Enfermedades Comunes Durante la Lactancia Materna
La lactancia materna es el mejor alimento para el lactante durante los primeros meses de vida. Cubre las necesidades nutricionales para su adecuado crecimiento y desarrollo físico y, desde el punto de vista emocional, le asegura el establecimiento de un buen vínculo madre-hijo y una adecuada relación de apego, ambos esenciales para un correcto desarrollo. En niños sanos se debe iniciar la lactancia lo antes posible, dentro de la primera hora tras el parto.
Con frecuencia, en la lactancia materna a veces pueden surgir dificultades que pueden hacer fracasar que la madre amamante a su bebé, aunque todos tienen solución. Es importante que desde el comienzo te asegures de tener todo el apoyo y ayuda necesarios en caso de que se presente algún problema.
Problemas Comunes y Soluciones
Las complicaciones más frecuentes, como la ingurgitación mamaria, el dolor, las grietas en los pezones y las mastitis, suelen ser consecuencia de problemas con la técnica de la lactancia. Hay dificultades que pueden requerir la intervención de profesionales con experiencia en lactancia.
Ingurgitación Mamaria
La ingurgitación mamaria puede aparecer a los dos o tres días del parto en ambos pechos, que se ponen tensos, hinchados y calientes. Suele generar mucha preocupación, porque los pechos están hinchados y doloridos, el bebé tiene dificultad para agarrarse y la madre se siente impotente al intentar vaciar el pecho sin conseguirlo. En realidad la ingurgitación no se debe a un acúmulo de leche, sino a la congestión de la glándula mamaria, es decir, a la inflamación debida a la dilatación vascular producida en la glándula que se está preparando para la lactancia.
Si tuvieras una ingurgitación es importante relajarse antes de la toma. Para ello puedes darte un baño o una ducha caliente, recibir un masaje agradable en hombros o espalda, oír música, etc. Unos minutos antes de poner al bebé al pecho realiza contacto piel con piel con tu bebé y aplica calor local para favorecer la salida de la leche.
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Dolor en los Pezones
Los primeros días es normal sentir una molestia en los pezones durante la toma, ya que el embarazo produce un aumento de la sensibilidad en los pezones que suele desaparecer poco después del parto. Sin embargo, un dolor intenso o persistente no puede considerarse normal y suele indicar que existe algún problema. Lo más frecuente es que el dolor se deba a una compresión del pezón.
Como consecuencia pueden aparecer grietas y además se dificulta el vaciado de la mama con riesgo de complicaciones como mastitis, disminución de la producción de leche, escasa ganancia de peso etc.
Grietas en los Pezones
Las grietas suelen ser el resultado de un problema de agarre que ocasiona un traumatismo en el pezón. Si tienes grietas es importante que consultes con un profesional experto en lactancia para que identifique la causa y la trate. Tendrá que realizar una historia clínica adecuada, explorarte el pecho y al bebé y observar una toma. Te ayudará a mejorar el agarre del bebé, optimizando la postura o realizando un agarre dirigido, lo que suele proporcionar un alivio inmediato e importante.
Si tienes un dolor intenso, las pezoneras pueden serte de utilidad de forma transitoria, siempre y cuando las coloques correctamente y hasta que se corrija la causa y se hayan curado las grietas. Existen diferentes tamaños, por lo que es importante que elijas aquella que se adapte al tamaño de tu pezón y a la boca del bebé. En caso de duda es mejor que optes por el tamaño más grande.
Si las grietas tardan en curarse a pesar de haberse resuelto la causa que las provocó, hay que sospechar una sobreinfección bacteriana y puede ser necesaria la aplicación de una pomada antibiótica tras la toma. Esto lo decidirá el profesional sanitario experto en lactancia.
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Ten en cuenta que durante la lactancia las pequeñas glándulas que están en la areola proporcionan hidratación al pezón, por lo que no es recomendable que te laves los pezones antes y despúes de las tomas para evitar retirar esta protección natural.
Con frecuencia aparecen por una mala técnica al dar el pecho. Se recomienda revisar la postura y utilizar una crema con lanolina Si se acompañan de dolor es conveniente tomar un analgésico como paracetamol. Se deben evitar las pezoneras y, en el caso de utilizarlas, intentar retirarlas lo antes posible ya que el bebé suele tragar más aire con ellas.
Mastitis
Si notas dolor y enrojecimiento en alguna parte del pecho, acompañado o no de fiebre y malestar general, puedes estar desarrollando una mastitis. Debes saber que la mastitis no siempre es infecciosa y que puede ser simplemente la consecuencia de una inflamación de una zona de la mama por un vaciado incompleto.
