Estoy Embarazada y Siento Ganas de Orinar Pero No Orino: Causas y Soluciones

02.11.2025

La gestación es un período maravilloso en la vida de una mujer, pero también puede venir acompañada de algunos desafíos de salud, entre ellas, la temida infección de orina. Esta afección es bastante común durante el embarazo y requiere una atención especial debido a sus posibles complicaciones tanto para la madre como para el feto.

La Importancia de Abordar la Cistitis Durante la Gestación

Durante el embarazo, el cuerpo experimenta una serie de cambios hormonales y físicos que pueden aumentar el riesgo de desarrollar una infección de orina. La cistitis en el embarazo, además de las molestias para la madre, puede representar un riesgo para la salud del feto si no se trata de forma adecuada. Es crucial abordar esta afección de forma proactiva para garantizar un embarazo saludable y sin complicaciones.

La orina, en condiciones normales, es estéril, contiene fluidos, sales y desechos, pero está libre de bacterias, virus y hongos. Cuando microorganismos, generalmente bacterias del tubo digestivo, se aferran a la uretra, que es la abertura a las vías urinarias, y comienzan a reproducirse, tiene lugar una infección urinaria.

Síntomas de la Infección de Orina en el Embarazo

Si estás embarazada debes estar muy alerta a estos síntomas:

  • Dolor o sensación de ardor al orinar.
  • Necesidad de orinar frecuentemente.
  • Después de orinar, se continúa con el deseo de orinar un poco más.
  • Sangre al limpiarte después de orinar o moco en la orina.
  • Dolor o contracciones en la parte baja del vientre o sensación de presión.
  • Dolor durante el acto sexual.
  • Escalofríos, fiebre, sudoración profusa, incontinencia.
  • Cambio en la cantidad de orina, ya sea a más o a menos.
  • La orina tiene un aspecto turbio, huele mal o el olor es muy concentrado.

Es fundamental reconocer estos síntomas. No todas las mujeres embarazadas los sufren pero si es tu caso, debes acudir al médico cuanto antes para un diagnóstico y tratamiento adecuados que eviten complicaciones más graves.

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¿Es la Infección de Orina Uno de los Primeros Síntomas de Embarazo?

Aunque la infección de orina no es uno de los síntomas típicos tempranos del embarazo, constituye una de las patologías más frecuentes durante el mismo, ya que se producen modificaciones anatómicas y funcionales que aumentan el riesgo a padecer una infección urinaria.

En concreto, los cambios que pueden llegar a provocar una infección de orina durante el embarazo son:

  • Con el crecimiento del feto, se produce un aumento del tamaño del útero y éste ejerce presión sobre la vejiga que puede dificultar el vaciado completo al orinar y favorecer la acumulación de bacterias.
  • La disminución del tono muscular y de la uretra disminuye la eficacia de los músculos que controlan la vejiga y la uretra y aumenta la probabilidad de retención de orina.
  • El aumento del pH de la vajina, que tiende a volverse más ácido y favorecer el crecimiento de bacterias, o la aparición de reflujo de orina desde la vejiga hacia los uréteres que proporciona un sustrato adicional para el crecimiento bacteriano.

¿Qué Riesgos Conlleva No Tratar una Infección Urinaria Durante el Embarazo?

Una mujer embarazada que desarrolla una infección urinaria debe ser tratada inmediatamente para evitar posibles complicaciones, tanto para la madre como para el feto.

La detección y el tratamiento temprano de las infecciones urinarias en las embarazadas, debe ser una prioridad y siempre que se lleve a cabo un diagnóstico precoz, su tratamiento es sumamente efectivo e inocuo para el bebé.

¿Es Peligrosa la Infección de Orina en el Embarazo?

La infección de orina durante el embarazo puede ser peligrosa si no se trata adecuadamente. Como hemos adelantado, puede provocar complicaciones graves.

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Es esencial tomar medidas preventivas y buscar tratamiento médico si se presentan síntomas de infección de orina durante el embarazo.

Consecuencias Potenciales para la Madre y el Feto

La infección urinaria en el embarazo puede tener consecuencias potenciales para la madre pero también para el feto en desarrollo. Es importante conocer estas posibles repercusiones para poder tomar medidas preventivas y buscar tratamiento médico adecuado en caso de infección.

