¿En qué parte del abdomen se encuentra el feto según las semanas de gestación?
El embarazo tiene una duración aproximada de 40 semanas, contadas a partir de la fecha de la última menstruación. A continuación, te explicamos dónde se ubica el feto en cada etapa del embarazo:
Primeras Semanas del Embarazo
Aún no sabes que estás embarazada, pero ya debes estar tomando tu suplemento vitamínico: el tubo neural del bebé se cierra en las primeras semanas de vida. Al final de la segunda semana, si tienes ciclos regulares de 28 días, se produce la ovulación. En la semana 3 de embarazo, el embrión es un grupo de células que se están multiplicando muy rápidamente dentro del útero materno. Tras la fecundación del ovocito por el espermatozoide, se fusionan los dos núcleos aportando cada uno 23 cromosomas con la dotación genética de ambos. La semana 4 de embarazo es clave para confirmar tus sospechas de que esperas un bebé. Si el test de embarazo es positivo, debes empezar ya a tomar ácido fólico, si es que aún no lo estabas tomando… Recuerda que el primer trimestre es el más importante.
Durante el coito, los espermatozoides liberados en el interior de la vagina deberán pasar por el cuello del útero, atravesarlo, y subir por la trompa de Falopio hasta encontrarse con el ovocito. A lo largo de todo el trayecto se pierde un gran número de espermatozoides, llegando al ovocito únicamente algunas decenas (menos del 1% del total). A medida que se van produciendo las primeras divisiones embrionarias, el ovocito se transforma en blastocisto y desciende por la trompa hacia la cavidad uterina, llega al útero aproximadamente al cuarto día de haber sido fecundado, y entre el séptimo y el 14º día se produce la implantación.
Alteraciones en las mamas: a los pocos días de retraso menstrual la mujer puede notar una plenitud inhabitual en sus pechos. Los tests de embarazo en orina valoran si hay una hormona llamada gonadotropina coriónica humana (HCG por sus siglas en inglés) que es producida por la placenta. El resultado positivo indica que se ha detectado la presencia de la hormona, confirmando de este modo el embarazo. El test de embarazo puede realizarse unos días después de haberse producido el retraso o la falta de menstruación. Para realizarlo sólo necesita un test de embarazo comprado en la farmacia y una muestra de su orina (preferentemente de la primera orina de la mañana).
En la séptima semana el embrión ha crecido unas 10.000 veces más que el óvulo fecundado. Ya todos los órganos fetales están prácticamente formados y empiezan a funcionar. A las 9 semanas los brazos y las piernas ya tienen sus tres partes: manos, antebrazo y brazo; y pie, pierna y muslo. Durante los 3 primeros meses el bebé se denomina “embrión” (palabra derivada del griego embrio, “semilla”) y experimenta un crecimiento muy rápido y cambios muy importantes en su forma externa. En la séptima semana el embrión ha crecido unas 10.000 veces más que el óvulo fecundado. Al principio del tercer mes, se diferencian los órganos sexuales. El cerebro del feto se recubre de huesos protectores, formándose el cráneo. Se observan primero los párpados y después las cejas. Los ojos se mantienen cerrados, gracias a que los párpados están fusionados entre sí.
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Primer Trimestre
En la semana 13 de embarazo finaliza el primer trimestre de la gestación. El bebé experimenta un rápido crecimiento, ahora que sus órganos principales están acabando su desarrollo. Tu hijo ya pesa entre 13 y 20 gramos y mide entre 6,5 y 8 centímetros en la semana 13 de embarazo. Su crecimiento a partir de ahora y hasta la semana 25 de embarazo va a ser muy rápido. Ya ha finalizado la formación de los distintos órganos, y desde esta semana va a crecer y aumentar el tamaño de sus órganos gracias a una gran proliferación celular, que es lo que caracteriza a esta etapa. Los rasgos faciales se van modelando cada vez más. Los ojos, que al principio están muy separados entre sí, se van juntando hacia el centro de la cara. Las asas intestinales ya no están dentro del cordón umbilical como al principio de la gestación donde formaban una hernia, sino que se sitúan dentro de la cavidad abdominal. Si así no ocurriese, se formaría el llamado onfalocele. Habría que operarlo tras el nacimiento o aconsejar a los padres la realización de una técnica invasiva como la biopsia corial o la amniocentesis.
