Embarazo Después de un Aborto: Riesgos y Posibilidades

26.10.2025

Una de las preguntas más frecuentes que plantean las pacientes después de haber tenido un aborto es cuánto tiempo hay que esperar hasta el siguiente embarazo. Es crucial comprender los factores que influyen en este proceso para prepararse adecuadamente y tomar decisiones informadas sobre cuándo y cómo lograr un embarazo después de un aborto.

Tipos de Aborto

El aborto es la pérdida del embarazo antes de la semana 20 de gestación. Esto puede ocurrir de forma espontánea (aborto involuntario) o inducida (aborto voluntario). En función de ello, el efecto del aborto sobre la fertilidad y el organismo de la mujer puede ser de mayor o menor gravedad.

Aborto Involuntario o Espontáneo

Este tipo de aborto se produce de manera natural. La paciente, en muchas ocasiones, es consciente de que está sufriendo un aborto porque empieza a tener sangrado y dolor abdominal intenso. Lo más habitual es que el aborto espontáneo ocurra en las primeras semanas de gestación.

Cuanto antes se produzca la pérdida del embarazo, menores serán las posibles consecuencias sobre la fertilidad femenina.

En muchos casos, especialmente en abortos más avanzados, se requiere realizar lo que se conoce como legrado. Se trata de una técnica ginecológica que consiste en practicar un raspado de las paredes uterinas para eliminar posibles tejidos embrionarios que hayan quedado en útero. Al ser una intervención quirúrgica, el legrado uterino podría comprometer la fertilidad de la mujer si no se realiza correctamente.

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Sin embargo, realizar un legrado no es necesario en todos los casos y no siempre va a afectar a la fertilidad de la mujer. Muchas mujeres pasan por un aborto espontáneo (con o sin legrado) sin que ello afecte a futuras concepciones.

Si se producen abortos recurrentes, habrá que analizar la situación de la mujer para tratar de determinar la causa y buscar una solución que permita el embarazo evolutivo. Este tipo de abortos están asociados a problemas como alteraciones cromosómicas, edad avanzada, etc.

Aborto Voluntario o Inducido

El aborto inducido es lo que se conoce como interrupción voluntaria del embarazo, pues es la propia mujer la que decide poner fin a la gestación.

En estas situaciones, el desarrollo embrionario se suele detener mediante pastillas, lo que se llama aborto químico. Sin embargo, si ocurre más allá de las ocho primeras semanas de embarazo, habrá que realizar una cirugía y recibirá el nombre de aborto quirúrgico.

Cuando es necesario practicar una cirugía para detener el embarazo, se pueden aplicar dos métodos:

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  • Aspiración: Es lo más común si el aborto se provoca antes de la semana 12. El aborto quirúrgico por aspiración consiste en eliminar el embrión/feto por succión mediante una jeringa o una bomba de vacío. Esta intervención requiere anestesia local o general.
  • Dilatación y curetaje: Se realiza cuando la aspiración no es posible. Se trata de provocar la apertura del cuello uterino y eliminar parte del revestimiento de la cavidad uterina mediante raspado (curetaje o legrado). El procedimiento es muy similar a los casos de legrado tras aborto espontáneo.

Al igual que en el aborto involuntario, cuanto más temprano se realice, menor riesgo supondrá. También es fundamental que lo lleve a cabo un profesional experimentado para evitar posibles consecuencias negativas.

Riesgos del Aborto

La mayoría de profesionales sanitarios califican el aborto como un procedimiento de bajo riesgo y sin efecto grave sobre la fertilidad y la consecución de futuros embarazos. De hecho, si el aborto ha sido normal y sin complicaciones, en una exploración ginecológica no debería ni siquiera reconocerse que la mujer ha pasado por esta situación.

A pesar de ello (a excepción del aborto espontáneo completo y del aborto químico), no deja de ser una intervención quirúrgica y, como tal, tiene sus riesgos. Los principales efectos secundarios de un aborto que pueden derivar en infertilidad son:

  • Rasgado de las zonas del aparato reproductor femenino.
  • Hemorragia vaginal.
  • Infección del tracto genital.
  • Daño en el cérvix.
  • Desgarro en el útero.
  • Perforación en el útero.
  • Absceso dentro del abdomen: si no es tratado, puede provocar enfermedad inflamatoria pélvica (EIP).