Consecuencias para la Madre

  • Mayor riesgo de pielonefritis: Si una infección de orina no se trata adecuadamente puede extenderse hacia arriba y afectar los riñones, dando lugar a una pielonefritis aguda; una infección grave del tracto urinario que puede causar fiebre alta, dolor lumbar intenso y malestar generalizado.
  • Parto prematuro: Las mujeres embarazadas que sufren de infecciones de orina no tratadas tienen un mayor riesgo de desencadenar un parto prematuro.
  • Hipertensión gestacional: Se ha observado que las mujeres que padecen infección de orina durante el embarazo tienen un mayor riesgo de desarrollar hipertensión gestacional, caracterizada por presión arterial alta después de las 20 semanas de gestación. La hipertensión gestacional puede aumentar el riesgo de complicaciones como problemas de crecimiento fetal.
  • Infecciones recurrentes: Las mujeres que han experimentado una infección de orina durante el embarazo tienen un mayor riesgo de sufrir infecciones recurrentes en el futuro y requerir un tratamiento continuo con antibióticos, aumentando la probabilidad de complicaciones a largo plazo en el tracto urinario.

Consecuencias para el Feto

  • Bajo peso al nacer: Las infecciones de orina no tratadas durante el embarazo pueden afectar el crecimiento y desarrollo del feto y pueden provocar un bajo peso al nacer. Los bebés nacidos con bajo peso enfrentan una variedad de problemas de salud a corto y largo plazo (problemas respiratorios, dificultades en el desarrollo y un mayor riesgo de enfermedades crónicas en la vida adulta).
  • Mayor riesgo de infección neonatal: Los bebés nacidos de madres con infecciones de orina no tratadas durante el embarazo pueden tener un mayor riesgo de desarrollar infecciones neonatales como infecciones del tracto urinario, sepsis y otras enfermedades infecciosas que pueden poner en peligro la vida del recién nacido y requerir tratamiento médico urgente.

Medidas Preventivas Para Reducir el Riesgo de Infección Urinaria en el Embarazo

Para reducir el riesgo de desarrollar una infección de orina durante el embarazo, es importante seguir una serie de medidas preventivas que ayuden a mantener la salud del tracto urinario y a prevenir la proliferación de bacterias:

  • Beber una cantidad de agua abundante durante el día.
  • Orinar con frecuencia procurando vaciar completamente la vejiga.
  • Comer verduras, fomentando una dieta sana.
  • Usar ropa interior de algodón y holgada.
  • Higiene adecuada de la zona genital (de adelante hacia atrás).
  • Después de mantener relaciones sexuales, limpiar el área genital y orinar.
  • Evitar productos irritantes que alteren el equilibrio natural de la flora vaginal.
  • Evitar el consumo de cafeína y alcohol.

Considerando todo esto, es muy importante que ante cualquier duda o síntoma, consultes a tu médico o acudas a Urgencias.

Tratamiento y Consideraciones Especiales

El tratamiento de la infección de orina durante el embarazo requiere atención especial para garantizar la salud tanto de la madre como del feto. Ante la presencia de síntomas de infección de orina, es fundamental que la mujer embarazada consulte a su médico, de inmediato, para obtener un diagnóstico preciso, la realización de un análisis de orina para detectar la presencia de bacterias y determinar el tipo de bacteria presente y las pruebas adicionales necesarias.

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En caso de confirmarse la infección de orina, el médico prescribirá un antibiótico adecuado y seguro para su uso durante el embarazo.

Micción Frecuente en el Embarazo

En algún momento del embarazo, principalmente durante las primeras semanas del embarazada, las embarazadas notan un aumento en la frecuencia de ir al baño. Tienen más ganas de orinar de lo habitual. Es un síntoma totalmente normal.

El aumento del flujo renal hace que exista un incremento en la producción de orina, sobre todo por la noche. Debido a un complejo mecanismo de compensación, durante el embarazo los riñones tienen que eliminar más bicarbonatos y lo consiguen produciendo más orina de la habitual. Dado que se debe a cambios fisiológicos que no podemos modificar, no hay ninguna manera de reducir esta sensación.

Desde que el test de embarazo dio positivo No aguantas sin ir al baño lo mismo que antes del embarazo. ¿Es normal? “Es muy habitual, más que lo que la gente cree. Tener náuseas y vómitos son síntomas que la mujer asume. Pero con el aumento de las ganas de orinar no ocurre lo mismo. No eres consciente hasta que te pasa y entonces te das cuenta que le sucede a muchas otras mujeres”, nos explica la Dra. Miriam Turiel, ginecóloga especialista en medicina materno fetal de la Clínica Universidad de Navarra.

