Estudio Bíblico: El Significado de Ovejas y Cabritos
Las metáforas nos ayudan a entendernos y a avanzar en la comunicación de muchas realidades que son difíciles de explicar en pocas palabras. Solo podemos comprender lo nuevo mediante la asociación con lo conocido.
Jesús, un gran maestro de la palabra, utilizó muchas metáforas en sus discursos y parábolas, muchas de ellas sacadas de la tradición del pueblo judío, y otras de su propia cosecha.
En tiempos de Jesús los pastores tenían una importancia vital para la economía y la vida de sus pueblos. La tradición bíblica es eminentemente pastoril. Abrahán era un pastor nómada. Pastores fueron Moisés y David, así como varios profetas.
En toda la Biblia, la palabra “pastor” aparece unas 112 veces aproximadamente, dependiendo de las versiones: 89 veces en el Antiguo Testamento y 23 veces en el nuevo testamento. Comparativamente, las palabras “labrador”, “sembrador”, “viñador” y “trabajador” o “bracero”, todas juntas, no llegan ni a 40 menciones en toda la Biblia. La palabra “semilla”, por otro lado, aparece 33 veces.
En contraposición, la palabra “oveja” aparece 226 veces en el AT y 40 en el NT, mientras que “cordero” se menciona 131 veces en el AT y 35 en el NT, que junto con “carnero” (158 veces en el AT) superan al género femenino de la raza ovina dada su importancia en los sacrificios rituales, donde no se podían ofrecer hembras a Dios.
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Con todo ello podemos pintar un escenario donde predominaba la importancia económica y cultural de los pastores frente a los que trabajaban la tierra, y entre ellos, la mayoría eran pastores de ovejas y corderos, animales más dóciles y vulnerables que las cabras.
En todos estos relatos bíblicos, quitados los que explican las acciones concretas de algunos pastores, nos encontramos con pasajes muy hermosos donde se habla del “pastor” como quien cuida del Pueblo de Israel.
“¡Ay de los pastores que dispersan y dejan perecer las ovejas de mi rebaño! -oráculo del Señor. Por eso, así dice el Señor, Dios de Israel: “A los pastores que pastorean mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, las expulsasteis, no las guardasteis; pues yo os tomaré cuentas, por la maldad de vuestras acciones -oráculo del Señor-. Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas de todos los países adonde las expulsé, y las volveré a traer a sus dehesas, para que crezcan y se multipliquen. Les pondré pastores que las pastoreen; ya no temerán ni se espantarán, y ninguna se perderá -oráculo del Señor-. Mirad que llegan días -oráculo del Señor- en que suscitaré a David un vástago legítimo: reinará como rey prudente, hará justicia y derecho en la tierra. En sus días se salvará Judá, Israel habitará seguro.
En línea con esta tradición y desde esta perspectiva mesiánica, Jesús se identifica plenamente con la figura del “buen pastor”. Volveremos sobre este texto más tarde.
Pero, ¿Porqué esa diferencia entre ovejas y cabras? Las cabras, son “ramoneadoras naturales”, es decir les gusta comer las hojas tiernas de los árboles, cortándoles las puntas e impidiendo su natural desarrollo. Son muy ágiles, independientes y muy curiosas.
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Tiene un instinto “gregario”, (mentalidad de grupo) una oveja separada de su rebaño estará muy agitada y nerviosa, pudiendo a consecuencia de esto, llegar a morir. Necesitan un pastor. De ahí la parábola de las 100 ovejas.
Así que una vez expuesto muy brevemente algunos de los hábitos y diferencias que existen entre las cabras y las ovejas, creo que sería muy bueno considerar, si (espiritualmente hablando) somos, ovejas o cabras.
Jehová es mi pastor; nada me faltará. Este verano se ha hecho viral esta foto de Joâo Paulo Ruivo, un joven que salvó varias ovejas de morir calcinadas por los incendios en el centro de Portugal.
“Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces dirá el Rey a los de su derecha: “Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.
