Lactancia en Tándem: Calostro, Beneficios y Riesgos
La lactancia materna es mucho más que alimento: es la primera vacuna que recibe un bebé. Contiene una amplia gama de sustancias inmunológicas que protegen al recién nacido de infecciones, y preparan su cuerpo para crecer sano. El calostro, que se produce durante los primeros días tras el parto, es particularmente rico en anticuerpos, sobre todo en IgA secretora.
Es espeso, amarillento y muy concentrado. Basta con unas pocas gotas para ofrecer al recién nacido una dosis potentísima de defensa inmunológica. Por eso es comúnmente conocido como “oro líquido”. Conforme pasan los días y se establece la lactancia, la leche transicional y luego la leche madura siguen aportando defensas, aunque en proporciones diferentes.
Es el caso de muchas mamás: sin haber cortado el vínculo de lactancia materna con su primer hijo, vuelven a quedarse embarazadas del segundo bebé. Algunas, por miedo y desconocimiento, deciden cortar radicalmente la lactancia con el mayor para centrar todos sus esfuerzos en dárselo al menor. Pero, ¿sabías que existe la posibilidad de amamantar al bebé mayor durante el embarazo y, posteriormente, seguir amamantándolo junto a su hermanito, cuando este nazca?
Es lo que se conoce como lactancia en tándem y cada vez son las mamás que se lanzan a practicarla debido a los beneficios para todas las partes implicadas. Aunque ya te imaginarás en qué consiste, la lactancia en tándem es aquella que se produce cuando la madre está amamantando a un hijo, se queda embarazada de un segundo y sigue practicando la lactancia, primero durante el embarazo, y, tras el nacimiento del menor, con los dos al mismo tiempo.
Beneficios de la Lactancia en Tándem
Durante este periodo, las necesidades nutricionales para ciertos nutrientes pueden cambiar, ya que tendrá que hacer frente a un gasto energético extra al amamantar a dos bebés al mismo tiempo. Por ejemplo, la madre ha de tener especial cuidado para asegurar un correcto aporte del ácido graso omega-3 DHA. Una opción muy interesante para asegurarlo es recurrir a complementos como Femibion® 3, que aporta ingredientes cuidadosamente seleccionados, como el DHA y la luteína, que pueden ayudar a la mamá durante este periodo. Eso sí, siempre como complemento de una dieta sana y variada. Aparte, contiene ácido fólico, vitaminas D y A, hierro, calcio, colina y otros nutrientes adicionales.
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La lactancia que se inicia en tándem tiene ciertas ventajas, como puede ser, antes que nada, la experiencia de la madre, la autoconfianza y la sensación de autoeficacia, todas ellas relacionadas con un aumento en el establecimiento de la lactancia materna.
En situaciones donde la madre amamanta a dos hijos de distintas edades (o lactancia en tándem) el cuerpo materno demuestra una asombrosa capacidad de adaptación. La leche se ajusta a las necesidades del recién nacido y prioriza la producción de calostro en los primeros días, incluso si el hermano mayor continúa mamando.
De este modo, el bebé pequeño recibe todos los beneficios inmunológicos del calostro, mientras que el hijo mayor también accede a esta valiosa sustancia y recibe un refuerzo para su sistema inmunológico. Es importante tener en cuenta que la leche no se “gasta” y es posible amamantar a ambos, siempre dando prioridad en las tomas al recién nacido.
La lactancia en tándem aporta como ventaja al recién nacido que pierda menos peso, al asegurarle su hermano una buena provisión de leche puesto que no ha dejado de lactar. Puede que el lactante más mayor, durante unos días después del parto demande igual o más que el recién nacido, a lo que a pesar de ser agobiante para la madre, hay que verle la parte positiva, ya que ayudará a la madre a prevenir el riesgo de ingurgitación mamaria.
No hay que tener miedo de que el hijo mayor pueda contagiar enfermedades al recién nacido por compartir el pecho. El recién nacido está expuesto a virus y bacterias que el hermano mayor puede tener, comparta el pecho o no. Es más, el hecho de que la madre comparta la misma inmunidad al estar lactando a los dos, beneficia al recién nacido que va a recibir los anticuerpos que la madre produce para luchar contra virus y bacterias de las que el mayor pueda ser portador.
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En definitiva, la lactancia en tándem no afecta negativamente al desarrollo fetal ni aumenta el riesgo de aborto, ni de un parto prematuro. Tampoco perjudica la salud de la madre, la del hijo mayor, ni la del recién nacido. Ni va a privar al más pequeño de los beneficios del calostro.
Riesgos y Consideraciones
Durante las primeras semanas del embarazo, se experimenta en muchas ocasiones dolor durante la toma, ya que los niveles elevados de estrógenos pueden favorecer esta sensación. Parece que a partir de la 16 semanas de gestación, un porcentaje importante de casos se va a notar que la producción de leche es menor.
