¿Es malo dar leche de fórmula a un recién nacido? Beneficios y desventajas

23.09.2025

La decisión del tipo de lactancia que se va a seguir es una de las decisiones que se deben tomar, antes incluso de que nazca el bebé. Aunque los expertos consideran que la leche materna es la mejor opción nutricional para los bebés, la lactancia materna no siempre es posible.

Todas las recomendaciones médicas coinciden en afirmar que lo ideal es mantener una lactancia materna exclusiva hasta que el bebé tenga seis meses, ya que aporta todos los nutrientes que necesita el bebé para desarrollarse de manera sana y correcta.

Lactancia materna vs. Leche de fórmula

Pese a que no hay duda de que la leche materna es el mejor alimento para el recién nacido, y uno de los más completos durante los tres primeros años de vida, son muchas las razones por las que una madre puede recurrir a la leche de fórmula.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) es contundente: la leche materna es la mejor opción para alimentar a los lactantes. "Su aporte nutricional es incuestionable. Además, "la lactancia, con una buena red de apoyo, favorece el estado emocional de la mujer, mejorando su salud mental y reduciendo la ansiedad y previniendo la depresión postparto.

Por lo que respecta a la leche de fórmula, "son varios los estudios que informan sobre el aumento de riesgo de desarrollar situaciones poco favorables en la salud de los bebés que se alimentan de manera exclusiva con estos preparados. Entre ellos, enterocolitis necrotizante (una de las principales causas de mortalidad neonatal), diabetes infantil, sobrepeso y/u obesidad y su transición a enfermedad metabólica, desarrollo de dermatitis atópica y otras alteraciones de la piel, o alergia alimentaria.

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La OMS deja claro que la mejor alimentación para el bebé es la lactancia materna. Sin embargo, las leches de fórmula son una opción segura cuando la lactancia no es posible.

Composición nutricional

La composición nutricional de ambas es distinta, y esto hace que sus efectos también lo sean. "Cada madre genera la mejor leche para su bebé. La leche materna aporta compuestos bioactivos de gran interés para la salud materno-infantil, que la leche de fórmula no posee”.

Los bebés son individuos con una alta actividad metabólica, pues están en etapas vitales de crecimiento y desarrollo. Así resume Escobar el proceso para poder conseguir un producto similar a la leche materna: "Se utiliza como matriz alimentaria principal la leche de vaca o cabra, que se somete a diferentes procesos industriales para adecuar lo más posible a la leche materna la cantidad de grasas, proteínas, minerales y oligoelementos, y también eliminar el agua para asegurar la vida útil del producto.

Aunque todos los fabricantes sigan el mismo método de producción y se atengan a la misma normativa, puede haber diferencias entre las distintas leches de fórmula. Ahora bien, "ni la marca, ni el precio determinan qué fórmula es mejor para alimentar al lactante", asegura el experto. De hecho, no cree que existan diferencias importantes entre las distintas marcas.

"A rasgos generales, los preparados para lactantes (tipo 1 y 2) son exactamente idénticos entre diferentes marcas en lo que respecta al nivel cuantitativo de nutrientes. Sin embargo, a nivel cualitativo, sí es cierto que pueden encontrarse diferencias en los ingredientes. "Algunas marcas incluyen o eliminan algunos ingredientes (sin que ello altere la composición nutricional) para mejorar la oferta en el mercado”.

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Algunos ejemplos son: el uso de aceites vegetales (nabina o colza, coco, girasol o girasol alto oleico, palma), la grasa láctea, ciertos aceites ricos en omega-3 (como pueden ser los procedentes del pescado o de origen bacteriano), la adición de aminoácidos no esenciales o nucleótidos, probióticos, prebióticos y simbióticos.

Tipos de Leche de Fórmula

Existe la creencia de que al cumplir los seis meses e iniciar la alimentación complementaria, el bebé debe pasar de leche de fórmula tipo 1 (inicio) a una fórmula tipo 2 (de continuación). Sin embargo, Escobar entiende que “hay más condicionamiento social e influencia de la industria alimentaria que evidencia científica que respalde esta cuestión. Puede seguir sin ningún problema con la fórmula tipo 1 hasta el primer año de vida.