En el caso de que se realice un aborto quirúrgico, además del riesgo de lesionar el útero, se podría causar daños en otros órganos como el intestino y la vejiga. En estos casos, se deberá hacer una cirugía más para reparar el órgano dañado.

Aunque un aborto realizado correctamente es un proceso de bajo riesgo, utilizar métodos no profesionales para provocar el aborto puede tener graves consecuencias en la mujer, no solo respecto a su fertilidad, sino en su salud general.

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Aborto y Embarazo

Desgraciadamente, el aborto es un hecho más común de lo que nos gustaría. Numerosos embarazos terminan en aborto espontáneo en etapas tempranas del desarrollo embrionario. Muchas veces, incluso antes de que la mujer descubra que estaba embarazada. La mayoría de estos abortos son casos puntuales y no impiden que ocurra un nuevo embarazo.

La excepción la encontramos en los abortos recurrentes, cuyas causas son variadas y, en muchas ocasiones, desconocidas.

También podemos encontrar dificultades para lograr la concepción tras múltiples legrados, ya que esto aumenta la probabilidad de lesiones uterinas.

Otro posible proceso relacionado con el aborto que podría complicar la concepción es la dilatación uterina. Este procedimiento puede debilitar el útero y dar lugar a insuficiencia cervicouterina o cuello incompetente, es decir, un cuello que se dilata antes de tiempo. En muchas ocasiones, esto se soluciona realizando un cerclaje cervical, procedimiento que consiste en mantener el cuello del útero cerrado con un punto de sutura.

Tiempo Recomendado para Intentar un Nuevo Embarazo

En Enero de 2016, el equipo de Schisterman ha publicado un estudio en Obstetrics & Gynecology , en el que afirman que las pacientes que intentan un nuevo embarazo en los 3 meses siguientes de haber tenido un aborto tienen mejor pronóstico que aquellas que esperan más de 3 meses. Este artículo es un análisis secundario de un estudio, realizado entre 2007 y 2011, en el que se evaluó el efecto de dosis bajas de aspirina en 1.228 pacientes de entre 18 y 40 años que tenían historia de abortos previos (“Effects of Aspirin in Gestation and Reproduction, Pager”).

Ahora, el grupo de Schisterman ha evaluado en este mismo grupo de pacientes cuál es el intervalo entre gestaciones con el que se consiguen mejores resultados. Las pacientes que tenían un intervalo de entre 0 y 3 meses comparadas con aquellas con un intervalo mayor de 3 meses, tenían más posibilidades de tener un niño nacido (53.2% frente a 36.1%).

Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su guía de junio del 2005, recomendó que las pacientes que han sufrido un aborto deberían esperar para el siguiente embarazo al menos seis meses con la intención de reducir el riesgo de complicaciones tanto maternas como perinatales. Esta recomendación estaba basada en un estudio realizado en América Latina utilizando datos de historias clínicas de 258.108 pacientes que tuvieron un hijo después de haber tenido un aborto.

Por último, en el año 2010, Love y colaboradores, publicaron un artículo en el British Medical Journal recogiendo datos de 30.937 pacientes escocesas que habían tenido un aborto en su primer embarazo y después se quedaron embarazadas. Se compararon las pacientes en las que el intervalo entre el aborto y el embarazo fue de 6-12 meses con aquellas en las que este intervalo fue menor de 6 meses y se observó que si el intervalo entre el aborto y el siguiente embarazo era menor de 6 meses, se reducía el riesgo de parto prematuro y de recién nacido con bajo peso. Además, las pacientes que tenían un intervalo entre embarazos mayor de 24 meses tenían más posibilidades de tener un embarazo ectópico en la siguiente gestación.

Muchas veces un aborto supone una dura prueba psicológica para los pacientes y la pareja necesita un tiempo para recuperarse antes de intentar un nuevo embarazo.

