Pólipos Endometriales y Embarazo: Riesgos y Consideraciones
Los pólipos endometriales son crecimientos anormales de tejido que se desarrollan en la mucosa del útero, el endometrio. Los pólipos uterinos, también denominados pólipos endometriales, se producen porque una parte de tejido endometrial sobresale hacia la cavidad uterina.
Los pólipos endometriales son una patología ginecológica benigna común debida a un sobrecrecimiento endometrial localizado. La mayoría de los pólipos endometriales son benignos, pero algunos de ellos pueden causar cáncer. Además, los pólipos también pueden dificultar la consecución del embarazo. Por ello, es importante consultar con un ginecólogo ante la presencia de algún síntoma.
Definición y Formación de Pólipos Endometriales
Los pólipos endometriales aparecen al proliferar una zona de la capa basal del endometrio, la cual no sufre cambios por las hormonas del ciclo menstrual ni se desprende en cada menstruación. La capa externa endometrial (el endometrio funcional) se desprende en cada menstruación. De este modo, la capa basal endometrial con el pólipo queda en el útero y continúa creciendo e individualizándose.
A pesar de que se han propuesto varios mecanismos para la formación de los pólipos, las causas exactas no se conocen con exactitud. No obstante, se sabe que los pólipos tienden a crecer cuando los niveles de estrógeno en sangre están elevados.
Factores de Riesgo y Protectores
Como hemos comentado anteriormente, no se sabe cuál puede ser la causa exacta para el desarrollo de los pólipos uterinos. Pese a ello, existen una serie de factores que pueden incrementar el riesgo de tener un pólipo uterino. A continuación, se enumeran todos ellos:
Lea también: Manzanilla y bebés: ¿es seguro?
- Concentración elevada de estrógenos.
- Anovulación crónica, es decir, tener ciclos menstruales sin ovular.
- Insuficiencia lútea o producción insuficiente de progesterona por el cuerpo lúteo.
- Edad de la mujer, ya que hay mayor riesgo de desarrollar pólipos endometriales especialmente entre los 40 y 65 años.
- Uso de tamoxifeno, un fármaco utilizado en el tratamiento del cáncer de mama.
- Inflamación crónica uterina.
- Tratamientos hormonales en mujeres postmenopaúsicas.
- Obesidad e hipertensión arterial.
- Algunas enfermedades genéticas no muy comunes, como el síndrome de Lynch o el síndrome de Cowden.
Cabe destacar que presentar alguna de las características comentadas anteriormente, no implica que la mujer vaya a tener pólipos endometriales. Únicamente significa que las probabilidades de desarrollar un pólipo uterino son más elevadas respecto de otras mujeres que carecen de estos factores.
Por otra parte, también parecen existir una serie de factores protectores que pueden disminuir la probabilidad de que se desarrollen pólipos debido a su efecto antiestrogénico en el endometrio. Los anticonceptivos hormonales y los progestágenos puros son factores protectores que reducen el riesgo de que se desarrolle un pólipo uterino.
Tipos de Pólipos Uterinos
Los pólipos uterinos se pueden clasificar en diferentes tipos según su aspecto y composición:
- Funcionales, funcionantes o típicos: presentan un aspecto similar al endometrio normal. Pueden presentar cambios proliferativos o secretores. En función de qué predomine en su composición (componente glandular o estromal), los subdividimos en glandulares, fibroglandulares y fibrosos.
- Quísticos: surgen de la quistificación de los pólipos glandulares.
- Hiperplásicos: tienen cambios similares a los de la hiperplasia endometrial. Los pólipos endometriales hiperplásicos sin atipias son benignos. Si presentan atipias, se consideran precancerosos.
- Atróficos: son los que frecuentemente encontramos en las pacientes menopausicas.
- Malignos: las células del pólipo pasan por un proceso de malignización y son cancerosas.
También se distinguen dos clases de pólipos en función de su forma, es decir, si son más planos o tienen relieve. Por un lado, están los pólipos pediculados que tienen un tallo de implantación más estrecho. En cambio, los pólipos sésiles presentan una base de implantación más ancha, por lo que son pólipos más planos que los pediculados.
Síntomas de los Pólipos Endometriales
Normalmente, los pólipos pequeños son asintomáticos y la mujer no se percata de que los tiene. Esto es lo que ocurre en el 50% de las pacientes. Alrededor de un 50% de las pacientes no se percatan que tienen pólipos de pequeño tamaño dado que son asintomáticos. Sin embargo, en los casos en los que hay sintomatología, lo más común es el sangrado anormal, siendo responsables del 40% de los sangrados anormales.
