Embarazo Natural Después de un Aborto: ¿Es Posible?

08.12.2025

Son muchas las mujeres que, tras sufrir un aborto o pérdida gestacional, se cuestionan si podrán volver a lograr el embarazo o si, por el contrario, el aborto habrá afectado a su fertilidad. En cualquier caso, no debemos olvidar tampoco que sufrir un aborto puede resultar para los pacientes en una situación de estrés y afectar a su estado emocional.

Por ello, en ocasiones, se recomienda recurrir a la ayuda psicológica antes de volver a intentar una nueva gestación, ya sea de manera natural o mediante técnicas de reproducción asistida.

Tipos de Aborto

El aborto es la pérdida del embarazo antes de la semana 20 de gestación. Esto puede ocurrir de forma espontánea (aborto involuntario) o inducida (aborto voluntario). En función de ello, el efecto del aborto sobre la fertilidad y el organismo de la mujer puede ser de mayor o menor gravedad.

Aborto Involuntario o Espontáneo

Este tipo de aborto se produce de manera natural. La paciente, en muchas ocasiones, es consciente de que está sufriendo un aborto porque empieza a tener sangrado y dolor abdominal intenso. Lo más habitual es que el aborto espontáneo ocurra en las primeras semanas de gestación.

Cuanto antes se produzca la pérdida del embarazo, menores serán las posibles consecuencias sobre la fertilidad femenina. En muchos casos, especialmente en abortos más avanzados, se requiere realizar lo que se conoce como legrado.

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Se trata de una técnica ginecológica que consiste en practicar un raspado de las paredes uterinas para eliminar posibles tejidos embrionarios que hayan quedado en útero. Al ser una intervención quirúrgica, el legrado uterino podría comprometer la fertilidad de la mujer si no se realiza correctamente.

Sin embargo, realizar un legrado no es necesario en todos los casos y no siempre va a afectar a la fertilidad de la mujer. Muchas mujeres pasan por un aborto espontáneo (con o sin legrado) sin que ello afecte a futuras concepciones.

Si se producen abortos recurrentes, habrá que analizar la situación de la mujer para tratar de determinar la causa y buscar una solución que permita el embarazo evolutivo. Este tipo de abortos están asociados a problemas como alteraciones cromosómicas, edad avanzada, etc.

Aborto Voluntario o Inducido

El aborto inducido es lo que se conoce como interrupción voluntaria del embarazo, pues es la propia mujer la que decide poner fin a la gestación. En estas situaciones, el desarrollo embrionario se suele detener mediante pastillas, lo que se llama aborto químico.

Sin embargo, si ocurre más allá de las ocho primeras semanas de embarazo, habrá que realizar una cirugía y recibirá el nombre de aborto quirúrgico. Cuando es necesario practicar una cirugía para detener el embarazo, se pueden aplicar dos métodos:

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  • Aspiración: es lo más común si el aborto se provoca antes de la semana 12. El aborto quirúrgico por aspiración consiste en eliminar el embrión/feto por succión mediante una jeringa o una bomba de vacío. Esta intervención requiere anestesia local o general.
  • Dilatación y curetaje: se realiza cuando la aspiración no es posible. Se trata de provocar la apertura del cuello uterino y eliminar parte del revestimiento de la cavidad uterina mediante raspado (curetaje o legrado). El procedimiento es muy similar a los casos de legrado tras aborto espontáneo.

Al igual que en el aborto involuntario, cuanto más temprano se realice, menor riesgo supondrá. También es fundamental que lo lleve a cabo un profesional experimentado para evitar posibles consecuencias negativas.

Riesgos del Aborto

La mayoría de profesionales sanitarios califican el aborto como un procedimiento de bajo riesgo y sin efecto grave sobre la fertilidad y la consecución de futuros embarazos. De hecho, si el aborto ha sido normal y sin complicaciones, en una exploración ginecológica no debería ni siquiera reconocerse que la mujer ha pasado por esta situación.

A pesar de ello (a excepción del aborto espontáneo completo y del aborto químico), no deja de ser una intervención quirúrgica y, como tal, tiene sus riesgos. Los principales efectos secundarios de un aborto que pueden derivar en infertilidad son:

  • Rasgado de las zonas del aparato reproductor femenino.
  • Hemorragia vaginal.
  • Infección del tracto genital.
  • Daño en el cérvix.
  • Desgarro en el útero.
  • Perforación en el útero.
  • Absceso dentro del abdomen: si no es tratado, puede provocar enfermedad inflamatoria pélvica (EIP).

En el caso de que se realice un aborto quirúrgico, además del riesgo de lesionar el útero, se podría causar daños en otros órganos como el intestino y la vejiga. En estos casos, se deberá hacer una cirugía más para reparar el órgano dañado.

Aunque un aborto realizado correctamente es un proceso de bajo riesgo, utilizar métodos no profesionales para provocar el aborto puede tener graves consecuencias en la mujer, no solo respecto a su fertilidad, sino en su salud general.