1. «La distribución de este maravilloso cuadro no puede ser más sencilla y natural. Tras una introducción, 31-33, que es como su marco, sigue la doble sentencia del Rey: a los justos, 34-40, y a los injustos, 41-45, que termina con la ejecución. Aun literariamente, este cuadro es una obra maestra bajo todos sus aspectos. En él lo grandioso de la escena se da la mano con la sobriedad y delicadeza de los rasgos; lo terrible, que sobrecoge, con lo blando que dulcemente halaga; lo natural y espontáneo, con lo perfecto… Llama la atención la ausencia de tremendismo. Consideremos brevemente los distintos elementos de la introducción (v. 1. El texto de Mateo concilia admirablemente estas dos condiciones que forman la clave del juicio al resolverse el dualismo unos versículos más adelante abiertamente, cuando él mismo aparece como Rey, v. 35, y como hambriento, pobre, preso, v. 2. He aquí un nuevo género de personaje que tendrá su papel en la escena del juicio. ‘Cuando vendrá el Hijo del hombre… y todos los ángeles con El’, v. Es el Rey por sí mismo quien lleva a efecto la separación primera ‘como un pastor separa las ovejas de los cabritos’, v. Prueba de ello es que son introducidos en el texto tan sólo en el versículo preparatorio: ‘Cuando vendrá el Hijo del hombre en medio de su majestad, y con El todos los ángeles, se sentará en su trono de gloria…’, v. Expresiones todas, aptas en el lenguaje bíblico a poner de relieve la gloria y majestad de Dios. Algún comentarista ve en la mención de los ángeles en Mt 25, 31-46 una de las pruebas más claras de la Divinidad de Cristo que aparece aquí como Rey a quien los ángeles están sujetos8 y vienen haciéndole corte. Es de notar la omisión ya desde la traducción latina de la Vulgata del término ‘agioi’, santos, que adjetiva al sustantivo ‘anggeloi’, ángeles, muy probablemente por parecerle al traductor o transcribiente superflua o infrecuente en la Biblia tal especificación referida a los ángeles. Y ello sin percatarse al parecer, que el hagiógrafo especifica aquí con el calificativo ‘agioi’ a los ángeles que forman la corte del Rey-pastor por oposición al acompañamiento o corte del diablo designado por la misma palabra ‘anggeloi’, que mejor traduciríamos por ‘emisarios’ (‘el Diablo y sus emisarios’). El Diablo en efecto es presentado aquí en perfecta antítesis con el Rey-pastor, como el Príncipe de los demonios, a quien acompañan y obedecen todas las potestades maléficas (Cfr. 3. Del mismo orden es la expresión que sigue a la mención de los ángeles, ‘se sentará en su trono de gloria’, v. 31, figura ésta la más expresiva en el lenguaje semítico9. Lo más notable es que viene descrita de paso, para dar importancia a este singular juicio. 4. Imagen sugestiva y más a la mente de los inmediatos oyentes de Jesús, acostumbrados a unir a la noción de rey cuanto de poder, de majestad, de justicia sea imaginable. Un rey con acompañamiento de ángeles, figuras silenciosas y poéticas, aptas a poner de relieve la majestad de su Señor. No ejércitos, cuya sola palabra con la noción de lo fragoroso que incluye, turbaría la serenidad de la escena. De una benignidad conmovedora cuando habla a las ovejas de su derecha, que se transforma de repente en acento terrible frente a los culpables de haber omitido las obras de misericordia hacia los más pequeños. La figura del pastor separando las ovejas de los cabritos de su rebaño sirve para distribuir convenientemente la escena y preparar el doble diálogo. A los justos, sus fieles, sus amigos, los llama ‘benditos de mi Padre’. ¡Expresión conmovedora! ‘Poseed el Reino que os está preparado’. Gesto admirable el de este Rey que entrega todo su reino. 