Las esperas prolongadas, hoy en día son un problema ya que cada vez hay más pacientes que tienen una maternidad tardía. Conforme la edad de la mujer aumenta, las posibilidades de embarazo disminuyen y aumenta la tasa de aborto y de complicaciones durante el embarazo. Se estima que una paciente de 40 años tiene una probabilidad de aborto del 30%, que aumenta hasta el 50% en mayores de 45 años.

El aborto espontáneo ocurre en uno de cada cuatro embarazos. La mayoría de los abortos espontáneos no son causados por algo que la madre haya hecho o dejado de hacer, sino que son situaciones imprevisibles y, con mucha frecuencia, inevitables.

El bebé obtiene la mitad de su información genética (en forma de cromosomas) del óvulo y la mitad del espermatozoide. Esa foto de material genético se conoce como cariotipo y consta de 46 cromosomas. Cuando alguno de los dos gametos -óvulo o espermatozoide- aporta un exceso o defecto de cromosomas, se producen problemas. Esos problemas de cariotipo suelen derivar en abortos precoces. Cuando se realizan estudios por abortos de repetición, en aproximadamente un 5% de las parejas encontramos que uno de los miembros es portador de una alteración en sus cromosomas que no conocía.

Las alteraciones hormonales pueden ser también causa de abortos espontáneos. El ciclo menstrual funciona con una precisión de relojero gracias a un eje hormonal. Cualquier alteración de ese eje hace que el reloj se pare o funcione mal. Hay determinadas infecciones o enfermedades crónicas mal controladas que también pueden dar lugar a abortos espontáneos. Dentro de las primeras, la más frecuente es la vaginosis bacteriana, que es una alteración del equilibrio de la flora bacteriana de la vagina.

Recomendaciones Adicionales

La decisión de buscar un nuevo embarazo es personal y debe considerar factores médicos y emocionales. Restablecer el ciclo menstrual y dar tiempo al cuerpo para sanar son pasos importantes. Además, es crucial realizar una evaluación médica completa para identificar posibles problemas de fertilidad o causas del aborto.

  • Evaluación Médica: Realizar una evaluación médica completa para identificar cualquier problema de fertilidad o posibles causas del aborto.
  • Tiempo de Recuperación: Dar tiempo al cuerpo para sanar completamente, especialmente si el aborto fue quirúrgico.
  • Manejo del Estrés: El estrés puede afectar negativamente la fertilidad.
  • Estilo de Vida Saludable: Mantener una dieta equilibrada, hacer ejercicio regularmente y evitar el consumo de tabaco y alcohol.

Factores que Influyen en el Éxito del Embarazo

Varios factores pueden influir en las probabilidades de un embarazo exitoso después de un aborto:

  • Edad: Las mujeres menores de 35 años suelen tener mayores tasas de éxito en comparación con aquellas mayores.
  • Salud de los Gametos: La calidad de los óvulos y espermatozoides es crucial.
  • Salud del Útero: Un útero sano es fundamental para la implantación y el desarrollo del embrión.

Probabilidades de Embarazo Después de un Aborto

Algunos estudios dicen que tienen más probabilidades de tener un nuevo embarazo las parejas que comiencen enseguida a buscarlo. Pero no todas las parejas ni todas las mujeres están preparadas anímicamente para lidiar con un nuevo embarazo tan pronto.

Sin embargo las probabilidades de volver a abortar de nuevo son menores que antes del primer embarazo. Solamente el 1% de las mujeres tendrá dos o más abortos espontáneos. Lo mismo aplica en las probabilidades de embarazo después de un aborto inducido: no hay estadísticas que indiquen que la fertilidad de una mujer se verá afectada. La única excepción es para quienes han tenido episodios de abortos de tres o más pérdidas, pues es probable que sí exista algún problema que deba ser atendido por un médico especialista.

Tampoco hay alteración de la fertilidad y puedes quedar embarazada, incluso al poco tiempo. Pero es muy importante trabajar primero sobre los aspectos emocionales negativos asociados a esta pérdida. Muchas mujeres experimentan miedo a una nueva malformación y tienen dificultades para conectar con su nuevo embarazo.

Lo importante es que hagas lo que tú consideras que es mejor para ti, contando con todo el apoyo que necesitas de tu pareja y tu entorno familiar.

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