Lea también: Beneficios de los probióticos durante el embarazo
Sin embargo, cuando el pólipo crece y es sangrante, aparece su síntoma más característico: la hemorragia abundante durante la menstruación (hipermenorrea). El sangrado entre menstruaciones (metrorragia) también es un síntoma común de los pólipos endometriales e incluso las hemorragias tras mantener relaciones sexuales. Se cree que el 10-30% de los sangrados irregulares están relacionados con la presencia de pólipos endometriales. De hecho, son la causa principal en la etapa cercana a la menopausia.
Otro de los síntomas que puede presentar la mujer es anemia debida a las frecuentes y abundantes hemorragias provocadas por los pólipos, así como dolor debido a la dilatación cervical. Finalmente, los problemas para conseguir y mantener un embarazo pueden ser también un síntoma de la existencia de pólipos endometriales.
Diagnóstico de los Pólipos Uterinos
Los pólipos generalmente son encontrados por el ginecólogo en las revisiones rutinarias mediante ecografía transvaginal. No obstante, para confirmar la presencia de pólipos en el útero, el especialista puede solicitar las siguientes técnicas complementarias:
- Histerosonografía (o hidrosonografía): consiste en realizar una ecografía transvaginal añadiendo vía vaginal una solución salina o suero estéril para despegar las paredes internas del útero y tener una mejor visión del pólipo.
- Histeroscopia: cirugía menor ambulatoria consistente en introducir un endoscopio, el cual posee un pequeño material para operar, junto con una luz y una pequeña cámara dentro de la cavidad uterina. De esta manera, obtenemos una imagen digital del interior de la cavidad. Se puede realizar con anestesia local o sin ella.
El método de elección para confirmar el diagnóstico es una histeroscopia, la cual permite a su vez hacer una biopsia del pólipo, o la extirpación o resección del mismo (polipectomía mediante histeroscopia quirúrgica).
Pólipos Uterinos y Fertilidad
Los pólipos endometriales pueden afectar a la fertilidad. Los pólipos son proliferaciones benignas de tejido endometrial (capa interna del útero) sobre un eje vascular. En la búsqueda del anhelado sueño de la maternidad, surgen diversos obstáculos que pueden influir en el proceso de concepción.
Lea también: Fórmula infantil: ventajas y desventajas para tu bebé.
Como decimos, los pólipos pueden ser una causa de infertilidad en la mujer. Su presencia en el endometrio impide la implantación del embrión o bien provoca abortos espontáneos. Esto se debe a que el pólipo es un cuerpo extraño que deja menos espacio para que el embrión pueda implantarse en el útero y tenga lugar el embarazo.
Los pólipos pueden ser una causa de esterilidad e infertilidad en la mujer, impidiendo la implantación del embrión o bien provocando abortos espontáneos. El mecanismo exacto por el que los pólipos uterinos causan estos problemas a la hora de concebir no se conoce. Se sospecha que los pólipos afectan al desarrollo endometrial al provocar sangrados y crear un ambiente poco apropiado para que se dé la implantación embrionaria, afectando, por tanto, a la receptividad endometrial.
También se ha visto que las pacientes con pólipos tienen aumentada una proteína que inhibe la unión entre el óvulo y el espermatozoide: la glicodelina. Por esto, otro paso que puede estar alterado es la fecundación. Entre un 15% y 32% de mujeres con problemas de esterilidad presentan pólipos en su útero.
Los pólipos pequeños, de menos de 2 cm, no disminuyen las tasas de embarazo en pacientes de tratamientos de fecundación in vitro (FIV), pero sí que triplican las tasas de aborto. Por eso, la restauración de una cavidad uterina normal puede ser un factor importante para aumentar las probabilidades de éxito de estas técnicas.
Algunos pólipos endometriales, en función del tamaño y la localización, pueden afectar la fertilidad. En primer lugar, pueden dificultar la fecundación entre el óvulo y el espermatozoide al incrementar los niveles de la proteína glicodelina que inhibe la unión de los mismos.
Mecanismos por los que los pólipos endometriales pueden afectar la fertilidad
- Alteración de la implantación embrionaria: los pólipos teóricamente podrían dificultar que el embrión se implante adecuadamente en el endometrio debido a cambios en la arquitectura y receptividad del tejido endometrial. Esto sería debido a la alteración del flujo sanguíneo y la producción de factores moleculares necesarios para la adhesión del embrión. Técnicamente no sería exactamente un motivo de aborto, sino de no implantación, es decir, no consecución de embarazo.
- Inflamación local: los pólipos pueden desencadenar una respuesta inflamatoria crónica en el endometrio. Este estado inflamatorio podría generar un ambiente hostil para el embrión, aumentando el riesgo de pérdida gestacional.