La embarazada está empezando a ganar peso y a perder la cintura. Tu ropa habitual ya te queda ajustada: ya se te nota la tripa. Tus pechos están más grandes de lo habitual, aunque su crecimiento ya no es tan llamativo como al inicio de la gestación. La areola (el área circular marrón que rodea el pezón) cada vez es más oscura y grande. Puede ser normal la secreción de leche amarillenta, llamada calostro, desde épocas tempranas del embarazo. Los ascos o las aversiones a ciertos alimentos son típicas del primer trimestre de la gestación. Los alimentos que más aversión provocan son aquellos picantes o muy condimentados, ricos en proteínas, y también las bebidas como el té y el café. A partir de esta semana empiezas a encontrarte con menor sensación de náuseas y cansancio. La sensación de mal cuerpo va disminuyendo. La aversión a algunas comidas que antes te gustaban, así como algunos olores concretos, continúa.
Se diferencian perfectamente la cabeza, los brazos, las piernas y el torso en la ecografía de la semana 13. Se aprecian las órbitas de los ojos y la boca abriéndose y cerrándose. Puede visualizarse al bebé chupándose el dedo. En esta semana de gestación todavía se puede realizar la medición de la translucencia nucal como parte del test de cribado combinado. El cribado ecográfico utilizando solo la medida de la translucencia nucal se suele realizar cuando la paciente acude al ginecólogo más allá de la semana 11, y ya es tarde para la realización del test de cribado combinado. Durante los 3 primeros meses el bebé se denomina “embrión” (palabra derivada del griego embrio, “semilla”) y experimenta un crecimiento muy rápido y cambios muy importantes en su forma externa.
Segundo Trimestre
Al llegar al segundo trimestre, las molestias que se presentaban en el primer trimestre desaparecen casi completamente. La gestante, que con frecuencia adelgaza en los primeros meses, ahora gana peso rápidamente. El abdomen aumenta visiblemente de volumen en esta época. Alrededor del cuarto o quinto mes la embarazada empieza a percibir movimientos fetales. Al principio son poco intensos, como un rozamiento suave, casi imperceptible, en el bajo vientre, que puede semejarse y ser interpretado como un simple movimiento intestinal.
Hacia la semana 12 puede notarse el útero al palpar la pared abdominal. Si se trata del primer embarazo, se empiezan a notar los primeros movimientos fetales a partir de las 22 semanas de gestación. Es normal que se deforme el ombligo durante el embarazo debido al incremento del volumen abdominal.
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Por estas mismas fechas aparece un unto sebáceo, llamado vérnix caseoso, segregado por las glándulas sebáceas de la piel, y que se mezcla con las células epidérmicas descamadas. Este sebo protege la piel del feto, evitando que se arrugue o deteriore al estar en contacto permanente con el agua. El desarrollo de las diversas partes del organismo del feto es cada vez más manifiesto. Los dedos de los pies y manos exhiben unos endurecimientos que darán lugar a las uñas.
Al llegar al cuarto mes el aparato digestivo (hígado, estómago, intestino) y urinario (riñón, vejiga), empiezan a funcionar claramente. En el intestino se acumula una sustancia verde, el meconio, formado principalmente por bilis. Los miembros, tanto superiores como inferiores, adoptan su posición definitiva, dirigiéndose los codos hacia atrás y las rodillas hacia delante. Puesto que su musculatura se desarrolla rápidamente, a partir de los 4 meses es perfectamente posible que la madre perciba pequeños movimientos fetales.
El sistema circulatorio fetal es cada vez más perfecto. Las cavidades del corazón están perfectamente delimitadas y éste late con fuerza creciente. El sistema nervioso no es aún muy perfecto, pero a medida que pasa el tiempo aumenta la coordinación de los movimientos, indicio de una progresiva maduración nerviosa. El desarrollo de la piel le da al feto un cambio importante en su aspecto. Hasta el cuarto mes su piel es lisa y muy fina. Bajo la piel no existe todavía la grasa, por lo que el tronco, la cara y las extremidades son muy delgados. La grasa de debajo de la piel comienza a formarse a partir del quinto mes. Se alimenta principalmente mediante la sangre materna que le llega a través del cordón umbilical que lo une con ella a través de la placenta. Por otra parte, el cuerpo del feto se adapta a los movimientos de la madre. Si ésta descansa, el feto aprovecha para moverse, pues entonces está sometido a menos presiones exteriores.
Tercer Trimestre
En los dos últimos meses el feto cambia de aspecto, pues adquiere ya la grasa bajo la piel, y ésta se pone más tensa y de color rosado. A partir de entonces, al piel empieza a ganar grosor y descamarse, y el feto se recubre de una sustancia untuosa blanquecina, principalmente en la espalda y los pliegues de las extremidades. Otro cambio de la piel es su revestimiento velloso, principalmente a partir del quinto mes. Así, en el séptimo el feto está recubierto de un vello tenue, de color rubio, llamado lanugo.
