¿Es malo no amamantar a mi bebé? Consecuencias y consideraciones
La lactancia materna es considerada por la OMS como una de las formas más eficaces de garantizar la salud y la supervivencia de los niños. Sus recomendaciones son lactancia exclusiva y a demanda durante los primeros seis meses y complementada con otros alimentos hasta los dos años, tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo.
Sin embargo, hay circunstancias en las que el pecho no puede ser lo mejor. La lactancia no siempre sucede, y más allá de las cuestiones psicológicas, hay mujeres que físicamente no pueden.
Muchas madres se enfrentan a dificultades con la lactancia, como Emma, quien experimentó mastitis y dolor en los pezones: “Tuve mastitis y rozaduras en el pezón. Y, aunque le daba el pecho cada hora y media, noches incluidas, mi hija lloraba y lloraba de hambre… Yo no entendía nada. ¿Esto es la maternidad? Sin dormir, los pechos destrozados, con mastitis, fiebre de 40 grados". Como ella, muchas mujeres optan por el biberón, sintiéndose culpables por ello.
A esto último ha contribuido un movimiento, llamado lactivismo, que considera que la única forma válida de alimentación para el bebé es la lactancia materna.
En sintonía con los tiempos, la forma de divulgar los beneficios de la lactancia ha cambiado: se informa de un modo contundente, comparando niños alimentados con leche materna y niños no alimentados así. La lista pone los pelos de punta: los riesgos van de la muerte súbita del lactante a padecer infecciones gastrointestinales, respiratorias y urinarias “y de que estas sean más graves y ocasionen ingresos hospitalarios”.
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¿Se puede criar un hijo sano y feliz sin que haya sido amamantado?
Dados estos datos, formulo a la Asociación Española de Pediatría una pregunta que hoy ya parece urgente: ¿Se puede criar un hijo sano y feliz sin que haya sido amamantado? La respuesta es… sí: “Un niño puede criarse sano y feliz con la administración de las fórmulas adaptadas”, responde Rosaura Leis Trabazo, coordinadora del Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la AEP. Sin embargo, esta doctora matiza: “Varios estudios ponen en evidencia diferencias entre los niños alimentados al pecho o con fórmulas en el riesgo de determinadas patologías, tanto en la edad infantil como en la adulta, así como en la composición del microbiota intestinal, que se asocia a múltiples enfermedades.
Una de las últimas en abordarlo ha sido la economista Emily Oster; según la revista TIME, una de las personas más influyentes de 2022. Especialista en estadística, su experiencia como madre le llevó a analizar los principales estudios sobre crianza. Respecto a la lactancia materna, Oster escribe que la mayoría de los estudios sobre este tema "están sesgados". ¿La razones? Para empezar, en los países desarrollados esta práctica es más frecuente entre las mujeres de clase media y alta. Los datos sobre la lactancia no proporcionan evidencia sólida sobre los beneficios para la salud o cognitivos a largo plazo
Si una madre decide dar el pecho: “Maravilloso”, dice Oster. Si estás teniendo problemas con la lactancia materna, es probable que te plantees la decisión de no dar el pecho más a tu bebé y pasarte a la lactancia artificial.
Razones para no amamantar
Son muchas las razones de por qué hay madres que no pueden amamantar o eligen no dar el pecho a su bebé. Entre las más habituales, figuran la falta de ayuda, las informaciones confusas y contradictorias al respecto y la inexperiencia:
- Problemas de salud: Tanto la mamá como el bebé pueden sufrir alguna enfermedad crónica o afección de otro tipo que hace que la lactancia materna sea complicada o incluso imposible.
- Mala conciliación: Muchas mamás tienen que recurrir a la lactancia diferida o lactancia mixta para poder reincorporarse a su trabajo.
- El bebé no se agarra bien: La idea de que los bebés saben amamantarse de forma instintiva está muy extendida pero no es real. Algunos bebés pueden tener problemas para agarrarse al pecho o presentar una succión muy débil con la que no consiguen extraer el alimento. Esto puede llevar a que se produzcan grietas en el pezón, u otras heridas que hacen la lactancia muy dolorosa y que requieren uso de una crema para pezón durante una temporada.