Recientemente se ha puesto de moda sugerir la idoneidad de otras leches de mamíferos alternativas a la de vaca, como la de oveja o cabra en la dieta de los bebés. Para Escobar, al menos durante los primeros seis meses de vida, “la única forma de alimentación del lactante debe ser la lactancia materna o, en su defecto, los preparados para lactantes, ya que no se puede ofrecer ningún otro alimento".

De hecho, los lácteos son el único grupo de alimentos que no se debería introducir hasta pasado el primer año de vida. "La matriz de la leche de los rumiantes contiene diferentes tipos de proteínas (caseínas 80%, proteínas séricas o seroproteinas 20%). La beta-lactoglobulina (β-Lactoglobulina), una seroproteína, es la principal causante de la alergia a la leche.

Al estar presente en cualquier rumiante por similitud genética, no se debe ofrecer ningún lácteo a una persona con alergia a las proteínas de la leches aunque sea de vaca, cabra u oveja. Una vez exponemos al bebé a las proteínas lácteas, no podemos retirar la fórmula. “Estamos produciendo una sensibilización precoz de este niño a un alérgeno alimentario, y para conseguir la tolerancia, la exposición debe de ser mantenida en el tiempo.

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Finalmente, advierte que el contenido en calcio o el yodo de la leche de rumiantes, pese a ser beneficioso para la población general, es excesivo para el sistema renal de los lactantes. “No está lo suficientemente maduro hasta primer año de vida. Sea de vaca o de oveja, la única forma de incluir leche en la dieta de un bebé de menos de un año es la fórmula de inicio o de continuación.

En cuanto al aporte de las proteínas, destaca que "en la leche de los rumiantes encontramos una proporción de proteínas (caseínas/seroproteínas) variable. Es aquí donde podemos encontrar las diferencias por las que podemos elegir dar una leche distinta a la de vaca para nuestros peques.

La leche de oveja tiene un tipo de caseínas que, en general, presentan menos efectos beneficiosos para la salud. Se ha visto que la leche de cabra u oveja tienen una menor proporción de caseínas A1 y mayor de A2 en comparación con la leche de vaca, lo que se traduce en una asociación más favorable para la salud, sobre todo a nivel de síntomas digestivos.

La grasa procedente de estas leches es saturada, pero beneficiosa. “Los ácidos grasos que componen la grasa de la leche, yogures o el queso, son de cadena corta-media, lo que hace que se utilicen principalmente como energía para nuestras células del colon. Esta grasa también es el vehículo de ciertos compuestos de interés, como la membrana del glóbulo graso, una estructura que recubre la grasa de la leche con muchos compuestos beneficiosos o ciertas vitaminas liposolubles, como la A o la D.

En estos casos la recomendación son las fórmulas hidrolizadas, extensamente hidrolizadas o elementales, que solo se pueden comprar con receta médica. “La composición nutricional de macronutrientes es idéntica a la de otros preparados para lactantes, pero se modifica la estructura de la proteína. A nivel nutricional no hay diferencias, es decir, un lactante sano podría consumir perfectamente estas fórmulas especiales.

“Ahora bien, en niños sanos alimentados con fórmula, no es recomendable pasar a un hidrolizado si no hay una sintomatología clara. En el caso de los bebés con alergia a la caseína, otro tipo de proteína de la lecha "debe eliminarse la proteína láctea de la dieta materna. Si la alimentación ha sido mediante lactancia artificial (mixta o total), la mejor opción es optar por una fórmula hidrolizada (parcial o total) o elemental exenta de caseína.

Corresponde al médico pediatra determinar cuál es mejor según el caso, sin olvidar algo importante, la aceptación del lactante a la fórmula. La única fórmula sin leche, adaptada a la alimentación desde el primer día de vida "es aquella a base de proteína de soja. El experto menciona que “las fórmulas ‘veganas’ o, mejor dicho, sin leche de vaca o cabra, son adecuadas para la alimentación del lactante desde el primer día de vida".

Entre los posibles riesgos se cuenta la exposición a la soja, ya que la soja es uno de los principales alérgenos alimentarios. "Los preparados de soja pueden o no contener alguna sustancia fitoquímica, como los estrógenos vegetales.

