Probióticos en el Embarazo: Riesgos y Beneficios
Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer experimenta cambios inmunológicos y fisiológicos significativos para asegurar el crecimiento y desarrollo del feto, manteniendo la homeostasis. En comparación con el período anterior, la mujer embarazada está más receptiva al cambio que supone realizar una intervención nutricional y del estilo de vida, ambas relacionadas con el estado de salud del bebé.
Incluida en el banco de preguntas el 16/04/2019. Tras la búsqueda realizada con los recursos habituales de este servicio no se ha identificado ningún documento que indique que no sea seguro tomar probióticos o prebióticos durante el embarazo.
Cambios en la Microbiota Durante el Embarazo y la Lactancia
Las alteraciones de la microbiota del intestino, y también de la vagina, han sido recientemente relacionadas con la prevalencia de complicaciones del embarazo, tanto para la madre como para el/la recién nacido/a. Por este motivo están aumentando los estudios que investigan el uso de productos probióticos durante el embarazo. Los probióticos restauran la microbiota, y parece que podrían tener un papel preventivo de estas afecciones.
De forma natural, desde el primer al tercer trimestre del embarazo se produce un cambio en la composición de los microorganismos de la vagina que conlleva una disminución de los lactobacilos predominantes. En algunas mujeres esto puede suponer un sobrecrecimiento de microorganismos anaerobios asociados a la vaginosis bacteriana (VB), situación que incrementa el riesgo de:
- prevalencia y contagio de infecciones de transmisión sexual,
- parto pretérmino,
- corioamnionitis, o
- aborto espontáneo.
Pero no todos los cambios son negativos; los que se producen en el equilibrio de los microorganismos del intestino de las mujeres durante el embarazo se asemejan a los que se producen en el síndrome metabólico, pues contribuye a la resistencia fisiológica a la insulina que se va presentando durante la evolución del embarazo, y parecen ser beneficiosos para el desarrollo del feto.
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Sin embargo, los/as recién nacidos de madres con sobrepeso tienen menos bifidobacterias entre sus microorganismos intestinales, lo cual les predispone a la obesidad y a las alergias. La placenta también conserva su propia microbiota, más estable, muy relacionada con la de la cavidad oral de la mujer. Su alteración parece relacionarse con parto prematuro, del mismo modo que la enfermedad periodontal materna, que también se asocia a bajo peso al nacer.
A través de la lactancia, los microorganismos maternos ayudan a la colonización del intestino del neonato. La microbiota de la leche depende de la de la piel materna y de la de su intestino, y parece influir no sólo en la composición de la del intestino neonatal sino también en su desarrollo cerebral. La alteración de la microbiota de la glándula mamaria aumenta además el riesgo de mastitis, ya sean subclínicas o con infecciones más sintomáticas y graves, que afectan al desarrollo y continuidad de la lactancia.
Beneficios Potenciales de los Probióticos Durante el Embarazo
En el embarazo y la preconcepción aumentan los requerimientos de nutrientes y la necesidad de mantener una homeostasis microbiana óptima del tracto digestivo y vaginal. La mayoría de requerimientos están cubiertos por una dieta variada y equilibrada, sin embargo, con el objetivo de mejorar el estado de salud materno y fetal se promociona el uso de complementos dietéticos como los probióticos. La modulación de la composición de la microbiota durante el embarazo y la lactancia se ha asociado a múltiples beneficios maternos e infantiles. Los probióticos están emergiendo como una intervención efectiva para mejorar el estado de salud en la persona, e incluso en recién nacidos a término y prematuros.
Un SE(1) indica que el consumo de suplementos probióticos es cada vez más popular y que los estudios sobre el uso de probióticos durante el embarazo no informaron un aumento en el riesgo de resultados fetales adversos, aunque los datos aun son limitados.
El uso de probióticos durante el embarazo se asoció con un riesgo reducido de preeclampsia grave (cociente de probabilidad 0,79; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,66 a 0,96) en un estudio de cohorte que incluyó a 33.399 mujeres.
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El consumo de yogur probiótico puede disminuir los niveles maternos de proteína C reactiva de alta sensibilidad comparado con el yogur convencional (p = 0,001) en 1 ensayo con 70 mujeres.
Una RS(6) con metanálisis exploró la eficacia del suplemento probiótico en la diabetes mellitus gestacional, incluyó seis ECA con 830 pacientes en el metanálisis. Incidencia de diabetes mellitus gestacional (DMG):13%, 36% y 34% en los grupos de dieta / probióticos, dieta / placebo y control / placebo respectivamente (p = 0,003). Concentración de insulina: 7,55; 9,32 y 9,27 mU / L para los grupos de dieta / probiótico, dieta / placebo y control / placebo, respectivamente (p = 0,032). Adiposidad central a los seis meses después del parto (odds ratio [OR] = 0,30; IC 95% 0,110,85; p = 0,023; ajustado para el índice de masa corporal inicial [IMC]).