Por eso ante la sospecha de una mastitis es muy importante continuar con la lactancia aumentando la frecuencia de las tomas, o si esto te produce demasiado dolor, vaciando el pecho con sacaleches. Conviene que te asegures de que el pecho afectado se vacía adecuadamente, recurriendo al sacaleches o a la extracción manual si lo crees necesario. Para aliviar las molestias puedes aplicarte frío entre las tomas y tomar ibuprofeno por sus efectos antiinflamatorios.
Si con todas estas medidas no observas una clara mejoría en 12 o 24 horas o si el dolor en la mama se acompaña de fiebre, de malestar general, escalofríos, dolores musculares, etc., es necesaria una valoración médica, ya que la mastitis puede ser infecciosa y además requerir un tratamiento antibiótico. Aunque sufrir una mastitis puede resultar duro y además, en muchas ocasiones está precedida de otros problemas con la lactancia, debes de saber que con el tratamiento adecuado notarás una gran mejoría en 24 horas. No te desanimes.
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Pezones Planos o Invertidos
El tamaño y la forma del pecho y de los pezones no tiene por qué ser un motivo de preocupación, a menos que tu bebé tenga dificultades para hacer un agarre adecuado. Los pezones planos no suelen ser un problema dado que para mamar de forma eficaz el bebé debe introducir en la boca no sólo el pezón, sino una parte importante de la areola. Los pezones invertidos suelen deberse a unos conductos galactóforos cortos, que son los conductos que transportan la leche de los lóbulos mamarios al pezón. Esta situación mejora tras un periodo de lactancia. Las primeras tomas pueden ser dolorosas debido al estiramiento que la succión provoca sobre dichos conductos.
Se ha comprobado que no resulta útil la realización de ejercicios de estiramiento de los pezones durante el embarazo ni el uso de escudos prenatales. Si tienes pezones invertidos te puede ayudar tratar de extraer el pezón con una jeringa o con el sacaleches, o bien estimularlo rotándolo o mojándolo con agua fría justo antes de la toma. Las pezoneras pueden resultarte muy útiles si con las medidas anteriores el bebé no consigue un buen agarre. Con las tomas los conductos se irán elongando y desaparecerá el dolor.
Si tus pezones son grandes para la boca del bebé hasta que su crecimiento le permita conseguir un agarre adecuado puede ser necesario que te extraigas la leche con sacaleches y se la administres. También puedes probar el uso de pezoneras, teniendo en cuenta que sólo entrará parte del pezón o que estará muy comprimido y, por lo tanto, el vaciado del pecho no será adecuado.
Escasa Producción de Leche (Hipogalactia)
Seguramente, en alguna ocasión, has dudado de tu capacidad para producir toda la leche que tu bebé necesita, o alguna persona de tu entorno te ha hecho dudar. Si tu bebé hace tomas frecuentes, no sientes dolor al agarre ni durante la toma, queda satisfecho y relajado, suelta espontáneamente el pezón, moja y ensucia pañales, está tomando suficiente leche. Si, por el contrario, tienes grietas o dolor, zonas induradas en el pecho, el bebé mama inquieto o se duerme en las tomas y “está todo el día colgado al pecho”, puede no estar tomando toda la leche que necesita.
Existen múltiples causas de escasa producción de leche. Ninguna de ellas se soluciona administrando exclusivamente suplementos de fórmula. Conviene que sepas que lo que mantiene la producción de leche es la estimulación que realiza la succión de tu bebé o del sacaleches y el vaciado adecuado del pecho. En la gran mayoría de los casos la hipogalactia es debida a escasa estimulación por tomas poco frecuentes, limitar su duración, ofrecer un solo pecho en cada toma y por dificultades en el agarre que conducen a un vaciado inadecuado.
Raramente, la hipogalactia es debida a otros problemas médicos que pueden ser identificados y tratados. Independientemente de la causa de la hipogalactia, las primeras medidas a tomar serán aumentar la frecuencia de las tomas y ofrecer ambos pechos en cada una de ellas, comprimir el pecho durante la succión para facilitar la salida de la leche, permitir que sea el bebé el que suelte espontáneamente el pezón y completar, si es necesario el vaciado mediante la extracción manual o con sacaleches.