Ventajas y desventajas de la lactancia mixta

La lactancia mixta consiste en alimentar al bebé con la combinación de leche materna y biberón. La OMS y UNICEF recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses por los grandes beneficios que proporciona al bebé y a la madre. Sin embargo, aunque resulta incuestionable la prevalencia de la alimentación con lactancia materna exclusiva, esta no siempre es posible por diversas causas. Alimentar al bebé con lactancia mixta es la mejor alternativa en estos casos.

Lo aconsejable es comenzar a amamantar primero para que la leche suba bien al pecho de la madre y el recién nacido se acostumbre a succionar, y posteriormente ir introduciendo el biberón gradualmente. Además, cuanto más establecida esté la lactancia materna también resultará mejor la lactancia mixta. De lo contrario el bebé se acostumbraría al biberón y la madre dejaría de producir leche suficiente.

Es recomendable comenzar la lactancia mixta de manera gradual con un biberón cada veinticuatro horas y el resto de tomas con lactancia materna:

  • Alternando tomas: Es decir, una toma de leche materna y la siguiente con leche de fórmula de manera sucesiva.
  • Suplementado tomas: Se trata de una combinación de lactancia materna y leche artificial en la misma toma. De este modo se amamanta al bebé primero y se continúa alimentando después con el biberón.

Ventajas de la lactancia mixta

  • Los padres se pueden turnar para alimentar al recién nacido.
  • Poder dar el biberón en lugares públicos: A muchas mujeres les resulta incómodo amamantar en público.

Desventajas de la lactancia mixta

  • En el primer caso, nos encontramos con bebés que necesitan algo más alimento que el producido por su madre. Aunque existe la posibilidad de conseguir que la madre genere mayor cantidad de leche materna, hasta que esta producción se adapta a las necesidades del niño, las familias pueden recurrir a la alimentación complementaria con biberón.
  • Suprimir tomas de leche materna y sustituirlas por biberón. En el segundo caso, incluimos todas las circunstancias de la familia que les conducen a una alimentación mixta: problemas laborales, cansancio de la madre, responsabilidades familiares, sociales, etc., bien porque la lactancia materna exclusiva no va a poder realizarse o porque los padres no desean llevarla a cabo. Lo más frecuente es que se inicie cuando la madre comienza a trabajar, tras la baja maternal.
  • Por último, existen parejas que optan por la lactancia mixta desde un inicio, porque los dos quieren implicarse en la alimentación del bebé, aunque no es lo más frecuente. En este caso, en los primeros días de vida del recién nacido es necesario el establecimiento de la lactancia materna.

Suplementación con leche de fórmula

Los recién nacidos sanos amamantados obtienen toda la energía, agua y los nutrientes que necesitan de la leche de su madre. Algunas veces, en situaciones especiales, pueden necesitar, además de la leche que obtienen del pecho, un aporte extra al que llamamos suplemento. No se recomienda la utilización rutinaria de suplementos ni de ningún otro líquido diferente a la lactancia materna excepto si está médicamente indicado.

Estos podrían interferir en la duración y éxito de leche materna exclusiva sin producir un claro beneficio en la salud o en la ganancia ponderal del recién nacido sano, en condiciones normales. La primera opción siempre debería ser suplementar con leche extraída de la propia madre; en segundo lugar, si es posible, leche donada de banco y, en último lugar, si no se dispone de ninguna de las anteriores y si está médicamente indicado, se utilizará leche artificial o fórmulas de inicio. No se recomienda el uso de suero glucosado.

Si el médico confirma la pérdida de peso o la deshidratación, está indicada la suplementación. Mientras tanto es importante que la madre siga amamantando al niño y si aumenta su producción facilitarle la extracción dado que una vez resuelta la deshidratación se debería continuar con lactancia materna exclusiva si se confirma que ésta es suficiente para el bebé.

Existen diferentes técnicas para administrar suplementos a un bebé amamantado: la cucharilla, el recipiente-cuchara, la taza o vaso, la jeringa o la sonda. Las técnicas más adecuadas son las que combinan la alimentación con el dedo y la jeringa o la sonda, estas últimas además ayudan a entrenar y corregir los problemas de succión.