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Aborto y Embarazo

Desgraciadamente, el aborto es un hecho más común de lo que nos gustaría. Numerosos embarazos terminan en aborto espontáneo en etapas tempranas del desarrollo embrionario. Muchas veces, incluso antes de que la mujer descubra que estaba embarazada. La mayoría de estos abortos son casos puntuales y no impiden que ocurra un nuevo embarazo.

La excepción la encontramos en los abortos recurrentes, cuyas causas son variadas y, en muchas ocasiones, desconocidas. También podemos encontrar dificultades para lograr la concepción tras múltiples legrados, ya que esto aumenta la probabilidad de lesiones uterinas.

Otro posible proceso relacionado con el aborto que podría complicar la concepción es la dilatación uterina. Este procedimiento puede debilitar el útero y dar lugar a insuficiencia cervicouterina o cuello incompetente, es decir, un cuello que se dilata antes de tiempo. En muchas ocasiones, esto se soluciona realizando un cerclaje cervical, procedimiento que consiste en mantener el cuello del útero cerrado con un punto de sutura.

Fecundación In Vitro Tras un Aborto Espontáneo

Un aborto espontáneo es siempre una mala noticia, pero resulta especialmente dolorosa en aquellas personas que tras varios meses buscando el embarazo, lo logran gracias a un tratamiento de fecundación in vitro (FIV). La felicidad que siente una pareja ante el esperado resultado positivo en el test de embarazo se ve truncada por la tristeza de la pérdida gestacional.

Si lamentablemente ocurriera esta situación, los pacientes se deben tomar el tiempo necesario para recuperarse antes de intentar otro ciclo de fertilidad. Después de una pérdida, una de las preguntas más difíciles es cuándo volver a intentarlo. En el caso de una fecundación in vitro tras un aborto espontáneo, esta duda no solo es válida, sino necesaria. No existe un único tiempo ideal aplicable a todas las pacientes, porque cada cuerpo y cada historia tienen ritmos distintos.

Volver a intentarlo demasiado pronto, sin haber dado espacio al cuerpo y a las emociones para recuperarse, puede no ser lo más aconsejable. Pero posponerlo por miedo indefinidamente tampoco es la solución. Antes de reiniciar un ciclo de fecundación in vitro tras un aborto espontáneo, el equipo médico suele solicitar algunas pruebas básicas para asegurarse de que todo ha regresado a la normalidad. Estas pruebas no buscan culpables, sino información.

Aunque la motivación por no “perder tiempo” es comprensible, iniciar una fecundación in vitro tras un aborto espontáneo antes de que el cuerpo y la mente estén preparados puede comprometer el resultado. Esto no significa que todo intento precoz fracase, pero las estadísticas indican mejores resultados cuando se respetan los tiempos biológicos y psicoemocionales de recuperación.

Después de una fecundación in vitro tras un aborto espontáneo, muchas mujeres sienten la necesidad de “hacer algo” para que el siguiente intento tenga más probabilidades de éxito. Es un deseo comprensible. Esta preparación no tiene que ser extrema ni agotadora.

Una parte clave del seguimiento tras una fecundación in vitro tras un aborto espontáneo es comprobar que el cuerpo haya retomado su ritmo hormonal habitual. El temor a un nuevo aborto es una emoción legítima. Muchas pacientes, tras una fecundación in vitro tras un aborto espontáneo, sienten una mezcla de esperanza y pánico.

Hablar abiertamente con el equipo médico, resolver dudas, conocer cada etapa del proceso y evitar el aislamiento emocional son pasos fundamentales. La preparación emocional no depende solo de la paciente. El entorno puede ser un factor protector o un obstáculo.

Después de un aborto espontáneo tras una fecundación in vitro, muchas pacientes desean saber si su cuerpo y su mente están realmente listas para un nuevo intento. Es natural que tras una pérdida te preguntes si las probabilidades de lograr un embarazo se ven afectadas. De hecho, haber conseguido una implantación previa indica que el cuerpo respondió a muchos de los pasos más complejos del tratamiento: estimulación ovárica, desarrollo embrionario, y receptividad endometrial.

Por supuesto, cuando hay antecedentes de abortos recurrentes o se sospechan causas específicas -como alteraciones inmunológicas, trombofilias o problemas uterinos-, conviene hacer una evaluación más detallada. Esto se debe a que la fecundación in vitro es un proceso en múltiples etapas, y haber superado varias de ellas proporciona información muy valiosa para el equipo médico.

No siempre es necesario cambiar de protocolo tras una pérdida. Tener embriones vitrificados disponibles tras un ciclo previo supone una gran ventaja. Tras una fecundación in vitro con aborto espontáneo, es habitual plantearse si conviene añadir estudios o ajustes clínicos para mejorar las condiciones del próximo intento.