Ofrece a tu bebé después de una toma la leche extraída y consulta a un profesional. Si con estas medidas no aumenta la producción de leche y sigue siendo necesaria la suplementación con fórmula es recomendable consultar a un profesional experto en lactancia. Quizás sepas que también existen medicamentos para incrementar la producción de leche, llamados galactogogos. Estos fármacos deben ser siempre indicados por un profesional médico, despúes de haber investigado todas las posibles causas de hipogalactia.
Otros Problemas en el Recién Nacido
Algunos recién nacidos están muy adormilados durante los primeros días y no se despiertan para mamar. Conviene que le despiertes para que haga al menos 8 tomas al día. Otros recién nacidos maman con frecuencia pero no succionan de forma efectiva y suelen dormirse en el pecho.
Los lactantes con frenillo corto pueden tener dificultad con el agarre y producir dolor durante la toma. Esta dificultad puede compensarse si se les ayuda a conseguir un agarre profundo, con lo que disminuye la compresión del pezón y el dolor. Además pueden necesitar más tiempo para mamar y puedes ayudarle comprimiendo el pecho durante la succión.
Enfermedades Maternas y Lactancia
Muchas madres que amamantan se quedan embarazadas. La lactancia, cuándo inician los ciclos ovulatorios, no reduce la probabilidad de embarazos espontáneos. Los fármacos para la estimulación ovárica, para la inducción de la ovulación, los estrógenos, la progesterona y los anestésicos utilizados para la sedación durante la punción ovárica son compatibles con la lactancia.
Enfermedades Infecciosas
La mayoría de las enfermedades infecciosas no contraindican la lactancia materna. Por el contrario, el paso de anticuerpos IgA a través del calostro y de la leche protege al bebé pasivamente de las infecciones contra las cuales la madre es inmune.
Las infecciones bacterianas de diferentes órganos o aparatos o de sistemas, pueden afectar a las madres en el momento del parto y durante la lactancia. Se tratan con antibióticos. Las infecciones bacterianas no se transmiten a través de la leche materna. Las normas higiénicas como evitar el contacto de las manos o de las zonas afectadas con las mucosas o las soluciones de continuidad de la piel del bebé, evitan la transmisión de las infecciones.
Múltiples infecciones virales maternas pueden ser peligrosas para los bebés. Padecer una enfermedad viral no afecta la producción de leche. Los bebés lactantes tienen que respetar las cuarentenas como cualquier contacto de personas COVID positiva. Se recomienda la vacunación frente COVID-19 a todas las personas adultas independientemente de si amamantan. La infección por VIH es una de las pocas contraindicaciones absolutas a la lactancia materna. Madres con hepatitis B pueden amamantar. Madres con HSV con lesiones activas tienen que cubrirlas. Si las lesiones son presentes en el pecho no se aconseja amamantar hasta su desaparición. No se puede administrar leche extraída del pecho con lesiones. No se transmite a través de la leche. Las madres con HCV pueden amamantar. Se transmite por vía orofecal. No se contraindica la lactancia en caso de enfermedad.
Candidiasis
La candidiasis es una infección frecuente en las embarazadas y las puérperas. En muchos casos es un comensal asintomático de piel y mucosas. La candidiasis mamaria puede cursar con un dolor fuerte, profundo con pinchazos durante las tomas y entre ellas, a pesar de un buen enganche y de la ausencia de signos de mastitis bacteriana. No se contraindica la lactancia. La transmisión de la infección no constituye un riesgo para los bebés.
Paludismo
El paludismo no contraindica la lactancia porque el plasmodio no se tramite a través de la leche materna. La profilaxis y el tratamiento de la malaria son compatibles con la lactancia. No afecta a la lactancia.
Patología Digestiva
La patología digestiva incluye enfermedades de esófago, estómago, intestino, vías biliares e hígado. El tratamiento, además de una dieta adecuada que reduzca los síntomas, se basa en famotidina, ranitidina (ahora disponible solo iv), o inhibidores de bomba de protones como omeprazol y pantoprazol. Todos esos medicamentos son seguros durante la lactancia. Las gastroenteritis suelen presentarse con náusea, vómito, fiebre y diarrea. No se transmiten a través de la leche.