El relactador es un dispositivo que permite que el bebé reciba suplementos de leche materna extraída o leche artificial mientras succiona del pecho. Consiste en un contenedor de leche (ya sea una bolsa o una botella de plástico) que la madre se cuelga alrededor del cuello y unas sondas. A través de una válvula, salen dos sondas que se deben fijar al pecho de la madre con cinta adhesiva y cuyo extremo se coloca en la punta del pezón cuando el niño va a mamar.

Se pueden utilizar sondas de distintos tamaños para que la leche fluya en mayor o menor cantidad según convenga. Se suele empezar por la más ancha, y según mejora la succión del bebé se van utilizando sondas cada vez más estrechas para que tenga que hacer más esfuerzo. Salvo en el caso de alimentación de gemelos, si solo se utiliza una de las dos sondas la otra hay que pinzarla para que la leche no se derrame.

Está especialmente indicado en procesos de relactación (el restablecimiento de la producción de leche después de un destete prematuro) o de inducción de la lactancia de niños adoptados. También sirve para animar a bebés reacios a succionar para que se prendan del pecho, ya que con relactador el alimento fluye más rápidamente y en mayor cantidad que si únicamente mamaran.

Consideraciones adicionales

Hay que tener en cuenta, que las leches de fórmula no cambian su composición a lo largo de día, ni durante la toma, ni durante el tiempo que el lactante es alimentado con este tipo de preparados, es decir, siempre contiene la misa cantidad de proteínas, grasa, carbohidratos, agua, vitaminas, sales minerales, etcétera, por lo que, no se adapta a sus necesidades a medida que va creciendo, ni en cada circunstancia adversa que atraviesa.

En el primer caso, nos encontramos con bebés que necesitan algo más alimento que el producido por su madre. Aunque existe la posibilidad de conseguir que la madre genere mayor cantidad de leche materna, hasta que esta producción se adapta a las necesidades del niño, las familias pueden recurrir a la alimentación complementaria con biberón.

Suprimir tomas de leche materna y sustituirlas por biberón. En el segundo caso, incluimos todas las circunstancias de la familia que les conducen a una alimentación mixta: problemas laborales, cansancio de la madre, responsabilidades familiares, sociales, etc., bien porque la lactancia materna exclusiva no va a poder realizarse o porque los padres no desean llevarla a cabo.

Lo más frecuente es que se inicie cuando la madre comienza a trabajar, tras la baja maternal. Por último, existen parejas que optan por la lactancia mixta desde un inicio, porque los dos quieren implicarse en la alimentación del bebé, aunque no es lo más frecuente. En este caso, en los primeros días de vida del recién nacido es necesario el establecimiento de la lactancia materna.

Para conseguirlo, el bebé tiene que realizar tomas al pecho de forma frecuente, para estimular la secreción de leche materna. Si al recién nacido le dan leche de fórmula en estos días, se quedará satisfecho y no querrá tomar pecho en varias horas, por lo que no inducirá la producción de leche de la madre. Como consecuencia, esta genera menos leche y cada vez que el bebé mama se queda más insatisfecho y precisa más leche artificial.

El bebé prefiere un alimento u otro. Lo más probable es que un bebé alimentado con lactancia materna rechace el biberón, ya que la toma al pecho no solo le aporta alimento. Al mamar establece un vínculo afectivo con la madre, lleno de calor, miradas, caricias, etc. Pero cualquier persona puede dar el biberón. Es un proceso con menos contacto físico y, por lo tanto, trato afectivo, y en el que se succiona de una tetina de plástico o silicona y no directamente de la piel. Pero también puede ocurrir el hecho contrario: que un bebé que pruebe el biberón rechace el pecho.

Suele suceder porque para el bebé succionar del biberón requiere menos esfuerzo y, por lo tanto, cuando se le ofrece el pecho lo rechaza. Ya conoce una forma más sencilla de alimentarse. Para evitarlo, existen tetinas especialmente diseñadas para que le cueste lo mismo succionar del biberón o del pecho materno.

La cantidad de leche materna no se ajusta al crecimiento del bebé. A medida que el bebé coge peso, necesita más alimento. Con la lactancia materna, de manera fisiológica, mama más cantidad y el organismo materno genera mayor cantidad de leche. En el caso de los niños alimentados con lactancia mixta, cuando las necesidades del niño aumentan con el tiempo, es más habitual o más sencillo aumentar la cantidad de leche artificial que se lo ofrece que esperar a que aumente la producción de leche materna.

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