Una revisión narrativa(9) sobre el impacto de la suplementación con probióticos durante el embarazo y la infancia, sugiere un papel protector en la preeclampsia, la diabetes mellitus gestacional, las infecciones vaginales, el aumento de peso materno infantil y las enfermedades alérgicas.
Además, se sabe que la colonización del intestino del/la recién nacido/a por bacterias beneficiosas es necesaria para sus mecanismos de defensa, tanto locales como sistémicos. Esta colonización depende del medio, de su dieta y de la microbiota materna.
Efectos de los Probióticos en Condiciones Específicas Durante el Embarazo
Uno de los factores de riesgo elevado asociado al parto prematuro, al alterar la flora microbiana neonatal, es la inflamación intrauterina por vaginosis bacteriana preexistente. Tanto la vaginosis bacteriana como la colonización por estreptococos del grupo B están asociados con un número reducido de lactobacilos vaginales. Además, la presencia de bacterias patógenas en el líquido amniótico aumenta la contractilidad uterina mediada por las prostaglandinas que se producen al activar una respuesta inmune. Por ello, la suplementación con probióticos puede favorecer el crecimiento de bacterias saludables que desplacen a los patógenos, mediante la modificación del pH vaginal o el desarrollo de citoquinas antiinflamatorias.
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Por otro lado, en ensayos preclínicos con animales se ha observado que la intervención temprana sobre el microbioma de la mujer embarazada podría influir en la ansiedad, depresión y el estado cognitivo a través del eje microbiota- intestino- cerebro.
Aunque la calidad de la evidencia es diferente (en relación a los tipos de intervención y a los productos utilizados) se ha comprobado cómo la asociación de lactobacilos a la leche diaria en estudios poblacionales reduce el riesgo de:
- pre-eclampsia (hipertensión en el embarazo), sobre todo en su presentación más severa;
- parto prematuro,
- eczema,
- rinoconjutivis alérgica (en mujeres y recién nacidos/as),
- enterocolitis necrotizante,
- muerte y sepsis (en recién nacidos/as).
También se ha visto cómo suplementando con probióticos a la mujer durante el embarazo se consiguen algunos de estos resultados positivos, sobre todo en recién nacidos/s (reducción de: eczema, enterocolitis, muerte y sepsis).
La menor prevalencia de VB en mujeres que usan probióticos debería reflejarse en la reducción de efectos adversos en el embarazo derivados de esta afección. Aunque aún no se ha conseguido demostrar la pauta y las dosis con las cuales se conseguiría este efecto positivo, se sabe que la suplementación con lactobacilos durante el embarazo no provoca riesgos y contribuye de por sí en la mejora de los resultados materno-fetales.
Los paneles de consenso determinan la cantidad de microorganismos que deben contener los productos probióticos para ser efectivos, que en el uso oral es de 109 ufc/d, y proponen pautas de 1 tableta al día durante al menos 10-30 días, con mantenimiento de 3-4 meses para disminuir recidivas en caso de VB recurrente, y en caso de las mastitis subclínicas.
Probióticos y Vaginosis Durante el Embarazo
Determinadas complicaciones del embarazo han sido relacionadas con la presencia de alteraciones en la microbiota vaginal. ¡Infórmate! La vaginosis bacteriana, una de las infecciones genitales más frecuentes en mujeres sexualmente activas en edad reproductiva, que se caracteriza por una disminución de los lactobacilos y un incremento de Gadnerella vaginalis y bacterias anaerobias, es considerada una afección benigna, que incluso puede permanecer sin tratar cuando es asintomática.
Sin embargo, se ha comprobado que podría ser considerada un factor de riesgo para resultados adversos en el embarazo, tales como endometritis postparto o postcesárea, corioamnionitis, partos prematuros, rotura prematura de membranas, aborto del primer trimestre, enfermedad pélvica inflamatoria y bajo peso fetal. Aunque no existe consenso en cuanto a si hay que hacer screening para su detección en todas las gestantes, está indicado el tratamiento de esta infección durante el embarazo en mujeres con síntomas, e incluso en las asintomáticas, cuando tienen antecedentes de alguna de estas complicaciones.
El tratamiento habitual de la vaginosis bacteriana, con metronidazol o clindamicina, se realiza durante el embarazo preferentemente de forma local, mediante la aplicación vaginal de gel, crema u óvulos vaginales. Al tratarse de un cuadro frecuentemente recurrente, es necesario comprobar su curación e utilizar pautas para su prevención. El aporte de lactobacilos ha sido considerado uno de los mecanismos de prevención de la alteración del ecosistema vaginal, pues cuando su número disminuye, se favorece el crecimiento de los microorganismos implicados en la vaginosis bacteriana.
