Consecuencias de la Falta de Amor Materno: Síndrome de Carencia Afectiva
Desde que nacemos, los seres humanos sentimos la necesidad de ser cuidados, protegidos y queridos. Precisamente, la falta de algunos de estos elementos puede causar el llamado síndrome de carencia afectiva.
Definiendo la Carencia Afectiva
Podemos definir la carencia afectiva como un escenario donde la persona que lo padece ha sufrido una ausencia sustancial de afecto (muestras de cariño o de atención, cuidados), pudiendo llegar a generarle importantes problemas de trastorno.
Si extrapolamos esta definición a la parcela infantil, puedes sospechar la complejidad de la situación. Imagina, por ejemplo, un niño que haya podido sufrir la falta de afecto materno desde su más temprana infancia: la cantidad de potenciales trastornos que pueden aparecérsele, sensaciones de abandono, miedo, inseguridades, depresiones, las cuales pueden tender a su reafirmación y continuidad, acrecentándose a medida que pasa el tiempo y desembocando en cuadros psicosomáticos mucho más graves o severos.
La ya definida carencia afectiva puede hacerse presente bajo diferentes circunstancias y escenarios. Uno muy común es el que desde Consulta 21 hemos bautizado como: “La carencia afectiva efecto doble”, la cual es acontecida en 2 personas, una consecuencia de otra.
Imagina una mujer, madre de una hija, que sufre de manera consecutiva el fallecimiento del padre, de otro hijo y un conflicto de pareja importante. Al sufrir 3 varapalos afectivos significativos, si no está en tratamiento preventivo psicológico, es posible que esta persona se vea desbordada en el desarrollo de sus funciones como mamá, generando otra carencia afectiva involuntaria hacia su hija.
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A su vez, la niña sufre no sólo la carencia afectiva desde la falta de afecto parental, también aquellas que perturban a la madre, pues ella también es víctima de estas carencias. En estos casos, es muy recomendable que ambas personas acudan a un centro de psicólogos profesionales donde recibir un tratamiento personalizado con el que superar el problema de carencia afectiva.
Todos los niños, tarde o temprano, son parte de un desarrollo continuo, tanto a nivel físico, como relacional y de personalidad. Desde que somos pequeños estamos necesitados de muestras de amor: besos, palabras tiernas, caricias, etc., que son parte necesaria de cara a conseguir un correcto desarrollo y maduración cerebral. Si existe una ausencia de dichas muestras afectivas por parte de la madre por ejemplo, el niño podría no llegar a desarrollarse debidamente, perturbando no sólo el aspecto afectivo, sino también el físico y el mental, y provocando sensaciones de soledad y vacío absoluta.
Síntomas de Carencia Afectiva en Niños
El desarrollo de los síntomas mencionados anteriormente sin que sean corregidos, puede hacer que el niño crezca y se haga adulto con ellos, extendiéndose como trastornos que pasen a formar parte de su conducta emocional. Siendo adulto, pasarán a ser problemas mucho más generalizados traducidos bajo síntomas de estado depresivo y cuadros severos de ansiedad, sintiéndose afectado bajo en términos de falta de adaptación, autoestima, seguridad en sí mismo, o inestabilidad en sus relaciones.
Generalmente, las personas con síntomas de carencia afectiva:
- Sienten una desconfianza general para con todo y todos.
- Tienen un gran descontrol en sus impulsos, cambios bruscos de conducta y un aumento de la agresividad negativa.
- Presentan una falta de desarrollo en el lenguaje y las habilidades sociales.
- Ocultan sus sentimientos, mostrándose fríos ante casi todas las situaciones.
- Poseen déficit de atención.
- Pueden presentar cuadros de estados de ansiedad.
¿Cómo Identificar Síntomas de Carencia de Afecto?
A continuación te vamos a mostrar algunos de los síntomas de carencia afectiva más frecuentes tanto en niños como en adultos, aunque la carencia afectiva en adultos suele desembocar en algunos otros trastornos inclusos más graves.
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En la actualidad nos encontramos inmersos en un ritmo de vida frenético, con extensos horarios laborales que nos impiden poder afrontar una buena conciliación familiar, y donde los principales perjudicados son los niños, pues estos pueden llegar a sentir una gran falta de cariño necesaria para un desarrollo afectivo correcto. De esta carencia pueden nacer múltiples trastornos psicológicos que si no son tratados pueden agravar la situación mental del niño.
¿Cómo podemos saber si esto les está sucediendo a nuestros hijos? Para un correcto tratamiento de la carencia afectiva, lo primero es detenerte a reflexionar y hacer balance tú mismo; ¿estás prestándole toda la atención que merece?, ¿de verdad?, ¿cuánto tiempo le estás dedicando? Quizás sólo con esto sea suficiente para saber si necesitas dar un giro a tu relación afectiva parental.
Consecuencias del Síndrome de la Madre Ausente
Lo que se conoce como el síndrome de la madre ausente puede manifestarse de diferentes formas y tiene un impacto significativamente negativo en el desarrollo emocional, cognitivo, y social de los niños. Se produce cuando un hijo o una hija siente que no está recibiendo el apoyo emocional necesario de su madre. Esto ocurre por muchas razones, como la falta de tiempo debido al trabajo o las múltiples obligaciones, o cuando se atraviesa por situaciones personales difíciles.