Enfermedades Autoinmunes
Las enfermedades autoinmunes son caracterizadas por la presencia de anticuerpos y de una reacción inflamatoria que el mismo sistema inmune desencadena contra sus propios órganos o tejidos. El LES es una enfermedad autoinmune que puede afectar diferentes órganos y aparatos: corazón, riñones, articulaciones, piel, pulmones. La AR ataca sobre todo a las articulaciones. Es más frecuente en mujeres y la edad de inicio suele ser sobre los 45 años. Es una enfermedad causada por la presencia de anticuerpos antirreceptor de acetilcolina. Ningún estudio ha demostrado un empeoramiento de la enfermedad debido a la lactancia. Es una enfermedad caracterizada por sequedad de ojos y boca por la presencia de auto anticuerpos contra las glándulas salivares y lagrimales. Puede asociarse a problemas de la vista y auditivos. Se caracteriza por la presencia de auto anticuerpos contra las plaquetas. Se trata con corticosteroides y esplenectomía, compatibles ambos con la lactancia.
Enfermedades Cardiovasculares
Es infrecuente en mujeres en edad fértil. Los factores de riesgo propios del género femenino son el SOP, haber padecido preeclampsia, AR, LES y DG. Algunas madres lactantes presentan arritmias congénitas. Es una inflamación del músculo cardiaco. Su prevalencia es baja. Se puede asociar a enfermedades autoinmunes. El tratamiento con analgésicos, antiinflamatorios no esteroideos, corticoides e inmunoglobulinas es compatible con la lactancia.
Trastornos Neurológicos
Es una enfermedad autoinmune neurodegenerativa más frecuente en mujeres que en hombres (3/1). Los dolores de cabeza recurrentes son el trastorno neurológico más prevalente en la población mundial. El 50% de las personas sufren de ello. La migraña o jaqueca es una tipo de cefalea primaria caracterizada por dolor de cabeza unilateral, osmofobia (rechazo por los olores), fotofobia y empeoramiento del dolor con la luz y con el ruido. Se asocia a náuseas y vómitos. La irradiación de la hipófisis podría reducir la producción de prolactina.
Discapacidad Materna
Es muy importante que los familiares o personal contratado ayuden en las tareas domésticas mientras las madres con discapacidad amamantan y se hacen cargo de los bebés. Puede ser difícil sujetar a los bebés. Lesiones traumáticas de la médula pueden afectar a diferentes niveles. Las madres hipovidentes pueden amamantar. Para conocer las necesidades del bebé suelen desarrollar muchos los otros sentidos.
Salud Mental Materna
El periodo posparto es un momento crítico para la salud mental. Es un problema médico y social. Una de cada 5 mujeres padece algún trastorno mental en el puerperio, pero solo un 25% de ellas acuden a un profesional que les haga un diagnóstico correcto. Si los síntomas son graves y duraderos se puede llegar a diagnosticar una depresión posparto. Tiene una incidencia del 0,1-0,2 %; y es muy peligrosa para la madre y el bebé. Puede ser necesario hospitalizar a las madres. Personas con trastornos de ansiedad pueden experimentar su empeoramiento en el puerperio. Es una enfermedad que se suele diagnosticarse en la adolescencia o sobre los 20 años. Se asocia a psicosis e intentos de suicidio. La esquizofrenia es una enfermedad psiquiátrica caracterizada por la pérdida de contacto con la realidad. Pacientes que hayan padecido o padezcan trastornos de la alimentación pueden amamantar. La violencia sexual tiene una incidencia del 25% en las madres. Pueden haber sido acosadas en la infancia por parte de familiares o compañeros.
Cuándo Suspender la Lactancia
Hay muy pocas razones por las que la leche materna no se puede ofrecer al bebé. Suelen ser causas muy específicas. Son casos donde los riesgos son mayores que los grandes beneficios de la leche materna. En este artículo vamos a repasar esos motivos. Y también os vamos a recordar aquellas otras situaciones comunes en las que no está indicado suspender la lactancia.
- Niño con Galactosemia: Es una enfermedad hereditaria rara. En ella, el bebé no puede digerir la galactosa. Es uno de los azúcares que forman la lactosa, junto con la glucosa. Se acumula entonces en el cuerpo. Y así, produce daño en diversas partes del cuerpo. Se detecta con el cribado metabólico que se hace en la prueba del talón al recién nacido.
- Madre infectada por el virus de la leucemia humana de células T: Se trata de un retrovirus, como el virus VIH (virus de la inmunodeficiencia humana). Puede pasar de madre a hijo a través de la leche. En España, la infección por este virus es muy poco frecuente.
- Infección materna por VIH: Se sabe que el virus del SIDA pasa a través de la leche materna. Por ello, en países desarrollados como el nuestro, se recomienda suspender la lactancia. Ya que hay alternativas seguras a la lactancia materna.