Este hecho, junto con un cambio del sabor de la leche debido al cambio de composición, puede hacer que el bebé que está siendo amamantado en ese momento pueda destetarse con más facilidad. Una buena nutrición, o usar vitaminas o suplementos, ayuda a mantener un nivel adecuado de leche durante el embarazo.
Algunos estudios desaconsejan amamantar si un embarazo múltiple se confirma. Las contracciones de Braxton-Hicks, o falsas contracciones, están presentes a partir de la sexta semana de embarazo. Los primeros meses del embarazo se reduce algo la producción de leche y no es posible aumentar su producción, aunque retorna hacia el final del embarazo.
También es frecuente una hipersensibilidad del pezón que podría llevar a la madre a desear el destete. Durante los últimos meses del embarazo la leche se convierte en calostro.
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Una de las razones por las que se aconseja destetar, es por el efecto que la oxitocina tiene en el útero: la estimulación del pezón durante largos periodos en una gestante a término desencadena el parto y amamantar inmediatamente después del parto ayuda al útero a contraerse y regresar a su estado normal. No obstante el útero es diferente al principio del embarazo a como es inmediatamente tras el parto.
Esta situación es menos clara que la posibilidad de pérdida en el primer trimestre, y parece mucho más factible que una madre que presenta síntomas de trabajo de parto adelantado, se pueda beneficiar de un destete al menos temporal.
Mitos y Realidades
Una de las dudas frecuentes que tienen muchas madres es si deben dejar de amamantar si están resfriadas, tienen gripe o alguna otra enfermedad infecciosa. La respuesta general es no. Hay excepciones, como ciertas infecciones graves o medicamentos contraindicados durante la lactancia, pero son casos poco frecuentes.
Una idea común, aunque errónea, es que la leche materna “pierde calidad” con el paso del tiempo. La leche materna durante la lactancia prolongada (más allá del primer año de vida) proporciona protección inmunológica del niño.
Uno de los principales mitos es que el amamantar estando embarazada puede causar un aborto o un parto prematuro. Pese a que existen numerosos estudios que lo desmienten se continua generando miedo en las madres.
Pese a que existen numerosos estudios que lo desmienten se continua generando miedo en las madres. La oxitocina, que es la hormona responsable de la salida de la leche y se produce al succionar el bebé del pecho, también es la causante de producir las contracciones del útero durante el parto. No obstante, las contracciones uterinas producidas por la secreción de oxitocina durante la succión del lactante al pecho son de poca intensidad y ceden espontáneamente cuando el bebé se suelta del pecho.
Además, las contracciones solo van a ser efectivas cuando el parto ya se ha desencadenado. Durante la gestación, el organismo protege al útero liberando otras hormonas que impiden que llegue la oxitocina a las fibras uterinas y se puedan desencadenar contracciones y en consecuencia, un aborto.
Lo que sí es una realidad, es que la producción de leche irá disminuyendo alrededor del tercer mes de gestación debido a la interacción de las hormonas del embarazo con las de la lactancia. Aunque esto no va a suponer un problema para un lactante mayor de seis meses, al no ser la leche materna su única fuente de alimento, sí deberíamos tenerlo en cuenta en el caso de lactantes más pequeños en los que debemos de vigilar que esté recibiendo el aporte adecuado de leche.
Priorizando las Necesidades del Recién Nacido
A pesar de que cada vez son más las madres que lactan en tándem, siguen existiendo muchos mitos y falsas recomendaciones en relación a esta. El organismo tiene en cuenta al más pequeño y garantiza su nutrición, adaptándose la leche a las necesidades de este. La madre debe de priorizar alimentar al recién nacido.
Existe la extendida creencia de que alrededor de la mitad de la gestación se produce un cambio en el sabor de la leche que, unido a una frecuencia mayor del patrón de defecación del lactante. Ello hacía suponer que se produce un cambio en la glándula mamaria para producir el preciado oro líquido. Pero la evidencia actual señala que, analíticamente, la leche que se produce durante el segundo trimestre de la gestación es leche madura. Al parecer, no cambia a calostro hasta unos días antes del parto. El organismo tiene en cuenta al más pequeño y garantiza su nutrición, adaptándose la leche a las necesidades de este. Por lo tanto, en el momento del parto habrá calostro.
De forma general, se suele recomendar durante los primeros días después del nacimiento que se ofrezca primero el pecho al recién nacido y después al mayor, hasta que la lactancia con el pequeño o pequeña esté bien establecida.
El equipo de Rodríguez (2023) investigó los motivos de esta decisión, entre los cuales estaban: “evitar desperdiciar el esfuerzo invertido”, “desear esa experiencia de vida” y “ejercer la libertad de decidir”.