En el tercer trimestre el bienestar de la madre del trimestre anterior y la relativa ligereza que lo acompaña, disminuyen gradualmente. El útero ha aumentado notablemente para albergar al feto que crece cada día que pasa, así como el líquido que lo rodea y la placenta, cuyo desarrollo es también progresivo. La presión sobre los huesos de la pelvis provoca los dolores que en esta parte del cuerpo se experimentan. También, los movimientos del feto, que la embarazada nota desde meses antes, son ahora más potentes. Pueden incluso ser dolorosos y a menudo son visibles, no solamente examinando el vientre desnudo, sino incluso con la ropa puesta. Se pueden notar sacudidas rítmicas que duran algo más de media hora; probablemente debidas a hipo.
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Posición del Feto al Final del Embarazo
Normalmente el 96% de los fetos se colocan en posición cefálica alrededor del séptimo mes de embarazo. Entre las semanas 28 y 30 la mayoría de los bebés se colocan con la cabeza hacia abajo esperando el momento de nacer, aunque si es pequeño y todavía tiene espacio para moverse puede cambiar varias veces de posición antes de colocarse de forma definitiva.
No te creas que es difícil reconocer cómo está situado tu pequeño: si está en posición cefálica (con la cabeza hacia abajo) podrás sentir sus movimientos (las “pataditas”) en la parte superior del útero; si está en posición podálica o de nalgas (con la cabeza hacia arriba) tal vez notes sus movimientos bajo las costillas.
También son indicadores de que el futuro bebé está bien encajado en la pelvis ciertas sensaciones como una mayor necesidad de orinar (la cabeza del pequeño hacia abajo presiona más la vejiga) o si ves que puedes hacer respiraciones profundas sin dificultad (al estar el bebé colocado hacia abajo, el diafragma tiene más espacio).
Si hacia la semana 34 ó 36 el bebé aún no se ha colocado cabeza abajo, tú misma puedes intentar ayudarlo a que se gire con alguno de los ejercicios que te sugerimos. Si nos mantenemos activas en el parto, escuchamos a nuestro cuerpo, y nos movemos hacia aquellas posiciones que por lo general alivian el dolor, ayudaremos al bebé a girarse a la posición anterior durante el trabajo de parto.
De todas maneras, puedes pedirle a tu comadrona o tu fisioterapeuta que te enseñe a palpar tu abdomen para reconocer la postura del bebé.
Crecimiento Fetal por Semana
El seguimiento del tamaño y peso del feto por semanas es una parte muy importante del cuidado prenatal. Proporciona información valiosa sobre la salud y el desarrollo del bebé pero siempre hay que tener presente que las cifras son aproximadas y cada embarazo es único.
¿Cuánto crece un feto por semana y cómo se puede averiguar este dato? Esta es una pregunta muy habitual de las futuras mamás y papás. El peso fetal se puede estimar mediante ecografías en el embarazo y mediciones de la circunferencia abdominal, la longitud del fémur y la circunferencia de la cabeza que se realizan en las diferentes pruebas durante el embarazo. Si lo que quieres es una opción que te permita hacer el cálculo aproximado por tu cuenta, una fórmula común para calcular lo que debería pesar tu bebé en cada mes, es la tabla de Dexeus.
Según la regla de Dexeus, los fetos crecen duplicando su peso cada 28 días (mes lunar) entre el tercer y sexto mes. Por supuesto, no hay que tomar los valores de esta tabla como valores exactos puesto que hay que recordar que cada embarazo es único y que ni todos los bebés nacen con el mismo peso ni se desarrollan a la misma velocidad.
A continuación, se presenta una tabla con el crecimiento aproximado del feto por semana:
| Semana | Tamaño Aproximado | Peso Aproximado |
|---|---|---|
| 4-10 | De semilla de amapola a judía pequeña | N/A |
| 11-13 | 7.4 cm | 23 gramos |
| 14-17 | N/A | 140 gramos (Semana 17) |
| 22-26 | Tamaño de un coco pequeño | N/A |
| 38-40 | Se prepara para el nacimiento | N/A |
En resumen, la ubicación del feto en el abdomen varía a lo largo del embarazo, comenzando en la pelvis y ascendiendo gradualmente hasta ubicarse debajo de las costillas al final de la gestación. La posición final del bebé suele ser con la cabeza hacia abajo, preparándose para el parto.
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