. Con ello, se rompe el tópico de que tu familia es tu único hogar.
Charlie Mackesy es, sobre todo, un artista plástico, y eso se nota en las ilustraciones con las que acompaña el texto. A pesar de su apariencia de bocetos, de dibujos hechos rápidamente, se precisa mucha habilidad y experiencia para expresar tanto con tan pocos trazos.
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