Experiencias Negativas y Testimonios en el Programa "Vacaciones en Paz" para Niños Saharauis
El programa "Vacaciones en Paz" ofrece a los niños saharauis la oportunidad de escapar temporalmente de la pobreza y las difíciles condiciones de vida en los campamentos de refugiados. Sin embargo, existen testimonios y experiencias negativas asociadas con este programa que merecen ser exploradas.
Contexto del Programa "Vacaciones en Paz"
Muchos de estos niños nos visitan con el popular programa "Vacaciones en paz" que en Córdoba promueve la Asociación Cordobesa de amistad con los niños y niñas Saharauis (Acansa) y así escapan un tiempo, breve, de esa situación. Para ellos supone un tiempo alejados de un ambiente de pobreza y precariedad.
El programa tiene gran acogida pero sin embargo gran parte de las familias acoge a los niños saharauis por la colaboración humanitaria, sin conocer la historia de su exilio, sin profundizar, sin saber que hace 43 años que perdieron sus casas y que es un conflicto de intereses económicos que tiene difícil solución.
Desafíos y Sacrificios de las Familias de Acogida
Aunque no lo parezca nos cuesta encontrar familias que acojan a los menores porque supone un sacrificio en el mes de vacaciones. Esto no quiere decir que tengamos una cifra baja de acogida. También nos preocupa la subvención del programa porque e muy costoso, a pesar de que el Ayuntamiento de Córdoba nos ayuda mucho, también la Diputación, Fundación Cajasur y ayuntamientos de localidades. Incluso familias.
Convivencia y Adaptación
Al principio cuesta hasta que cogen confianza con la familia. Pero muchos se van llorando por el vínculo que se genera, sobre todo en los que repiten familia varios años. Todos estos niños son embajadores de su pueblo y te cuentan sus vivencias y cómo es su vida y eso hace que se estreche más la relación.
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Como es natural, los primeros días son duros. No conoces a la familia que te acaba de abrazar. No estás acostumbrado a ciertos hábitos ni rituales. Andas descalzo sobre el suelo. Miccionas fuera del inodoro. Sin embargo, tu nueva familia te demuestra tanto amor, cariño y solidaridad, que al final comprendes exactamente que hay gente maravillosa, gente que te quiere porque sí, sin más explicación ni detalles.
Experiencias Personales y Testimonios
El diario de Ada nació de la forma más inesperada, cuando una familia de Peralta que estaba buscando “unas vacaciones a lo grande” se entera de que urgen voluntarios para acoger a seis niños saharauis que iban a venir en verano a Navarra. “Era la primera vez que hacíamos algo así y la experiencia fue increíble. Es como tener un hijo, con sus cosas buenas y malas.
Uno de los muros que tuvieron que derribar al principio, tal y como recoge en el libro, era la comunicación. La despedida, apuntaba, “es un golpe para el que tienes que estar preparada” y, aunque una cosa es la teoría y otra la realidad, Yoana aseguraba que “tienes que recordarte que vuelve a casa con su familia con una sonrisa, feliz por lo vivido y con una mochila llena de recuerdos y vivencias.
Animo a todo el mundo a que se anime, es una experiencia muy enriquecedora que te crea una paz terrible. Se genera un vínculo tan fuerte como el de una madre y un hijo.
El Impacto Emocional en los Niños
Y te entristece despedirte de tus seres queridos, y sobre todo de tu abuela (que casi siempre se opone a ese tipo de viaje). Y la tristeza se agudiza. Pero el ruido del claxon de aquel destartalado camión impacienta a la familia, y en un santiamén estás en el descapotable remolque con tus pequeños compañeros de viaje.
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Y lo último que ves y escuchas es a tu madre: “Cuídate hijo, y no te separes ni de tu amigo, ni de tu primo, ni de tu vecina”. Y se corta entre tu madre y tú ese cordón umbilical imaginario, y te das cuenta de que es la primera vez que la despides. Y ella se percata de que acaba de despedir a su hijo. Y te quedas sin voz, y sin protección.
Mientras tanto, tú, que en las últimas semanas has agotado la pequeña cisterna de agua de las veces que te has duchado, vas vestido como un dandi, con la intención de impresionar a tus futuros anfitriones, se te pasa el viaje echando ya de menos a tu madre.
Y, paulatinamente, vas asimilando la dureza emocional de esta travesía, y se desinfla la ilusión, y se agranda tu miedo, tu inseguridad y tu tristeza.
En ese momento, Las Vegas es una linterna en comparación con Tinduf ‘City’. Te traiciona tanto cansancio y fatiga, llevas más de 12 ó 14 horas sin descansar, con los nervios a flor de piel.
Acabas de aterrizar en territorio europeo. No hay absolutamente nada que te sea familiar. Nada. Todo es diferente a tu mundo. En este nuevo mundo no tienen dunas, no tienen jaimas, no tienen camellos.
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Y aquel pellizco que dejaste en el aeropuerto de Tinduf, se asoma de nuevo. Has viajado de noche, y no sabes cómo, sigue siendo también de noche. Sin embargo, es una noche diferente a la que estabas habituado: demasiadas luces, demasiados cristales, demasiada pulcritud y demasiado ruido.
El trance desagradable del viaje va difuminándose, pero tu mente y tu cuerpo siguen en un estado de tensión. Creías ser un galán, listo para causar la mejor impresión ante tus anfitriones, y resulta que tu ropa en ese espacio está descolorida y desteñida, pasada de moda. Un mero jergón.