Aunque ella pueda estar físicamente presente, la ausencia emocional suele tener un impacto profundo. Recuerda que la óptica de tus hijos es acorde a su edad y su madurez, y aunque a veces nos ausentemos por motivos razonables y válidos, es probable que ellos no logren comprenderlos desde su lógica, lo que puede llevar a conflictos de apego. Ante la perspectiva infantil de esta carencia, podría terminar por aparecer el síndrome de la madre ausente.
Entendiendo el Apego
El apego es esencial en la vida de nuestros hijos e hijas, y se construye con la unión y seguridad emocional que brindan sus figuras de contacto más cercanas. Ese vínculo es, precisamente, el que les permite sentirse más confiados y contenidos en cada etapa de su crecimiento. Son los cimientos sólidos -o no, dependerá de la familia- sobre los que construirán sus estructuras afectivas, sociales y anímicas.
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En la mayoría de los casos, la conexión más fuerte que un niño establece es con su madre, y la inician inmediatamente después del nacimiento. Sin embargo, también puede (y debe) crearse con el padre, así como con otros familiares o personas cercanas, como los abuelos. Contar con varias figuras de apego favorece aún más su desarrollo, por lo que es importante crear una red amplia y segura, lo que permitirá, además, que no todo recaiga sobre la madre. Para comprenderlo mejor, ten en cuenta que el lazo afectivo que se forma entre un niño y su madre desde temprana edad es esencial.
Durante los primeros años de vida, aprenden a confiar, a regular sus emociones y a establecer relaciones seguras a través de la conexión con sus cuidadores principales. El apego seguro, aquel en el que siente que puede acudir a su madre en busca de consuelo y seguridad, sienta las bases para relaciones saludables en el futuro. Cuando este vínculo no se construye de forma adecuada, podría dar lugar a sentimientos de soledad, rechazo e inseguridad.
Consecuencias del Síndrome de la Madre Ausente
- Problemas de Autoestima: Los niños que experimentan una falta de conexión emocional con su madre corren más riesgos de desarrollar baja autoestima y una percepción negativa de sí mismos, incluso sentir que no son lo suficientemente valiosos o amados.
- Dificultades al Vincularse: La ‘ausencia’ de la figura materna puede acarrear dificultades para establecer relaciones íntimas y seguras en la vida adulta. Al manifestarse el miedo al abandono, es probable que aparezca tarde o temprano un conflicto a la hora de confiar en los demás, abrirse y vincularse.
- Problemas de Regulación Emocional: La falta de un apego seguro dificulta la capacidad del pequeño para manejar sus emociones de manera saludable. Le será algo difícil expresar bien sus sentimientos y podría recurrir a comportamientos poco adaptativos.
- Búsqueda de Aprobación Externa: Los niños con síndrome de la madre ausente tienden a buscar constantemente la aprobación de los demás, ya que no han experimentado una validación real en casa. Esto podría volverles dependientes de la validación externa para sentirse queridos.
Cómo Prevenir el Síndrome de la Madre Ausente
Las consecuencias descritas son realmente preocupantes, pero prevenirlo y construir un vínculo sólido y seguro es posible. Estas son las consideraciones y las pautas más importantes para conseguirlo:
- Tiempo de Calidad: Asegúrate de pasar tiempo de calidad con tus hijos e hijas todos los días. Esto implica estar presente emocionalmente, escuchar de forma activa sus preocupaciones y demostrar interés genuino en sus actividades.
- Comunicación Abierta: Fomenta una comunicación abierta y honesta con tus hijos. Construye un espacio en el que se sientan cómodos compartiendo sus sentimientos y pensamientos contigo. La confianza es importantísima a la hora de brindarles seguridad, así que no subestimes las buenas charlas.
- Apego Seguro: Responde de manera sensible a sus necesidades emocionales. Bríndales consuelo y apoyo cuando lo necesiten, para que desarrollen un apego seguro contigo. No importa si el problema que plantean te parece nimio, probablemente para ellos sea un suceso trágico producto de su edad y madurez.
- Establecer Rutinas: Las rutinas en la infancia proporcionan a los niños una sensación de seguridad y previsibilidad fundamental. Establecer horarios regulares para actividades familiares puede parecer algo menor, pero no lo es; les ahorra la sensación de caos e inestabilidad.
- Cuida de Ti Misma: Como madre, también es importante cuidar de ti y mantener un equilibrio entre tus responsabilidades y la maternidad. No siempre es fácil, y cada familia es un mundo, pero para poder brindarle a tus hijos lo mejor, también debes ofrecértelo a ti misma.
En definitiva, es esencial que tomemos medidas para construir un vínculo sólido con nuestros hijos e hijas, proporcionándoles tiempo de calidad, apoyo emocional y una comunicación en la que prime la confianza. Al hacerlo, estarás proporcionándoles la base afectiva necesaria para su bienestar.
Tratamiento de la Carencia Afectiva
Si eres una de esas personas que sufren del síndrome de carencia afectiva, o puedes tener personas bajo tu entorno con claros síntomas de falta de afecto, no dejes pasar el problema, pues como hemos podido comprobar puede desembocar en graves trastornos psicológicos. Recuerda que en Consulta 21 contamos con un equipo multidisciplinar de psicólogos, cada uno de ellos especializado en un trastorno diferente. Incluso, tenemos un área de psicólogos online desde la que te ofrecemos ayuda en cualquier parte del mundo. Podemos ayudarte en el tratamiento de la carencia afectiva que puedas estar sobrellevando.
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