5. Es precisamente ésta la razón que da: ‘Porque tuve hambre y me disteis de comer…’. Cuando un rey llega a la posesión de su trono y de su poder después de haber pasado personalmente por condiciones tan penosas como el hambre, la sed, la desnudez y la prisión, es para llenar de terror a los que no le acogieron y quizá le despreciaron. Esta es la situación patética de los de la izquierda. Es por el contrario para inundar de felicidad a los que le han asistido. Pueden ahora esperarlo todo. Los primeros cargos. Repasando en su memoria honradamente no hallan haber prestado tan insignes servicios a su misma persona: ‘Señor. Los justos recuerdan perfectamente que ejercieron las obras de misericordia con los pobres comunes. Pero ¿al Rey mismo? Diálogo conmovedor que provoca una ulterior aclaración. He aquí la respuesta final, la gran revelación16 a la cual se subordinan todos los demás elementos de la narración tanto la preparación como el epílogo. 6. Es de notar que la enumeración de necesidades sufridas no es exhaustiva sino que se refiere a las más comunes. No menciona por ejemplo, una situación particularmente dramática que puede suscitar una obra de misericordia sin duda merecedora como las restantes de figurar a la derecha del Rey y de poseer su Reino; que en paralelismo con las demás se expresaría así: «Quedé huérfano y me amparasteis». Ni tampoco una buena obra muy apreciada y recomendada en el AT (cfr. Pero tal mención en su formulación paralela a las necesidades comunes, resultaría extraña: «Estuve muerto y me enterrasteis». Puesto que en la escena del Juicio no se revela expresamente el misterio muerte-resurrección. 7. Este lenguaje hecho de antítesis y dichos paradójicos muy propios del lenguaje semítico parece haber sido particularmente caro al divino Maestro. Unos son llamados ‘benditos del Padre’ otros, ‘malditos’. A unos asegura el Rey haber recibido él mismo los beneficios hechos a los más pequeños. Para nuestro estudio interesan especialmente las antítesis fundamentales, vv. 35-6 y su correlativo 42-3, juntamente con la explicación o aclaración formada por el v. 40 y el paralelo v. Alrededor de estos versículos va montada toda la narración del juicio. 8. …’Me visitásteis’, ‘épesképsaszé me’ y …’vinisteis a verme’, ‘élzete prós me’, v. Alguien podría pensar que tales expresiones, sinónimas pero no exactas, aparte exigirlas la perfecta estructuración literaria de los tres grupos pares, estarían para designar sutilmente la diversidad de circunstancias que median entre el ‘estar enfermo’ o el ‘hallarse en la cárcel’. La razón es óbvia: En la réplica de los justos, v. Se usan pues ambos términos sea distintamente, v. 36 (locución del Rey a los de la derecha); sea globalmente, v. 39 (respuesta de los mismos) y v. Lo más notable es que en los dos casos últimos, es decir los que se engloban ambas circunstancias bajo una única expresión, se usa ora una, ora otra de las dos sinónimas. Esto no sucede al azar. «¿O cuándo te vimos enfermo o en cárcel y venimos a ti. Muy diversa es la razón de la irregularidad literaria con respecto a la estrofa correlativa, v. Tal efecto de ir directamente al desenlace, saltándose puntualizaciones y expresiones tiernas por efecto de la ira, aparece aún más claro en la omisión de la expresión ‘hermanos míos’ tón adelfón mou’, que reclamaba el paralelismo con el v. 9. De otro orden de significado es la manifiesta alteración del paralelismo en relación al término justos con que son designados sin transición alguna los de la derecha, v. Una vez separados a modo de los cabritos, o machos cabríos como término de comparación, no de calificación directa, no se les designa más que de un modo neutro o puramente redaccional: ‘los de la izquierda’, v. 41, o ‘éstos’ vv. «Entonces responderán también ‘éstos»oútor», v. 44. (Cfr. Entonces responderán los justos, ‘oi dikaioi’. v. Por dos veces se les designa como justos, vv. Ello indica colateralmente que la práctica de la misericordia y el sentimiento de compasión es propio de la naturaleza humana como tal; por tanto previsto -junto con su recompensa- desde la constitución del mundo, v. No así el cerrar las entrañas a los semejantes, los más pequeños particularmente. 