Dificultades y Soluciones
A pesar de las muchas experiencias positivas, las madres que dan el pecho en tándem también pueden enfrentarse a diversas dificultades. Un recién nacido hace mover todo el ecosistema familiar y, en ocasiones, puede ser complicada la gestión de la hija o hijo mayor que quiere mamar cuando ve que la pequeña/o también está mamando.
El tándem aún es una práctica poco conocida a nivel social y estigmatizada. La agitación por amamantamiento es una situación en la que la madre siente rechazo hacia el lactante que está mamando en ese momento. Hay escasa evidencia sobre el tema, aún así, es una situación bastante habitual durante la gestación y también amamantando a lactantes mayores.
Esta situación puede provocar sentimientos contradictorios, a veces de alta complejidad, por parte de la madre. Siente rechazo hacia su hijo o hija mayor y esto le hace sentir mal. Poder verbalizarla sin sentirse juzgada es el primer paso para poderla abordar. En situaciones de cansancio o estrés suele ser más habitual.
Junto a Alba Padró, cofundadora de LactApp y consultora intencional de lactancia materna, hemos puesto nombre y cara a muchos de esos errores. He aquí el error más común: la mujer se queda embarazada y, automáticamente, corta la lactancia con el primer bebé para evitar que pueda ser malo para él.
“Existen ciertas barbaridades como que la leche que se segrega en el embarazo puede hacer que el niño enferme o, incluso, que muera, o que el gasto energético para la madre es tremendo”, nos cuenta Alba. Sin embargo, asegura que son solo barbaridades inciertas: “Si el embarazo progresa de manera adecuada, no siente contracciones dolorosas (podría pasar por la producción de oxitocina) y el dolor de pezones no es un inconveniente, puede seguir amamantando si es lo que desea”.
Errores Comunes y Cómo Evitarlos
- Dar a cada niño su pecho: “El hermano mayor hace gran parte del trabajo del pequeño, por lo que la glándula está estimulada a tope y se produce mucha leche”, nos cuenta Alba. La conclusión es que lo mejor es alternar los dos pechos para estimularlos de igual manera y poder solucionar dificultades como la mastitis y las obstrucciones.
- “Mejor lo dejo con el mayor, porque no cumplirá sus necesidades”: Es cierto, como nos cuenta la profesional, que la composición de la leche se adapta constantemente a las necesidades del pequeño porque, a priori, es el más fácil. “Al mayor, tomar esa leche no le supone ningún problema, ni le va a producir ningún daño”, afirma.
- Si durante los primeros días de vida del pequeño lo dejas con el mayor, estás confundida: He aquí una de las dudas más frecuentes de lactancia en tándem: el tema del calostro. Como bien sabrás, durante los primeros días de vida del bebé, la madre produce el calostro, un tipo de leche rica en proteínas y sales minerales y con baja proporción de lactosa. Está adaptada, completamente, a las necesidades del recién nacido. Así que, algunas madres que venían practicando la lactancia durante el embarazo, dejan de hacerlo por miedo a que el mayor deje sin calostro al menor. “Las mujeres tienen calostro durante unos días y, durante esos días, van a tener todo el calostro que los bebés puedan succionar. Por tanto, a manos que el pequeño no quiera el pecho, que evidente si se hace se le niega el acceso al calostro, los dos van a poder mamar y tomar el calostro que necesiten”, afirma Padró.
El Destete del Mayor
He aquí uno de los temores más grandes de toda madre que practica la lactancia en tándem. La actriz Natalia Sánchez ya lo comentaba en su perfil de Instagram y ahora Alba Padró habla alto y claro sobre ello. Sobre ello y sobre la conocida como ‘agitación por amamantamiento’, un escenario para el que nadie está preparado.
“La agitación por amamantamiento es el rechazo que la madre puede sentir hacia su hijo mayor en la lactancia en el embarazo o durante el tándem y que hace que sienta que no quiere cerca al niño, que se inquiete o angustie cuando le pide el pecho, o que tenga ganas de aparatarlo del pecho”, cuenta Alba. De acuerdo a las palabras de la profesional, este sentimiento tan oscuro y tabú hace que la madre se sienta emocionalmente destrozada. ¿La solución? “Comentarlo con una experta en lactancia, técnicas de meditación, reducir las tomas o, en ocasiones, no queda otra que plantear el destete”, asegura Padró.
Con respecto a esto último, la profesional asegura que no es sencillo comenzar el destete con el mayor mientras el segundo sigue con la lactancia. “Es importante no decirle que no le vamos a dar más teta porque ya son mayores, porque eso puede producir una regresión y hacer que sean aun más demandantes”, asegura. Lo más correcto sería adaptar las técnicas de destete a la edad del bebé.
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