Especialmente cuando hay antecedentes de pérdida repetida, embriones congelados disponibles, o sospechas clínicas específicas, valorar herramientas diagnósticas o terapéuticas adicionales puede marcar la diferencia. PGT-A (diagnóstico genético preimplantacional para aneuploidías): permite seleccionar embriones con carga cromosómica normal.

Estudios inmunológicos y trombofílicos: incluyen análisis como el perfil antiphospholípido, la proteína S y C, homocisteína o células NK.

Tasa de Aborto de la FIV Según la Edad Materna

Tal y como hemos comentado anteriormente, una de las causas por las que se puede producir un aborto espontáneo después de un tratamiento de reproducción asistida es la edad materna avanzada. En función de la edad de la mujer, la probabilidad de que ocurra un aborto tras una gestación por FIV con óvulos propios es en mujeres:

  • Menores de 35 años: 16,1%
  • Entre 35-39 años: 26,4%
  • Mayores de 40 años: 36,4%

En cambio, las tasas de aborto se reducen drásticamente si el embarazo se hubiera producido a través de una FIV con ovodonación. En este caso, la probabilidad de aborto por gestación en mujeres menores de 35 años sería del 18,1%, en mujeres de 35 a 39 años del 19,4% y en mayores de 40 se habría reducido al 19,8%.

La razón principal de estos valores es que a mayor edad, mayor es el riesgo de concebir embriones con anomalías cromosómicas.

Todos estos datos han sido obtenidos del último registro estadístico realizado por la Sociedad Española de Fertilidad y correspondiente al año 2022. Los datos estadísticos de este artículo no deben utilizarse para implicar o predecir una certeza de resultado para un individuo específico dentro de una población en riesgo.

Cómo Afrontar la Pérdida Gestacional

Hacer frente a la tristeza, rabia e impotencia ante un aborto tras mucho tiempo de búsqueda del bebé no es fácil para una mujer o una pareja. Sin embargo, hay que ser fuertes, tomarse el tiempo necesario y, si es necesario, pedir ayuda a profesionales.

En cualquier caso, a continuación, se enumeran algunos consejos de ayuda emocional para afrontar estas situaciones:

  • Los pacientes tienen derecho a estar tristes y no tienen que esconderlo.
  • Hay que darse tiempo para recuperarse de pérdida, pues el aborto es un duelo que tiene sus fases. Los pacientes deberán pasar por casa una de ellas, por lo que es necesario tiempo.
  • Prestar atención para intentar entender y aceptar los sentimientos que se tienen en cada fase. Empatía, tristeza, culpabilidad, depresión o ira son algunas de las sensaciones más comunes.
  • Cuidarse a uno mismo. Se trata de una etapa dura, pero si se descuida será más duro aún. No hay que dejar de comer, ni de dormir ni de cuidarse, en general.
  • Pedir ayudar a un profesional con experiencia en estos temas puede ser de gran ayuda para entender y afrontar la pérdida gestacional.
  • Dejar que el entorno te ayude. Quizás se prefiere estar solo, pero la recuperación de la pérdida del embarazo irá mejor sintiéndose apoyado, bien de tu pareja, familiares o amigos.

Aproximadamente uno o dos meses es el tiempo que necesita el cuerpo de la mujer para recuperarse tras un aborto. No obstante, la recuperación emocional muchas veces es más larga y costosa. Por ello, es fundamental tener paciencia e intentar mantener la actitud positiva en todo momento.

¿Qué Esperar Después de un Aborto?

La mayor parte de mujeres que han tenido un aborto natural no tienen problemas para lograr de nuevo el embarazo ni necesitan tratamientos específicos para poder dar a luz a niños sanos en el futuro. No obstante, cuando se produce más de un aborto, lo que se conoce como aborto recurrente o de repetición, es recomendable realizar una evaluación médica completa.

Así se podrá determinar las causas por las que se producen las pérdidas gestacionales y proponer la mejor alternativa para conseguir que el embarazo llegue a término. Cuando se conoce la causa que provoca los abortos recurrente, se permite personalizar el tratamiento y utilizar terapias específicas.

En aquellos casos en los que no se descubre el motivo del aborto, el tratamiento genérico basado en administración de aspirina, heparina y progesterona mejora de forma importante los resultados. Además, si hubiera una causa genética para los abortos de repetición, la reproducción asistida ofrece soluciones alternativas para lograr el embarazo.

Por ejemplo, una opción sería recurrir a la FIV con donación de óvulos o hacer un diagnóstico genético preimplantacional (DGP) a los embriones antes de transferirlos.

Tabla Resumen: Señales Clínicas y Emocionales que Indican si es Momento de Reintentar

Señal Descripción
Recuperación Física Ciclos menstruales regulares, ausencia de complicaciones post-aborto.
Estabilidad Emocional Duelo procesado, sentimientos de esperanza y preparación para un nuevo intento.
Evaluación Médica Pruebas hormonales y uterinas normales, consideración de factores de riesgo.
Apoyo del Entorno Red de apoyo emocional sólida, comunicación abierta con la pareja y el equipo médico.

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