10. Pero el desarrollo del texto en perfecto paralelismo y simetría de sus partes, que mide cuidadosamente cada una de las palabras y estrofas a manera de un poema; y particularmente la interpelación del Rey a los de la izquierda, v. Primeramente, con gran arte y fina observación sicológica, el autor sagrado deja entrever aquel comportamiento tan humano de pasar apresuradamente ‘como sobre brasas’ sobre un tema que no agrada y peor aún, del que puede temerse una grave acusación. En tal sentido su reprobación es paralela a la de las vírgenes necias. Ignoraban el misterio prácticamente porque olvidaron que el precepto de la caridad, del amor a Dios y al hermano, formaban un mismo mandamiento. En vano le llamarán ahora: ‘Señor…’. También las vírgenes necias exclamarán cuando su descuido no tendrá remedio: ¡Señor, señor, ábrenos!’. Sólo éstos merecerán el título de ‘Benditos de mi Padre’. Nótese cómo la expresión antitética dirigida a los de la izquierda rompe significativamente el paralelismo. Al contrario de otras lenguas como el alemán o el francés que tienen un término preciso de significado ‘fuerte’ para traducir ‘erifós’, gr. ‘hoedus’, lat. (‘bocks’, ‘boucs’, parecidamente el catalán ‘bocs’), el castellano halla dificultad en la elección del vocablo que designe al animal aludido. Generalmente, cual es el caso de la traducción propuesta aquí, se inclina por el término más delicado con evidente concesión a la eufonía, en detrimento del rigor y la fuerza de significado. ‘Cabrito’, en efecto, sugiere la imagen del animal tierno aún y retozón, que inspira simpatía; al contrario del animal adulto, de aspecto v andadura más bien repelente, por su pelaje, típica barbilla, su cornamenta y hedor. Lo cual ha suscitado en el arte e imaginación popular desde tiempo inmemorial en diversas culturas, entre ellas la semítica, representaciones siniestras, relacionadas con poderes maléficos y su conjuro. Una alternativa de traducción ma exacta, aunque más dura al oído, o más pesada por requerir un doble término en una incidencia que se repite a escasa distancia, sería así: «Y los separará unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los machos cabríos; y colocará las ovejas a su derecha y los machos cabríos, a su izquierda». Un sinónimo más simple, ‘chivo’, no es muy común particularmente en plural; y algún otro vocablo de uso vulgar resultaría disonante. Acerca de la omisión en la Vulgata y traducciones derivadas del término ‘agioi’, santos, como adjetivo que acompaña a ‘anggeloi’, ángeles, véase más adelante, I, 2.JOSÉ M. BOVER, El Evangelio de San Mateo. Barcelona, 1946, p. 432. Los demás exégetas tributan también los mayores elogios a esta página evangélica: ‘Admirable tablean…’ (Lagrange). ‘Merveilleuse beauté de l’escIne…»Page sublime…’ (Feuillet).«There is good ground for believing that one of the reasons wich led our Lord to adopt the title ‘Son of Man’ was that He regarded Himself as, in a unique manner, the Representative of Humanity. Está bien fundamentado creer que una de las razones que indujeron a Nuestro Señor a adoptar el título de ‘Hijo del hombre’ fue que El se consideraba de una forma única el Representante de la humanidad». ALFRED PLUMMER, An exegetical commentary on the Gospel according to St. Matthew. London, 1909, p. 349.