- El bebé no quiere pecho: Algunos bebés prefieren el pecho y otros se encuentran más cómodos tomando biberones.
- Depresión postparto: Si bien uno de los beneficios de dar el pecho es que reduce el riesgo de depresión postparto, en ocasiones esta afección no permite a la madre optar por la lactancia materna exclusiva, porque le causa malestar y desconexión de su bebé.
- Decisión personal: ¿Qué pasa si no quiero dar el pecho? Hay ocasiones en las que no hay más motivo para no dar el pecho que, simplemente, que no lo desees. Si te resulta incómodo, agobiante o incompatible con tu forma de vida.
Causas de la hipogalactia (escasa producción de leche)
- Estrés emocional muy importante: el estrés disminuye la prolactina, que es la hormona que produce la leche.
- Hipotiroidismo no diagnosticado: la mujer al no saber que tiene una alteración de la tiroides produce menos leche. Una vez que se trata el problema, la producción de leche se normaliza.
- Retención de placenta: cuando la placenta se expulsa es el pistoletazo de salida para que se empiece a producir leche. Si queda una parte de la placenta dentro del útero, no se producen los cambios hormonales necesarios para producir leche.
- Agenesia del tejido mamario: se produce cuando el tejido mamario no madura suficientemente durante el embarazo. Es una afección rarísima.
- Cirugía previa de la mama: normalmente depende del tipo de cirugía realizada.
- Síndrome de Sheehan: es la necrosis de la hipófisis o parte de ella por falta de riego sanguíneo durante el parto, normalmente porque la mujer ha perdido mucha sangre. Al no producirse prolactina ni oxitocina, no puede crearse leche.
- Deficiencia de prolactina: la mamá tiene una deficiencia congénita de esta hormona. Es una afección rarísima.
Contraindicaciones médicas para la lactancia materna
Hay muy pocos casos en los que está contraindicado dar el pecho. Estos casos residuales pueden ser debidos a problemas del recién nacido o problemas maternos:
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- Enfermedades metabólicas: galactosemia, enfermedad de orina jarabe de acre (fenilcetonuria).
- Problemas maternos: drogadicción y alcoholismo materno, quimioterapia oncológica, tratamientos o procedimientos radioactivos, SIDA, desnutrición grave materna, enfermedad psiquiátrica grave materna, TBC activa, cáncer de mama.
¿Podré crear un vínculo fuerte con mi bebé si no doy el pecho?
Por supuesto que sí. Dar el pecho es una forma magnífica de fortalecer la conexión entre la mamá y el bebé, pero no es la única.
A la hora de las comidas, cógelo en brazos cerca de ti y mírale a los ojos. Incluso puedes sujetarlo en la misma posición que lo harías para darle el pecho, con tu piel en contacto directo con la del bebé. Intenta cambiar la posición en cada toma: una toma en el brazo derecho y la siguiente en el izquierdo, imitando los cambios de postura del bebé alimentado a pecho.
La relación con el bebé no se basará únicamente en la capacidad para darle el pecho. La forma en la que respondes a sus necesidades, a su llanto, la frecuencia con la que lo tienes en brazos y juegas con él, y tu forma de ser como madre en general importan mucho más que la manera de alimentarlo.
Alternativas y apoyo
En el caso de querer que el bebé se alimente con leche materna, hay bancos de leche materna. Si esta es tu opción personal, estate tranquila, con las leches artificiales comercializadas, podrás tener la seguridad de que las necesidades nutricionales del pequeño estarán colmadas.
En el Centro de Psicología Canvis de Barcelona nuestro equipo de psicólogos/as te puede ofrecer información, acompañamiento y apoyo tanto si tienes dudas acerca de la lactancia ( materna, mixta o artificial) como si estás experimentando dificultades o has tenido que tomar decisiones o has vivido experiencias que te generan malestar emocional, ya sea tristeza, culpa, frustración, miedo, enfado, resentimiento o arrepentimiento.
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Recuerda que la decisión de cómo alimentar a tu bebé es personal y debe ser respetada. Lo importante es que tanto tú como tu bebé estén sanos y felices.
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