- Producción anómala de hormonas y citocinas: la presencia de pólipos podría interferir en la regulación hormonal del endometrio y alterar la secreción de citocinas y factores de crecimiento esenciales para la comunicación entre el embrión y el útero.
- Complicaciones mecánicas: si el pólipo es grande, mayor de 1 cm, como hemos comentado anteriormente, o está ubicado cerca del lugar de implantación, podría comprimir el tejido circundante o provocar contracciones uterinas, dificultando el desarrollo adecuado del embarazo.
Tratamiento para Pólipos Uterinos
Cuando los pólipos endometriales aparecen en mujeres premenopáusicas y son totalmente asintomáticas, se suele optar por realizar controles ecográficos para valorar el crecimiento del mismo. La polipectomía se emplea ante cualquier pólipo endometrial que presente síntomas y se aconseja la extirpación de éstos cuando son de más de 1 cm, aunque la paciente no describa ninguna manifestación.
El principal motivo por el que se opta por una polipectomía es que este tipo de pólipos pueden convertirse en cancerosos. Habitualmente, se recurre a la extirpación de pólipo uterino mediante histeroscopia. Pese a ello, existen otras formas terapéuticas para los pólipos endometriales.
En el caso de pólipos de pequeño tamaño, se puede aplicar un raspando la cavidad uterina, lo que se llama curetaje o legrado uterino. No obstante, este método es menos efectivo. Si no se realiza la resección completa de la base, pueden haber recidivas, es decir, ser pólipos recurrentes que vuelven a aparecer.
Independientemente del tratamiento utilizado, una vez extraído el pólipo, se envía una pequeña parte de éste al laboratorio de anatomía patológica para analizarlo y confirmar que se trata de un pólipo de tipo benigno.
En cuanto al tratamiento, lo habitual es optar por la extracción del pólipo mediante histeroscopia quirúrgica puesto que no son comunes las complicaciones asociadas a esta técnica.
Parece que la resección del pólipo, especialmente los de mayor tamaño, mejora las tasas de embarazo y reduce el riesgo de aborto espontáneo.
Pólipos Endometriales y Reproducción Asistida
En todas las mujeres que se van a someter a un tratamiento de reproducción asistida, es recomendable la extirpación del pólipo antes de comenzar con el tratamiento. Por suerte, el diagnóstico de los pólipos en estas pacientes suele ser rápido, ya que una de las primeras pruebas que se les hace antes de iniciar un tratamiento de fertilidad es una ecografía transvaginal, donde se puede sospechar la presencia de pólipos y, si es así, derivar a la paciente a histeroscopia.
En el caso de que se diagnosticara una vez iniciado el tratamiento, se decidirá qué hacer en cada caso de una manera individualizada: realizar la transferencia o congelar los embriones y cancelarla para tratar el pólipo.
Pólipos endometriales y abortos espontáneos
Entre los posibles mecanismos por los que podrían tener relación con los abortos espontáneos, se argumenta:
- Alteración de la implantación embrionaria: los pólipos teóricamente podrían dificultar que el embrión se implante adecuadamente en el endometrio debido a cambios en la arquitectura y receptividad del tejido endometrial. Esto sería debido a la alteración del flujo sanguíneo y la producción de factores moleculares necesarios para la adhesión del embrión. Técnicamente no sería exactamente un motivo de aborto, sino de no implantación, es decir, no consecución de embarazo.
- Inflamación local: los pólipos pueden desencadenar una respuesta inflamatoria crónica en el endometrio. Este estado inflamatorio podría generar un ambiente hostil para el embrión, aumentando el riesgo de pérdida gestacional.
- Producción anómala de hormonas y citocinas: la presencia de pólipos podría interferir en la regulación hormonal del endometrio y alterar la secreción de citocinas y factores de crecimiento esenciales para la comunicación entre el embrión y el útero.
- Complicaciones mecánicas: si el pólipo es grande, mayor de 1 cm, como hemos comentado anteriormente, o está ubicado cerca del lugar de implantación, podría comprimir el tejido circundante o provocar contracciones uterinas, dificultando el desarrollo adecuado del embarazo.
El tratamiento generalmente consiste en la histeroscopia para la resección del pólipo, especialmente si la paciente está buscando embarazo o ha tenido pérdidas recurrentes.
Resumen de puntos clave
| Aspecto | Descripción |
|---|---|
| Definición | Crecimientos anormales de tejido en el endometrio. |
| Síntomas | Sangrado anormal, infertilidad, a veces asintomáticos. |
| Diagnóstico | Ecografía transvaginal, histeroscopia. |
| Tratamiento | Polipectomía (extirpación) mediante histeroscopia. |
| Fertilidad | Pueden dificultar la implantación embrionaria y aumentar el riesgo de aborto. |
tags: #pólipo #embarazo #riesgos