Existe evidencia científica de la máxima calidad en cuanto al papel de la suplementación con lactobacilos en la mejora de las tasas de curación de los medicamentos específicos de esta infección vaginal, así como en la prevención de sus recurrencias. En diversos estudios se ha intentado comprobar si esta suplementación durante el embarazo podría también disminuir el riesgo de complicaciones. Se ha demostrado que los productos probióticos que contienen lactobacilos reducen la incidencia de parto prematuro, lo cual puede implicar un aumento de su recomendación durante el embarazo, sobre todo en mujeres con este tipo de antecedentes.
Al parecer, los probióticos durante el embarazo, además de favorecer la curación de la vaginosis bacteriana, podrían desplazar los agentes patógenos y modular la respuesta inmune, al interferir con los mecanismos inflamatorios que conducen al parto prematuro.
Probióticos y Candidiasis Durante el Embarazo
Otra de las infecciones vaginales frecuentes, y típicamente recurrente, es la producida por el hongo Candida. La detección de Candida en estadios tempranos del embarazo ha sido asociada con parto prematuro y con bajo peso al nacer. En caso de recién nacidos de muy bajo peso podría favorecer la colonización intestinal y cutánea, e incluso la candidiasis invasiva con sepsis neonatal.
El embarazo es además uno de los factores de recurrencia de la Candida. Aquellas mujeres en cuya microbiota se encuentre este microorganismo, tendrán más posibilidades de sufrir vulvo vaginitis candidiásica a lo largo del embarazo. Su principal sintomatología, picor, irritación vulvar, leucorrea en grumos, puede verse agravada y ser muy resistente al tratamiento convencional.
El uso de lactobacilos, vía oral o vaginal, está indicado para la mejora de las tasas de curación de los antifúngicos, que en caso del embarazo se administran vía vaginal (óvulos para candidas), y para intentar reducir las recidivas. Existen estudios que demuestran como la suplementación oral con lactobacilos en recién nacidos de muy bajo peso es tan efectiva como la administración de antifúngicos en la prevención de las complicaciones debidas a la Candida.
Probióticos y Prevención de la Preeclampsia y Diabetes Gestacional
También hay evidencia sobre el posible papel protector de los lactobacilos durante el embarazo en la prevención del riesgo de preclampsia, que es la elevación de la tensión arterial de la madre, o en la aparición de diabetes gestacional. Es posible que todas estas pruebas incrementen en un futuro próximo las recomendaciones sobre la suplementación con productos probióticos que contienen lactobacilos en mujeres embarazadas.
Consideraciones Adicionales
El sistema inmunológico actúa de mediador en las interacciones huésped-microbiota. Durante el embarazo el sistema inmune sufre una serie de cambios para adaptarse a cada fase del desarrollo fetal y obtener un embarazo a término óptimo. Tradicionalmente, no se había considerado la incorporación de un microbioma en el bebé hasta el nacimiento, pero varios estudios sugieren que la placenta y el líquido amniótico median en el proceso. Las cepas que incluye la composición del microbioma placentario son Bacteroidetes, Firmicutes, Fusobacterias, Proteobacterias y Tenericutes. Además, los microorganismos maternos también están presentes en la sangre del cordón umbilical y en el meconio.
La evidencia actual respalda un vínculo entre la modulación de la microbiota intestinal a través de la administración de probiótico y el estado de salud de la mujer embarazada y el bebé. Desde el control de la obesidad y la diabetes gestacional a la mejora de la dermatitis atópica y el desarrollo de trastornos alérgicos como el asma en el bebé.
Riesgos Potenciales y Precauciones
Una RS(4) con metanálisis investigó el riesgo de parto prematuro y otros resultados adversos del embarazo en mujeres embarazadas que toman probióticos, prebióticos o simbióticos. Se incluyeron 27 estudios, ninguno de ellos utilizó simbióticos, uno utilizó prebióticos y el resto utilizó probióticos. La asignación al azar para tomar probióticos durante el embarazo no aumentó ni disminuyó el riesgo de parto prematuro < 34 semanas (riesgo relativo [RR]= 1,03, IC del 95% 0,29 a 3,64) ni el parto prematuro < 37 semanas (RR= 1,08, IC del 95% 0,71a 1,6), o la mayoría de los resultados secundarios analizados, incluida la DMG.
Otra RS(5) Cochrane de 2018 que tuvo como objetivo comparar la eficacia de la administración materna de probióticos versus placebo o ninguna intervención durante el embarazo para la prevención del parto prematuro y la prevención de la morbilidad y la mortalidad de los lactantes prematuros.
Es fundamental consultar con un profesional de la salud antes de comenzar cualquier suplementación con probióticos durante el embarazo, especialmente si existen condiciones médicas preexistentes o antecedentes de alergias.
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