Tan normal como que según el estudio Renal and Urinary tract phisiology in normal pregnanacy, publicado en UptoDate, entre el 80% y el 95% de las embarazadas acude durante el día más de siete veces al baño y más de dos por la noche. "Hay pacientes que refieren que por la noche cada dos horas se tienen que levantar de la cama para ir al baño. Es muy incómodo. Ya de por sí en el embarazo el sueño es inestable, pero además se tienen que levantar varias veces para ir al baño”, nos cuenta la Dra.

Los cambios hormonales que provoca el embarazo. En cuanto se produce el embarazo, una hormona se pone en marcha: la hCG (gonadotropina coriónica humana). Sin ella es imposible que el embarazo pueda avanzar. Es la que mide los test de embarazo.

Causas del Aumento de Ganas de Orinar

  • Incremento del volumen sanguíneo: En el embarazo, aumenta el volumen sanguíneo de tu organismo. Es decir por tus venas y arterias discurre “más sangre”. Esto significa que los riñones tienen que procesar más líquidos y por lo tanto “fabrican” más orina.
  • Crecimiento del útero: El útero y el bebé presionan todos los órganos que se encuentran en la zona abdominal, entre ellas la vejiga.
  • La infecciones de orina: es una de las causas del aumento de las ganas de orinar. “Los ginecólogos tenemos que estar muy atentos. Por eso se hacen los análisis de orina frecuentes, aunque la mujer no tenga la mujer síntomas”, explica la Dra.

¿Cuándo Ocurre Este Aumento?

  • Primer trimestre: Este aumento en las ganas de orinar no suele ocurrir en las primeras semanas del embarazo, “salvo que la mujer tenga alguna patología de base”, señala la Dra. Turiel. También sucede desde el principio del embarazo cuando la mujer ya haya tenido varios hijos y su suelo pélvico está dañado.
  • Segundo y tercer trimestre: La embarazada nota que necesita ir a miccionar muchas veces al día. “Los cambios anatómicos que causan el aumento en las ganas de orinar son más marcados en el segundo y tercer trimestre”, cuenta la Dra. Miriam Turiel.
  • Después del parto: Cuando se da a luz y anatómicamente todo vuelve a su ser, esas ganas de orinar frecuentes se mitigan. Como apunta la Dra. Miriam Turiel, "después del parto, el control del suelo pélvico se ve alterado. Fortalece la musculatura de tu suelo pélvico con los ejercicios de Kegel.

Aumento de la frecuencia por encima de la que venía siendo: "Si una paciente iba al baño cada dos horas, pero de pronto no puede pasar más de 15 minutos sin ir, debe consultarlo", comenta la Dra.

Consejos Para Gestionar las Ganas de Orinar Constantemente en el Embarazo

No puedes evitar las micciones frecuentes. Tampoco te recomendamos hacerlo, ya que son una consecuencia natural de beber muchos líquidos para mantenerte hidratada y sana durante el embarazo. Aquí tienes algunos consejos:

  • Inclínate hacia adelante cuando orines para vaciar correctamente la vejiga.
  • Para evitar el aumento de ganas de orinar por la noche, no bebas mucha agua justo antes de acostarte.
  • Evita las bebidas y los alimentos que contengan cafeína, ya que dan ganas frecuentes de orinar.
  • Practica los ejercicios de Kegel para reforzar los músculos del suelo pélvico. Esto evitará fugas cuando tosas, estornudas o te rías, tanto antes como después del parto. Si te pasa esto, considera usar un salvaslip.
  • Si la orina es de color amarillo oscuro o naranja, puede ser un síntoma de deshidratación. Aumenta la ingesta de líquidos hasta que vuelva a tener un color amarillo pálido.
  • Si vas a salir a la calle o a asistir a una reunión larga, ve al baño antes. También puedes buscar el baño más cercano para que no te pille desprevenida.

¿La Orina en el Embarazo Puede Ser Síntoma de un Problema?