«Parte qu’il est en cene nuit tragique un Messie humilié, il fait savoir au Sanhedrin qu’il sera bientót un Messie glorieux. Por cuanto es en esta noche trágica un Mesías humillado, hace saber al Sanedrín que será muy pronto un Mesías glorioso». BUZY, S. Matthieu en la Sainte Bible, dir. de Louis Pirot. Paris, 1935, tom. IX, p. 358.«‘Ego sum Joseph, frater verter, quem vendidistis in Aegipto…’ Non poterant respondere fratres nimio terrore perterriti. ‘Yo soy José, vuestro hermano, a quien vendisteis en Egipto…’ No podían responder sus hermanos sobrecogidos de terror». Gn 45, 3-4.«Le Fils de l’homme vient dans sa propre gloire, escorté par les anges comme Jahveh dans Zach. XIV, 5, et il s’assied ‘sur son tróne de gloire’ pour remplir une fonction essentiellement divine. El Hijo del hombre viene en su propia gloría, escoltado por los ángeles como Yahvéh en Za 14, 5 y se ‘sienta sobre su trono de gloria’ para cumplir una función esencialmente divina». FEUILLET, La synthése eschatologique de S. Matthieu, Revue Biblique, 1950, p. 181.Cfr. Mt 4, 6; 11, 10. Lc 12, 8. Jn 1, 51. Act 5, 19, etc.En otro versículo del mismo San Mateo se dice expresamente refiriéndose al juicio futuro, que vendrá el Hijo del hombre con sus ángeles, 16, 27.«Il trono di gloria, su cui egli prenderá posto é simbolo della sua potenza divina». JOSEF SCHMID, L’Evangelo secondo Matteo, trad. ital. Morcelliana, 1957, vol. I, p. 431.Cfr. Est 15, 9 y 16-7.«Christ is King and the fate of all men is in this hands. But like some fabled King, he walks in beggar’s disguise throught the streets of his Kingdom. Cristo es Rey y el destino de todos los hombres está en sus manos. Pero como algunos reyes en los cuentos maravillosos pasea disfrazado de pastor por las calles de su Reino». The Inrerpreter’s Bible. The Holy Scriptures. New York, vol. VII, p. 566.«The reasons wich led to the comparison of the good and the bad to sheep and goats seem to be two: colour and habits. Sheep are commonly white and innofensive; goats are commonly black (Cant. IV, 1. VI, 5) and mischievous. Las razones que inducen a la comparación de los buenos y los malos a las ovejas y los cabritos parecen ser dos: el color y el comportamiento. PLUMMER, op. cit., p. Véase la razón que da S. Juan Crisóstomo: Ex nominibus singulorum mores exhibet, illos hoedos, hos oyes appellans, ut illorum sterilitatem indicet: nullus enim ex hoedis fructus proficiscitur: horum yero proventus multus qui ex ovibus paritur, ut lana, lac, foetus, quibus omnibus vacuus est hoedus. Por las denominaciones da a entender los respectivos modos de ser, llamando a aquéllos (los de la izquierda) cabritos, a éstos (los de la derecha), ovejas para indicar la esterilidad de los primeros: efectivamente de los cabritos no proviene fruto alguno; sí en cambio de las ovejas que dan lana, leche y crías, de lo que carece el cabrito». In Matthaeum, Hom. LXXIX, P.G. t. 58, p. 718.Cfr. Est 5, 3 y 7, 2; Mc 6, 23.Nota S. Juan Cris.: «Non dicit accipite sed haereditate possidete quasi propium, quasi paternum et vestrum jam ohm vobis debitum. No dice recibid, sino poseed en heredad, como propio, como un bien paterno que ya os es debido». In Matthaeum, Hom. LXXIX, P.G. 58, p. 719.«La réponse des justes est un élément du dialogue destiné á amener la réponse. Ils parlent comme ne sachant pas encore ce que le Seigneur va révéler. C’est l’expression d’étonnement et d’incomprehension qui se produit naturellement devant une proposition si extraordinaire. On peut tenir compte aussi de l’humilité des justes qui n’ont pas la prétention d’avoir obligé le Seigneur dans sa Persona. La respuesta de los justos es un elemento de diálogo destinado a provocar la respuesta. Hablan como no sabiendo aún lo que el Señor va a ...
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