Es un shock tremendo. Tan brusco, que te das cuenta por primera vez en tu vida, a nivel de tu corto bagaje existencial, de que eres un refugiado.
Los valores universales, la solidaridad y el humanismo superan tus miedos. Te sientes a gusto, seguro y feliz. Y se te abre el apetito.
El problema surge cuando todos los que te habían acompañado durante este viaje, y que, en gran parte, te han aliviado el cansancio y los pensamientos negativos, van esfumándose poco a poco.
Sin darte cuenta, cada vez llaman a uno de ellos y es asignado a otro grupo, e incluso tú también eres llamado y te juntan con otros compañeros, pero esta vez ya no son aquellos vecinos, ni amigos ni primos.
Y te acuerdas nuevamente de la frase de tu madre, cuando te aconsejó que no debes separarte de ellos. Y tus amigos del camión tampoco quieren dejarte solo. Y de repente, estás montado en un autobús a otro destino.
Te ves solo y abandonado. Y no quieres separarte de tus amigos del camión. Y tus amigos del camión tampoco quieren dejarte solo.
Durante el trayecto, tu nuevo compañero -que ya estuvo el año anterior- te explica porqué te han asignado con este grupo; y te das cuenta que vas a una provincia y a una familia solidaria diferente a la de los demás niños.
Iniciativas y Programas Adicionales
Allí hay tanta pobreza que, por poco que hagas, generas un gran impacto. Nuestros programas se centran en necesidades como el programa de salud bucodental, con el que les enseñamos hábitos para cuidar sus dientes y prevenir los problemas derivados del exceso de flúor que presentan. También llevamos a cabo un proyecto deportivo allí que aúna la educación y la diversión, y el programa Caravana por la paz, con el que enviamos alimentos, medicamentos y materiales que necesiten, ya sea para educación, rehabilitación, deporte, etcétera. Hemos llevado a cabo una acción concreta de habilitar una sala multifunción en una de las residencias de estudiantes para que dispongan de recursos de ocio.
Mientras centenares de jóvenes saharauis se dirigen al frente para combatir la ocupación marroquí, un pequeño grupo de menores refugiados asisten por la tarde a la primera escuela de teatro en el campamento de Smara. Agleijilha y Mouloud, sus profesores, les esperan cada martes y jueves por la tarde para desenfundar el arma que mejor saben usar: el arte.
La oportunidad de hacer teatro ha permitido a los más pequeños contar sus experiencias y manifestar sus sentimientos, voces infantiles que se pierden en la inmensidad del desierto. Aisa, de apenas 12 años, ataviada con una bandera saharaui, declama desde el escenario: «Si un niño no tiene país nadie se imagina su dolor y su deseo. ¿Cuándo voy a llegar a mi país? ¿Cuándo voy a pisar mi tierra? ¿Cómo es mi tierra? No sé si es grande o pequeña, pero ojalá que todo el mundo sienta lo que sentimos nosotros los niños saharauis, las ganas que tenemos de ir a nuestra tierra».
El arte y la educación se han convertido estos últimos años en un altavoz de su causa. El teatro se convierte en una herramienta necesaria para fomentar la paz e impartir justicia social.
Visitas a los Campamentos de Refugiados
Tras el primer verano que lo tuvimos en casa, fui a visitarlo en navidades a los campamentos y la experiencia no pudo ser mejor. Recuerdo que llegábamos mi hermana y yo con varios pares de zapatos que le habíamos comprado y algo de ropa, y nos llegó corriendo, descalzo...Fue mágico volver a verlo, emocionante. Conocer a su madre biológica, y que él nos llamara mamá a las dos.
Impacto y Beneficios del Acogimiento Familiar
El acogimiento familiar beneficia tantos a los menores que son acogidos porque mejoran su calidad de vida durante sus vacaciones y también beneficia a las familias de acogida porque consigue desarrollar unos valores que les beneficia los 365 días del año.
Este es un programa de la Federación de Asociaciones de Solidaridad con el pueblo saharaui, con una larga trayectoria y que goza de muy buena acogida por parte de la sociedad valenciana en general. Beneficia a ambas partes: los acogidos y los que acogen. Por un lado, beneficia a los niños y niñas saharauis que vienen, ya que les brinda la oportunidad de salir fuera de las duras condiciones de los campamentos de refugiados, además aquí tienen opción a recibir asistencia sanitaria a través de la red pública sanitaria de la Comunidad Valenciana, disfrutan de una alimentación sana y equilibrada, actividades de ocio, culturales, etc. Pero también beneficia a las familias de acogida, las cuales disfrutan de esta experiencia tan positiva y gratificante.
Desafíos y Limitaciones del Programa
A pesar de la buena acogida que tiene el programa en general, es cierto que hay muchos niños y niñas saharauis dispuestos a acogerse al programa y que finalmente no pueden hacerlo ya que no hay bastantes familias acogedoras.
Además la edad de los/as niños y niñas que vienen, cada vez son de mayor edad (de 11 y 12 años), a pesar de que el programa está dirigido a niños y niñas de entre 8 y 12 años. Ello es porque les toca priorizar a los mayores, los cuales ya no podrán acogerse al programa el año siguiente por superar la edad límite, y se quedan fuera los/as más pequeños/as.
La crisis económica supuso un descenso significativo en cuanto al número de familias, y actualmente están notando un repunte pero siguen siendo muchos/as los/las niños y niñas que se quedan sin venir.
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