La micción frecuente es un síntoma normal del embarazo. Sin embargo, a veces puede indicar un problema médico que necesita tratamiento médico. Esto incluye:

  • Infección del tracto urinario: Muchas mujeres se preguntan si la micción frecuente forma parte del embarazo o de esta afección. Si se trata de una infección de orina, es posible que vaya acompañada de ardor y dolor al orinar, fiebre, orina turbia o sangre. También puedes tener ganas de orinar constantes, pero solo saldrán unas pocas gotas. Las mujeres embarazadas tienen más riesgo de padecer infecciones del tracto urinario desde la semana 6 hasta la semana 24, ya que el útero en crecimiento ejerce presión y aumenta la posibilidad de infecciones bacterianas. Si crees que la padeces, consulta al médico para que te recete tratamiento (normalmente, antibióticos).
  • Diabetes gestacional: En ocasiones, orinar muchas veces puede ser un síntoma de diabetes gestacional. Se trata de una forma temporal de diabetes que afecta a un pequeño porcentaje de futuras madres. Los médicos suelen evaluar la diabetes gestacional entre la semana 24 y la semana 28 de embarazo. Si es tu caso, la salud del bebé no se verá afectada negativamente. Por lo general, la afección desaparecerá después de dar a luz. Si tienes síntomas como micción frecuente combinada con sed persistente, náuseas o fatiga, consulta al médico.

Tipos de Infección de Orina en el Embarazo y Síntomas

Se pueden distinguir tres tipos de infección de orina, en función de los síntomas que presenta la embarazada o de la ausencia de ellos. Se trata de la bacteriuria asintomática, la cistitis y la pielonefritis aguda.

Bacteriuria Asintomática

La bacteriuria asintomática es la forma más frecuente de ITU, se produce en un 2-11% de los embarazos. Como su propio nombre indica, se caracteriza por la ausencia de síntomas, pese a que sí hay bacterias en la orina de la mujer.

Aunque no exista sintomatología, detectar las bacteriurias asintomáticas en el embarazo es importante. La gestación puede llevar a que estas bacteriurias asintomáticas se compliquen, dando lugar a pielonefritis aguda en un 30-35% de las ocasiones.

Por este motivo, cuando a la embarazada se le realiza la analítica del primer trimestre, lo recomendable es que se realice también un cultivo de orina para detectar las bacteriurias asintomáticas.

Así, si el resultado es positivo, se pondrá un tratamiento antibiótico a la paciente para disminuir la posibilidad de que ocurra una pielonefritis. De igual modo, se realizará un nuevo cultivo de orina post tratamiento para comprobar que ya es negativo y, periódicamente, se realizarán cultivos de control.

Además, el tratamiento de la bacteriuria asintomática podría reducir la tasa de parto pretérmino y de bajo peso al nacer.

Cistitis

Las cistitis ocurren en, aproximadamente, el 1,5% de las gestaciones y aparecen más frecuentemente en el segundo trimestre de embarazo. Estas ITU son bastante reconocibles porque la mujer nota síntomas como:

  • Dolor o ardor al orinar.
  • Mayor frecuencia de micción.
  • Sensación de necesitar orinar urgentemente.
  • Dolor en la zona superior del pubis.
  • Orina turbia o, incluso, con sangre.

En este caso, debe realizarse un cultivo de orina para confirmar el diagnóstico. Sin embargo, el tratamiento antibiótico puede iniciarse antes de tener los resultados, para evitar que la infección se agrave.

Una vez finalizado el tratamiento, se realizará otro cultivo de orina a los 7-15 días para comprobar que es negativo y, de igual modo, también se realizarán urinocultivos de control.

Pielonefritis Aguda

Se trata de una infección en la que la vía urinaria alta y el riñón se ven afectados, de manera unilateral (más frecuente en el lado derecho) o bilateral. La pielonefritis aguda ocurre en el 1-2% de los embarazos, más comúnmente en aquellas mujeres que han padecido una bacteriuria asintomática, sobre todo, si no se sometieron a ningún tipo de tratamiento o no fue adecuado.

Su aparición suele ser en el segundo o tercer trimestre de gestación, causando síntomas como los siguientes:

  • Fiebre.
  • Sudoración y escalofríos.
  • Náuseas y vómitos.
  • Dolor en la lumbar intenso y constante.
  • Alteración del estado general de la embarazada.

Debido a su mayor gravedad, la pielonefritis aguda suele requerir que la embarazada sea hospitalizada. Así, podrá realizarse una evaluación por parte del obstetra, los análisis y pruebas necesarias y el inicio del tratamiento antibiótico intravenoso cuanto antes.

Posteriormente, el seguimiento incluye un cultivo de orina después de finalizar con el tratamiento antibiótico, así como de manera periódica (habitualmente cada mes).

Preguntas Frecuentes

Las micciones frecuentes son normales en la mayoría de las mujeres durante el embarazo. Es una reacción normal del cuerpo relacionada a los cambios hormonales que suceden y a la presión física sobre la vejiga.

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