Medicamentos y Lactancia
A veces, la madre puede necesitar medicamentos. Es muy difícil saber la compatibilidad de todos ellos. Una buena fuente donde buscar información es la página web e-lactancia.org Hay que saber que las drogas de abuso y los tratamientos contra el cáncer son incompatibles con la lactancia materna. Para el resto, mejor consultar en la web. La misma página puede ofrecer alternativas más seguras para aquellos casos de medicamentos que tienen algún riesgo. Además, la web e-lactancia.org también da información sobre otros productos no medicinales. Por ejemplo infusiones, productos cosméticos y otras situaciones y problemas que pueden darse en una madre lactante.
Por último, conviene recordar que drogas legales como el tabaco o el alcohol también perjudican al lactante y a la madre, por lo que lo mejor es no consumirlos.
Enfermedades Maternas Compatibles con la Lactancia
Se han estudiado muchos problemas que puede sufrir la madre y que no impiden dar el pecho de forma segura. Algunos ejemplos son: la hepatitis A, B o C. También la infección por citomegalovirus y la enfermedad de Chagas, entre otras. En infecciones maternas agudas, no hay que cesar la lactancia. Por ejemplo, en resfriados, gripe, amigdalitis, gastroenteritis. Esto sería peor. Estos gérmenes no pasan a través de la leche. Y puede que la madre ya los haya trasmitido al bebé antes de notar la enfermedad. Además, con los síntomas de la enfermedad, la madre ya está creando anticuerpos. Estos sí pasan por la leche. Y pueden hacer que el lactante se proteja mejor.
La mastitis materna tampoco es causa para dejar la lactancia. Es la infección de la mama. No es necesario abandonar la lactancia por las razones que explicamos a continuación: los gérmenes de la piel suelen entrar por las grietas del pezón, y como el interior del cuerpo no es su medio, lo infectan. Pero infectan la mama, no la leche.
Tabla Resumen de Problemas y Soluciones
| Problema | Causa Común | Solución |
|---|---|---|
| Ingurgitación Mamaria | Congestión de la glándula mamaria. | Relajarse, aplicar calor local, contacto piel con piel. |
| Grietas en los Pezones | Mala técnica de agarre. | Corregir el agarre, usar pezoneras temporalmente, pomadas antibióticas si hay infección. |
| Mastitis | Inflamación o infección de la mama. | Aumentar la frecuencia de las tomas, vaciar el pecho con sacaleches, aplicar frío, ibuprofeno. |
| Hipogalactia | Escasa estimulación del pecho. | Aumentar la frecuencia de las tomas, ofrecer ambos pechos, comprimir el pecho durante la succión. |
El Apoyo Profesional
La lactancia no suele ser un camino de rosas. Problemas como la mastitis, el abceso mamario y las grietas en los pezones (por no hablar de la candidiasis de pezón) martirizan a muchas madres, que sufren al ver cómo la ansiada lactancia materna peligra. En el hospital la madre puede preguntar cualquier duda sobre la lactancia materna a matronas y médicos, pero luego tendrá que continuar en casa. En España, el alta hospitalaria suele darse a las 48 horas del parto. Dar el pecho no siempre resulta un camino de rosas. Para muchas mujeres los comienzos son duros, normalmente por falta de información. La lactancia materna suele ser un momento muy especial para la madre y su bebé y, por lo general, gratificante. Pero en algunos casos, resulta molesta y dolorosa para la madre e ineficaz para el niño porque no consigue mamar lo suficiente.
Como hemos visto antes, puede haber molestias en los senos los primeros días de lactancia, pero no tiene que existir dolor. Si hay dolor mamario, algún eslabón de la cadena falla y hay que identificarlo. La causa más frecuente de aparición de las grietas es porque el bebé no succiona correctamente: al agarrarse al pecho debe coger el pezón y parte de la areola. Muchas mujeres abandonan la lactancia materna por culpa del dolor durante la toma. Una de las causas más frecuentes son irritaciones y heridas en los pezones, sobre todo en las primeras semanas. Dejar los pechos al aire a ratos durante el día. Aplicar crema específica. Es el pezón que con el estímulo queda plano o se retrae hacia el interior. Si tienes el pezón plano o invertido, se te ofrecerá más ayuda para iniciar la lactancia. Lo ideal es que intentes solucionar todas tus dudas durante el ingreso en el hospital. Aunque se puede lactar sin ellas, algunas mujeres necesitan utilizar pezoneras.
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